Fuente: Carlos de Vega, Luis Almodóvar, El País 31 de marzo de 2026
La historiadora Kristin Kobes Du Mez, autora del libro Jesus and John Wayne, que investiga la relación entre el poder y la religión, explica cómo, en nombre de Dios, se justifica la violencia y la guerra en Estados Unidos.
* En el blog de Asturias Laica sobre Kristin Kobes Du Mez y su libro:
El ascenso en el círculo del presidente de la telepredicadora Paula White encumbra una corriente religiosa que vincula la fe con el éxito económico
La pastora Paula White es desde febrero directora de la Oficina de la Fe de la Casa Blanca. La foto es durante un acto, Evangélicos por Trump, en Raleigh, Carolina del Norte, en octubre de 2020 / Bob Karp (ZUMA Wire / Alamy / Cordon Press) ____________________
La escena fue estrafalaria incluso para los estándares del excéntrico universo trumpista. Acababan de celebrarse las presidenciales de 2020. El recuento ya apuntaba al triunfo de Joe Biden y Donald Trump empezaba a denunciar fraude. En Florida, un grupo de fieles republicanos se reunieron para rezar por su líder. Por el ambiente, más parecía que lo hacían por su mesías. Tomó la palabra una mujer de cabello rubio y gafas caídas casi hasta la punta de la nariz. Mejillas arreboladas, al borde del trance, se enzarzó en unas letanías sobre “el Señor”, “los rincones del cielo” y la “confederación demoniaca” que quería robar las elecciones. Luego empezó a hablar en un idioma ignoto, como si la divinidad la hubiese dotado de don de lenguas. Parecía poseída. Lanzó una advertencia: una legión de “ángeles” viene de camino para ofrecer refuerzo celestial a Trump.
El vídeo se viralizó, claro. Y a los pocos días se olvidó. Así es el trumpismo: un histrión pronto es eclipsado por el siguiente. ¿Quién podía pensar que aquella exaltada merecía mayor atención? Pero la merecía.
La historia demuestra que el apoyo de los evangélicos a Trump no era una mera transacción, sino que responde a un ideal combativo que pone a la masculinidad blanca en cabeza. Su influencia no se limita a EE UU
Líderes evangélicos locales rezan por el expresidente de los Estados Unidos Donald Trump, en una misa celebrada en Miami, el 3 de enero de 2020 / Getty Images _________________
Kristin Kobes Du Mez, El País, 10 de febrero de 2023
Solo unas semanas antes de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, los expertos políticos y los líderes religiosos se sentían confusos: ¿cómo era posible que los cristianos evangélicos traicionaran sus valores para apoyar a un hombre como Donald Trump? ¿Cómo era posible que la autoproclamada “mayoría moral” votara a un hombre divorciado dos veces que presumía de sus agresiones a mujeres, se burlaba de sus rivales, mentía con frenesí, disfrutaba siendo vulgar y se jactaba de su “virilidad” en la televisión nacional?
A lo mejor no era más que una relación con fines pragmáticos, aventuraron algunos. Al fin y al cabo, Trump había prometido “proteger el cristianismo” y dar prioridad a los intereses evangélicos. Pero la historia demuestra que el apoyo de los evangélicos a Trump no era una mera transacción. Durante el último medio siglo, los evangélicos blancos conservadores han defendido un ideal combativo de masculinidad y han instado a los hombres cristianos a defender con agresividad “la América cristiana”, un orden religioso y político que es patriarcal, jerárquico y, en el fondo, antidemocrático. El apoyo evangélico a Trump no supuso en absoluto traicionar estos valores, sino, al contrario, materializarlos.