En 2022, un grupo de arqueólogos, antropólogos e historiadores se desplegó en el cementerio de San Breixo, en el municipio ourensano de Celanova, para intentar encontrar los restos de un grupo de asturianos represaliados por el partido golpista en la Guerra Civil . El trabajo dio sus frutos y logró su objetivo: identificar a Marcelino Fernández García y Abelardo Suárez del Busto, ejecutados por el régimen franquista en septiembre de 1939 y enterrados en una trinchera junto a otros cinco gijoneses, todos ellos capturados cuando intentaban huir por mar desde Asturias.
La historia de este proceso queda ahora recogida en un documental que acaba de estrenar en su canal de YouTube el grupo Histagra de la USC , que investiga y recupera la memoria de aquellos años oscuros. A lo largo de otros 20 minutos, el equipo multidisciplinar es acompañado desde su llegada al cementerio de Celano para iniciar la excavación hasta la fase de análisis de los restos encontrados en el laboratorio .
En el programa de hoy, Ana Baragaña y José Antonio Naz van a hablar sobre otra oportunidad perdida por la supuesta izquierda de este país para avanzar en la Verdad, Justicia, Reparación y garantías de No repetición para las víctimas del franquismo.
Es muy significativo y demoledor que el gobierno negocie con la Santa Sede la resignificación de un símbolo del triunfo del nacionalcatolicismo, como si los benedictinos no estuviesen en el Valle de los caídos como un privilegio más de los obtenidos por la Iglesia por su beligerante apoyo al golpe militar fascista del 36, y por su participación en la represión política, ideológica y de género posterior.
Lamentablemente, que «la cruz, los monjes y el culto» se mantengan en un espacio que se pretendía convertir en un lugar de Memoria es una constatación de lo lejos que estamos de terminar con los privilegios de la Iglesia en nuestro país, nuestros políticos parecen no darse cuenta de que no seremos una auténtica Democracia mientras no se consiga la separación Iglesia Estado.
Un grupo de ciudadanos lanza una apostasía colectiva para abrir la conversación sobre la laicidad del Estado y rescatar la figura de la antifranquista, condenada en 1939 y sometida a chantajes para que se bautizara, algo que finalmente hizo el capellán penitenciario en su agonía tras arrojarse ella al vacío
Matilde Landa, a la izquierda de la imagen, en Siete Picos, Sierra de Guadarrama (Madrid) / Libro ‘Matilde Landa. De la Institución Libre de Enseñanza a las prisiones franquistas’ _____________________
A pesar de haber nacido cuando todavía empezaba a despuntar el siglo XX, en 1904, Matilde Landa no fue bautizada al llegar al mundo. Lo sería, sin embargo, al final de sus días, con 38 años. Procedente de una familia burguesa y de tradición republicana, Landa se convirtió en una de las dirigentes clave del Partido Comunista, lo que la llevó a ser condenada al acabar la Guerra Civil. Murió en una cárcel franquista de Mallorca, donde fue presionada para bautizarse hasta que se suicidó tirándose de la galería superior de la prisión. Pero Landa no murió en el acto y aquello fue cruelmente aprovechado por el capellán penitenciario, que la acabó bautizando en los 45 minutos que duró su agonía.
La historia de la militante antifranquista ha sido recuperada ahora por un grupo de personas que han impulsado una campaña que se extenderá hasta el 26 de septiembre, cuando se cumplen 83 años de su muerte. La iniciativa invita a quien quiera a unirse a una apostasía colectiva, es decir, a darse de baja de la Iglesia católica. Y a hacerlo en nombre de Matilde Landa: “Su figura, de primer orden político, es muy desconocida y también su trágico final, el acto político que llevó a cabo al no claudicar ante el franquismo y ante su intento de convertir su caso en ejemplarizante”, esgrime María Victoria Morán, una de las cuatro impulsoras.
El testimonio en piedra del sadismo y la crueldad del régimen franquista lo es también de la desvergonzada impunidad de la que siguen gozando sus herederos y apologetas, y de la cobardía de la clase política
Valle de Cuelgamuros. / Jorge Díaz Bes _________________________
Cerca de mi casa hay una pequeña placa de bronce en el suelo, justo al lado del semáforo que consigue cada día que mi hija y yo perdamos la paciencia a pesar de que nos protege de los coches que se dirigen hacia o desde la autopista saltándose todos los límites de velocidad y respeto. No hay día que no pase junto a esa plaquita: al ir al súper, de camino a mis clases de yoga, paseando con Perro Bonito o cuando me equivoco de ruta al bajar al centro y en vez de coger la calle correcta me tiro diez minutos caminando por donde no es. La mayoría de las veces no me fijo en la placa expresamente, pero siempre tengo cuidado de no pisarla, y no soy la única, pues he observado que muchas personas también evitan instintivamente pasar por encima de ella, como si una mano invisible los apartara para que no la manchen ni la estropeen.
En esa pequeña y dorada placa que ya forma parte del paisaje de mi barrio y de mi cotidianeidad está grabado el nombre de José Antonio Pérez Álvarez, nacido en 1910 en una casita humilde que una vez se alzó justo donde ahora hay una acera grande y un semáforo que tarda demasiado en ponerse en verde, un republicano que se tuvo que exiliar a Francia en 1941 y que acabó, un año después, en el campo de concentración de Gusen I, uno de los tres campos de la muerte que dependían del famoso Campo de Concentración de Mauthausen, donde fue asesinado al poco tiempo de llegar, un injusto destino que compartió con otros cinco mil republicanos españoles.
Las asociaciones memorialistas lamentan que los monjes benedictinos se queden en el mausoleo y creen que eso “dificulta” la transformación del espacio debido al papel de pilar fundamental que la Iglesia desempeñó durante el franquismo
Franco recibe en El Pardo a los obispos de Badajoz, Eugenio Beitia, y de Cádiz, Antonio Añoveros. Febrero de 1955 / EFE/Miguel Cortés _____________________
El pacto entre el Gobierno y la Iglesia para resignificar el Valle de Cuelgamuros no ha sentado bien a las asociaciones de víctimas del franquismo. Aunque en su seno conviven voces diversas sobre cuál es la mejor solución para el faraónico mausoleo mandado construir por Franco para honrar su victoria en la Guerra Civil, todas coinciden en algo: la permanencia en la basílica de los monjes benedictinos, que en varias ocasiones el Ejecutivo de Pedro Sánchez prometió desalojar, es “incompatible” con una transformación completa del espacio y “una falta de respeto” dado el papel que tuvo la Iglesia durante la dictadura.
“Es una continuidad franquista y un lastre tener allí a unos religiosos que hicieron convenios con el propio Franco y misas diarias por ‘los caídos por Dios y por España’, que es para lo que el dictador lo construyó”, sostiene Fausto Canales, que peleó durante décadas para sacar a su padre de las criptas de Cuelgamuros, donde fueron enterrados miles de republicanos sin consentimiento de sus familias. En 1958 el Estado firmó con la Abadía Benedictina de Silos un convenio por el que los monjes se comprometían a perseguir los fines que dispuso el régimen para el Valle, entre ellos, “rogar a Dios por las almas de los muertos en la Cruzada Nacional”.
El arzobispo de Oviedo miente al decir que la cruz del Valle de los Caídos “no responde a ninguna sigla política, ni es tutora de ideología alguna”. Y no porque lo diga yo, sino porque lo dijo un señor llamado Francisco Franco
Basílica del Valle de Cuelgamuros (antes Valle de los Caídos) / Mariscal/EFE _____________________
Mikel Urretabizkaia, El Diario, 10 de abril de 2025
Recientemente, en la tercera de ABC, el actual arzobispo de Oviedo, el franciscano Jesús Sanz Montes, reivindicaba la cristiandad del Valle de los Caídos y explicaba que “esa inmensa Cruz, la más alta que hay en el mundo con más de 152 metros, no es enseña de bandería, no responde a ninguna sigla política, ni es tutora de ideología alguna”.[1]
A veces al leer cosas similares, uno se ve obligado a hacer una profunda reflexión sobre la verdad, la posverdad, y la simple y llana mentira.
Porque lo del arzobispo de Oviedo en ese artículo se trata, simplemente, de una mentira.
Y no porque lo diga yo, sino porque lo dijo un señor llamado Francisco Franco, y lo hizo, como muchas cosas que él hacía, mediante decreto, el del 1 de abril de 1940 [2].
«La memoria no se borra y hoy vuelve a ocupar su sitio, porque el recuerdo de aquellos que sufrieron la violencia no debe desvanecerse», Montserrat López Moro, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Gijón.
Placa en el edificio que albergó Comisaríade Policía / Foto Javier López ___________________
9 de abril de 2025
Ayer, 8 de abril, en Gijón se reparó la memoria. Por tercera vez se repuso una placa que, en la antigua Comisaría de Policía, recordaba no sólo los asesinatos, en septiembre del 46, de Casto García Roza y Ángel Sánchez Fernández, secretario general y miembro de la dirección del PCE en Asturias, respectivamente, sino también en recuerdo de quienes lucharon por la Libertad y la Democracia.
El 14 de abril de 2011, y para celebrar el LXXX Aniversario del advenimiento de la II República, siendo concejal de Memoria Histórica y Social del Ayuntamiento, Jesús Montes Estrada, se colocaba la placa, -que ayer por tercera vez se reponía-, en la fachada de la que fue Comisaría y en ese momento Dirección General de Arquitectura y Vivienda en la calle Cabrales, en presencia de descendientes de Casto García, como publicaba entonces La Nueva España. La placa que se repone ahora contiene el mismo texto y la misma fecha.
A esta tercera reposición acudieron Begoña Collado, directora general de Memoria Democrática, la viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González Prieto, y la concejala de Cultura, Montserrat López Moro, siendo estas dos últimas las que tomarían la palabra y descubrirían la placa.
Tal vez ahora que se habla de su ¿resignificación? conviene un pequeño repaso histórico de cuándo y para qué se levantó el Valle de los Caídos
Inauguración del Valle de los Caídos /Fuente foto _______________
1 de abril de 2025
Franco, con el visto bueno de la Iglesia, construyó su particular Gólgota, Calvario, lugar de la calavera. Un monumento nacido de un hombre y no de un pueblo, pues un decreto de Franco ordenó su construcción el mismo día en que acabó la guerra, el 1 de abril de 1939, escribiría Txema Monteroen un artículo publicado en Conversación sobre Historia en 2019 que titularía «La catedral de la Muerte».
Pues bien, ahora que se cumplen 66 años de la inauguración de esa «catedral de la muerte» y que un acuerdo Gobierno-Vaticano no va a desacralizar la basílica, va a mantener a los benedictinos y también la cruz, y a la espera de ven en qué consistirá su resignificación, repasemos un poco de historia.
Al año siguiente de que el mensaje firmado por el ‘Generalísimo’, el 1 de abril de 1939, proclamara el final de la guerra: «En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado», el 1 de abril de 1940 (BOE), Franco disponía la construcción de la Basílica y el Monasterio del Valle de los Caídos, como un «lugar de reposo y meditación», con el fin esencial y principal de «perpetuar la memoria de los que cayeron en nuestra gloriosa Cruzada».
El Tribunal Superior de Madrid revoca la sentencia que anuló la licencia urbanística que sustenta los trabajos para recuperar los restos de fallecidos de la basílica del antes denominado Valle de los Caídos
La Cruz de Cuelgamuros / Olmo Calvo ___________________
Fuentes: El Diario (Alberto Pozas) / El País (Natalia Junquera), 27 de marzo de 2025
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha decidido estimar el recurso planteado por Patrimonio Nacional, organismo público dependiente del Gobierno y por el Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial, y ha revocado la sentencia que anuló la licencia urbanística que permitía acometer los trabajos de recuperación desestimando los planteados por diversos grupos y personalidades profranquistas, entre ellos la Fundación Franco, en el contencioso por el que los segundos pretendían paralizar las exhumaciones en el Valle de Cuelgamuros, antes Valle de los Caídos.
Contra la sentencia cabe un recurso de casación ante la Sala del Contencioso Administrativo por lo que el caso, según apuntan fuentes de la causa a elDiario.es, acabará en el Tribunal Supremo aunque desde Patrimonio entienden que no hay impedimentos para seguir adelante con las exhumaciones.
La sentencia, fechada el pasado jueves y a la que ha tenido acceso EL PAÍS, recuerda que, en septiembre de 2023, el juzgado contencioso administrativo número 10 de Madrid, estimando los recursos presentados por estos grupos profranquistas, decidió revocar la decisión del pleno del Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial (donde se ubica el monumento) que concedía la licencia urbanística para intervenir en las criptas del mausoleo.
El ministro Bolaños se reunió el 25 de febrero en Roma con el secretario de Estado Parolin para desbloquear una negociación, cerrada días después con el cardenal Cobo. La Iglesia participará del concurso internacional que modificará parte del interior de la basílica, que no será desacralizada. Los benedictinos seguirán en el Valle tras la marcha del ex prior Cantera.
Félix Bolaños con el cardenal Parolin el 25 de febrero en Roma / Vatican Media ____________________
“La Iglesia no puede quedarse fuera de la resignificación del Valle”. Este fue el consenso alcanzado por el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y el secretario de Estado, Pietro Parolin, durante una reunión que tuvo lugar el pasado 25 de febrero en el palacio de la Terzia Logia vaticana, y que sirvió para que Gobierno y Santa Sede rubricaran un acuerdo que permitió la salida del prior Cantera, la permanencia de los benedictinos en la basílica (que no será desacralizada) y la resignificación del complejo, que permitirá “intervenciones” en el vestíbulo, el atrio, la nave desocupada y la cúpula del templo.
La reunión, que ha sido confirmada por elDiario.es por ambas partes, y de la que ofrecemos imágenes, contó con la participación del secretario del dicasterio y de la embajadora de España ante la Santa Sede. Durante el mismo, celebrado durante el ingreso del Papa Francisco en el Gemelli, Bolaños trasladó la preocupación del presidente del Gobierno por la salud del pontífice, que este domingo regresó al Vaticano.