Gregorio Morán era un fantástico narrador oral. De sus historias, contadas ante un mantel o en interminables conversaciones telefónicas, disfruté tanto que las echo en falta con la misma nostalgia que a sus artículos sabatinos. Una de las que mejor recuerdo evocaba sus años de adolescente en Oviedo en los años 50, cuando la Semana Santa, exaltación del nacional-catolicismo y de la represión franquista, era un espectáculo tenebroso que provocaba recelo y miedo en un chaval curioso como Gregorio. Nunca olvidó una ocasión en la que al cruzar una esquina de la ciudad se encontró con una procesión en la que iba su padre y de golpe se oyó el grito estremecedor de un varón con modos militares, dando una orden a la multitud que se agolpaba en la calle:
– !Al suelo!, !Al suelo!
Y la gente, creyentes, curiosos o paseantes como Gregorio, tenían que hincar las rodillas al suelo mientras pasaba lo que para aquel rapaz era una tétrica procesión con curas y militares ejerciendo la autoridad en los años más duros de la dictadura.
Mi edad me permite recordar aquellas semanas santas de mitad del siglo pasado en las que la sociedad estaba sometida al mandato de la iglesia de los católicos.
Procesión en L’Entregu en los años 50 | Foto: Fototeca del Pueblu d’Asturies __________________
Una de las ventajas de la edad es poder mirar hacia el pasado y ver cómo el transcurso del tiempo hace evolucionar las costumbres. Pero a veces ese pasado te aparece de forma sorpresiva creándote dudas sobre si es tu mente la que retrocede (porque ya falla) o es que la idea de que aprendemos y mejoramos es un espejismo.
Mi edad me permite recordar aquellas semanas santas de mitad del siglo pasado en las que la sociedad estaba sometida al mandato de la iglesia de los católicos (armada con la fuerza de un “caudillo de España” precisamente consolidado por la gracia del dios de esos católicos).
Se suspendía la vida, se cerraban los cines y el comercio, todo languidecía y sólo se podía ir a visitar los monumentos mortuorios que se organizaban en las iglesias y los concursos de escaparates de los comercios cerrados. Visto desde hoy aparece como un largo y estrecho túnel del tiempo que nos asoma a un pasado tétrico.
Esta mañana hemos podido confirmar a través de la prensa lo que ya nos había llegado en forma de preocupación de varias familias del centro: la escuela pública Villafría de Otero de Uviéu celebrará hoy miércoles una procesión. Así se anuncia que a media mañana, en plena jornada escolar, “sesenta niños” que cursan la materia de Religión Católica portarán “vestidos de nazarenos y con capirotes” dos pasos: un Cristo Crucificado y una Virgen de la Esperanza.
Se confirma también que la agrupación musical Sagrado Corazón de Jesús, habitual de celebraciones religiosas en distintas localidades asturianas, proporcionará el acompañamiento musical al acto. Lo que no se explica en la noticia es quien orienta a los y las menores en la forma de portar las imágenes, ya que hasta el día de hoy las familias del alumnado que no cursa religión no han recibido información sobre la actividad que se realizará, si la meteorología impide procesionar por las calles del barrio, dentro de las instalaciones de este centro público.
Procesión infantil organizada por el colegio público de Villafría con alumnos de infantil a primaria en el barrio de Otero: Sesenta escolares, vestidos de nazarenos y con capirotes, llevarán un paso de un Cristo crucificado y de la Virgen de la Esperanza
C.P. de Villafría | Foto Piña/Fuente __________________
Este miércoles 25 de marzo, el barrio de Otero acoge una iniciativa organizada por el colegio público de Villafría. Se trata de una procesión infantil en la que participan sesenta niños y que recorre parte del entorno del centro educativo, integrando a los alumnos de las clases de religión, desde infantil hasta sexto de primaria. Esta actividad forma parte del currículo del centro y cuenta con la aprobación del consejo escolar, planteada como una forma de acercar esta tradición a los más pequeños. La propuesta, que da cobertura a los barrios de San Lázaro y Otero, permite a las familias y vecinos seguir de cerca el trabajo realizado por los alumnos y el profesorado en esta jornada.
La procesión contará con dos pasos: uno dedicado a un Cristo crucificado y otro a la Virgen de la Esperanza, que lucirá su manto verde. En total, sesenta niños participarán en el recorrido vestidos de nazarenos con sus respectivos capirotes. Para acompañar el desfile, se contará con la presencia de la agrupación musical Sagrado Corazón de Oviedo, que pondrá el acompañamiento sonoro durante el trayecto. La organización ha previsto que el inicio sea a las doce y media de la mañana, momento en el que los alumnos comenzarán su recorrido por las calles del barrio.
Decenas de niños de entre 7 y 12 años participaron este viernes en el cuarto vía crucis infantil, una actividad que acogió la iglesia de San José y que fue impulsada por la coordinadora de catequistas del arciprestazgo de Gijón. Además, la cita contó con la participación de la banda de tambores de la Hermandad de la Vera Cruz.
Con el párroco de San José, Fernando Llenín, presidiendo el acto y luciendo el «lignum crucis», los niños recorrieron las catorce estaciones del vía crucis con dos pasos que se habían preparado para el vía crucis infantil. En uno llevaban la imagen de Cristo y, en otra, la de la Dolorosa.
Los niños que protagonizaron el recorrido participan en las parroquias de Somió, San José, Fátima y Jove. La mayoría de ellos, de entre 7 y 9 años, están realizando la catequesis.
Una escuela que reproduce mayorías culturales sin cuestionarlas deja fuera a quienes no encajan en ellas.
Sancho Somalo _______________
Laura Limón Limón, Libertad Benítez Gálvez, El Salto, 3 de marzo de 2026
Somos madres de dos niños cada una, feministas y coeducadoras. Elegimos la escuela pública por convicción: por su vocación inclusiva, por su compromiso con la igualdad y por la libertad de conciencia que debe garantizar a todo el alumnado. Precisamente por eso, antes de que empiece el rosario de procesiones de Semana Santa en centros educativos, visitas a iglesias o “salidas de pasos” en horario lectivo, sentimos la responsabilidad de alzar la voz.
No hablamos desde el rechazo ni desde la provocación. Hablamos desde la experiencia, la reflexión pedagógica y el respeto profundo a una sociedad cada vez más diversa. Hablamos, sobre todo, por nuestros hijos e hijas y por tantos niños y niñas que, en estos días, viven la escuela como un espacio que deja de pertenecerles.
A la hora del recreo nadie juega. El patio está vacío y el timbre de vuelta a clase lo sustituye la corneta y el repiqueo de tambor. Marcando los pasos de manera sincronizada los alumnos se sientan en los pupitres. Los ensayos para la procesión de Semana Santa del colegio ya han comenzado. Según datos de la asociación Andalucía Laica esta escena se repite en la comunidad autónoma en al menos 117 colegios, 60 públicos y 57 concertados, antes de las fiestas de Semana Santa.
Los pasos se celebran el viernes antes de las vacaciones. Imágenes religiosas llenan los pasillos de los centros mientras que los niños se disfrazan de legionarios o nazarenos y las niñas con mantilla. Muchos padres y madres ven estas procesiones en miniatura como algo entrañable. En cambio, otras como Pilar Márquez, madre de dos hijos en el CEIP Neill de Málaga, lo considera adoctrinamiento: «Son solo niños y se ven envueltos en ese ambiente aunque no participen. Es una actividad que debería darse en la asignatura de Religión y no afectar el horario lectivo de los demás», comenta.
«El martirio de San Pelagio»de Antonio del Castillo (a la derecha Abderramán III), en la capilla de San Pelagio de la Mezquita-Catedral de Córdoba / Fuente ______________________
Pensado para poder explicar cómo había sido posible el horror provocado por el nazismo con la Shoá, con el término «banalidad del mal», Hannah Arendt (1906-1975), dejó pensando al resto de teóricos políticos y filósofos. Durante el juicio celebrado en Jerusalén contra el nazi Adolf Eichmann, Arendt identifica la falta de reflexión, la obediencia ciega y la incapacidad para relacionar pensamiento y acción, como las causas últimas de sus crímenes, antes que el odio o una perversidad natural. Eichmann es un hombre normal, que se limitaba a cumplir órdenes de forma irreflexiva, como un burócrata disciplinado, incapaz de reconocer y asumir la responsabilidad derivada de sus acciones.
Lejos de lo siniestro de cualquier tipo de genocidio, la «banalidad del mal» pervive como forma de explicar la estupidez humana: la falta del pensamiento crítico, la carencia de reflexión, la comodidad de la obediencia, el placer tranquilizador de formar parte del engranaje mayoritario, como meros autómatas acríticos. En este sentido, la «banalidad del mal» nos acoge y termina por disolver el valor heroico de tantas posibilidades que nos asaltan de forma cotidiana para hacer frente a la ignominia, a la injusticia, a la imposición, al privilegio, a la indiferencia, a la discriminación.
Los más pequeños protagonizan un vía crucis en Gijón: «El objetivo es acercarles la Semana Santa». Iglesia de San José, 2025/ La Nueva España – Foto Marcos León ___________________
Un sector de ciudadanos se preocupa sobremanera por el adoctrinamiento en las aulas hasta el punto de pretender el establecimiento de un pin parental que lo impida, para «poner fin, de manera inmediata, a cualquier adoctrinamiento ideológico sobre los menores que tenga lugar en el ámbito educativo, promoviendo modificaciones legales que permitan el acceso a la educación de todos los españoles en igualdad de condiciones, y con garantía de neutralidad ideológica de la educación».
En defensa de la libertad de educación, hacen un llamamiento a los padres para proteger a sus hijos «del adoctrinamiento de la izquierda en ideología política, de género y LGTBI», alertando de que «hay libros de texto con un alto contenido ideológico, con un alto contenido en manipulación, donde se miente sobre realidades biológicas, científicas, antropológicas e históricas».
Entre otras cuestiones, las organizaciones laicistas, sindicalistas y asociaciones de padres y madres de alumnos/as de piden que se tomen las medidas oportunas para que se respete y garantice el derecho a la libertad de conciencia del profesorado, el alumnado y las familias y de la propia Institución Pública, dejando fuera del horario lectivo y de obligado cumplimiento en el centro por parte de los docentes, cualquier actividad de carácter religioso y por tanto excluyente, en virtud de la legalidad vigente.
2023: Salida de la procesión (11:00 h) del colegio privado concertado Divina Pastora de Málaga / Fuente foto __________________
Desde Andalucía Laica-Grupo Territorial Málaga-, Ampas en Pie, USTEA enseñanza Málaga y CGT enseñanza Málaga, con email a efectos de notificación malaga@europalaica.orgEXPONEMOS que estas organizaciones tienen conocimiento de la programación en distintos centros públicos educativas de la provincia de “procesiones y actividades con un marcado carácter religioso” con motivo de la semana santa, ante lo cual MANIFESTAMOS:
1.- Que las actividades complementarias organizada por los centros educativos públicos deben ser organizadas para todo el alumnado del centro, sin excluir de las mismas al alumnado y profesorado por razón de religión o creencias, y, que en su caso, las actividades organizadas desde el área de religión, con un marcado carácter religiosos, deben quedar circunscritas al propio ámbito del área, en su horario y espacio, y, en ningún caso, deben ser generales para el centro, ya que no complementan el currículo del alumnado que no curso la asignatura de religión y cuyas familias han optado por la atención educativa.