Espadaler fue uno de los dirigentes de Unió que en 2008 defendió una moción en su partido para realzar los “valores cristianos” y señalar que “la familia integrada por un padre y una madre abiertos a la procreación requiere un apoyo explícito por parte de los poderes públicos”
Nuevo Govern de la Generalitat de Catalunya / Foto: Andreu Dalmau – EFE _______________________
Illa ha diseñado un gobierno para Cataluña en el que las apariencias no engañan si analizamos algunos de sus nombramientos y las denominaciones de consejerías clave con el filtro de los derechos humanos. Hay detalles que nos muestran a un Illa más conservador que progresista, a pesar de que el nuevo President dice defender los espacios compartidos, la plurinacionalidad y el horizonte federal. Por eso llaman la atención aspectos que delatan que Illa quiere atraer el apoyo de quienes piensan en clave tradicionalista (a derecha y a izquierda) y, por ejemplo, ha decidido dar la espalda a los feminismos para retomar lo de que feminismo solo hay uno, el socialista.
De esta forma la Consejería de Igualdad y Feminismos, se pasa a llamar de Igualdad y Feminismo, sin s. Una omisión que es toda una declaración de intenciones… reaccionarias a la mirada interseccional que tanto sarpullido produce al feminismo transexcluyente. Desde esa lógica de derechos humanos tan necesaria en estos tiempos, donde cada supresión en el nombramiento de la diversidad a través del lenguaje inclusivo es una victoria para los postulados de los movimientos reaccionarios, Illa da un paso atrás al no querer conservar esa s, aunque él crea que lo está dando hacia delante y pueda parecer que qué más da una s más o menos. Sí, que importa Sí, y lo sabe.
Cien organizaciones de una treintena de países europeos, entre las que figuran Hazte Oír o Vox, pretenden que “el orden natural” vuelva a reinar en el viejo continente
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Paula Requeijo / Yanna G. Franco, CTXT, 17 de agosto de 2024
Estos días, a raíz de la Convención Nacional Republicana, se ha publicado en diferentes medios información sobre el Proyecto 2025, un documento de más de 900 páginas elaborado por la Fundación ultraconservadora Heritage. El texto establece una serie de objetivos de cara a los primeros seis meses del segundo mandato de Donald Trump y detalla las estrategias jurídicas y comunicativas para alcanzarlos. Entre estos objetivos, es central el refuerzo de la familia heteropatriarcal dificultando el derecho al aborto o derogando las leyes que reconocen derechos al colectivo LGTBIQ+.
Lo que recoge Proyecto 2025 no es novedoso en lo que se refiere a la eliminación de los derechos sexuales y reproductivos. De hecho, hace ya seis años que el EPF (Foro Parlamentario Europeo de Población y Desarrollo) alertó de la existencia de un documento similar titulado “An Agenda For Europe: Restoring The Natural Order” en el que una red de más de cien organizaciones de una treintena de países europeos, entre las que figuran Hazte Oír o Vox aquí en España, detallaba estrategias para lograr que “el orden natural” volviera a reinar en el viejo continente. Este “orden natural” supone que la familia heteropatriarcal sea la única forma posible de organización en todas las esferas. No debe existir ninguna estructura o imaginario en el que no sea nuclear. Y, para lograrlo, es necesario revertir las conquistas de derechos humanos en materia de sexualidad y salud reproductiva.
No conozco a ningún gobierno, como tampoco a ninguna organización internacional, que haya pedido perdón por no reconocer ni practicar los derechos humanos. Todo lo contrario. Por lo general presumen de defenderlos e incluso se enorgullecen de su cumplimiento presentándose como ejemplo al resto de los gobiernos y organizaciones internacionales. Es verdad que el discurso de los derechos humanos lo tienen en un lugar destacado de sus programas y lo proclaman en sus intervenciones públicas: mítines, comparecencias parlamentarias, ruedas de prensa, etc., pero no es menos cierto que, como dice el refrán, “del dicho al hecho hay un gran trecho”.
Este artículo tiene como objetivo mostrar que, para paliar tamaño desequilibrio entre teoría y práctica, las políticas públicas constituyen una de las herramientas fundamentales y más eficaces para el reconocimiento, el respeto, la salvaguarda y la realización de los derechos humanos. Es a través de ellas como se pasa de los derechos humanos como ideales retóricos, proclamas solemnes y obligaciones jurídicas exigibles a acciones afirmativas concretas y a realidades tangibles en la mejora de la vida de todos los seres humanos. Las políticas públicas deben orientarse al bien común y a la consecución del bienestar de todos los ciudadanos y las ciudadanas a todos los niveles.
Séptima sesión del VII ciclo de conferencias, de título global «Laicismo y Derechos Humanos» que organizan el Seminario Galileo Galilei de la UGR, Granada Laica y UNI Laica
Fotograma vídeo de la conferencia _____________________
Esta tarde en Salón de Grados de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada ha tenido lugar la conferencia de Diego Checa Hidalgo, Profesor Contratado Doctor de Historia Contemporánea de la UGR.
La conferencia, El factor religioso en los conflictos bélicos y su incidencia en los derechos humanos, -emitida en directo-, era la séptima sesión del VII ciclo de conferencias, de título global «Laicismo y Derechos Humanos» que organizan el Seminario Galileo Galilei de la UGR, Granada Laica y UNI Laica.
Guerra y religión han aparecido ligados en numerosas ocasiones a lo largo de la historia. Existe la tendencia a considerar que la religión ha sido la causante de muchos conflictos bélicos como las cruzadas o la guerra de Bosnia, o de enfrentamientos furibundos como el que desarrollan Arabia Saudí e Irán. Sin embargo, las raíces de los conflictos suelen ser múltiples y complejas y, a pesar de que la religión pueda jugar un papel relevante como marcador identitario y elemento movilizador, son muchos los factores que contribuyen a ellos y la religión no es el único ni el más importante.
En el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada se celebró ayer la conferencia «Salud y Derechos Humanos», sexta sesión de su VII ciclo de conferencias, de título global «Laicismo y Derechos Humanos», que organiza el Seminario Galileo Galilei conjuntamente con UniLaica y Andalucía Laica Granada.
La conferencia corrió a cargo de Marta García Caballos, médica de familia, miembro de la Mesa por la Salud Pública de Granada y colaboradora con muchos colectivos defensores de los Derechos Humanos.
«El derecho a la protección de la salud está recogido en nuestra Constitución de 1978. También está incluido en la normativa europea y la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, ese derecho no se garantiza para toda la ciudadanía: personas con diversidad funcional, mayores solos, infancia en riesgo, migrantes y en general las personas que viven en los márgenes de la sociedad. En 1971 un médico de familia y epidemiólogo inglés enunció la llamada Ley de Cuidados Inversos, según la cuál el acceso a la atención médica o social de calidad varía en proporción inversa a su necesidad en la población asistida. Esto sigue vigente más de 50 años después. Y solo un sistema público de protección social y sanitaria bien financiado y bien gestionado será capaz de compensar esas inequidades en el acceso al derecho a la protección de la salud.»
Europa Laica advierte de la función del fanatismo religioso como combustible para los conflictos de todo tipo, así como de la importancia de las libertades de pensamiento, expresión e información, esta última seriamente dañada por la propaganda que acompaña a todas las situaciones bélicas.
Bandera humana de Palestina en Zaragoza, contra el genocidio de Israel, el pasado domingo 25 de febrero ______________
Europa Laica, organización que lucha por la libertad de conciencia y, por tanto, por el laicismo como principio indispensable para la convivencia, quiere sumar su voz a las miles que se están alzando contra el genocidio que está teniendo lugar desde hace más de dos meses contra la población palestina.
La Corte Internacional de Justicia ya pidió en enero a Israel que tomara medidas inmediatas para que su ejército no viole la Convención sobre el Genocidio, petición que ese Estado ha ignorado deliberadamente. Pero no solo ha despreciado a este órgano internacional, Israel ha atacado verbalmente al secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, intenta desacreditar a la ONU y a órganos como la UNRWA (agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos) y a cualquiera que critique su guerra masiva contra una población desarmada, y acusa de antisemitismo a periodistas, intelectuales, políticos, artistas… y a todo aquel que levante la voz contra su ataque contra la población civil.
Organizada por el Seminario Galileo Galilei de la UGR, Granada Laica y UNI Laica tuvo lugar ayer la conferencia “La inteligencia artificial y los derechos humanos: hacia una versión laica de la tecnología”, tercera sesión de su VII ciclo de conferencias, de título global «Laicismo y Derechos Humanos», a cargo del profesor titular de Derecho Penal de la Universidad granadina, Javier Valls Prieto.
El uso de la inteligencia artificial impacta en los derechos humanos de las personas. Su utilización de forma disruptiva puede poner en jaque el Estado de derecho y los derechos fundamentales en nuestra sociedad. Sólo desde una perspectiva de uso de estas tecnologías centrada en los humanos podremos legitimar su uso dentro de los valores ilustrados que rigen nuestros sistemas democráticos.
La conferencia tuvo lugar en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias de Granada y la presentación corrió a cargo de Manuel Navarro Lamolda. Fue emitida en directo.
El 20 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Infancia debido a que en esa fecha de 1959 la Asamblea de la ONU aprobó la Declaración Universal de los Derechos del Niño, y ese mismo día de 1989 la Convención de Derechos del Niño, un tratado internacional de Derechos Humanos de obligado cumplimiento para los 196 países firmantes, que entró en vigor el 3 de septiembre de 1990, y que fue ratificado por España en ese mismo año.
Siguiendo las recomendaciones de la ONU, desde Europa Laica demandamos hoy y cada día el cumplimiento de esos derechos, y hacemos énfasis en lo siguiente.
Europa Laica requiere del Gobierno de España, del resto de poderes públicos y del conjunto de la sociedad, el cumplimiento de la Convención de Derechos del Niño, y en particular del artículo 14.1, que proclama que “Los Estados Partes respetarán el derecho del niño a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”. Este derecho obliga tanto al Estado como a padres y tutores; las niñas y niños no son de su propiedad, sino que la obligación de todos es facilitar el pleno desarrollo de los menores en libertad, considerándolos como sujetos de derechos, entre los que está el de poder formarse para ejercerlos según su edad y grado de madurez. La misma Convención considera como criterio prioritario de actuación “el interés superior del menor”.
En el primer aniversario de la guerra de Rusia en Ucrania, Europa Laica, como asociación civil empeñada en promover el laicismo como principio indisociable de una convivencia en democracia, hace un llamado al Gobierno y a la sociedad en general para favorecer cualquier iniciativa que tenga al diálogo como base para la resolución pacífica de los conflictos, exigiendo que España deje de contribuir a la peligrosa escalada belicista.
Todo conflicto entre países tiene orígenes, motivaciones, desarrollos y consecuencias diversas, pero ninguno puede justificar la injerencia, la ocupación y la vulneración del derecho internacional, menos aún con acciones bélicas que dan lugar a la muerte de miles de personas, el hambre y miseria de poblaciones enteras, la destrucción de viviendas, infraestructuras y el medio ambiente, los genocidios y la violación de los derechos humanos.
Tampoco pueden justificarse por intereses de tipo político, económico y geoestratégico que no son sino la excusa para implantar un modelo belicista para dirimir conflictos cuyos únicos beneficiarios son la industria armamentística y los presupuestos de guerra, en lugar del dialogo y la negociación como base para su resolución pacífica.
Los derechos nacen y se desarrollan al nivel de la cultura humana y la civilización
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Antonio Seoane, Nueva Tribuna, 19 de febrero de 2023
En la campaña de las primeras elecciones democráticas españolas, formaba parte de un grupo de jóvenes que realizaba una pegada de carteles de una de aquellas coaliciones de izquierdas que se estrellaron finalmente en el escrutinio de votos. Y mientras realizábamos nuestra tarea, fuimos increpados por una pareja, varón y mujer, de la edad de nuestros padres. Alguien de nuestro grupo les respondió en términos de que lo que estábamos haciendo era en beneficio de los derechos de todos. El incidente concluyó cuando la señora nos espetó que “sólo Dios tiene derechos”. Siguieron su marcha y nosotros, la nuestra.
Esta frase me debió impactar muy profundamente porque es lo cierto que, pese al tiempo transcurrido, casi medio siglo, recurrentemente me hallo reflexionando sobre la misma como si fuera la clave de algo, la piedra Rosetta de un sistema complejo de valores, el mapa de un tesoro. Como jurista novato entonces, quebraba todo el esquema aprendido en la Universidad.
«En mi fijación chalada y obsesiva por analizar la “frasecita” y volviendo la oración por pasiva, es forzoso concluir que la afirmación de los derechos de Dios, que es tanto como no afirmar aparentemente nada, está implícita la negación de los derechos de los hombres«