Tutelada por el Estado, su fallecimiento en 1983 aceleró el fin del Patronato de Protección a la Mujer
Inmaculada, fallecida en un reformatorio del Patronato de Protección a la Mujer | Archivo familiar _________________
Fuentes Público (Henrique Mariño) |El Diario (Laura Martínez) 19 de mayo de 2026
Inmaculada Valderrama Morato falleció el 19 de septiembre de 1983 tras precipitarse desde la ventana del tercer piso de un reformatorio de San Fernando de Henares (Madrid) gestionado por el instituto secular femenino Cruzada Evangélica. Tenía solo catorce años y la versión del centro de reeducación Nuestra Señora del Pilar, vinculado con el Patronato de Protección a la Mujer, una de las redes represivas más longevas y opacas de la dictadura franquista, fue que había muerto cuando intentaba fugarse descolgándose con unas sábanas. El juez concluyó que se había suicidado, aunque el escándalo que generó el caso aceleró el fin del Patronato, una institución franquista cuyo objetivo era controlar los cuerpos y las mentes de las mujeres.
El lunes de su muerte, a la hora del desayuno, de la ventana colgaba una cuerda con sábanas. Un intento de fuga. O tal vez un suicidio. Caso cerrado.
El libro, descargable ahora desde la web de Memoria Democrática de Asturias, contiene las ponencias presentadas en las jornadas sobre el exilio republicano asturiano de 1937 celebradas en el Archivo Histórico de Asturias, bajo el patrocinio del Instituto de Memoria Democrática del Principado de Asturias, los días 22 y 23 de septiembre de 2022.
Esta obra contiene las ponencias presentadas en las jornadas(1)sobre el exilio republicano asturiano de 1937 celebradas en el Archivo Histórico de Asturias, bajo el patrocinio del Instituto de Memoria Democrática del Principado de Asturias, los días 22 y 23 de septiembre de 2022, coincidiendo con el 85 aniversario de la evacuación de más de mil niños a la URSS.
Dividido en 7 partes, sus autores indagan en el devenir de los más de 60.000 asturianos que en 1937 abandonaron su tierra por mar, muchos de ellos para no regresar nunca más. Ofrecen un nuevo enfoque de la desbandada que precedió a la ocupación de Asturias por los sublevados, pero también de las evacuaciones precedentes, así como una revisión actualizada de la inserción de este colectivo en la sociedad catalana entre el otoño de 1937 y el invierno de 1939.
Evocan, asimismo, las trayectorias de estos asturianos en los campos de refugiados improvisados en Francia, su adhesión a la Resistencia y su forzada implicación en el aparato productivo nazi, con particular referencia a las experiencias vividas por las mujeres y niños exiliados. Analizan, por último, cómo recompusieron en el exilio sus organizaciones, conspiraron contra el régimen de Franco y, fracasadas todas sus iniciativas, sobrellevaron un proceso de conflictiva inserción en los lugares de acogida, principalmente Francia, la URSS y América.
Mercedes Monmany (Barcelona, 1957) es una periodista, traductora y crítica literaria española especializada en la literatura europea. Este año ha publicado el ensayo Algo quedará de mí (Galaxia Gutenberg, 2026), en el que cuenta las vivencias de algunas de las mujeres que fueron deportadas al campo de concentración nazi de Ravensbrück. Entrevista sobre el heroísmo, valentía y sacrificio de todas las internas.
Tu nuevo libro habla sobre el complejo de Ravensbrück, el único que los nazis construyeron para recluir a mujeres a gran escala. ¿Qué horroroso propósito se escondía detrás de su edificación?
Los primeros campos alemanes se establecieron poco después del nombramiento de Hitler como canciller, en enero de 1933. Eran los lugares perfectos para encarcelar, amedrentar, torturar y asesinar a todos los que los nazis consideraban como elementos subversivos de la sociedad.
Como bien dices, Ravensbrück, que fue creado en 1939, solo albergó a mujeres. El 80% de las confinadas fueron resistentes políticas, aunque también hubo perseguidas raciales en él. Y el objetivo principal de los que lo idearon era sembrar el terror. Quebrantar y someter a sus víctimas hasta la completa «autonegación del propio cuerpo», como decía el escritor austriaco Jean Améry.
Según Antonio Lafuente, investigador del Instituto de Historia: «Hacer memoria es una colección que asume que la memoria siempre es incompleta, fragmentaria, abierta. Vendrán nuevos títulos».
Se trata de una colección de guías prácticas orientadas a personas de edad adolescente, promovida por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática (SEMD) y coordinada por Antonio Lafuente (Instituto de Historia)y Francisco Ferrándiz (Instituto de Lengua, Literatura y Antropología), ambos investigadores del CSIC.
Las guías representan un esfuerzo amable por hacer más porosas las fronteras entre lo que pasa y lo que nos pasa, entre lo que ocurre en el aula y lo que sucede en la urbe, entre lo que aprendemos en los libros y lo que aprendemos en la vida, entre la necesidad de imaginar el futuro y el imprescindible conocimiento crítico del pasado, según señalan los coordinadores en el prólogo:
Santa María del Naranco, el monumento más emblemático del arte prerrománico asturiano, es el único de los grandes edificios del conjunto que no ha sido inmatriculado por la Iglesia católica. Al menos eso es lo que sostienen, a falta de cualquier constancia documental, el periodista Aristóteles Moreno Villafaina y el profesor de Derecho civil de la Universidad de Córdoba Antonio Manuel Rodríguez Ramos en «El expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia». El libro, publicado en enero en Akal, analiza la situación de la mezquita de Córdoba pero dedica un capítulo entero al Prerrománico asturiano.
Moreno explica que incluyeron el conjunto en su análisis precisamente por la relevancia que tiene. «Las inmatriculaciones se hicieron de espaldas a la administración, no se comunicaron. Se utilizó un subterfugio jurídico hipotecario que había quedado dormido en la administración, pero derogado de facto en la Constitución, y los obispos se acogieron a ese artículo para autocertificarse una propiedad que realmente no pueden acreditar. En ese contexto el Prerrománico es un caso muy significativo por el valor de un conjunto que fue promovido por los reyes asturianos y, por tanto, debe ser patrimonio común, y de dominio público, según nuestra visión», analiza.
En el programa de este domingo, Ana Baragaña y José Antonio Naz contaron con la presencia de Antonio Manuel Rodríguez y Aristóteles Moreno que presentaron el libro “El expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia. La mezquita de Córdoba y otros casos de libro”, del que ambos son autores.
Antonio Manuel es profesor de Derecho de la Universidad de Córdoba, escritor prolífico y artista en sentido amplio y variado (desde realización de documentales hasta espectáculos de flamenco), y Aristóteles Moreno, licenciado en Filología Árabe por la Universidad de Granada, y Máster en Ciencias de la Comunicación por la UAM, con 30 años de activa profesión periodística, posiblemente sea el periodista que más ha escrito e investigado sobre las inmatriculaciones de la Iglesia.
En ‘La mala memoria’ da voz a las víctimas de la represión franquista en los centros educativos de la Iglesia y advierte de los riesgos de repetir la historia: “La Iglesia fue la gran beneficiada de la Transición”
Francisco Franco recibe en audiencia al cardenal Herrera Oria, en 1965 |EFE/Hermes Pato _____________________
Ha tardado años en ponerse a la tarea de recordar, de ponerse en la piel de otros que durante décadas sufrieron la represión por ser pobres o hijos de perdedores de la Guerra Civil a manos de colegios de la Iglesia católica. En ‘La mala memoria’ (El Mono Libre), Jesús Pozo traza una historia de poder, adoctrinamiento e injusticia, poniendo voz a los testimonios de personas silenciadas durante años.
Como Amelia, Nati o Ana, condenadas por el “pecado” de ser pobres. O Pino, o Juana, castigadas por ser “hijas de rojos”. O “el niño sin identificar, cuyos restos estaban al fondo de otra fosa en Víznar (Granada), con un tiro en la cabeza, junto a su lapicero y su goma de borrar”, al que este veterano periodista dedica su investigación. Con un prólogo (imprescindible) de Nieves Concostrina y un epílogo (no menos conseguido) de Carlos Santos.
La investigación liderada desde Albacete vincula al Patronato franquista con posibles casos de bebés robados y reabre la lucha de las víctimas por la verdad
Carmen Guillén, doctora en Historia Contemporánea y profesora en el área de Historia de la Ciencia en la Facultad de Medicina de Albacete (círculo) __________________
Durante décadas, miles de historias quedaron enterradas en el silencio, atrapadas entre archivos desaparecidos, testimonios censurados y una memoria colectiva incompleta. Hoy, algunas de esas voces empiezan a emerger con fuerza desde un punto inesperado del mapa: Albacete. Lo que parecía un episodio olvidado del pasado reciente está volviendo al foco público con una dimensión que sacude conciencias y reabre heridas aún sin cerrar: la posible conexión entre una institución franquista y uno de los capítulos más oscuros de la historia contemporánea, el robo de bebés.
Albacete destapa el silencio: una doctora lidera la investigación que reabre el caso del Patronato
Reseña de «El expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia. La mezquita de Córdoba y otros casos de libro», de Aristóteles Moreno y Antonio Manuel Rodríguez
Fuente imágenes: Instagram defensapatrimoniosevilla (Plataforma en Defensa del Patrimonio de Sevilla) __________________
Ramón Pedregal Casanova, Rebelión, 21 de marzo de 2026
“A un juez mercadería”. Francisco de Quevedo.
Las leyes con que juzgas, ¡oh Batino! / menos bien las estudias que las vendes; / lo que te compran solamente entiendes; / más que Jasón te agrada el Vellocino. / El humano derecho y el divino, / cuando los interpretas, los ofendes, / y al compás que la encoges o la extiendes, / tu mano para el fallo se previno. / No sabes escuchar ruegos baratos, / y sólo quien te da te quita dudas; / no te gobiernan textos, sino tratos. / Pues que de intento y de interés no mudas, / o lávate las manos con Pilatos, / o, con la bolsa, ahórcate con Judas.”
“La muerte de los problemas nacionales e internacionales es el olvido”. Kavafis.
Con la imposición de la dictadura contra el pueblo tras la derrota de la República española, las leyes y los reglamentos fascistas eran de aplicación para acrecentar la riqueza y el consiguiente poder a los causantes de tanta desgracia. El tiempo transcurrido sirvió y sirve para vaciar las cabezas de la generalidad y con ello conseguir que las riquezas que se embolsaron las acompañen día a día con otras. Así lo dijo Quevedo: “No sabes escuchar ruegos baratos, / y sólo quien te da te quita dudas; / no te gobiernan textos, sino tratos. /…”
La antropóloga hace un recorrido por las religiones del mundo en su ensayo ‘La imaginación en llamas’ y celebra que la actual búsqueda de espiritualidad no vaya acompañada de una recuperación de las instituciones clericales
La antropóloga Manuela Cantón, autora del libro ‘La imaginación en llamas’ | Foto cedida ____________________
Pablo Batalla Cueto, La Marea, 18 de marzo de 2026
«Un viaje antropológico por las espiritualidades contemporáneas» promete la portada de La imaginación en llamas (editado por Ariel), de la antropóloga Manuela Cantón, y el libro cumple: proporciona al lector un aventurero y fascinante periplo que salta del Haití del vudú al México de la Santa Muerte, y de las iglesias evangélicas gitanas a los salones mediúmnicos. Charlamos con ella sobre alguno de esos temas y el valor de la antropología como ciencia social.
Manuela, quería empezar a preguntarte, no por los temas concretos del libro, sino por la disciplina desde la que se escribe, por la antropología, esa ciencia, dices, «empeñada en no dejarse irritar por lo que no le cuadra». En un mundo como este, en el que tantísimas cosas no cuadran con los cuadros tradicionales, cobra un renovado valor, ¿no es así?