Las cárceles de mujeres en el franquismo: maltrato psicológico, adoctrinamiento religioso y «monjas muy cabronas»

diciembre 11, 2024

«A una compañera que entró embarazada, la llevaron a la guardería [donde estaban los niños de otras reclusas] y le dijeron que tomara nota, que allí iba a crecer su bebé», recuerda Carlota Falgueras, que cumplió condena en la Trinitat Vella.

Imagen de archivo de la inauguración de la cárcel de Trinitat Vella, en Barcelona / Fons Crónica Gráfica / Pérez de Rozas / Cedida
______________________

Víctor López, Público, 11 de diciembre de 2024

Carlota Falgueras (Barcelona, 1950) entró en prisión el 1 de mayo de 1969. Estudiaba Filosofía y Letras, «como se llamaba por aquel entonces la carrera». Tenía 18 años recién cumplidos y participaba en la manifestación por el día del trabajador. «Eran manifestaciones relámpago, porque teníamos que disolvernos cada diez minutos», recuerda. El silbato sonó; todos comenzaron a correrCarlota llevaba una bandera roja. La guardó en el bolso, pero un policía, «un Guardia Civil retirado», la pilló. Ese día quedó registrada como presa política; una de las 7.000 mujeres que pasaron por la cárcel de la Trinitat Vella durante la dictadura.

La marcha terminó ese 1 de mayo en un juzgado militar. Torturas. Interrogatorios. Y más torturas. El bucle se hacía eterno. El papel decía que las detenidas sólo podían pasar allí 72 horas; «algunas estaban 30 días». La «tranquilidad» no llegaba hasta que entraban en la cárcel. La luz al final del túnel –»imagínate la situación»–. Y en el túnel, misa. Rezos. Censura. Si querías leer, la Biblia. Si querías comer, un plato de legumbres. Grasiento, «asqueroso». Si querías ver la tele, dibujos animados. Y si querías salir al patio, había veces que no podías. Las condiciones eran deleznables. «A las mujeres siempre nos han ido llevando de acá para allá, de un lado para el otro, incluso presas», denuncia Carlota.

Read the rest of this entry »

Ciao, Cruzadas Evangélicas · Andrea Momoito

septiembre 1, 2024

_____________________________________

Presas en un taller de la prisión de mujeres de Barcelona / Pilar Aymerich/Cedida
_______________________

Andrea Momoito, Público, 1 de septiembre de 2024

Las fotos de Pilar Aymerich (Barcelona, 1943) forman parte de la historia del movimiento feminista. Especialmente, de Catalunya. A ella la fotografía le ha «permitido no hacer una vida normal» y, a nosotras, nos ha regalado la posibilidad de echar la vista atrás y enorgullecernos profundamente del trabajo que hicieron otras. Entre sus fotos más icónicas encontramos las que hizo en la prisión de mujeres de la Trinitat Vella, en Barcelona, cuando las presas tomaron el control de la cárcel mientras llegaban las nuevas funcionarias.

Resulta que las mujeres de Cruzadas Evangélicas, un instituto secular vinculado también al Patronato de Protección a la Mujer, tuvieron que abandonar la dirección del centro tras las movilizaciones del movimiento feminista de la ciudad. Las condiciones de vida de las mujeres presas eran deleznables. En El País aseguraban que ellas habían «decidido rescindir el contrato», pero desde Instituciones Penitenciarias afirmaron que habían solicitado su cese «por desobediencia». No parecían estar dispuestas a acabar con «la segregación existente entre detenidas políticas y comunes», distinción especialmente habitual entonces. En cualquier caso, la presión de la calle aceleró la llegada de funcionarias. Ciao, Cruzadas.

Una manifestación, en 1976, fue el detonante de largas movilizaciones. Exigían que las Cruzadas salieran de la cárcel, pero, además, la despenalización del aborto y del adulterio o, entre otras cosas, la derogación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Las feministas del Estado español, entonces, clamaban por la «amnistía de la mujer». Todo, claro, ante la atenta cámara de Pilar Aymerich.

Read the rest of this entry »