Los datos del Barómetro sobre Religión y Creencias en España de 2025 confirman que no estamos ante un retorno del catolicismo, sino ante una reconfiguración profunda del campo religioso
Un grupo de religiosas durante el concierto de la banda de pop cristiano Hakuna, en La Puerta del Sol el 28 de diciembre | Santi Burgos _________________
Juan José Tamayo, José Antonio Vázquez, El País, 6 de enero de 2025
En los últimos tiempos se ha instalado en ciertos discursos mediáticos, eclesiásticos y políticos la idea de que estaríamos asistiendo a un “renacer católico”, especialmente entre la juventud.
El éxito de figuras culturales como Rosalía o la película Los domingos (Alauda Ruiz de Azúa, 2025) por un lado, y el auge de movimientos como Hakuna, Emmanuel o Effetá, por otro, han sido utilizados como pruebas de una supuesta reconfiguración religiosa que devolvería la centralidad al catolicismo en una sociedad secularizada. Sin embargo, esta lectura resulta profundamente engañosa. Lo que muestran los datos sociológicos es que la secularización no ha desaparecido; se ha transformado.
La sociología de la religión describe la secularización como el proceso mediante el cual amplios sectores de la vida social se emancipan del control religioso. Este proceso no implica simplemente la pérdida de creencias, sino la afirmación de la autonomía humana.
La Oreja de Van Gogh ha vuelto cepillo en mano. A Dios cantando y en Spotify facturando, tararea su nueva melodía. Estrenó su single «Yo creo en Dios a mi manera» y la cantada vuelta de Amaia Montero -como solista del grupo- en la tele de todos en fin de año. Todo el artefacto es un ver para creer y confirmarse como adorador del ser humano.
Mientras aquí el catolicismo sigue cuesta abajo y sin frenos, por más que los que le quedan estén llenando estadios con sus coros, «la espiritualidad» crece en todo Occidente, según los sondeos y las encuestas. Las paradojas post-religión son dignas de reflexión y estudio. Se trata de una espiritualidad a la carta, de un cajón de sastre donde cada uno cree en lo que le da la gana.
Cada vez que viajo, y lo hago a menudo a Estados Unidos, me asombra la cantidad y diversidad de iglesias y edificios religiosos. Entre protestantes, católicos, ortodoxos, mezquitas, sinagogas, templos budistas, etc. se estiman en unos 370.000 lugares de culto.
Me suelo preguntar qué función tendrán las religiones hoy en día en esta zona del hemisferio norte y de cultura occidental donde el dinero opera como un Dios y los bancos como sacerdotes del poder económico.
Salvando las diferencias numéricas, las aglomeraciones de Wall Street recibiendo cada año millones de turistas para acercase a los oráculos actuales con admiración, serían algo así como la Meca para los musulmanes.
En el programa de laSexta Columna «Del rosario a Rosalía ¿ha vuelto la fe?» se intenta analizar, entre otras cosas, el resurgimiento de la visibilidad pública de la fe, relacionando este «resurgimiento» con fenómenos varios desde Rosalía a Hakuna pasando por una supuesta vuelta a la religiosidad de la juventud o de la relación catolicismo-ultraderecha. Para ello recoge momentos de distintas entrevistas, predominantemente en el ámbito católico, si bien también ha contado con José Antonio Naz, presidente de Europa Laica, al que han entrevistado previamente y del que apenas han incluido unas intervenciones casi anecdóticas.
La iluminación navideña huele a incienso este año, en redes sociales brotan vídeos de chavales animándote a rezar y, al escuchar los hits del momento, entre balbuceos y farfulla se cuelan referencias religiosas. ¿Qué está pasando?
Muchos de quienes frecuentan la parroquia la encuentran igual de vacía. Aunque, al mismo tiempo, templos como la capilla de Nuestra Señora de la Merced y San Pedro Apóstol, en Barcelona, perciben que los jóvenes acuden a su misa en mayor proporción que a la misa convencional. Allí ofician la eucaristía siguiendo el «rito tradicional»: ese en el que el cura está de espaldas a los fieles y recita los textos en latín. Luis Argüello, portavoz de la Conferencia Episcopal, se lo confirma: «el movimiento joven que más crece es el vinculado a la liturgia tradicional».
Lo religioso parece estar de moda. El resurgimiento de la visibilidad pública de la fe en España a través del arte
Es posible que la Iglesia haya resuelto el misterio de la eucaristía con una pedagogía eficaz: creer sin sentir
Varios fieles se acercan a recibir la comunión durante una misa, el pasado mayo en la iglesia Santa María Catedral de Chiclayo (Perú) | Paolo Aguilar (EFE) ___________________________
Juan José Millás, El País, 19 de diciembre de 2025
Según la doctrina, cuando el sacerdote consagra la hostia y el vino, aquella se convierte literalmente en el cuerpo de Cristo y este en su sangre. No metafóricamente, no simbólicamente, no: de forma literal. Una operación ontológica de primer orden, un cambio radical de sustancia. Pero entras en una iglesia y lo que ves es un hombre en casulla con gesto cansado, unos monaguillos distraídos y un puñado de fieles pensando en la lista compra.
Uno esperaría, ante tal milagro, que el altar fuera declarado zona de peligro sísmico. Si lo que la doctrina afirma es cierto, ahí ocurre un terremoto en la materia. ¿Cómo es posible que no haya ambulancias en la puerta ni cardiólogos de guardia para atender a los celebrantes y al público? ¿Acaso no deberían caer fulminados ante la trascendencia de una maravilla semejante?
Una encuesta oficial muestra que solo un 47% de los que profesan la religión están de acuerdo con este sistema, clave para la financiación de la institución
Un sacerdote da misa en 2020, durante la pandemia de covid, ante las fotografías que le mandaron sus feligreses, que no podían asistir | Biel Aliño (EFE) ____________________
Pocas cosas hay más difíciles de medir que la religiosidad, la fe, las creencias, la espiritualidad y todo lo que las rodea. Pero ese es el empeño de la Fundación Pluralismo y Convivencia, dependiente del Ministerio de Presidencia, con su Barómetro sobre Religión y Creencias en España, elaborado a partir de 4.742 entrevistas online realizadas en marzo y publicado ahora. Como adelantó EL PAÍS el sábado, el estudio muestra una sociedad profundamente secularizada, sobre todo entre los jóvenes. Menos de la mitad de la población se considera católica, mientras avanzan nuevas formas de espiritualidad. Pero el barómetro permite algo más que una primera toma de la —baja— temperatura religiosa en España. A lo largo de sus 152 páginas, que constituyen la primera entrega de una serie que Pluralismo y Convivencia quiere ampliar cada dos años, las respuestas dibujan una actitud hacia lo religioso llena de claroscuros.
Yo, la verdad, no creo que -más allá de los hechos más banales- exista la verdad sino verdades
La boca de la verdad, una máscara de mármol realizada en 1512 por Lucas van Leyden, en la iglesia de Santa María en Cosmedin, en Roma | Getty Images __________________
En argentino, lengua cruel, muchas frases empiezan diciendo “la verdad que…”. La verdad que, en esos casos, es mejor no creerlas. Para eso, también, sirve la verdad. Si alguno se la atribuye, mejor huye, mejor huye.
Porque la palabra verdad no tiene sentido. O, si acaso: tiene tantos que no tiene uno. En griego la verdad —ἀλήθεια, alezeia, Alicia— significaba des-ocultar, revelar: la verdad era algo escondido que había que encontrar. Los hebreos, en cambio, decían —אמת, emet— que es verdadero lo que se corresponde con su esencia: Dios, por encima de todo. Pero nosotros usamos el latín: veritas significa algo así como “la conformidad entre lo que se piensa y la realidad”. Lo cual nos lleva a otro problema: la realidad. ¿Existe? ¿O solo existen percepciones? Estas hojas verdes que veo mientras escribo, ¿son verdes? Sí, lo son para mí. ¿Pero qué verde ve ese chico que se trepa al árbol? ¿Y cuál esa señora que pasa más atrás? Entonces, ¿cuál es la verdad sobre esas hojas?
Javier Sádaba, Ana María Vacas, Lo que somos, 26 de julio de 2025
Se adoctrina cuando no se da respiro a alguien para pensar. Es como meterle un chip en el cerebro para que absorba lo que le digan o manden. Es un modo pasivo de enterarse de lo que sucede y perder así la autonomía de ser uno mismo.
La educación, por el contrario, es la instrucción que pone huellas para que otro camine por sí mismo. Los que nacimos justo en los comienzos o mediada la dictadura franquista sabemos bien lo que es adoctrinar. El nacionalcatolicismo lo invadía todo. Desde confesarse semanalmente hasta cantar el Cara al Sol. No había rendijas. No se podía respirar a gusto fuera de unos límites fuertemente establecidos. Pero por mucho que se apriete el recinto, es posible romperlo. No pocos lo sabemos por experiencia. Poco a poco las creencias impuestas se van desvaneciendo y la libertad avanza. Porque no somos simples máquinas, sino humanos capaces de cambiar, incluso allí en donde todo colabora para que no seamos nosotros mismos. Es obvio que existen grados de obligada sumisión.
Un amigo me pasó un artículo sobre la elección del nuevo jefe del Vaticano y de la Iglesia católica. El artículo era diferente a la media de los miles que se han publicado estas semanas. Diferente por al menos un motivo: por tener sentido común. En él se decían cosas que se apartaban del tono habitual laudatorio. Resumidamente se afirmaba en el artículo: sea conservador o no, el Papa es por definición anacrónico; la Iglesia tiene un Estado que choca con los valores democráticos más tradicionales, pongamos como ejemplos, la infalibilidad del Papa, la inferioridad de las mujeres, la pederastia como constante sin muchas evidencias de voluntad de acabar con ella, la homofobia.
El Estado Vaticano, este recordatorio lo añado yo, fue concesión de la Italia fascista de Musolini en 1929. Digamos que el origen de la cosa ya marcaba lo suyo, como, por poner un ejemplo desgraciadamente muy cercano, el origen franquista de la restauración de la monarquía borbónica española actual también marca, sin duda. Que en honor del XIII haya elegido el nuevo jefe católico el nombre de León XIV dice también mucho. León XIII es conocido por su encíclica Rerum novarum promulgada ahora hace exactamente 134 años, el 15 de mayo de 1891, monumento al pensamiento reaccionario y estamentalista de gran influencia política en los años posteriores.
El PSOE logra papeletas en todos los grupos, aunque acapara mayor respaldo entre los no creyentes: Sigma Dos para El Mundo
Alberto Núñez Feijóo, con el Papa Francisco/ E.M. ________________
Fuente: Paloma H. Matellano, El Mundo, 25 de abril de 2025
La Constitución establece que España es un país donde «ninguna confesión tendrá carácter estatal». Aún así, el fallecimiento del Papa Francisco ha trastocado completamente la agenda nacional en todos los ámbitos: el eclesiástico, por supuesto, pero también el social y el político. El Gobierno decretó tres días de luto oficial y los dirigentes de unas y otras siglas se han pronunciado para, más allá de lamentar la desaparición, trasladar sus condolencias a la comunidad católica, valorar el legado del pontífice.
Lo cierto es que la Iglesia católica, inmersa ahora en el proceso de renovación de su cargo supremo, tiene una notable influencia en la política nacional, y esto responde a que la población adscrita a esta creencia religiosa es hoy mayoritaria en España. El 57% de los ciudadanos se declara católico, según revela El Panel de Sigma Dos para EL MUNDO: un 20,1% es practicante y, el 36,9%, no. El 7,6% de los encuestados se identifica con otra religión mientras que el 35,4% no es creyente.