Hay espacios que deberían cambiar y no basta con mover los muebles de sitio. Para poder resignificar o construir de nuevo, primero hay que desacralizar algunos templos
Fachada del Hiper Bazar Padre Nuestro, situado en el barrio madrileño de la Alameda de Osuna / Julio Bolívar _____________________
En el año 2007, la Iglesia del Padre Nuestro[1]de mi barrio, la Alameda de Osuna, se puso en venta. Imagino lo difícil que debió de ser ponerle precio a lo sagrado: que si el reclinatorio es de madera buena, que si el Cristo fue un regalo, que si el altar va incluido porque no se puede mover. Finalmente, el Arzobispado decidió que la cifra sería la de 2.700.000 euros. Precio final. A Dios no se le regatea. A pesar de que el terreno fuera una cesión del Ayuntamiento, el párroco -que, como tantos otros, debió de faltar a la clase sobre el voto de pobreza- dijo que era de la Iglesia y que él lo vendía si quería porque, además, tenía que pagar otra parroquia más bonita, más grande y moderna, que había construido en el mismo barrio, pero una plaza más allá.
Desde el Arzobispado hicieron unas breves declaraciones sobre el asunto: “Se desacralizó en verano. Es un local normal”. Así, de pronto y sin amén, la casa de Dios, el templo y refugio de los cristianos del barrio, se había transformado en un local… “normal”. Una construcción de los años setenta, de ladrillo marrón y de puertas de madera, que pronto llamó la atención a constructoras, entidades y supermercados. Dicen las señoras de mi barrio que hasta El Corte Inglés le había echado el ojo.
Un alto cargo del Gobierno cántabro del PP será ponente y uno de los “anfitriones” de un evento donde destaca la presencia de afines de Orbán y Meloni
Varias mujeres con carteles durante una concentración, frente al Monasterio de la Encarnación, este lunes / Matías Chiofalo (Europa Press) ____________________
El Senado se convertirá este lunes en la sala de reuniones de una cita intercontinental de extrema derecha cristiana. Pero también habrá representantes de esa otra familia política que suele llamarse derecha tradicional, o moderada, o liberal-conservadora, o democristiana. El rechazo al aborto y a la agenda feminista demuestra con la cumbre del grupo Red Política de Valores su capacidad para reunir a figuras de distintas corrientes de la derecha europea. El PP, que con su mayoría absoluta en la Mesa del Senado ha permitido —rechazando las peticiones de suspensión— que se celebre este encuentro en una de sus salas, ha tratado de marcar distancias ante la radicalidad de algunos implicados en la cumbre. No obstante, finalmente estará representado. Javier Puente, consejero de Red Política de Valores, exsenador y alto cargo en el Gobierno de Cantabria, militante del partido, será ponente y uno de los anfitriones de la cumbre, según confirma la organización.
Una colección de 4.200 nacimientos, varias proyecciones de pesebres en fachadas iglesias y un itinerario creado por el Ayuntamiento para ver las figuritas expuestas a lo largo de todo Madrid
Varias personas trabajan durante el comienzo de la construcción del Belén en la Puerta del Sol, a 27 de noviembre de 2023, en Madrid (España) / Eduardo Parra / Europa Press __________________
Cuando falta menos de un mes para Navidad, el Ayuntamiento de Madrid ha presentado su programa de fiestas para “celebrar el nacimiento del niño Dios”. Entre las propuestas para este año, destaca la cantidad de ellas relacionadas con los belenes: desde una colección de más de 4.200 nacimientos, hasta proyecciones del pesebre en las fachadas de varias iglesias del distrito Centro. Tanto es el interés por esta tradición navideña que el Consistorio ha elaborado un itinerario para visitar los más “emblemáticos” de toda la ciudad. Destaca como principal el suyo, el que estará en el Palacio de Cibeles.
Antonio Basanta y María de los Ángeles Martín son un matrimonio con una pasión compartida: coleccionar figuritas de Belén. Empezaron en 1977 y ya tienen más de 30.000. Las piezas vienen de 154 países distintos y las más antiguas se remontan al siglo XVIII. En total son unos 4.200 nacimientos. Los más destacados son el napolitano y el siciliano, ambos con más de 130 figuras. El Ayuntamiento de Madrid ha llegado a un acuerdo con ellos para exponerlos en los centros culturales de los distritos de Vicálvaro, Salamanca y Ciudad Lineal.
La Comunidad de Madrid ha firmado otra prórroga del convenio que mantiene con los obispos de sus diócesis para la prestación de «asistencia religiosa». El acuerdo contempla 230.000 euros anuales, más que lo que se dedicará a «promoción económica, cultural y educativa» en todo el año 2025
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en la Iglesia de la Concepción Real de Calatravas / EP _____________________
Otros 230.000 euros. La Comunidad de Madrid ha prorrogado por cuarta ocasión consecutiva el convenio de colaboración que mantiene con los obispos de las diócesis de la región para ofrecer «asistencia religiosa católica» en las residencias públicas. Desde 2020, año de la pandemia y durante el cual fallecieron 9.470 residentes sólo entre marzo y abril, Isabel Díaz Ayuso ha dedicado 920.000 euros a esta cuestión. Dicho de otro modo: la conservadora ha gastado casi un millón de euros en garantizar la celebración de misas en los 25 geriátricos adscritos a la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS) desde la crisis del covid. Y seguirá asegurada por ahora, y como mínimo, hasta el 29 de diciembre de 2025.
Así consta en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) que se publicó este miércoles, en el que se defiende que existe una «necesidad de prestar el servicio de asistencia religiosa católica» y que ésta «se mantiene» desde hace cuatro años, cuando se suscribió por primera vez el acuerdo actual. Era entonces plena pandemia y el Ejecutivo conservador ya había decidido que reduciría el importe que le dedicaba. Porque antes era mayor. En 2015, cuando Cristina Cifuentes llegó a la Puerta del Sol, se desembolsaron 362.567 euros. En los dos años posteriores, esta cantidad se incrementó ligeramente: 353.480 euros en 2016 y 381.575 euros en 2017. Y en 2018 alcanzó los 420.453 euros.
¿Último? La Audiencia de Madrid entiende que un arquitecto municipal y un jefe de área del ayuntamiento de El Escorial intentaron “facilitar una solución” al permitir la construcción irregular de una capilla para que una congregación religiosa honrase a la mujer que afirmó durante años haber visto a la Virgen
El juicio penal por las licencias que permitieron levantar la capilla de la vidente sobre suelo protegido quedó visto para sentencia en Madrid en abril de 2023, con la Fiscalía pidiendo cárcel para dos técnicos municipales. En las acusaciones, la licencia provisional que concedió el ayuntamiento de El Escorial (Madrid) para que levantaran una capilla en el lugar donde, durante décadas, una vidente afirmaba haber canalizado apariciones de la Virgen Dolorosa. Detrás del pleito, casi cuatro décadas de una polémica que incluye mensajes supuestamente divinos, irregularidades urbanísticas y un entramado societario con un fraude fiscal millonario.
Ahora, noviembre de 2024, la Audiencia de Madrid entiende que un arquitecto municipal y un jefe de área del ayuntamiento de El Escorial intentaron “facilitar una solución” al permitir la construcción irregular de una capilla para que una congregación religiosa honrase a la mujer que afirmó durante años haber visto a la Virgen.
Donde antes había un taller o una fábrica, ahora hay iglesias evangélicas. De unos años a esta parte, muchas antiguas naves han sido transformadas en lugares de culto.
“Esto antes era un concesionario de coches de segunda mano y, en la nave contigua, un taller de reparación. Cuando se vaciaron, pusieron en alquiler las dos naves juntas y nos venían muy bien”. Quien nos habla es Eden, el gerente de una iglesia evangélica afincada en el madrileño barrio de Carabanchel a quien dos antiguas naves industriales le han venido de perlas. “La grande, de 700 metros cuadrados, la usamos para las celebraciones (lo que para un católico serían las misas); la pequeña, de unos 300 metros, es para oficinas y espacios para que los niños jueguen, hagan las tareas del colegio, etc. También tenemos un espacio de encuentro para los adultos y un estudio en el que hacemos un pódcast”.
En un domingo de culto, cerca de 1.000 personas pueden pasar por sus instalaciones. “Pagamos 6.500 euros al mes por el alquiler”. Los ingresos, asegura, los obtienen de sus fieles, que aportan más o menos dinero mensual en función de su situación económica. El entorno de su centro de culto, por cierto, es paradigmático: “Encima tenemos una empresa de distribución, al lado otra de textiles y, unos números más para arriba, un horno que distribuye comida a bares y restaurantes. Y en la calle paralela, hay otras tres iglesias evangélicas”.
Cristina Pérez murió hace dos meses y su historia se publicó en El País y en El Periódico. La congregación afirma que parte de su testimonio es una invención de su hermana, a quien la afectada designó como representante, pero dos grabaciones desmontan este discurso
Cristina Pérez, segunda por la derecha, y su hermana Ana, sexta por la derecha, durante su Comunión en los años setenta en la parroquia marianista de Nuestra Señora del Pilar, en Madrid ____________________
El día que Cristina Pérez murió repentinamente a los 57 años en el hospital estadounidense de Minot, en Dakota del Norte, se marchó sin recibir la carta de perdón que desde hacía un año la orden de los marianistas le había prometido. Tampoco recibió la reparación económica por los abusos que sufrió en Madrid a manos del sacerdote Juan Carlos González de Suso durante los años setenta. Falleció este septiembre con el único alivio de que, al menos, la congregación religiosa le subrayó que daba credibilidad a su relato y que su proceso de reparación avanzaba a pesar de que su agresor falleció en 2014. Dos meses después de su partida, la orden ha cambiado de parecer.
Cristina Pérez sufrió abusos sexuales cuando era una niña en los años setenta por un cura marianista en Madrid. Lo denunció a la orden, que le prometió una carta de perdón y una reparación que nunca llegaron. Pérez murió hace un mes sin recibir justicia
Foto familiar de Cristina Pérez, en brazos de su abuela, en el centro de la foto, que acusa al sacerdote Juan Carlos González de Suso de abusar de ella en los años setenta en el colegio de El Pilar. A su izquierda está su hermana Ana, que le ha ayudado en todo el proceso de denuncia ante la orden _______________________
En una pared de su casa en Minot, en Dakota del Norte (Estados Unidos), Cristina Pérez tiene un altar donde exhibe los logros personales que ella y su difunto marido Roger, un marine que participó en la guerra del Golfo, consiguieron a lo largo de su vida. Las medallas militares y varias fotografías de la pareja comparten espacio con la camisa repleta de insignias que Pérez vistió cuando trabajaba como bombera y conductora de ambulancias en el departamento de bomberos de Brookline, en Misuri. Solo quedaba un hueco libre que decidió tapar hace un año con un folio con los bordes garabateados y la frase manuscrita “CARTA DE LA IGLESIA”.
Ese pedazo de papel guardaba el sitio donde iría, enmarcado, el último gran triunfo de Pérez: una carta oficial de la congregación de los marianistas de España donde le pedía perdón por los abusos que sufrió de niña a manos del sacerdote Juan Carlos González de Suso, fallecido en 2014, durante los años setenta en Madrid. El provincial de la orden, Iñaki Sarasua, le garantizó en noviembre de 2023, poco después de que Pérez le denunciase su caso, que la misiva de perdón no se demoraría mucho y le aseguró que paralelamente llegarían a un acuerdo para pagarle una reparación económica. La carta nunca llegó. Pérez murió el pasado 3 de este septiembre en el hospital de Minot por culpa de una repentina y breve enfermedad respiratoria. Tenía 56 años y, como decenas de víctimas de pederastia clerical, jamás encontró justicia.
Refugio ProVida, Mi primera ecografía, Fundación Red Madre, Asociación de Ayuda a la Mujer Embarazada y Fundación Madrina forman una red que rodea el centro médico para evitar sanciones
Uno de los «rescatadores» antiabortistas que acosa a las mujeres que van a interrumpir sus embarazos en la Clínica Dator, de Madrid / Juan Barbosa ___________________
La red de acoso contra la Clínica Dator, en Madrid, se ha sofisticado. Y se ha fortalecido, a pesar de que el actual Gobierno endureció las penas contra quienes presionen a las mujeres que quieran abortar. Hace dos años, colocaban una ambulancia que disponía de un ecógrafo en su interior frente a la clínica y acosaban a las jóvenes embarazadas en plena calle. Ahora se puede hablar de una red de acoso. La forma de operar de los rescatadores del conocido médico antiabortista Jesús Poveda se ha sofisticado mucho desde aquel lejano 2011 en el que empezaron a acudir a la puerta de la clínica todos los sábados.
Se trata de una red de hasta cinco locales comerciales reconvertidos en sedes de una estrategia antiabortista: El refugio Provida, Mi primera ecografía, Red Madre, La Fundación Madrina y La Asociación de Ayuda a la Mujer Embarazada. De esa manera, creen eludir la ley porque ya no están en la calle acosando, están en locales legalmente adquiridos o alquilados. El resultado es que pueden seguir tratando de interceptar a las mujeres que están a punto de entrar exactamente igual que han hecho siempre. “Si yo me paro enfrente de mi local, como lo hace Telepizza, a distribuir mi folleto, no me pueden decir nada”, argumenta Poveda.
La presidenta de la Comunidad de Madrid multiplica por cuatro el presupuesto para la Fiesta Hispanidad, que terminó el domingo en Madrid después de nueve días y cientos de actividades gratuitas
Isabel Díaz Ayuso se fotografiaba el sábado con participantes en la cabalgata de la Hispanidad, en Madrid/ Fuente foto Fernando Villar (EFE) ______________________
Los barrios más mestizos de la capital aparecieron empapelados con una cartelería diseñada con la bandera de España y un llamado a participar en la Fiesta Hispanidad. Este domingo terminaron nueve días consecutivos de celebración de un evento desconocido hasta hace cuatro años, pero al que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, dedica más atención y dinero cada año, disparando el gasto durante una larga semana llena de guiños a sectores habitualmente fuera del radar, pero cada vez más importantes electoralmente. Además de los emigrantes hispanos, Ayuso estuvo el viernes en la sinagoga Beth Yaacov, celebrando con la comunidad judía el Yon Ki pur.
Pero el gran desembolso se lo llevó la Fiesta de Hispanidad, que comenzó el 4 de octubre y terminó este domingo. Cientos de conciertos simultáneos, bailes, teatro, exposiciones, ferias gastronómicas, un pregón y hasta un desfile de carrozas. Si en 2021 hubo 250 artistas y 17 conciertos dedicados a la comunidad latina, la semana pasada se llegó a 750 artistas y 60 conciertos. Y todo gratis.