Un avance sin precedentes en la reparación a víctimas de bebés robados
El Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, ha desbloqueado un asunto que llevaba décadas sin avances efectivos: la reparación a las víctimas de la sustracción ilegal de recién nacidos. Tras años de obstáculos administrativos y legales, la institución ha respondido de forma contundente a la queja presentada por la Plataforma Foro Internacional de Víctimas por Desapariciones Forzadas Infantiles Te estamos buscando, proponiendo medidas concretas y urgentes que facilitan el acceso de las víctimas al sistema estatal de identificación genética.
Esta respuesta llega tras un proceso exhaustivo de investigación, impulsado por la asociación ALUMBRA -Asociación por la Lucha de Madres de Bebés Robados-, que entregó un informe de más de mil páginas. El documento recoge el impacto devastador de las desapariciones forzadas sobre miles de madres y familias, muchas de las cuales siguen sin conocer el paradero de sus hijos e hijas, ni haber tenido acceso a la verdad o la justicia.
Diluidas u olvidadas: las responsabilidades de las órdenes religiosas. Investigadoras feministas exigen arrojar luz sobre esta institución y reparar el daño de quienes pasaron por ella.
Entrada del COC de Sevilla / Junta de Andalucía ____________________
Fuente: María Palau, Marta García Carbonell, El Salto, 18 de junio de 2025
Las palabras que emplean para relatar cómo conocieron la existencia del Patronato de Protección a la Mujer son casi idénticas: “De pura casualidad”, asegura Andrea Momoitio. “Se dieron una cadena de casualidades”, reconoce Pilar Iglesias. Ninguna de las dos pudo contener el “interés” por descubrir qué se escondía detrás de la opacidad y el secretismo que rodearon a aquella institución. Pero, sobre todo, no pudieron refrenar el impulso —incluso la autoimpuesta obligación— de contarlo.
Andrea Momoitio, periodista y coordinadora de Pikara Magazine, se acercó al Patronato de Protección a la Mujer mientras escribía Lunática (Libros del K. O., 2022), “la investigación sobre María Isabel”. Admite que “no tenía ni idea” y que nunca había oído hablar del Patronato, pero como ella misma escribe, le fue imposible no obsesionarse. Comprender “qué significó en sí mismo” aquel organismo se convirtió en un cometido “muy personal”. Más todavía, al escucharla decir entre risas que está “absolutamente convencida” de que “era niña del Patronato”.
Muchas sobrevivientes creen que la solicitud de perdón de la organización por los abusos en los centros del Patronato de Protección de la Mujer no es suficiente.
Protesta durante el acto de la Confer para pedir perdón a las víctimas / Luca Gaetano Pira-The Guardian ______________________
Cuando los miembros de la organización católica concluyeron su discurso con una petición de perdón, el auditorio de Madrid estalló en ira. Durante décadas, muchos de los presentes habían lidiado con las cicatrices de su paso por instituciones católicas; ahora, de pie, coreaban: «Verdad, justicia y reparación» y, dejando patente su rechazo a cualquier disculpa, «Ni olvido, ni perdón».
Fue una respuesta sin precedentes a un momento sin precedentes en España, una señal de las profundas fisuras que persisten en una de las instituciones más antiguas y menos conocidas de la dictadura de Francisco Franco : los centros dirigidos por católicos que encarcelaron a miles de mujeres y niñas de hasta ocho años, sometiéndolas a castigos bárbaros, trabajos forzados y adoctrinamiento religioso.
Los centros funcionaban bajo la dirección del Patronato de Protección de la Mujer, una institución estatal revitalizada en 1941 y dirigida por Carmen Polo, esposa de Franco. Su objetivo era rehabilitar a las «mujeres caídas», de entre 15 y 25 años, así como a otras consideradas en riesgo de desviarse del estrecho camino trazado para las mujeres durante la dictadura.
Paca Blanco, Isabel Soler y Consuelo G. del Cid, tres víctimas del Patronato de Protección a la Mujer / Vídeo: L. Almodóvar/M. Page/C. Muni ________________________
Fuente: Carol Mundi, Luis Almodóvar, María Page Arias, El País, 14 de junio de 2025
Tres víctimas del Patronato de Protección a la Mujer, Paca Blanco, Isabel Soler y Consuelo G. del Cid, explican en el vídeo qué ha supuesto para ellas recibir unas disculpas públicas por parte de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) y reclaman al Estado justicia para reparar su memoria.
Franco el 6 de noviembre de 1941 firmó un real decreto para volver a crear el Patronato de Protección de la Mujer en el que miles de mujeres fueron recluidas en reformatorios gestionados por congregaciones religiosas para «dignificar» su moral, que se mantuvieron hasta 1985, diez años después de la Transición.
Isabel Soler, Paca Blanco y Consuelo García del Cid se autodenominan supervivientes porque sienten que vivieron un infierno del que consiguieron salir antes de que cerrara sus puertas. 40 años después de su cierre, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) ha pedido perdón a las mujeres por «su sufrimiento». Hoy son ellas quienes cuentan cómo se sintieron al escucharlo.
Ni el hospital, ni la fecha ni los apellidos que figuran en su partida de nacimiento son reales. Paqui lleva más de treinta años buscando la verdad, como miles de personas arrancadas de sus madres durante el franquismo y la Transición
Francisca «Paqui» Bria Clérigues en su infancia ____________________
Lucía Parro Pantoja, Diario Red, 5 de junio de 2025
Francisca Bria Clérigues, conocida como Paqui, nació –o eso consta en los documentos oficiales– el 9 de abril de 1961 en el Hospital Provincial de Valencia. O al menos eso dice su partida de nacimiento. Pero ni el hospital, ni la fecha, ni los apellidos que la identifican son seguros. “Yo supuestamente nací en ese hospital, supuestamente en esa fecha. Y digo supuestamente porque nada es cierto y todo puede ser verdad”.
Su caso, lejos de ser aislado, forma parte de una red oculta durante décadas. Durante el franquismo y los primeros años de la democracia, miles de niños y niñas fueron separados de sus madres al nacer y entregados a otras familias. A veces por razones ideológicas –como castigo a mujeres republicanas o consideradas «de mala vida»–, y otras como parte de un negocio estructurado: una red de adopciones ilegales y tráfico de menores.
“Durante años, en España, conseguir un bebé de manera ‘ilegal’ dentro de la normalidad era algo conocido por los trabajadores de muchos hospitales implicados, donde las monjas ejercían de personal sanitario”, explica Paqui.
En los últimos años se viene presentando el resultado de diversas investigaciones sobre el Patronato de la Mujer, la estrategia oficial que, en la época de la dictadura franquista, la iglesia católica organizó y gestionó como forma de control, represión y castigo de la libertad moral y sexual de las mujeres. En forma de documentales, libros, artículos académicos y de opinión, se viene sucediendo la publicación de una información imprescindible para seguir conociendo la realidad de la sociedad española, la de su pasado, pero ¿también la de su presente?
Como sabemos, el Patronato de la Mujer fue un conjunto de centros de internamiento religioso, unos 900 en todo el país, que tenía como objetivo la reeducación del modelo instaurado por el catolicismo de mujeres sirvientas y sumisas que encontraba su reflejo en el ejemplo mítico de María: virgen y madre al mismo tiempo, a la vez que concebida sin mácula alguna. Cualquier comportamiento que no se ciñese a ese modelo era objeto de reclusión en estos centros, previa clasificación en mujeres “completas” (vírgenes) o “incompletas” (sin himen): desde ser violada o tener un comportamiento no afecto al régimen, hasta el uso de minifalda, ser madre soltera, ser prostituta o regresar tarde a casa. Cualquiera de estas cosas podía servir de excusa para que adolescentes y mujeres hasta, incluso, los 25 años, acabasen en estos centros.
Fuentes: Ateneo Republicano de Zaragoza (Youtube) / MHUEL, 3 de diciembre de 2025
MHUEL y el Ateneo Republicano de Zaragoza fueron los organizadores de la conferencia La laicidad en la Transición española que la profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza Pilar Salomón, ofreció en el Centro Cívico Universidad de Zaragoza.
La presentación y moderación corrió a cargo de Carmelo Ramos, también profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.
La charla trata de dar respuesta a cuestiones como ¿Es España un estado aconfesional? ¿Se refleja en la práctica lo que dice nuestra Constitución de 1978?
Conferencia Youtube Ateneo Republicano de Zaragoza
En España pasamos de una dictadura nacionalcatólica a la Democracia, de la noche a la mañana y sin ruptura. Esa es la versión dominante de una transición “modélica” basada en la reconciliación y el olvido. En esa narración la Iglesia Católica, que había sido el soporte ideológico y columna fundamental del golpe contra la República y la dictadura posterior, aparece como uno de los actores del cambio a la nueva democracia.
De todo lo que hubo de realidad en el papel de la Iglesia Católica los años sesenta y setenta del pasado siglo y de la proyección hasta la actualidad en este programa, 101, de Domingos Laicos Ana Baragaña y José Antonio Naz hablan con el teólogo Juan José Tamayo, autor de casi un centenar de libros, escritor diario de opinión en medios de prensa, todavía activo como profesor de universidad y como presidente de la asociación de teólogos Juan XXIII. Es ya conocido en esta radio y colabora habitualmente con Córdoba Laica y Europa Laica.
Fuente: Domingos Laicos, Paradigma Radio, 24 de junio de 2024
El programa que dirigen y presentan Ana Baragaño y José Antonio Naz se dedica, en esta ocasión, a la relación entre las fuerzas de seguridad y el ejército con la Iglesia Católica, que proviene del nacionalcatolicismo franquista, pero que parece pervivir hasta nuestros días. Se analiza en él el papel de las instituciones armadas en la transición, los intentos de democratización dentro de las fuerza armadas (Unión Militar Democrática) y la situación actual.
Para ello se contó con un agente de primer orden, José Ignacio Domínguez.
Domínguez, teniente coronel de Aviación, retirado, «es pionero absoluto en la lucha militar antifranquista y su activismo, que se remonta al año 1969, no tiene parangón en la historia de la oposición democrática en el período del tardofranquismo» «Ingresa en la Unión Militar Democrática y por su gran activismo se encontró entre los diez oficiales sobre los que se dictó la orden de detención y registro en el verano de 1975. Puesto que se encontraba en el extranjero de vacaciones, se aprovechó esta circunstancia para que actuara como portavoz de la organización».
El otro día, tomando un café con Consuelo García del Cid, la escritora que más ha aportado a la recuperación de la memoria de las mujeres víctimas de los reformatorios franquistas, le dije que creía que, por fin, había llegado el momento del Patronato de Protección a la Mujer: “Ya se ha puesto de moda, Consuelo”. Ha llovido mucho desde que ella, en 2012, publicó Las desterradas hijas de Eva.
Últimamente, y siempre con el trabajo de García del Cid de referencia, se ha escrito mucho sobre este sistema de ‘servicios sociales’ franquista para niñas y adolescentes. Este medio, de hecho, es una de las cabeceras que más se ha ocupado del tema. García del Cid no estaba del todo de acuerdo conmigo. Se está hablando mucho del Patronato, sí, pero todavía no lo suficiente.
Resulta muy complicado entender bien cómo se organizaban los reformatorios durante la dictadura. El Patronato de Protección a la Mujer: Prostitución, Moralidad e Intervención Estatal durante el Franquismo, la tesis de la profesora Carmen Guillén Lorente, es una de las grandes referencias teóricas a la que nos asomamos todas para descubrir qué, cómo, dónde, quién y por qué se permitió que, durante tantos años, las niñas y las adolescentes españolas pudieran estar tan desprotegidas.