Las palabras del presidente de la Conferencia Episcopal llamando al adelanto electoral, sumadas a la presión de los grupos ultracatólicos, ‘resucitan’ el espíritu de las manifestaciones contra el matrimonio igualitario, Educación para la Ciudadanía o las ‘misas de Colón’ durante la etapa de Zapatero
Un cura asiste a uno de los rezos del rosario frente a la sede del PSOE en la calle Ferraz | Alberto Pozas _____________________
Jesús Bastante, El Diario, 27 de diciembre de 2025
“Por si no éramos pocos, parieron los obispos”. Un destacado dirigente socialista apuntaba esta semana su malestar ante el creciente protagonismo de algunos responsables de la Conferencia Episcopal, azuzando la crispación y lanzando mensajes contra el Gobierno, que rompen la tradicional neutralidad que se presumía a la Iglesia católica desde la Transición.
Y es que, tal y como confiesan en privado miembros del Gobierno, “parece que la Iglesia ha vuelto a recuperar las pancartas contra el PSOE que ya blandieron hace veinte años”, en referencia a las manifestaciones que tuvieron lugar durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, con una veintena de prelados en primera fila, protestando contra Educación para la Ciudadanía, el matrimonio igualitario o promoviendo las tristemente famosas ‘misas en Colón’ el último fin de semana de diciembre, que se convirtieron en auténticos mítines comandados por los obispos contra el Gobierno y que, desde la jubilación del cardenal Rouco Varela, no se han repetido. Al menos, organizadas por la diócesis de Madrid.
El presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, mantiene un diálogo con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, Madrid, 17 de diciembre | EFE/ Borja Sanchez-Trillo _________________________
Esther Palomera, El Diario, 18 de diciembre de 2025
Hola, Juan.
Hoy toca hablar de la Iglesia. Del presidente de la Conferencia Episcopal. De sus análisis políticos. Y de sus anhelos, que nada tienen que ver con recuperar fieles, ni con acabar con la pederastia, ni con impartir su doctrina social, sino con un cambio de gobierno. “Cuestión de confianza, moción de censura o elecciones”, ha declarado un reincidente Luis Argüello, que ya en junio pasado pidió al Gobierno que llamara a las urnas de forma inmediata.
La Iglesia toma así de nuevo partido. Lo de perder su papel central en el Estado, tras el final del franquismo, no es algo que haya superado pese a los casi 50 años de democracia, un trato más que privilegiado respecto a otras confesiones y una Constitución que, en su artículo 16, establece que España es un estado aconfesional y que ninguna religión tendrá carácter estatal.
La violencia sacralizada en la Biblia resuena hoy en Gaza como advertencia urgente
Netanyahu en el Muro de las Lamentaciones __________________
Alberto Soler Montagut, Nueva Tribuna, 19 de agosto de 2025
En el libro de Josué, capítulo 6 del Antiguo Testamento, se narra la célebre caída de Jericó en la que «Pasaron al filo de la espada todo lo que en la ciudad había, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, ovejas y asnos” (Jos 6:21)». Poco después, en 1 Samuel 15, el profeta transmite a Saúl un mandato claro: «Ve y ataca a Amalec, y destruye todo lo que tiene; no te apiades de él: mata a hombres, mujeres, niños y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos” (1 Sam 15:3)».
Es de esperar que para el lector moderno estos relatos le resulten perturbadores, pues no describen batallas convencionales sino guerras de exterminio total en las que la violencia no es una consecuencia colateral sino, mas bien, un objetivo explícito y legitimado como mandato divino. En ese contexto, al enemigo no se le considera como un adversario militar sino alguien condenado a su destrucción total ordenada por Dios.
Es triste observar cómo la Iglesia continúa marcando no solo la política sino el propio bienestar social y humano del pueblo.
Humo blanco en el Vaticano / Fuente foto Dylan Martinez/REUTERS ___________________
Ximo Estal Lizondo, Nueva Tribuna, 9 de julio de 2025
Hace unos meses, en un cónclave más propio de la Edad Media que del siglo XXI, por la falta de transparencia, el ocultismo, la parafernalia circense en algunos momentos, se eligió al sucesor papal. Salió elegido León XIV y, si en un principio parecía que iba a seguir los principios de su antecesor Francisco, poco a poco va quitándose la careta y se va viendo lo que en realidad se discutió y se habló en ese cónclave cargado de postulados rancios.
Y el ejemplo lo vemos en lo que hace pocos días ya habla de que solo es familia la formada por un hombre y una mujer. Y permite y da con su silencio alas a ciertos obispos españoles, entre otros, de que la discapacidad es un mal derivado “del pecado original”. Total, no van a ver cambios y no los van a ver porque la Iglesia es así y porque la Iglesia católica actual solo es un Estado que quiere un poder económico, y como tal, sustentarse en él, y para ello solo necesita continuar con sus falacias y no estar a la altura de lo que el siglo XXI demanda de ellos.
Pero si estos son unos pequeños detalles, en este artículo voy a reflejar algunos que demuestran que queda mucho para que la Iglesia católica sea realmente lo que ellos predican: estar al servicio de aquellos que son sus creyentes.
La irrupción de la cúpula de los obispos en la vida política, al reclamar elecciones, coloca en primer plano al presidente de la Conferencia Episcopal, quien recibe alguna crítica interna desde Catalunya y una respuesta contundente del Gobierno
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello.03/9/2024 / Fernando Sánchez / Europa Press _________________
La política no es una actividad ajena para el hoy presidente de la Conferencia Episcopal, el arzobispo de Valladolid, el poliédrico Luis Argüello. Ya en su juventud, en los decisivos años 70, tuvo alguna implicación y experiencia, según ha contado él mismo en algunas entrevistas, primero con la «democracia cristiana» en unas generales, y también, con la campaña de una candidata a edil del PSOE, compañera suya en la Universidad, en Valladolid, lugar del que es hoy arzobispo y donde estudió Derecho y fue luego profesor. También —sirva como ejemplo de los múltiples intereses sobre política de monseñor Argüello— ha planteado en alguna ocasión que sigue con interés los congresos del Partido Comunista de China.
En estos días, a Argüello le ha picado de nuevo ese prurito de la política y ha lanzado guiños claros, palmarios y evidentes a la derecha y la ultraderecha: su reiterada petición de elecciones, al alimón con PP y Vox, tras el estallido del caso Cerdán, ha ubicado a la Iglesia católica en medio del campo político, expuesta a severas críticas, y ha resucitado —en un país arrasado por el nacionalcatolicismo durante décadas— viejos fantasmas de sotanas agitadas.
¿No se viene oponiendo toda la democracia, esa Iglesia, de manera contumaz, a los derechos humanos de menores, mujeres y homosexuales?
Luis Argüello, Presidente de la Conferencia Episcopal Española ___________________
Juan Antonio Aguilera Mochón, Nueva Tribuna, 28 de junio de 2025
Las recientes declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, en las que se alinea con posiciones de la derecha y la ultraderecha, parecen haber iluminado repentinamente al Gobierno de España, que ahora se muestra muy enfadado. Pero ¿acaso ese alineamiento ultraderechista de la Iglesia no es una constante durante toda la democracia, por no hablar del franquismo y de la guerra civil? ¿No se viene oponiendo esa Iglesia, de manera contumaz, a los derechos humanos de menores, mujeres y homosexuales?
Si les parece que la mención a la guerra civil está fuera de lugar, vean la noticia de que el nuevo papa, es decir, el jefe del Estado antidemocrático y supremacista masculino conocido como la «Santa Sede», siguiendo la línea de los anteriores, y en especial de Francisco (tan querido por el Gobierno), acaba de anunciar la beatificación de «124 mártires jiennenses asesinados durante la Guerra Civil española», entre 1936 y 1939. En medios católicos leemos que fueron víctimas, durante la «Cruzada», del «terror rojo». Y ya van más de 2.000 mártires, curiosamente todos del mismo bando, el fascista. No se reconoce ni un solo mártir víctima del terror nacionalcatólico, vaya por Dios.
Agustín Martínez, Granada Hoy, 28 de junio de 2025
Qué alivio saber que, después de siglos de discreta neutralidad, la Iglesia española ha decidido por fin hablar alto y claro… sobre política.
No habló durante 40 años de dictadura, claro. Entonces estaba ocupada bendiciendo fusiles, santificando a Franco y rezando por la salvación del alma nacional. Pero ahora, ante el intolerable escándalo de unas elecciones legales, un gobierno legítimo y un Parlamento que legisla, la Iglesia ha dicho: ¡basta! Ha llegado la hora de exigir elecciones anticipadas. ¡Milagro en el episcopado! Hay que reconocerlo: su sentido del timing es celestial.
¿Dónde estaban los obispos cuando las cunetas se llenaban de cadáveres y las aulas de crucifijos? Silencio piadoso. ¿Y cuando se censuraban libros, encarcelaban opositores o se prohibía el divorcio? ¿Dónde cuando miles e niños y adolescentes han sido abusados por componentes de su plantilla? ¿Dónde cuando algún gobierno aprobó los brutales recortes económicos que arruinaron a millas de familias? Rezando por la unidad de España. Pero ahora, con un gobierno progresista, plural y algo tibio con los privilegios clericales, se desata el apocalipsis moral.
Según el Vaticano II la Iglesia no debe entrar en política partidista
Muchos obispos en España contradicen a diario dicha instrucción. Recientemente el presidente de la Conferencia episcopal, Luis Argüello, ha hecho un llamamiento público a la convocatoria de elecciones generales anticipadas. Aunque no esté claro que estas manifestaciones expresen la opinión de todo el órgano de gobierno de la Iglesia Católica, ha habido muy pocas voces dentro de ella que lo denuncien. No nos detenemos a analizar la ilegitimidad moral para hablar de elecciones de una organización antidemocrática, machista y protectora de pederastas. Es un acto de injerencia política con una clara orientación ideológica de derechas, como ya han señalado algunas personas cristianas comprometidas con la democracia. Se trata de una intervención impropia de una institución religiosa que, lejos de limitarse a sus fines espirituales, utiliza su posición de poder para condicionar el sistema democrático desde postulados confesionales y conservadores.
«Bolaños, en todos estos dossiers, ha venido jugando un papel de monaguillo de la iglesia católica y ahora se indigna en una carta abierta a la conferencia episcopal porque el presidente de la misma ha llamado al adelanto electoral para cambiar el gobierno»
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello conversa con el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, en su primer encuentro para abordar las relaciones entre la Iglesia católica y las instituciones públicas, el año pasado / Conferencia Episcopal Española __________________
El Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes ha estado en varias ocasiones en el Vaticano siempre deshaciéndose en loas al Papa de Roma y ha sido un ministro muy bien valorado por la Conferencia episcopal y todo ello por los favores que el Gobierno ha hecho a la Iglesia Católica, en estos últimos ocho años, traicionando, desde el minuto uno, la agenda laicista en nuestro país.
En el caso los abusos a menores en la iglesia católica ésta ha salido muy bien parada ya que, a diferencia de otros países, aquí no existe ninguna obligación legal para reparar el daño causado y todo se ha quedado en extrañas comisiones de investigación y en informes ambiguos del Defensor del Pueblo e incluso en la ley Rhodes (de protección de menores sobre el abuso sexual) no se introdujo ninguna mención específica a la Iglesia católica.
Lo mismo ha sucedido en el asunto de las inmatriculaciones: el gobierno no ha hecho absolutamente nada; ni siquiera ha planteado modificar la ley de patrimonio histórico con el objetivo de desamortizar el patrimonio histórico español ahora, en gran medida, en manos de la Iglesia católica.
El arzobispo de Valladolid y actual presidente de la CEE, Luis Argüello / Isabel Infantes / Europa Press-Fuente ___________________
Àfrica Bovaira – Broch, Facebook, 19 de junio de 2025
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha dinamitado la falsa neutralidad de la Iglesia católica en la vida política del Estado. No es una declaración espiritual. Es una consigna electoral. No es una opinión pastoral. Es un acto de campaña. Con sotana, con púlpito y con Santiago Abascal a su lado.
En una entrevista publicada este domingo en ABC[1], Argüello pidió de forma explícita elecciones anticipadas, alegando un supuesto “bloqueo institucional” tras el escándalo del caso Cerdán. Horas después, acudió a un acto con Abascal y Miguel Ángel Quintana Paz, el ideólogo oficial del posfranquismo gourmet, para presentar su nuevo libro en la sede de la Fundación Pablo VI. Allí repitió, sin matices, los dogmas de la “batalla cultural”: que la fe no es suficiente, que hay que conquistar el espacio público, que hay que politizar el alma.
No es un desliz. Es doctrina. Y tiene nombre propio: ISSEP[2], el think tank vinculado a Vox del que Argüello no solo es simpatizante, sino profesor titular. Y donde este verano se celebrarán cursos clausurados por el cardenal Müller, el gran antagonista del papa Francisco y de cualquier intento de teología social o apertura ecuménica.