La Iglesia destina decenas de millones que recibe a través del IRPF a rescatar la ruinosa Trece TV

septiembre 2, 2019

Los obispos financian con dinero público su televisión, pese a una sentencia de la UE que considera que subvenciones para actividades empresariales privadas son incompatibles con el mercado único.

Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española.

Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española / EFE

Fernando Cano, El Español, 2 de septiembre de 2019

Trece, el canal de televisión de los obispos, es financiado en buena parte por el dinero recaudado a través del IRPF. Así consta en las Memorias Financieras de la Conferencia Episcopal Española (CEE) de los años 2016 y 2017 -las últimas disponibles- en las que la institución detalla cómo gasta los más de 265 millones de euros recibidas a través de la casilla de la Renta.

Estas memorias indican que de los 532 millones que recibió la Iglesia Católica como asignación tributaria en estos dos años, 20 millones se destinaron a “aportación de fondos propios de Trece TV”, utilizados en 2017 para rescatar a la empresa de la insolvencia. Unos recursos que, sin embargo, no son incluidos como gastos directos en ninguna partida, sino que se recogen del superávit generado en las cuentas de la entidad.

De esta manera, en 2016 la Conferencia Episcopal –cuyos ingresos provienen en un 99,8% de la Operación Rentaregistró un superávit de 19,3 millones de euros y se destinaron nueve millones a fondos propios de Trece, mientras que en 2017 el beneficio fue de 15,9 millones y 11 millones llegaron a la cadena de la que son los socios mayoritarios con el 80% de las acciones.

Una financiación que ya ha sido cuestionada en una sentencia de junio de 2017 en la que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea indicó que no corresponde utilizar ayudas públicas, similares a las que recibe el canal, sin una finalidad estrictamente religiosa, por lo que podrían estar prohibidas si tales actividades son de carácter económico, como es el caso de Trece.

Recordemos que las cuentas de la Iglesia no pasan ningún control de una institución pública y que solo están sujetas a una auditoría -en los dos últimos años de PwC- como si fuera una empresa privada. La diferencia es que el dinero que recibe la Iglesia es público ya que es íntegramente aportado por los españoles que marcan la casilla de la Iglesia en sus declaraciones anuales de la Renta.

En el caso de Trece la situación es aún más escandalosa, ya que estos 20 millones de euros están siendo utilizado en una compañía totalmente ruinosa que desde su fundación en el año 2010 acumulapérdidas de más de 91 millones de euros. Sólo en 2018 registró pérdidas de 7,6 millones, mientras que en 2016 y 2017, los años que recogen las últimas dos memorias de la CEE, perdió 10 y 10,1 millones, respectivamente.

Las pérdidas de Trece estos dos años coinciden casi exactamente con los nueve y once millones aportados como “fondos propios” por la Conferencia Episcopal y representaron el equivalente a todos los ingresos de la televisión estos dos años (11,2 y 11 millones de euros). Las pérdidas de la cadena se generan por sus elevados costes que se elevan por encima de los 20 millones de euros.

¿Cómo se ha usado el dinero en Trece?

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