Gregorio Morán era un fantástico narrador oral. De sus historias, contadas ante un mantel o en interminables conversaciones telefónicas, disfruté tanto que las echo en falta con la misma nostalgia que a sus artículos sabatinos. Una de las que mejor recuerdo evocaba sus años de adolescente en Oviedo en los años 50, cuando la Semana Santa, exaltación del nacional-catolicismo y de la represión franquista, era un espectáculo tenebroso que provocaba recelo y miedo en un chaval curioso como Gregorio. Nunca olvidó una ocasión en la que al cruzar una esquina de la ciudad se encontró con una procesión en la que iba su padre y de golpe se oyó el grito estremecedor de un varón con modos militares, dando una orden a la multitud que se agolpaba en la calle:
– !Al suelo!, !Al suelo!
Y la gente, creyentes, curiosos o paseantes como Gregorio, tenían que hincar las rodillas al suelo mientras pasaba lo que para aquel rapaz era una tétrica procesión con curas y militares ejerciendo la autoridad en los años más duros de la dictadura.
Mi edad me permite recordar aquellas semanas santas de mitad del siglo pasado en las que la sociedad estaba sometida al mandato de la iglesia de los católicos.
Procesión en L’Entregu en los años 50 | Foto: Fototeca del Pueblu d’Asturies __________________
Una de las ventajas de la edad es poder mirar hacia el pasado y ver cómo el transcurso del tiempo hace evolucionar las costumbres. Pero a veces ese pasado te aparece de forma sorpresiva creándote dudas sobre si es tu mente la que retrocede (porque ya falla) o es que la idea de que aprendemos y mejoramos es un espejismo.
Mi edad me permite recordar aquellas semanas santas de mitad del siglo pasado en las que la sociedad estaba sometida al mandato de la iglesia de los católicos (armada con la fuerza de un “caudillo de España” precisamente consolidado por la gracia del dios de esos católicos).
Se suspendía la vida, se cerraban los cines y el comercio, todo languidecía y sólo se podía ir a visitar los monumentos mortuorios que se organizaban en las iglesias y los concursos de escaparates de los comercios cerrados. Visto desde hoy aparece como un largo y estrecho túnel del tiempo que nos asoma a un pasado tétrico.
La Iglesia inscribió a su nombre el jardín de los Reyes Caudillos pese a ser municipal
Según el informe de Patrimonio, el espacio que ocupa el jardín figura como parte de la plaza de la Catedral en 1912 y también en 1935. En 1942 , aprovechando el solar de una de las viejas casas derribadas durante la remodelación del entorno de la Catedral, con motivo del undécimo centenario de Alfonso II El Casto, se decidió crear un espacio al aire libre que sirviera de homenaje a los reyes asturianos. El conjunto, de marcado carácter clasicista, es obra de varios autores|Fuente foto __________________
El Jardín de los Reyes Caudillos es propiedad del Ayuntamiento de Oviedo. Esa es la rotunda conclusión de un informe técnico del servicio de Gestión del Patrimonio Municipal emitido en abril de 2025. El documento ha servido de base a la junta de gobierno para aprobar este mes abrir un expediente de investigación sobre la titularidad del espacio situado entre la Catedral y Las Pelayas. El expediente sigue la estela de otro idéntico abierto en 2013*que caducó sin llegar a ser culminado y busca aclarar definitivamente la titularidad de una zona verde y monumental cuya apertura es gestionada por el Cabildo.
Pese a la contundencia administrativa, el deán de la Catedral, Benito Gallego, ha querido rebajar cualquier atisbo de tensión. Gallego corrobora que el expediente está efectivamente en marcha, pero rechaza que este proceso suponga fricción alguna en las relaciones entre la Iglesia y el Consistorio. «No hay nada que cambie el funcionamiento diario», apunta el deán, quien recuerda que los jardines seguirán abriendo sus puertas «en el mismo horario de la Catedral» para compaginar el disfrute de los turistas con el cuidado de este espacio que sirve de acceso a la capilla.
Nota de prensa del Grupo Inmatriculaciones Asturias tras la reunión mantenida con Gaspar Llamazares, Grupo Municipal de IU en el Ayuntamiento de Oviedo
José Antonio Alonso, José María Rosell, Gaspar Llamazares / Foto Faustino Sabio ____________________
26 de agosto de 2025
El arzobispado de Oviedo sigue insistiendo en presentar proyectos de intervención en en entorno del Naranco, a menos de 100 metros de donde se ubica Santa María del Naranco – Palacio de Ramiro I. Todo este entorno arquitectónico y natural tiene la catalogación de Bien de Interés Cultural y de Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. Intervenciones como las que propone el arzobispado pueden poner en peligro estos reconocimientos.
Por ello, y para recordar que el prerrománico asturiano, construido por reyes asturianos y restaurado desde siempre con ingentes cantidades de dinero público desde las administraciones central y autonómica, pertenece a todo el pueblo asturiano, hemos elaborado la siguiente Nota de Prensa tras mantener una primera reunión con el Grupo Municipal de IU en el Ayuntamiento de Oviedo.
La casa rectoral del Naranco, un edificio en avanzado estado de ruina propiedad de la Iglesia a unos pocos cientos de metros de Santa María y San Miguel de Lillo, en Oviedo, ha vuelto a sufrir un nuevo varapalo.
En esta ocasión, el área de Licencias Urbanísticas del Ayuntamiento ha denegado al Arzobispado la licencia solicitada para convertir el inmueble en un ‘espacio de acogida y atención de visitantes de los monumentos del Prerrománico’, tal y como viene recogido en la documentación presentada al servicio, a la que ha tenido acceso EL COMERCIO. El Consistorio deja claro que la edificación se encuentra al margen de la normativa al estar en un supuesto de «fuera de ordenación» hasta que un hipotético plan especial regularice su situación, incluida en un ámbito de suelo no urbanizable destinado a zonas verdes y parque.
Los planes de la Iglesia para la parcela estaban claros. Reestructurar la casa rectoral y la urbanización de la parcela en la que se encuentra. Obras, por un lado, para solventar las patologías del edificio y, por otro, para destinarlo a la actividad de acogida y atención de visitantes, cada vez más numerosos por el creciente impacto turístico en la capital asturiana.
De un modo u otro el arzobispado de Oviedo está decidido a hacer negocio con un edificio ruinoso.
Infografía presentada por el Arzobispado ________________
Ignacio Fernández del Páramo, Nortes, 8 de enero de 2023
Era el año 2017 cuando la Consejería de Cultura del Principado de Asturias envió un informe demoledor al Ayuntamiento de Oviedo/Uviéu poniendo fin a las pretensiones del arzobispado de rehabilitar la casa rectoral frente a Santa María del Naranco. La Consejería esgrimía tajantemente que “la casa parroquial compite en presencia con el palacio prerrománico” y por lo tanto se incumplía el artículo 58 de la Ley de Patrimonio Cultural que determina que “en los entornos de protección delimitados, las intervenciones y los usos no pueden alterar el carácter arquitectónico y paisajístico del área, ni perturbar la contemplación del bien”. El informe iba mucho más allá y alertaba de la posibilidad incluso de la perdida de la catalogación como Patrimonio de la Humanidad que es evaluada cada cinco años por el Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO y por lo que no cabía la colocación de un edificio a menos de 100 metros del monumento prerrománico, dado que “una alteración en el entorno de estos dos bienes (Santa María y San Miguel) que este comité considere grave podría derivar en la exclusión de los mismos de esta categoría”. Por si esto fuera poco, el informe continuaba recordando que el Plan Especial del Entorno, así como en el Plan General de Ordenación actual, señalaban que el edificio debía de demolerse pues era necesaria la “eliminación de elementos, construcciones e instalaciones que no cumplen con una función directamente relacionada con el destino o características del bien y supongan un deterioro de ese espacio”, recordando también que se pretendía edificar sobre suelo designado como “zona verde” y por lo tanto no urbanizable.
A Somos Oviedo le suena «muy raro» el anuncio del Arzobispado de que ya dispone de licencia para rehabilitar el exterior de la fachada de la casa rectoral junto al Naranco. Según Somos es imposible rehabilitar ese inmueble porque el edificio está en ruina y situado sobre un suelo destinado a ser parque, «por lo que debería demolerse», explicó el concejal Nacho del Páramo.
Casa rectoral situada a unos 100 metros de Santa María del Naranco _______________
Asturias Laica, 2 de enero de 2022
La casa rectoral del Naranco de 2015 a 2022
2015
En 2015 el Arzobispado presentó un proyecto de «rehabilitación» de la casa rectoral del Naranco que consistía en una vivienda unifamiliar de 189 metros útiles divididos en semisótano, planta baja, primera planta y bajo cubierta. El inmueble estaría formado por tres dormitorios, cuatro baños, almacén, lavandería y dos garajes. El precio en el mercado rondaría los 600.000 euros y en su momento se especuló con la posibilidad de que la intención fuese reformar la casa para venderla posteriormente.
La casa rectoral, un edificio en un estado de aparente ruina, está ubicada a unos 100 metros de Santa María del Naranco y cerca también de San Miguel de Lillo. El inmueble, obra de Menéndez Pidal, se encuentra ubicado en la misma parcela que Santa María del Naranco. Por tanto, dentro del perímetro de protección de los monumentos.
Apenas 24 horas han durado en las marquesinas de Oviedo y Gijón la propaganda ultracatólica que invitaba a “rezar frente a una clínica abortiva”.(1)
Cristina Iglesias, gerente de la Clínica Belladona y vocal de ACAI (Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo) en Asturias, celebra que tanto el ayuntamiento de Gijón como los partidos de la oposición en Oviedo y grupos de mujeres hayan “actuado con tanta celeridad”.
Iglesias cuenta que nunca han tenido presencia de estos grupos a la puerta de su clínica, pero le consta que sí ha habido concentraciones de hostigamiento en la clínica Buenavista de Oviedo. “Como es evidente, no estamos de acuerdo con este tipo de campañas”, observa, “la publicidad debe tener unos límites y un control de contenidos. Estamos hablando de un espacio público desde el que se dan mensajes a la ciudadanía”.
Hace unos años, uno escribía, en este mismo diario, una sección denominada Casting que hacía por promocionar, al estrellato cinematográfico, a personajes notables del momento astur, los más de ellos políticos (¿qué quiere usted?, es para lo que da la actualidad). A tal consejero lo metía en una película de vaqueros; a esta parlamentaria, en un drama romántico; a aquel secretario de Organización, en una de terror… El papel se lo daba la planta, el gesto, las maneras. Determinada entrega la protagonizó uno de quienes han sido concejales de Cultura cuando el «Gabinatu». Líbrenme los dioses de acusar de ninguna maldad pero de hecho, siempre he visto al varón un aire dolicocéfalo, germánico, de cacerola alta. El negro tieso Hugo Boss de los uniformes de la Schutzstaffel no le podía sentar peor que a Maximilian Schell. Le di el papel, entonces, en una de aquellas columnas, de mandamás nazi con ventana a la avenida Kléber, París a los pies, y le puse, en el guión, un par de frases genocidas de canalla refinado.
A principios del siglo XIII Oviedo contaba ya con algún tipo de cerca cuyo trazado fue dispuesto por el entonces rey del Reino de León, Alfonso IX. Sería Alfonso X (1) quien impulsaría la finalización de las obras en 1261, aunque no fueron plenamente terminadas hasta el siglo XVI.Los vestigios de la antigua muralla fueron declarados Bien de Interés Cultural en 1931 (2)
La muralla con uno de los huecos abiertos y luego cerrados. Junto a ella se instalaron viviendas / Daniel Roig
La rehabilitación del mayor tramo conservado de la muralla medieval de Oviedo, el de la calle Paraíso, está casi concluida. El próximo viernes se retirarán los últimos andamios. Y uno de los hallazgos más interesantes que ha realizado el equipo de expertos es confirmar la existencia de una coronación almenada, la estructura típicamente defensiva de los recintos amurallados.
Las obras de restauración, en su primera fase, se iniciaron con la las labores de limpieza y retirada de maleza, una vez obtenido el permiso del Arzobispado para trabajar en ese tramo del recinto amurallado que linda con la Casa Sacerdotal y que mantiene un recrecido de ladrillos que, dañan visualmente el monumento pero ofrecen cierta privacidad a la propiedad eclesiástica.