Las congregaciones religiosas responsables de la reclusión de niñas durante el franquismo y la democracia siguen guardando documentos bajo llave
Un grupo de niñas del centro provincial de Sevilla perteneciente al Patronato de Protección a la Mujer |Junta de Andalucía ___________________
Sabela Rodríguez Álvarez, InfoLibre, 2 de junio de 2026
En un documento escrito a mano, con tinta azul y letra menuda, las monjas Adoratrices decían de Pilar que era una «joven de familia normal y buena moralidad», que presentaba una «conducta irregular» sin ningún «desliz moral», pero moviéndose con «cierta independencia», regresando «tarde a casa» y tratando con «chicos melenudos». Ese fue el motivo por el que acabaría internada en el Patronato de Protección a la Mujer. Aquel escrito, fechado en octubre de 1970, es uno de los pocos que han llegado a manos de las supervivientes. Hoy, tanto ellas como las investigadoras que siguen el rastro de esta opaca institución piden que las congregaciones religiosas hagan públicos todos los archivos a su disposición. Es una cuestión de justicia, reclaman, pero también la única forma de que mujeres como Pilar puedan escribir su historia.
Podemos ha solicitado, con motivo de la visita del papa León XIV a España, la entrega de toda la documentación en poder de las congregaciones religiosas que gestionaron los centros del Patronato durante más de cuatro décadas, así como todos los archivos relacionados con el robo de recién nacidos.
La investigación liderada desde Albacete vincula al Patronato franquista con posibles casos de bebés robados y reabre la lucha de las víctimas por la verdad
Carmen Guillén, doctora en Historia Contemporánea y profesora en el área de Historia de la Ciencia en la Facultad de Medicina de Albacete (círculo) __________________
Durante décadas, miles de historias quedaron enterradas en el silencio, atrapadas entre archivos desaparecidos, testimonios censurados y una memoria colectiva incompleta. Hoy, algunas de esas voces empiezan a emerger con fuerza desde un punto inesperado del mapa: Albacete. Lo que parecía un episodio olvidado del pasado reciente está volviendo al foco público con una dimensión que sacude conciencias y reabre heridas aún sin cerrar: la posible conexión entre una institución franquista y uno de los capítulos más oscuros de la historia contemporánea, el robo de bebés.
Albacete destapa el silencio: una doctora lidera la investigación que reabre el caso del Patronato
Esta tarde en la Sala Segarra -Congreso de los Diputados- se ha llevado a cabo la jornada «El Patronato de Protección a la Mujer. La represión franquista más allá de la dictadura», organizad por el Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar.
Tras la introducción de Mar González, coportavoz federal de Verdes Equo-Partido Verde, y que sería la encargada de moderar el acto, la apertura correría a cargo de Verónica Barbero, portavoz del Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar quien en su intervención señalaría, entre otras cuestiones, que la Ley de Memoria Democrática no habla del Patronato de Protección a la Mujer y que su grupo parlamentario había presentado una moción para modificarla de manera que las mujeres que pasaron por el Patronato fueran también reconocidas como víctimas de esa institución franquista.
Entre 1941 y 1985, miles de españolas fueron recluidas en centros religiosos para que corrigieran sus comportamientos contrarios a la moral del régimen anterior. Una investigación revela ahora por primera vez su historia
Portada del libro ‘Redimir y adoctrinar: el Patronato de Protección de la Mujer (1941-1985)’ , de Carmen Guillén (fragmento) ________________
Con los fastos del 50 aniversario de la muerte de Franco aún recientes, un ensayo histórico acaba de poner el foco sobre un pasaje del franquismo apenas investigado –y desconocido por el gran público–, que invita a reflexionar sobre los agujeros negros de esa etapa de nuestro pasado pendientes aún de iluminar. Se titula ‘Redimir y adoctrinar: el Patronato de Protección de la Mujer (1941-1985)‘ (Crítica), en alusión a la institución que operó en esos años en España para, supuestamente, «reeducar y reencauzar por el buen camino» a las «mujeres caídas», eufemismo que englobaba desde jóvenes dedicadas a la prostitución hasta hijas rebeldes de familias bien, pasando por lesbianas, embarazadas solteras, opositoras al régimen y cualquier mujer que no encajara en el modelo femenino que imponía la moral franquista.
En la práctica, el Patronato fue una red de reformatorios para mujeres, la mayoría ubicados en conventos o centros de la Iglesia y regentados por monjas, por el que pasaron miles de españolas de toda orden y condición sin que sea posible conocer hoy su número exacto, ni tampoco el de locales donde fueron retenidas en contra de su voluntad. El oscurantismo es, junto a la crudeza de los testimonios de las víctimas, uno de los aspectos más llamativos de esta terrible historia. Otra, sin duda, que el organismo perdurara diez años tras la muerte de Franco.
La historiadora Carmen Guillén, investigadora pionera del Patronato de Protección a la Mujer, publica un libro en el que analiza una de las instituciones represoras del franquismo menos conocidas, la que encerró en centros regentados por órdenes religiosas a adolescentes que no habían cometido ningún delito
Carmen Guillén, profesora de Historia de la Ciencia en la Universidad de Castilla-La Mancha. | Foto cedida _____________________
Cuando Carmen Guillén (Mazarrón, 1988) acabó la carrera y el máster de Historia no había oído hablar del Patronato de Protección de la Mujer. No había rastro en las aulas, artículos o manuales que había leído de la institución que desde 1941 encerró a las adolescentes que transgredían las normas morales del franquismo. Lo descubrió “casi por casualidad”, rastreando información en un archivo sobre la prostitución durante la dictadura. Este silencio en torno a una de las instituciones represivas más longevas del régimen, que incluso sobrevivió al propio dictador, ha empezado a romperse hace poco.
Las voces de las mujeres que pasaron por estos centros, regentados por monjas de órdenes religiosas, se suman a un interés creciente de la historiografía. Pero en 2021, cuando Guillén publicó la primera tesis doctoral[1]sobre el Patronato, apenas había referencias sobre el organismo, encargado de reeducar a la “mujer caída o en riesgo de caer” que no se adaptara al férreo molde de mujeres sumisas, esposas y madres abnegadas que la dictadura pensaba para ellas. Todo ello lo analiza la historiadora, profesora de Historia de la Ciencia en la Universidad de Castilla-La Mancha, en Redimir y adoctrinar. El Patronato de Protección a la Mujer, que publica con Crítica este miércoles.
Ayer martes tuvo lugar el ‘Encuentro por la memoria de las supervivientes del Patronato de Protección a la Mujer’
Consuelo García del Cid, Carmen Guillén y Ana Martínez Pérez, Encuentro por la memoria de las supervivientes del Patronato de Protección a la Mujer / Foto Instituto de las Mujeres [Facebook] ______________________
Dentro de los actos «España en Libertad, 50 años», ayer en Salón de Actos del Instituto de las Mujeres tuvo lugar el «Encuentro por la memoria de las supervivientes del Patronato de Protección a la Mujer«. En el acto han participado Cristina Hernández, directora del Instituto de las Mujeres; Consuelo García del Cid, superviviente e investigadora; Ana Martínez Pérez, antropóloga y profesora de Sociología; Carmen Guillén, doctora en Historia contemporánea, y Carmina Gustrán, Comisionada España en Libertad. 50 años.
Abriría el acto la directora del Instituto de las Mujeres, Cristina Hernández, quien en su intervención anunciaría que para el próximo mes de septiembre el Gobierno de España, con implicación de distintos ministerios (Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, el Ministerio de Política territorial y Memoria Democrática, y el Ministerio de Igualdad) y organismos, está preparando un acto de reparación de las víctimas del Patronato de Protección a la Mujer
Intervención de Cristina Hernández Fuente Instituto de las Mujeres [Youtube]
El Archivo Histórico Provincial conserva 2.077 expedientes de jóvenes internadas en el franquista Patronato de Protección a la Mujer entre 1940 y 1984. La mayoría fueron ingresadas contra su voluntad en el Convento de las Adoratrices sin orden judicial y con la mera autorización del padre
Taller del Patronato de Protección a la Mujer de Sevilla en una imagen de 1960 / Portal de Archivos de Andalucía. Consejería de Turismo ____________________
“Mujer de 19 años. Natural y vecina de un pueblo de Córdoba. Hija de Antonio y Mari Carmen. Instruido expediente por ponerla a disposición de la Junta.
MOTIVO: Inmoralidad. ESCOLARIDAD: Deficiente. HOGAR: Se ignora.
AMBIENTE: Sus padres parecen gente trabajadora pero de gran ignorancia religiosa. La joven hace próximamente un año que se vino a servir y una vez deshonrada se dedicó a la prostitución. Fue denunciada por una señora que dijo haber inducido a su marido al adulterio. Sus padres no deben tener ascendiente ninguno sobre ella.
EXAMEN DE LA JOVEN: Alta, pelo casi rojo, llena de pecas. Parece completamente atolondrada y creo que miente con gran facilidad.
PROPUESTA: Internamiento. Córdoba 3 de enero 1944“.
El Patronato de Protección a la Mujer es uno de los mejores ejemplos de cómo esta conjunción entre Iglesia y Estado ejerce un importante control efectivo sobre los cuerpos y las conductas femeninas particularmente.
La doctora en Historia Contemporánea Carmen Guillén. | Foto: Cedida __________________
Marta García Carbonell – María Palau Galdón, Pikara Magazine, 12 de junio de 2023
Entre las múltiples armas que el franquismo empuñó, con casi impecable efectividad, el miedo impuesto sobre la población fue sin duda su mejor creación. Como resultado, todavía hoy, en pleno siglo XXI, muchas de las víctimas de aquellos cuarenta años de nuestra reciente historia siguen sin ver reconocido ni reparado su dolor.
Carmen Guillén, (Mazarrón, Murcia, 1988), doctora de Historia Contemporánea por la Universidad de Murcia, ha sido una de las pioneras en el ámbito académico en denunciar la represión misógina sobre miles de niñas y jóvenes del Patronato de Protección a la Mujer durante el Franquismo y la democracia. Es una de las escasas mujeres que se han atrevido a denunciar que hasta 1985, diez años después de la muerte del dictador, existió un organismo que encerró entre sus muros a miles de mujeres por transgredir la norma moral impuesta: el Patronato de Protección a la Mujer.