Si vamos a adular al primer teócrata que diga algo sensato de vez en cuando, preparémonos para rendirle la misma pleitesía a cualquier fanático que abra la boca
El Papa León XIV, en Ciudad del Vaticano, este miércoles | Angelo Carconi (EFE) __________________
Ir en cercanías y que te pongan delante un vergonzoso cartel en el que se da la bienvenida al Papa en nombre de todos los catalanes. El tren va tarde, hace calor, hay pasajeros de pie sosteniendo todo el cansancio del mundo sobre sus hombros y encima hay que ver a gente bailando una sardana con el lema “Hola, Papa, benvingut Lleó XIV”. En otros carteles aparece Montserrat, un señor vestido de pastoret y un capgros. Ni en tiempos de Pujol nos habían folclorizado de una forma tan humillante. Qué decadencia, dios mío (aunque no existas), qué patética estampa. Y pagada con el sudor de la frente de esos trabajadores que se hacinan cada día en los trenes que no llegan. Todo para recibir al jefe de un Estado minúsculo cuyo poder está sobredimensionado gracias a la herencia franquista del Concordato y que ahora es faro moral de Occidente porque ha soltado un discursito que algunos parecen tomar por El manifiesto comunista. Si vamos a adular al primer teócrata que diga algo sensato de vez en cuando, preparémonos para rendirle la misma pleitesía a cualquier fanático que abra la boca.
Basta una búsqueda en Internet para descubrir lo articulada que está la política de difusión de una supuesta espiritualidad
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Najat el Hachmi, Cadena SER,(La Mirada, Hoy por Hoy) 8 de enero de 2026
No es de extrañar que busquemos el sentido de nuestra propia existencia cuando el desarrollo tecnológico nos supera y nos domina y descubrimos que la nueva era no vino para liberarnos de antiguas ataduras sino para esclavizarnos a través de las pantallas. El aislamiento, la falta de conciencia colectiva y la incapacidad de articular una respuesta grupal ante los abusos de los distintos poderes, sumado a la alienación masiva difundida por esos mismos poderes mediante sofisticadas estrategias de seducción y manipulación llevan a la sensación de impotencia, de no tener ya ningún poder sobre la propia vida.
Si a eso le sumamos que la educación política ha consistido en enseñar a las nuevas generaciones a indignarse por un pronombre, un sufijo, un color o un sentimiento y a sustituir la articulación de discursos sólidos y contestarios por la queja constante e inoperante no sorprende que hayan vuelto la superstición y al pensamiento mágico.
Si matar a un ser humano es absurdo, hacerlo en nombre de un Dios me parece una de las peores atrocidades que se pueden cometer
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Najat el Hachmi, Cadena SER, 18 de diciembre de 2025
Si matar a un ser humano es absurdo, hacerlo en nombre de un Dios cuya existencia ni siquiera está demostrada me parece una de las peores atrocidades que se pueden cometer. El ataque de Bondi Beach es otro más de los numerosos atentados islamistas que han ocupado la actualidad en las últimas décadas.
Qué visión tan distinta deben de tener los terroristas de una religión que se supone que es la misma que practicaba mi abuela. Ella, tan inculta, dirían los predicadores de las mezquitas y los supuestos sabios en teología, cuando hablaba de Islam hablaba de hacer el bien, de ser justos con el prójimo, de atender al enfermo y al necesitado.
Yo que soy atea desde hace años me siento cercana a esa humanidad que nos transmitió y que nada tiene que ver con la necesidad de sembrar el terror para defender un ser que, nos dijeron, tiene todas las cualidades y, por lo tanto, no parece que necesite defensa alguna. Y menos una defensa hecha con el derramamiento de sangre de inocentes.
Se presentó el pasado miércoles en Barcelona la asociación Per Elles, que tiene como objetivo luchar contra la exclusión de las niñas de El Raval de origen inmigrante. Muchas no pueden asistir a actividades de ocio, ni aprender a nadar ni ir de campamentos o como contaba la voz grabada de una de ellas en el acto, no pueden salir a jugar a pimpón. Se les impone una segregación por sexos que provoca que tengan que irse de los sitios en los que hay chicos. Las limitaciones que se les imponen van más allá de lo que les correspondería por edad y solo se les aplican a ellas, no a sus hermanos.
La iniciativa surgió hace unos meses, cuando un grupo de monitores detectó que muchas menores estaban en esa situación. Luego, trabajos periodísticos en BTV y el diario Ara[1] recogieron el testimonio de muchas de estas niñas y jóvenes que, aun habiendo vivido toda su vida en Barcelona, no han podido disfrutar ni de la libertad ni de la igualdad que se supone son pilares fundamentales de una ciudad tan abierta como la nuestra.
Por muchos fieles que tenga el islam una religión no puede imponerse a quienes no creen en ella
Protesta ante el consulado de Marruecos en Madrid para exigir la puesta en libertad de la activista de los Derechos Humanos y el ateísmo Betty Lachgar | Mario Morón (EFE) __________________
Betty Lachgar ha sido condenada a dos años y medio de cárcel por una camiseta que se puso en Londres. Esta valiente feminista marroquí de infatigable activismo contra la falta de libertades individuales en su país, que se ha dedicado de forma incansable a denunciar la opresión contra las mujeres y la penalización de la homosexualidad con acciones que numerosas han generado encendidos debates y la previsible reacción de los islamistas y los conservadores. Desde un picnic para comer por Ramadán (la simple ingesta de alimento en público durante el mes sagrado está penalizada por ley) hasta una quedada para un beso colectivo (también prohibido en Marruecos).
Ahora Betty ha sido encarcelada por el régimen alauita por llevar una camiseta en la que se podía leer Alá is lesbian. Para los detractores de la activista el lema es ofensivo y no se puede consentir, menos aún cuando se sabe que la portadora de la prenda es de sobras conocida por sus críticas al islam.
Aquí en la tierra no esperamos a la otra vida para condenar y castigar a quienes cometen delitos. Por esto la Iglesia debería ser encausada, debería ser llevada a los tribunales como organización implicada en los crímenes
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Juan José Omella, ofrece una rueda de prensa, este martes en Madrid / J. P. Gandul (EFE) _________________
Me cuesta entender que a estas alturas el Gobierno de España siga sosteniendo la infame anomalía que es el Concordato con la Iglesia Católica. Como ciudadana me resulta humillante, más si se tienen en cuenta las cifras de secularización de esta sociedad. Hay menos creyentes que nunca pero la Iglesia sigue con los vergonzosos privilegios de siempre. ¿Para qué incluir la aconfesionalidad del Estado en la Constitución si en la práctica se le otorga a una organización privada beneficios sin que sea de ninguna utilidad pública?
No solo eso sino que además, tal como recoge el informe del Defensor del Pueblo sobre pederastia en la Iglesia, ha permitido que en su seno se dé uno de los peores crímenes que se pueden perpetrar contra la infancia. No les bastan el dolor y el sufrimiento de unas víctimas largamente silenciadas y ninguneadas por quienes tuvieron el poder mientras se cometían esas atrocidades, encima tiene el señor Omella la miserable respuesta de dar por exageradas las cifras. En algo ha cambiado la Iglesia, claro, han pasado, como decía en una entrevista el psiquiatra Miguel Hurtado, de negacionistas a terraplanistas. Dado que denunciar es tan difícil no resulta descabellado imaginar que las cifras del Defensor sean más bien bajas.
Najat El Hachmi durante el pregón de la Mercè en Barcelona / Fuente foto ______________
Luis Fernández, 12 de octubre de 2023
Como muy bien señalan las autoras de la crítica, la misma acción tiene muy diferente significado dependiendo del contexto en que se realice. Pues comencemos por ese contexto: estamos leyendo un pregón destinado a inaugurar la fiesta mayor de la capital catalana. Es pues un texto de exaltación de las virtudes de la ciudad que acoge a más de millón y medio de personas de muy diferentes orígenes. No lo perdamos de vista.
La base argumental de la crítica tiene tres pilares.
El primero es su solidaridad con “nuestras hermanas musulmanas residentes en Europa, que son expulsadas del sistema educativo, insultadas en la calle, o excluidas de muchos puestos de trabajo, por llevar pañuelo y, últimamente, por llevar abaya”. Es indudable que existe racismo en las distintas sociedades europeas. Pero estamos hablando de un pregón en la fiesta principal de Barcelona, luego tenemos que suponer que las autoras son conscientes de ello y se circunscriben a esta ciudad. No creo que sea una característica de Barcelona el insulto a las mujeres por su forma de vestir pero incluir en este paquete afirmaciones como “son expulsadas de sistema educativo” supone una interpretación deformada de la realidad o simplemente una falsedad argumentativa para llegar a conclusiones que se decidieron a priori.
Estos días me parece estar viviendo en Sumisión de Michel Houellebecq, solo que sin el consuelo que da saber que todo es ficción. Los petroislamistas no han comprado la Sorbona, como sucede en la novela del autor francés, pero sí parece que se han hecho con la FIFA, algo que a nivel mediático resulta infinitamente más rentable que una universidad de prestigio. Y al ser el fútbol un espacio de entretenimiento parece incluso inofensivo que interese a una monarquía absoluta como Qatar. En el libro El círculo cerrado de los Hermanos Musulmanes, Lorenzo Vidino recoge varios testimonios de antiguos miembros de la organización. Uno de ellos, Ahmed Akkari, da en el clavo al analizar por qué a este movimiento político-religioso de tintes reaccionarios le cuesta tan poco penetrar en países democráticos: “Los Hermanos perciben que el verdadero talón de Aquiles de Occidente, la debilidad que a la postre precipitará su caída, es su naturaleza materialista, su disposición a negociar cualquier cosa, incluso sus valores fundamentales.” Algo de sobra sabido por quienes hemos tenido que soportar algún que otro sermón islamista o hemos echado un vistazo a las cuentas de sus jóvenes influencers. En esta parte del mundo, repiten a menudo, la moral brilla por su ausencia y ese es un motivo más que suficiente para legitimar el ambicioso proyecto de acabar islamizando Occidente tarde o temprano. Lo que no nos hubiéramos imaginado cuando soportábamos pacientemente a los predicadores de largas barbas, es que la penetración islamista sería por vía futbolística.
Los creyentes tienen todo el derecho del mundo a serlo pero el único modo de que puedan integrases en un orden democrático es que toleren el derecho de los demás a burlarnos de los mundos de fantasía en los que viven
Un hombre sostiene un libro del autor Salman Rushdie, mientras asiste a una concentración en defensa de la libertad de expresión en la Biblioteca Pública de Nueva York, el 19 de agosto / BRENDAN MCDERMID (REUTERS
Apuñalaron a Salman Rushdie más de tres décadas después de que se dictara la fatua que pedía su asesinato. Esto demuestra que la sombra del fanatismo es alargada y su mortífero veneno se disemina de forma eficaz a lo largo y ancho de este mundo. Siempre me he preguntado cómo pueden este tipo de fervientes creyentes sentir amenazada su inquebrantable fe por lo que pueda escribir o decir un simple novelista, no teniendo la mayoría de escritores que se expresan libremente ni el poder ni intención alguna de imponer su visión a quienes no la comparten. Será que en realidad la fe de los fanáticos es tan frágil que no tolera ni la más mínima contrariedad, será que lo que, de hecho, quieren aniquilar con sus crímenes atroces no es más que la duda razonable que anida en ellos y que pretenden reprimir. Será que descargan contra otros la violencia de esa represión y que les provoca tanto terror contemplar siquiera la posibilidad de que su religión sea un cuento muy bien inventado que son capaces de acabar con la vida de seres humanos inocentes.
El caso de las hermanas de origen pakistaní vecinas de Terrassa demuestra que la violencia machista es un fenómeno universal que se justifica a sí mismo de muy distintas formas según la procedencia, la religión o la cultura
Las dos hermanas de Terrassa asesinadas en Pakistán, en una imagen distribuida por la policía del Punjab / EFE
Le añadimos una “s” al feminismo y parece que con esto ya hemos resuelto la diversidad de violencias que sufrimos las mujeres. Pero no. La realidad no cambia sola por el simple hecho de que cambie el lenguaje. Si así fuera, bastaría con nombrar lo bueno y no mencionar nunca lo malo. Hay machirulos hablándote en asturiano para ser más inclusives y departamentos de feminismo-s que no atienden al sufrimiento de las racializadas interseccionadas en vías de descolonizarse.
El caso de las hermanas de origen pakistaní vecinas de Terrassa demuestra que la violencia machista es un fenómeno universal que se justifica a sí mismo de muy distintas formas según la procedencia, la religión o la cultura. Pero ni mal de muchas es consuelo de todas ni basta con resumir que “todo es patriarcado”. Hay que abordar cada machismo en su justa medida, en este caso empezando por la aleya 34 de la sura 4 del Corán(1)del mismo modo que se critica la costilla de Adán.