En 2022, un grupo de arqueólogos, antropólogos e historiadores se desplegó en el cementerio de San Breixo, en el municipio ourensano de Celanova, para intentar encontrar los restos de un grupo de asturianos represaliados por el partido golpista en la Guerra Civil . El trabajo dio sus frutos y logró su objetivo: identificar a Marcelino Fernández García y Abelardo Suárez del Busto, ejecutados por el régimen franquista en septiembre de 1939 y enterrados en una trinchera junto a otros cinco gijoneses, todos ellos capturados cuando intentaban huir por mar desde Asturias.
La historia de este proceso queda ahora recogida en un documental que acaba de estrenar en su canal de YouTube el grupo Histagra de la USC , que investiga y recupera la memoria de aquellos años oscuros. A lo largo de otros 20 minutos, el equipo multidisciplinar es acompañado desde su llegada al cementerio de Celano para iniciar la excavación hasta la fase de análisis de los restos encontrados en el laboratorio .
La educación y la cultura siempre han sido las grandes enemigas del totalitarismo. Por eso los maestros y maestras suponían un peligro para aquellos que impusieron en España un régimen que atentaba contra las libertades. El franquismo tuvo desde el principio la vista puesta en aquellos maestros de la República y, desde el Golpe de Estado de 1936 pusieron en marcha todos los mecanismos de represión contra ellos.
Lo hicieron a través de lo que llamaron “expedientes de depuración”, una especie de informes a los que se sometía a los empleados públicos y que, en el caso de los maestros, determinaban si eran aptos o no para ejercer la enseñanza. Se establecieron Comités de Depuración en cada provincia. Estos organismos eran quienes designaban a las personas que debían evaluar a cada docente.
Ofrenda floral en la Fosa Común del cementerio de El Sucu, en Gijón
Asturias Laicaen la ofrenda floral ___________________
15 de marzo de 2025
Ayer, 14 de abril, un año más el Ateneo Obrero y la Sociedad Cultural Gijonesa organizaron un sencillo acto conmemorativo de la proclamación de la II República, reivindicando el pasado y mirando hacia el futuro, como recordaría Pedro Roldán, presidente de la Cultural Gijonesa.
Este año, además, en colaboración con el Ateneo Republicano, se pudo contar con una invitada de honor, Carmen Negrín Fetter, nieta de quien fuera presidente del Gobierno de la República, Juan Negrín, que se había desplazado desde París para recibir la «Distinción Republicana 2025» que le concedió en Ateneo republicano.
El violín de Dani García de la Cuesta, interpretando distintos temas republicanos, marcó el inicio del acto, al que acudieron alrededor de dos centenares de personas, y que como siempre se desarrolló al lado de las fosas comunes del cementerio de El Sucu, en Gijón.
Pedro Roldán, en su intervención destacaría que no solo estamos aquí para honrar la memoria de quienes dieron su vida por la libertad y la democracia: «Venimos aquí, no principalmente a llorar la memoria de aquellas personas que dieron su vida por una sociedad más justa y democrática. Estamos para celebrar algo nuevo, el deseo de un país que quiere volver a recuperar su plena libertad».
«La memoria no se borra y hoy vuelve a ocupar su sitio, porque el recuerdo de aquellos que sufrieron la violencia no debe desvanecerse», Montserrat López Moro, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Gijón.
Placa en el edificio que albergó Comisaríade Policía / Foto Javier López ___________________
9 de abril de 2025
Ayer, 8 de abril, en Gijón se reparó la memoria. Por tercera vez se repuso una placa que, en la antigua Comisaría de Policía, recordaba no sólo los asesinatos, en septiembre del 46, de Casto García Roza y Ángel Sánchez Fernández, secretario general y miembro de la dirección del PCE en Asturias, respectivamente, sino también en recuerdo de quienes lucharon por la Libertad y la Democracia.
El 14 de abril de 2011, y para celebrar el LXXX Aniversario del advenimiento de la II República, siendo concejal de Memoria Histórica y Social del Ayuntamiento, Jesús Montes Estrada, se colocaba la placa, -que ayer por tercera vez se reponía-, en la fachada de la que fue Comisaría y en ese momento Dirección General de Arquitectura y Vivienda en la calle Cabrales, en presencia de descendientes de Casto García, como publicaba entonces La Nueva España. La placa que se repone ahora contiene el mismo texto y la misma fecha.
A esta tercera reposición acudieron Begoña Collado, directora general de Memoria Democrática, la viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González Prieto, y la concejala de Cultura, Montserrat López Moro, siendo estas dos últimas las que tomarían la palabra y descubrirían la placa.
El Tribunal Superior de Madrid revoca la sentencia que anuló la licencia urbanística que sustenta los trabajos para recuperar los restos de fallecidos de la basílica del antes denominado Valle de los Caídos
La Cruz de Cuelgamuros / Olmo Calvo ___________________
Fuentes: El Diario (Alberto Pozas) / El País (Natalia Junquera), 27 de marzo de 2025
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha decidido estimar el recurso planteado por Patrimonio Nacional, organismo público dependiente del Gobierno y por el Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial, y ha revocado la sentencia que anuló la licencia urbanística que permitía acometer los trabajos de recuperación desestimando los planteados por diversos grupos y personalidades profranquistas, entre ellos la Fundación Franco, en el contencioso por el que los segundos pretendían paralizar las exhumaciones en el Valle de Cuelgamuros, antes Valle de los Caídos.
Contra la sentencia cabe un recurso de casación ante la Sala del Contencioso Administrativo por lo que el caso, según apuntan fuentes de la causa a elDiario.es, acabará en el Tribunal Supremo aunque desde Patrimonio entienden que no hay impedimentos para seguir adelante con las exhumaciones.
La sentencia, fechada el pasado jueves y a la que ha tenido acceso EL PAÍS, recuerda que, en septiembre de 2023, el juzgado contencioso administrativo número 10 de Madrid, estimando los recursos presentados por estos grupos profranquistas, decidió revocar la decisión del pleno del Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial (donde se ubica el monumento) que concedía la licencia urbanística para intervenir en las criptas del mausoleo.
En los últimos años se viene presentando el resultado de diversas investigaciones sobre el Patronato de la Mujer, la estrategia oficial que, en la época de la dictadura franquista, la iglesia católica organizó y gestionó como forma de control, represión y castigo de la libertad moral y sexual de las mujeres. En forma de documentales, libros, artículos académicos y de opinión, se viene sucediendo la publicación de una información imprescindible para seguir conociendo la realidad de la sociedad española, la de su pasado, pero ¿también la de su presente?
Como sabemos, el Patronato de la Mujer fue un conjunto de centros de internamiento religioso, unos 900 en todo el país, que tenía como objetivo la reeducación del modelo instaurado por el catolicismo de mujeres sirvientas y sumisas que encontraba su reflejo en el ejemplo mítico de María: virgen y madre al mismo tiempo, a la vez que concebida sin mácula alguna. Cualquier comportamiento que no se ciñese a ese modelo era objeto de reclusión en estos centros, previa clasificación en mujeres “completas” (vírgenes) o “incompletas” (sin himen): desde ser violada o tener un comportamiento no afecto al régimen, hasta el uso de minifalda, ser madre soltera, ser prostituta o regresar tarde a casa. Cualquiera de estas cosas podía servir de excusa para que adolescentes y mujeres hasta, incluso, los 25 años, acabasen en estos centros.
Tras casi 90 años de incertidumbre, los restos del maestro republicano y su hijo, asesinados en 1936, fueron identificados en una fosa común.
El maestro Ángel Matarán, a la izquierda de la imagen, y su hijo Alfonso / Foto del álbum familiar-Fuente _______________________
Álvaro García-Dotor, La Ventana, cadena SER, 4 de marzo de 2025
En 1932, Ángel Matarán, un maestro de Alhendín, Granada, retiró el crucifijo de su aula siguiendo una circular republicana que ordenaba la eliminación de símbolos religiosos en las escuelas. Este acto, aparentemente sencillo, desencadenó una serie de eventos trágicos que culminaron con su desaparición y posterior asesinato, así como el de su hijo Alfonso, de 19 años, durante los primeros días del golpe de Estado de 1936. Casi 90 años después, sus restos han sido identificados en una fosa común gracias al trabajo del historiador Alfredo Ortega y la Asociación de Memoria Democrática de Granada.
Ángel Matarán no era un hombre cualquiera. Junto a su esposa, también maestra, y su hijo mayor, Alfonso, que estudiaba magisterio, formaba parte de una familia comprometida con la educación y los valores republicanos. En 1932, el maestro cumplió con la orden de retirar los crucifijos de las aulas, lo que enfureció al cura del pueblo. Este, en respuesta, organizó una misa y un desfile con una estatua de Cristo que pasó frente a la escuela. Matarán, en un acto de discreta rebeldía, cerró las ventanas de su clase.
Esta mañana ha tenido lugar el acto de entrega de los restos de Baldomero Vigil-Escalera Vallejo, un joven gijonés de 19 años que fue asesinado en 1939 en Celanova (Orense) y que desde hoy descansa en el cementerio municipal de Deva, en Gijón/Xixón.
A la ceremonia celebrada en el cementerio han acudido, además de la sobrina de Baldomero Vigil-Escalera, Pilar Solares Vigil-Escalera, y su marido, José Manuel García Fernández, la viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González Prieto, y la directora general de Memoria Democrática, Begoña Collado. También han estado presentes el alcalde de Celanova, Antonio Puga, representantes de la Universidad de Santiago y la concejala de Memoria Democrática del Ayuntamiento de Gijón, Montserrat López Moro, entre otras personas.
El trabajo del Comité de Memoria de Celanova, así como la investigación del grupo Histagra de la Universidad de Santiago y el médico antropólogo forense que dirigió la exhumación, Fernando Serrulla, han posibilitado la entrega de los restos de Baldomero Vigil-Escalera.
Se procederá al análisis genético de los restos óseos y su cotejo con el ADN de los familiares, mientras se realiza un estudio minucioso de los objetos encontrados, determinantes en la identificación de los cuerpos
Avelino Gutiérrez, responsable de los trabajos de exhumación, explica al consejero de Ordenación del Territorio, Ovidio Zapico los hallazgos localizados en la fosa ___________________
Fuente: Leticia Quintanal, El Diario, 20 de diciembre de 2024
Nueve días después del inicio de las excavaciones, la fosa común del cementerio de A Caridá tras la correspondiente autorización del juez de Castropol, Alejandro Mon, ya ha sido exhumada. Finalmente se han localizado los cuerpos de seis personas y, aunque es pronto para asegurar sus identidades, pues hay que esperar al análisis genético de los restos óseos y cotejarlo con el ADN de los familiares, lo que sí han podido confirmar los primeros indicios antropológicos (por su pelvis) es que uno de los cuerpos corresponde al de una mujer joven de unos 20 años, que fue el último en ser arrojado, y por tanto, el primero en ser exhumado.
Junto a él se exhumaba otro de los cuerpos, pues por su colocación sobre los demás, impedían acceder al resto, y entre la tarde del jueves y el viernes por la mañana será cuando finalice la exhumación de los cuerpos que aún permanecen en la fosa.
Según explicaban miembros del equipo de Arqueología, puntualizando con extremada prudencia y sin ninguna confirmación, otro de los cuerpos localizados podría corresponder a un hombre de unos 40 ó 50 años, por los objetos encontrados a su lado y que podrían pertencerle.
«A una compañera que entró embarazada, la llevaron a la guardería [donde estaban los niños de otras reclusas] y le dijeron que tomara nota, que allí iba a crecer su bebé», recuerda Carlota Falgueras, que cumplió condena en la Trinitat Vella.
Imagen de archivo de la inauguración de la cárcel de Trinitat Vella, en Barcelona / Fons Crónica Gráfica / Pérez de Rozas / Cedida ______________________
Carlota Falgueras (Barcelona, 1950) entró en prisión el 1 de mayo de 1969. Estudiaba Filosofía y Letras, «como se llamaba por aquel entonces la carrera». Tenía 18 años recién cumplidos y participaba en la manifestación por el día del trabajador. «Eran manifestaciones relámpago, porque teníamos que disolvernos cada diez minutos», recuerda. El silbato sonó; todos comenzaron a correr. Carlota llevaba una bandera roja. La guardó en el bolso, pero un policía, «un Guardia Civil retirado», la pilló. Ese día quedó registrada como presa política; una de las 7.000 mujeres que pasaron por la cárcel de la Trinitat Vella durante la dictadura.
La marcha terminó ese 1 de mayo en un juzgado militar. Torturas. Interrogatorios. Y más torturas. El bucle se hacía eterno. El papel decía que las detenidas sólo podían pasar allí 72 horas; «algunas estaban 30 días». La «tranquilidad» no llegaba hasta que entraban en la cárcel. La luz al final del túnel –»imagínate la situación»–. Y en el túnel, misa. Rezos. Censura. Si querías leer, la Biblia. Si querías comer, un plato de legumbres. Grasiento, «asqueroso». Si querías ver la tele, dibujos animados. Y si querías salir al patio, había veces que no podías. Las condiciones eran deleznables. «A las mujeres siempre nos han ido llevando de acá para allá, de un lado para el otro, incluso presas», denuncia Carlota.