La Diócesis de Getafe ha puesto fin al proyecto de los Hermanos del Amor Misericordioso, la rama masculina de la comunidad investigada por graves denuncias de abusos sexuales, de poder y de conciencia, aislamiento y penitencias físicas. La decisión obliga a los sacerdotes, diáconos y seminaristas que desde 2008 vivían y se formaban juntos, con la aspiración de constituirse en congregación religiosa, a continuar sus caminos por separado. El cierre se produce mes y medio después de que la Archidiócesis de Madrid suprimiera la rama femenina al considerar inviable su continuidad. El obispo de Getafe atribuye la medida a “un tiempo prolongado de reflexión y acompañamiento”, pero no menciona las denuncias presentadas por antiguos integrantes ni explica qué ha precipitado ahora la decisión.
Una de las víctimas que denunció al grupo tras abandonarlo critica que la diócesis no explique las razones de la medida ni reconozca que llega después de las denuncias presentadas por antiguos miembros ante la Iglesia. “Da la sensación de que no les ha quedado más remedio que acabar con esto, pero no dan la cara ni piden perdón por el daño causado”, sostiene.
Justo un año después de que el Arzobispado de Madrid interviniese mediante un decreto la Asociación Pública de Fieles Hijas del Amor Misericordioso (HAM), el cardenal José Cobo ha firmado la disolución de esta organización, de tintes sectarios e investigada por una amplia gama de abusos
Justo un año después de que el Arzobispado de Madrid interviniese mediante un decreto la Asociación Pública de Fieles Hijas del Amor Misericordioso (HAM), el cardenal José Cobo ha decretado la supresión de esta organización, de tintes sectarios e investigada por una amplia gama de abusos, entre ellos, sexuales, pero también de prácticas exorcistas a menores, terapias de conversión, culto a los fundadores, entre ellos, María Milagrosa Pérez Caballero, más conocida como Marimí.
Cierre total. Sin más prórrogas. Después de intentar reconducir a la asociación, el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, ha decretado la supresión de las HAM, tras dar verosimilitud a acusaciones de abusos estructurales de poder, conciencia y sexuales.
Con el respaldo del Vaticano, el Arzobispado de Madrid ha notificado a las HAM que o cumplen los requisitos o serán disueltas. Las víctimas temen por las que siguen dentro: «Si las disuelven, se montarán otra cosa. ¿Quién se cree que Marimí va a dejar su reino?»
Hijas del Amor Misericordioso _____________________
La disolución de la Asociación Pública de Fieles Hijas del Amor Misericordioso (HAM) puede ser inminente, incluso antes de que venza la fecha del 28 de julio, plazo en el que se cumple el primer aniversario del decreto del Arzobispado de Madrid –de quien depende jurídicamente– para “revisar y reconducir aspectos fundamentales” de esta organización, que está siendo investigada por una amplia gama de abusos, entre ellos, sexuales, pero también de prácticas exorcistas a menores, terapias de conversión, culto a los fundadores, entre los cuales está María Milagrosa Pérez Caballero, más conocida como Marimí.
La intervención del cardenal de Cobo en julio pasado, que llevó a poner al frente de las HAM como comisaria extraordinaria a la religiosa Pilar Arroyo Carrasco para, entre otras cuestiones, cambiar “la estructura de gobierno, el plan de formación, la vida comunitaria y el acompañamiento espiritual, además de revisar estatutos, reglamentos y la gestión económica”, no habría dado los frutos esperados, como han denunciado en reiteradas ocasiones las víctimas y sus familias a través de Religión Digital.
Enviada por Belén García al Dicasterio para la Doctrina para la Doctrina de la Fe, y remitida a los medios de comunicación para su publicación
Hijas del Amor Misericordioso _______________________
Belén García, denunciante del ‘caso HAM’, Religión Digital, 5 de mayo de 2026
Yo, Belén García, nacida en enero de 2001 en Madrid, residente en la misma ciudad, con formación universitaria y rango de graduada y máster, soltera y sin hijos, presento DENUNCIA contra las siguientes personas:
– María Milagrosa Pérez Caballero, conocida como «Marimí» natural de Sevilla, Superiora de la asociación pública de fieles «Hijas del Amor Misericordioso» (HAM) desde 2007 hasta el 28 de julio de 2025.
– Anastasia Romero, también natural de Sevilla, que históricamente ha ejercido el oficio de directora espiritual en las HAM.
– Elena Portales León, conocida como «Isabel», nacida en Málaga, incorporada a las HAM en septiembre de 2017, que realizó votos temporales (privados) el 8 de septiembre de 2018 y perpetuos dos años después.
La comunidad religiosa, radicada en Getafe y aún en funcionamiento, ha sido denunciada por presuntos exorcismos, agresiones sexuales y penitencias dolorosas
Hermanos del Amor Misericordioso (HAM) de Getafe en Madrid |Imagen cedida por una de las víctimas _____________________
La madre superiora abusaba sexualmente de hombres y mujeres jóvenes integrantes de la comunidad de Hijas y Hermanos del Amor Misericordioso (HAM), les imponía fórmulas de aislamiento, penitencias acompañadas de autocastigos físicos, manipulaba sus actividades, en algunos casos bajo falsas promesas, como a uno de los jóvenes a quien prometió que ese sería el camino para ser investido sacerdote en breve tiempo. Las denuncias por estos abusos han sido interpuestas ante la Diócesis de Getafe, dirigida por el obispo Ginés García Beltrán, que a su vez las ha trasladado al Papa dada la gravedad de las acusaciones. Las denuncias se dirigen hacia algunos sacerdotes y la superiora de dicha comunidad, María Milagrosa Pérez, conocida como Marimí.
EL PAÍS ha tenido acceso a dos escritos que denuncian estos hechos. Por su parte, Marimí no ha contestado a las preguntas de este periódico. El Arzobispado de Madrid retiró hace nueve meses a la superiora de sus funciones y suspendió de manera temporal la entrada de nuevos seminaristas. Además, se nombró a Pilar Arroyo Carrasco comisaria extraordinaria de la asociación. Su misión, según el comunicado de la archidiócesis, es “reconducir aspectos fundamentales, tales como la estructura de gobierno, el plan de formación, la vida comunitaria y el acompañamiento espiritual, además de revisar estatutos, reglamentos y la gestión económica”. Sin embargo, las víctimas denuncian que todo sigue igual.
El colectivo enviará una nueva carta al Arzobispo de Madrid en la que reclaman que «endurezca» el control de la congregación porque, según mentienen, siguen las «dinámicas de manipulación y control» sobre los y las jóvenes captadas
Varias de las integrantes de las Hijas del Amor Misericordioso, antes de su intervención _______________
Patricia Martín, El Periódico, 17 de abril de 2026
Las familias que denunciaron a las Hijas del Amor Misericordioso, las religiosas autodenominadas HAM, siguen muypreocupadas por la situación, hasta el punto de que exigen a la Iglesia que «endurezca la labor del comisariado» odisuelva la asociación (no se trata de una orden religiosa oficial y sus integrantes no son monjas, aunque viven y se definen como tales). La Archidiócesis de Madrid tomó el verano pasado una decisión inusual: intervino la congregación porque el Tribunal de la Rota dio verosimilitud a las denuncias de abusos de poder, conciencia y de índole sexual y apartó a la superiora, María Milagrosa Pérez Caballero, alias Marimí. Pero, para las familias, estas medidas son «insuficientes», dado que los y las jóvenes «abducidos» siguen bajo la influencia de las HAM y con «graves secuelas».
De hecho, van a remitir una nueva carta al arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo Cano, en la que muestran «su indignación» con un proceso que ha durado casi dos años porque «la situación de dolor no cesa», según el borrador al que ha tenido acceso El Periódico. «Confiábamos en la Iglesia para que nos protegiera, pero la institución no está respondiendo con la contundencia que las víctimas esperábamos», comienza la misiva, que irá firmada -salvo cambios de última hora- por «las víctimas y afectados de la comunidad Hijas del Amor Misericordioso en todas sus vertientes, femenina, masculina y fieles laicos vinculados-.
La semana pasada, tres miembros renunciaron ante el Arzobispado de Madrid, que ha retirado a la superiora de la agrupación de fieles por la acumulación de denuncias
Las Hijas del Amor Misericordioso (HAM), comunidad religiosa ubicada en la sierra de Guadarrama | Lucía Franco _________________
Las Hijas del Amor Misericordioso (HAM) no son monjas: lo parecen, pero viven notoriamente peor que ellas. De lo contrario, no se entendería que, en un mes, cinco jóvenes hayan abandonado la casa en donde vivían en Los Molinos, un pequeño pueblo ubicado en la sierra de Guadarrama, en el norte de Madrid y hayan presentado su renuncia después de años de vivir una supuesta vida consagrada. Algo está cambiando dentro de la asociación de fieles.
Las HAM son una asociación pública de fieles aprobada en 2007 por el cardenal Rouco Varela y que ha estado en el centro de una fuerte controversia en España. Han sido intervenidas por la Iglesia católica debido a denuncias de abusos de poder, de conciencia y de conductas sectarias. En la actualidad, está en manos del Vaticano decidir el cierre de la institución, tal como ha recomendado el tribunal de la Rota tras una investigación previa a raíz de más denuncias. Paralelamente, la Fiscalía y la Policía Nacional también avanzan en investigaciones sobre este grupo, con presencia en Madrid, Toledo y Sevilla.
La asociación ultra, intervenida por el cardenal Cobo el verano pasado tras una investigación y acusaciones de abusos sexuales, espirituales y de autoridad, continúa activa a través de su rama masculina, formada por sacerdotes que campan a sus anchas en la diócesis del sur de Madrid
Ni monjas ni religiosas: el primer gran ‘engaño’ de las Hijas del Amor Misericordioso | Fuente foto _______________
“Santo Padre, te suplicamos que mires personalmente esta situación y pidas a los dicasterios correspondientes una intervención clara, decidida y protectora”. Las víctimas de las Hijas del Amor Misericordioso (HAM) y sus familias ya no pueden más, y han escrito una carta, fechada el pasado 20 de febrero, en la que piden directamente amparo a León XIV, después de comprobar cómo, ocho meses después de la intervención de la organización, algunos de sus responsables, y especialmente la rama masculina de la orden, continúan campando a sus anchas. La misiva ha sido publicada inicialmente por The Objective, y confirmado su contenido por algunos de los firmantes a elDiario.es.
El experto en sectas trabaja con las familias afectadas por la organización de las Hijas del Amor Misericordioso, ahora intervenida por la diócesis de Madrid, y revela cómo era culto a su líder, Marimí, y cómo el grupo ejercía control de la privacidad, abusos espirituales y sexuales
El psicólogo Miguel Perlado / EFE/Raquel Manzanares _____________________
Una investigación encargada por el Vaticano detectó en una de las organizaciones católicas más activas y exitosas de los últimos tiempos, las llamadas Hijas del Amor Misericordioso (HAM), comportamientos más propios de una secta. Por ejemplo, en el empeño de apartar a los fieles de sus familias. Pero las acusaciones contra esta realidad eclesial –no una congregación religiosa, como falsamente se presentaban– son mucho más graves: entre ellas, abusos sexuales, espirituales y de autoridad. Tras la decisión del Arzobispado de Madrid de intervenirla y disolverla, el psicólogo y experto en sectas Miguel Perlado ha comenzado a asesorar a las familias afectadas.
Perlado asegura que se puede hablar de “una deriva sectaria” del grupo, que ha ido progresivamente mostrando más y más elementos que lo alejan de una comunidad religiosa que fomenta “la autonomía y maduración de sus integrantes”. “El abuso espiritual es silencioso, pero va minando a la persona”, explica.
La agrupación de religiosas, intervenidas por la Iglesia por su comportamiento sectario, reclutaban a sus seguidores en estos encuentros, según los denunciantes. Se trata de convivencias de fin de semana con actividades emocionales intensas en las que se impone el secretismo
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Patricia Martín, El Periódico, 2 de agosto de 2025
La decisión del Arzobispado de Madridde intervenir la asociación Hijas del Amor Misericordioso, conocidas como HAM, tras recibir una veintena de denuncias por sus comportamientos sectarios, ha puesto en el punto de mira los retiros católicos secretos llamados Effetá o Emaús, que forman parte de una moda actual, el catolicismo ‘cool’ o ‘guay’, y que es donde las religiosas, según las familias afectadas, captaban a la mayor parte de sus adeptas. “Son como una especie de catarsis colectiva, donde todos gritan, se abrazan, cantan, parecen las juventudes hitlerianas”, describe un testigo a EL PERIÓDICO. Tras la intervención de la Iglesia, su continuidad está en cuestión.
Más allá de eso, la primera dificultad a la hora de saber qué son y quiénes participan en estos retiros espirituales que se han convertido en todo un fenómeno es que son secretos y tienen una regla fundamental: se prohíben los móviles y cualquier dispositivo de grabación o imagen, como puede ser un reloj inteligente.