Por Waleed Saleh, profesor de Estudios Árabes e Islámicos, Universidad Autónoma de Madrid. Miembro del Grupo de Pensamiento Laico, integrado por Nazanín Armanian, Enrique J. Díez Gutiérrez, María José Fariñas Dulce, Pedro López López, Rosa Regás Pagés, Javier Sádaba Garay y Waleed Saleh Alkhalifa.

Rezo en una mezquita, Irán / Fuente
Waleed Saleh, Público, 25 de mayo de 2020
Las religiones monoteístas, especialmente el cristianismo y el islam, han articulado desde sus comienzos medidas infernales para acallar cualquier oposición o crítica hacia sus creencias o sus prácticas. Una de las herramientas más letales ha sido la acusación por apostasía. Los actos inquisitoriales de la fe cristiana que duraron varios siglos son de sobra conocidos. La acusación por herejía era suficiente para arrojar a la hoguera a cualquier opositor: filósofos, escritores, científicos y pensadores.
El judaísmo en tiempos modernos ha inventado el término «antisemitismo», perseguido internacionalmente y castigado con cárcel. Ha servido para cerrar las bocas críticas con el Estadio de Israel. El semitismo, concepto lingüístico, lo han convertido en sinónimo de judaísmo con un interés claramente político.
La historia del islam no difiere de las dos anteriores. A la muerte del profeta Mahoma en el 632 d.C. varias tribus que ya habían abrazado al islam comenzaron a revocar su conversión a esta fe. El sucesor del Profeta el califa Abu Bakr emprendió una serie de campañas militares contra ellas que se conocieron con el nombre de Guerras Ridda (apostasía) entre 632 y 633. El citado califa mandó aplastar a los renegados para dar ejemplo e intentar evitar futuros actos de anatematización. Esta reacción se estableció desde entonces como norma por las autoridades del islam y se convirtió en ley en la mayoría de los países musulmanes. Los exegetas se han basado también en una serie de versículos coránicos para justificar la condena a muerte de cualquier apostata. Éstos suelen recurrir especialmente al siguiente versículo para justificar su condena: «Retribución de quienes hacen la guerra a Dios y a su Enviado y se dan a corromper en la tierra: serán muertos sin piedad, o crucificados, o amputados de manos y pies opuestos, o desterrados del país. Sufrirán ignominia en la vida de acá y terrible castigo en la otra» (5:33) Read the rest of this entry »
Posted by asturiaslaica 

























