La comunidad religiosa, radicada en Getafe y aún en funcionamiento, ha sido denunciada por presuntos exorcismos, agresiones sexuales y penitencias dolorosas
Hermanos del Amor Misericordioso (HAM) de Getafe en Madrid |Imagen cedida por una de las víctimas _____________________
La madre superiora abusaba sexualmente de hombres y mujeres jóvenes integrantes de la comunidad de Hijas y Hermanos del Amor Misericordioso (HAM), les imponía fórmulas de aislamiento, penitencias acompañadas de autocastigos físicos, manipulaba sus actividades, en algunos casos bajo falsas promesas, como a uno de los jóvenes a quien prometió que ese sería el camino para ser investido sacerdote en breve tiempo. Las denuncias por estos abusos han sido interpuestas ante la Diócesis de Getafe, dirigida por el obispo Ginés García Beltrán, que a su vez las ha trasladado al Papa dada la gravedad de las acusaciones. Las denuncias se dirigen hacia algunos sacerdotes y la superiora de dicha comunidad, María Milagrosa Pérez, conocida como Marimí.
EL PAÍS ha tenido acceso a dos escritos que denuncian estos hechos. Por su parte, Marimí no ha contestado a las preguntas de este periódico. El Arzobispado de Madrid retiró hace nueve meses a la superiora de sus funciones y suspendió de manera temporal la entrada de nuevos seminaristas. Además, se nombró a Pilar Arroyo Carrasco comisaria extraordinaria de la asociación. Su misión, según el comunicado de la archidiócesis, es “reconducir aspectos fundamentales, tales como la estructura de gobierno, el plan de formación, la vida comunitaria y el acompañamiento espiritual, además de revisar estatutos, reglamentos y la gestión económica”. Sin embargo, las víctimas denuncian que todo sigue igual.
El Arzobispado plantea construir un complejo parroquial dedicado a Juan Pablo II con cuatro edificios donde los espacios de culto solo ocupan el 40% de la superficie. El resto serán despachos, salas para catequesis, proyecciones, espacios de formación, un auditorio, parking y varias viviendas residenciales
Anteproyecto del complejo parroquial ideado por la Iglesia en Valdebebas. En amarillo, el templo previsto |Ayuntamiento de Madrid _______________
La Iglesia católica ya ha presentado al Ayuntamiento de Madrid lo que quiere construir en la parcela valorada en 2,3 millones de euros que el Gobierno de Almeida le cederá a hasta el año 2101. Será un complejo parroquial que llevará el nombre de San Juan Pablo II y que estará compuesto de cuatro edificios principales, además de otras dependencias, zonas verdes y estructuras de conexión, según el anteproyecto al que ha tenido acceso Somos Madrid.
El templo será la edificación más destacada del complejo situado junto a la avenida Secundino Zuazo y el único espacio de culto junto a una pequeña capilla que se utilizará para misas diarias. Ambos suman solo 1.582 m² de un complejo que contará con más de 5.200 m² construidos y que también incluye otros dos edificios de tres plantas con salas para diferentes usos, viviendas y hasta un auditorio subterráneo.
El colectivo enviará una nueva carta al Arzobispo de Madrid en la que reclaman que «endurezca» el control de la congregación porque, según mentienen, siguen las «dinámicas de manipulación y control» sobre los y las jóvenes captadas
Varias de las integrantes de las Hijas del Amor Misericordioso, antes de su intervención _______________
Patricia Martín, El Periódico, 17 de abril de 2026
Las familias que denunciaron a las Hijas del Amor Misericordioso, las religiosas autodenominadas HAM, siguen muypreocupadas por la situación, hasta el punto de que exigen a la Iglesia que «endurezca la labor del comisariado» odisuelva la asociación (no se trata de una orden religiosa oficial y sus integrantes no son monjas, aunque viven y se definen como tales). La Archidiócesis de Madrid tomó el verano pasado una decisión inusual: intervino la congregación porque el Tribunal de la Rota dio verosimilitud a las denuncias de abusos de poder, conciencia y de índole sexual y apartó a la superiora, María Milagrosa Pérez Caballero, alias Marimí. Pero, para las familias, estas medidas son «insuficientes», dado que los y las jóvenes «abducidos» siguen bajo la influencia de las HAM y con «graves secuelas».
De hecho, van a remitir una nueva carta al arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo Cano, en la que muestran «su indignación» con un proceso que ha durado casi dos años porque «la situación de dolor no cesa», según el borrador al que ha tenido acceso El Periódico. «Confiábamos en la Iglesia para que nos protegiera, pero la institución no está respondiendo con la contundencia que las víctimas esperábamos», comienza la misiva, que irá firmada -salvo cambios de última hora- por «las víctimas y afectados de la comunidad Hijas del Amor Misericordioso en todas sus vertientes, femenina, masculina y fieles laicos vinculados-.
La semana pasada, tres miembros renunciaron ante el Arzobispado de Madrid, que ha retirado a la superiora de la agrupación de fieles por la acumulación de denuncias
Las Hijas del Amor Misericordioso (HAM), comunidad religiosa ubicada en la sierra de Guadarrama | Lucía Franco _________________
Las Hijas del Amor Misericordioso (HAM) no son monjas: lo parecen, pero viven notoriamente peor que ellas. De lo contrario, no se entendería que, en un mes, cinco jóvenes hayan abandonado la casa en donde vivían en Los Molinos, un pequeño pueblo ubicado en la sierra de Guadarrama, en el norte de Madrid y hayan presentado su renuncia después de años de vivir una supuesta vida consagrada. Algo está cambiando dentro de la asociación de fieles.
Las HAM son una asociación pública de fieles aprobada en 2007 por el cardenal Rouco Varela y que ha estado en el centro de una fuerte controversia en España. Han sido intervenidas por la Iglesia católica debido a denuncias de abusos de poder, de conciencia y de conductas sectarias. En la actualidad, está en manos del Vaticano decidir el cierre de la institución, tal como ha recomendado el tribunal de la Rota tras una investigación previa a raíz de más denuncias. Paralelamente, la Fiscalía y la Policía Nacional también avanzan en investigaciones sobre este grupo, con presencia en Madrid, Toledo y Sevilla.
Sus pisos, propiedad de Fusara, una fundación dependiente del Arzobispado de Madrid, fueron vendidos a una sociedad opaca. Ahora pretenden expulsarlos. El Sindicato de Inquilinas organizó el domingo en Madrid una manifestación contra el pacto del Arzobispado con los fondos para venderles 13 edificios de una fundación de beneficencia.
Concentración este domingo en Madrid | Fuente foto Madrid en Acción-Facebook _________________
Más de 200 inquilinos pueden quedarse en la calle. El responsable es Fusara, una de las fundaciones de la Iglesia, que vendió en 2019 los pisos de 13 bloques de Madrid a una sociedad opaca llamada Tapiamar. Estos pisos fueron donados por un particular hace décadas para su uso como bien social y destinado a “los pobres de Madrid”, tal como denuncian los propios vecinos. Y esta fundación, dependiente del Arzobispado de Madrid, los vendió por debajo de su precio. Ahora, ambas entidades, investigadas por fraude y corrupción, pretenden dejarlos en la calle.
Sin embargo, tal como denuncian los vecinos en un vídeo[1] difundido por el Sindicato de Inquilinas de Madrid, colectivo en el que se han organizado, no tienen pensado abandonar sus casas. “Las vecinas no les importamos, solo somos números en sus excel. Pero no se lo vamos a poner fácil”, dicen.
Los afectados temen que las ‘novicias’, que ascienden a un centenar, sigan a la líder apartada por el Arzobispado de Madrid, que ha dado «verisimilitud» a las denuncias. Según los denunciantes, el grupo les retiraba el acceso al móvil y al correo, y celebraban rituales alejados del catolicismo como ceremonias con desmayos masivos
Miembros de las Hijas del Amor Misericordioso / 5 ___________________________
Patricia Martín, El Periódico, 1 de agosto de 2025
Ya son una treintena las familias que acusan a las religiosas Hijas del Amor Misericordioso, conocidas como HAM, de actuar como una suerte de secta, por haber «captado» a jóvenes y haberles apartado de su entorno, estudios y trabajo. En una primera fase, una veintena de familias presentaron denuncias escritas ante la autoridad eclesiástica, lo que motivó que la Archidiócesis de Madrid apartara esta semana al equipo directivo de la asociación y nombrara a una especie de gestora. En una segunda fase, más afectados se mostraron dispuestos a prestar su testimonio, con el fin de apuntalar las denuncias presentadas, según fuentes cercanas a estas familias. Y, tras la intervención del Arzobispado de Madrid, se han sumado otros seis.
Todas las denuncias –y testimonios de estas familias– van en la misma dirección, al acusar a la superiora general de la Asociación, María Milagrosa Pérez Caballero, alias Marimí, y a su equipo de «abducir» a sus hijas y «aislarlas de su entorno», con un comportamiento sectario y abusos de conciencia, poder y control. Además hay un joven –la agrupación también ha puesto en marcha una sección masculina– que acusa a Pérez Caballero de cometer abusos sexuales.
El Arzobispado de Madrid interviene la asociación Hijas del Amor Misericordioso, presente en Toledo, Getafe o Sevilla, tras una investigación que recoge presuntos comportamientos sectarios, abusos sexuales, espirituales y de autoridad por parte de sus responsables
En el fotomontaje, la ya ex superiora de las HAM _______________________
Herejías, abusos sexuales, abusos espirituales y de autoridad. Estas son algunas de las acusaciones que han recaído contra las Hijas del Amor Misericordioso, una de las realidades eclesiales –no una congregación religiosa, como falsamente se presentaban– con mayor pujanza en los últimos tiempos y que acaba de ser intervenida y disuelta por el Arzobispado de Madrid.
La decisión del cardenal José Cobo llega tras una investigación llevada a cabo por el Tribunal de la Rota y bajo el auspicio de la Congregación para la Doctrina de la Fe que ha detectado presuntos comportamientos más propios de una secta al apartar a los fieles de sus familias. La Guardia Civil investiga, además, varias denuncias entre las que está un caso de posibles abusos continuados.
El arzobispado, por lo pronto, ha expulsado de la organización –controlada ahora por una comisaria general designada por la archidiócesis para reorganizar toda la estructura– a la ya ex superiora, María Milagrosa Pérez Caballero.
«El cardenal de Madrid, el presidente de los obispos y el benedictino francés se han reunido para buscar una solución al empeño de Moncloa de expulsar a los monjes», escribe José Beltrán en «Vida Nueva»
Santiago Cantera, prior de la Abadía del Valle de los Caídos (desde 2014) _____________________________
La Iglesia mueve ficha ante el empeño de Moncloa de expulsar a los benedictinos del Valle de los Caídos y presentar este desalojo como uno de los hitos del cincuenta aniversario de la muerte de Francisco Franco.
Según ha podido confirmar ‘Vida Nueva’, el cardenal José Cobo, el arzobispo Luis Argüello y el abad de Solesmes(1), Dom Geoffroy Kemlin, se habrían reunido, al menos en una ocasión, para unificar criterios y abordar posibles soluciones ante las intenciones que pueda tener el Gobierno de Pedro Sánchez. Este encuentro contaría con el aval de la Santa Sede, teniendo en cuenta además que Roma ha depositado plenamente su confianza en el purpurado madrileño para gestionar esta crisis y ejercer de interlocutor con el Ejecutivo de coalición. En este caso, la contraparte sería el ministro de la Presidencia y de Justicia, Félix Bolaños, que además es el responsable de relación con las confesiones, en lugar de Ángel Víctor Torres, que sobre el papel es el titular de los asuntos vinculados a la memoria democrática.
Hay espacios que deberían cambiar y no basta con mover los muebles de sitio. Para poder resignificar o construir de nuevo, primero hay que desacralizar algunos templos
Fachada del Hiper Bazar Padre Nuestro, situado en el barrio madrileño de la Alameda de Osuna / Julio Bolívar _____________________
En el año 2007, la Iglesia del Padre Nuestro[1]de mi barrio, la Alameda de Osuna, se puso en venta. Imagino lo difícil que debió de ser ponerle precio a lo sagrado: que si el reclinatorio es de madera buena, que si el Cristo fue un regalo, que si el altar va incluido porque no se puede mover. Finalmente, el Arzobispado decidió que la cifra sería la de 2.700.000 euros. Precio final. A Dios no se le regatea. A pesar de que el terreno fuera una cesión del Ayuntamiento, el párroco -que, como tantos otros, debió de faltar a la clase sobre el voto de pobreza- dijo que era de la Iglesia y que él lo vendía si quería porque, además, tenía que pagar otra parroquia más bonita, más grande y moderna, que había construido en el mismo barrio, pero una plaza más allá.
Desde el Arzobispado hicieron unas breves declaraciones sobre el asunto: “Se desacralizó en verano. Es un local normal”. Así, de pronto y sin amén, la casa de Dios, el templo y refugio de los cristianos del barrio, se había transformado en un local… “normal”. Una construcción de los años setenta, de ladrillo marrón y de puertas de madera, que pronto llamó la atención a constructoras, entidades y supermercados. Dicen las señoras de mi barrio que hasta El Corte Inglés le había echado el ojo.
El Arzobispado de Madrid es la única en presentarse a la licitación de unos terrenos en los que cabría de largo la catedral de la Almudena. Los podrá explotar durante los próximos 75 años, el máximo que permite la ley
Parcela de Valdebebas que será adjudicada a la Iglesia Católica / Google Maps __________________
Final esperado a la licitación pública que el Ayuntamiento de la capital puso en marcha el pasado mes de diciembre para ceder hasta el año 2099 una parcela municipal en Valdebebas. El Arzobispado de Madrid se adjudicará el concurso al ser la única entidad religiosa en concurrir a la fase de presentación de ofertas.
El concurso había sido redactado a medida por el equipo de Almeida, que preparó en pocos meses la licitación para una parcela que la Iglesia Católica había reclamado hace un año, el 13 de enero de 2023, según consta en la documentación del expediente al que ha tenido acceso Somos Madrid. El objetivo era construir un centro de culto religioso, “como órgano para el impulso y desarrollo de la participación ciudadana en la gestión de los asuntos municipales” y para “cubrir las necesidades culturales y pastorales de la Archidiócesis en este nuevo barrio”, explicaba en la motivación de la petición.