¿Adiós al ‘boom religioso’? Los ateos superan a los católicos practicantes por primera vez: un 17,1% afirma ser ateo por un 15,9% que se define como católico practicante.
Crecimiento de los ateos, según los datos del CIS _____________________
Público (Raúl Bocanegra) | El Diario (Jesús Bastante) 15 de septiembre de 2026
Hace tres meses, León XIV reunía multitudes en Madrid, Barcelona y Canarias. El primer viaje de un Papa a nuestro país en 15 años hizo reverdecer, por unos días, los brotes de una España volcada con la fe. El ‘giro católico’ cacareado por los obispos, vinculado al crecimiento de los retiros de impacto (Effetá o Emaús), los conciertos de Hakuna, películas como Los Domingos o fenómenos artístico-espirituales como el disco de Rosalía, parecía haber venido para quedarse. Sin embargo, el barómetro del CIS de este mes de septiembre se ha vivido como un jarro de agua fría en sectores eclesiales.
El CIS recoge por primera vez que en España hay más gente que se declara atea que quien se dice católico practicante. El dato está en el barómetro de septiembre del centro de investigaciones sociológicas —que ha sido publicado este lunes— en la pregunta número 36: un 17,1% afirma ser ateo por un 15,9% que se define como católico practicante. El CIS planteó a una muestra de 4.042 personas lo siguiente, como hace habitualmente: «¿Cómo se define en materia religiosa: católico/a practicante, católico/a no practicante, creyente de otra religión, agnóstico/a, indiferente o no creyente, o ateo/a?»
La mayoría de la población entre 18 y 44 años se define atea, agnóstica o indiferente. Pero entre las clases altas y medias altas, el catolicismo es aún mayoritario
El papa León XIV, acompañado por la presidenta del Congreso, Francina Armengol (i), y el presidente del Senado, Pedro Rollán (d), antes de su discurso en el Congreso | EFE/Ballesteros Pool _________________
Vicent Flor, El Diario (en valenciano en el original), 2 de agosto de 2026
La visita del papa León XIV a Madrid, Barcelona y las islas Canarias el pasado mes de junio levantó una intensa atención mediática. El sumo pontífice se atrevió a posicionarse en el parlamento español contra los derechos al aborto ya la eutanasia. Continúa el objetivo permanente de la jerarquía de obediencia en Roma de intentar imponer una ética particular al conjunto de la sociedad, incluidos, por tanto, los no católicos.
Habrá que recordar que nadie obliga a nadie a abortar, a separarse, a morir anticipadamente ni a casarse con una persona del mismo sexo. Sin embargo, esta curia desea que todo el mundo actúe de acuerdo con sus creencias y, a quienes no, castigarlos. Todavía hoy.
Hubiera sido más justo una respuesta más contundente contra la pedofilia clerical, más aún después de que el Informe del Defensor del Pueblo estimara unas 400.000 víctimas en el Reino de España y, en consecuencia, propusiera el reconocimiento de un problema estructural gravísimo y medidas de prevención y reparación. Pero las cosas son cómo son.
Un 24,8% de los españoles que hicieron la Declaración de la Renta correspondiente a los ingresos de 2025 destinaron el 0,7% del IRPF a la Iglesia Católica, ya sea marcando solo la casilla de la Iglesia o ambas casillas, la de la Iglesia y la de Fines Sociales, según el avance de resultados de Opinión Pública y Política Fiscal, publicado este miércoles por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
Así, de los datos se desprende que un 11,1% de los entrevistados que hicieron la Declaración de la Renta marcó la casilla de la Iglesia católica y un 13,7% dice haber marcado ambas, la de la Iglesia y la de Fines Sociales.
Un 66,9% ha dejado sin marcar la casilla de la iglesia (7,6% NS/NR)
Además, según el CIS, un 29,2% de los españoles asegura haber marcado solo la casilla de Fines Sociales y otro 37,7% señala que no ha marcado ninguna de las casillas.
En 2020[1], España tenía más ateos y agnósticos que musulmanes. Bastante más: el 26,4% de la población no se identificaba con ninguna religión, frente al 3,6% que era musulmán. Si hubiera que describir la transformación religiosa real de España en la última década, el protagonista no sería el islam. Sería la secularización.
Este dato procede del informeReligious Diversity Around the World, publicado en febrero de 2026 por el Pew Research Center, el centro de investigación demográfica más citado del mundo en materia de religión. El estudio analiza la composición religiosa de 201 países y territorios a partir de más de 2.700 censos y encuestas, y construye un índice que permite comparar el grado de pluralismo religioso entre naciones y regiones. Sus conclusiones sobre España no dejan mucho margen a la ambigüedad: este es un país con una minoría musulmana modesta, en retroceso cristiano acelerado y con un nivel de diversidad religiosa inferior al promedio europeo.
Los no creyentes ya son mayoría en España por primera vez en siglos, según el Barómetro sobre Religión y Creencias. La comunidad andaluza (57%) lidera el número de católicos mientras que Cataluña registra el índice más bajo (31%)
Aristóteles Moreno, Cordópolis, 8 de febrero de 2026
España acaba de cruzar un umbral sin precedentes. Por primera vez en su historia, los no creyentes superan al número de personas religiosas. Y no es un dato menor en un país sometido a la hegemonía católica desde hace más de cinco siglos y al islam en el periodo andalusí. Eso, al menos, certifica el informe del Barómetro sobre Religión y Creencias en España, publicado el mes pasado por la Fundación Pluralismo y Convivencia, dependiente del Ministerio de la Presidencia.
El análisis se sustenta en 4.742 entrevistas personales, 744 en Andalucía, y consolida una clara tendencia sociológica de creciente pérdida de influencia de las religiones tradicionales en beneficio de la secularización y el surgimiento de las espiritualidades alternativas. Baste recordar que hace apenas 25 años, más del 83% de los españoles se declaraban católicos y los no creyentes solo representaban un 8,7% de la población. Los ateos entonces rozaban el 5% y las religiones minoritarias sumaban un exiguo 1%.
Un 35,5% de los creyentes de 18 a 24 años son practicantes, solo superados por aquellos de 65 o más edad, entre quienes los que viven su fe en Dios de manera activa son un 44,2%. Participan más en actividades como procesiones y romerías, aunque desde una óptica más festiva que espiritual.
_____________________
Antonio Paniagua – Sara I. Belled, El Comercio, 24 de mayo de 2025
«Amigos, permitan a este anciano compartir con ustedes, jóvenes, un sueño que llevo dentro: es el sueño de la paz, el sueño de los jóvenes que rezan por la paz, viven en paz y construyen un futuro de paz», dijo Francisco en la última Jornada Mundial de La Juventud celebrada en 2023 en Lisboa, que reunió a un millón y medio de peregrinos, 100.000 de ellos españoles. El papa argentino intentó acercarse a los más jóvenes en un momento en el que la religiosidad ha experimentado un descenso notable en las últimas décadas que no parece tocar fondo: en todas las edades cuatro de cada de cada diez católicos han ‘dejado de serlo’ en España desde 1985, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), y el 59,9% de las personas entre 18 y 34 años se identifica como no religiosa, de modo que se supera por primera vez el 50% en esta franja de edad.
Sin embargo, es precisamente entre los más jóvenes donde se aprecia un repunte en los últimos años, un legado que ahora recoge León XIV.
Hace 10 años, los sondeos del CIS reflejaban que el 68% de la población se definía católica, un descenso que es motivo de preocupación por la jerarquía eclesiástica. En la actualidad, el 15,9% de los españoles se declara ateo, una posición en la que se reconocía el 10,3% de los encuestados hace una década. Además un 10,9% dice que es agnóstico y un 13,6% se define como indiferente o no creyente.
Cientos de personas asisten a la elección del nuevo papa, este jueves en Ciudad del Vaticano / EFE ______________________
El 52,8% de los españoles se declara católico, según la última encuesta sobre calidad de la democracia del CIS publicada este mismo jueves y recogida por EFE, que distingue entre practicantes y no practicantes: el 17,3% lo es, y el 35,5%, no. Hace 10 años, los sondeos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) reflejaban que el 68% de la población se definía católica, un descenso que es motivo de preocupación por la jerarquía eclesiástica, que acaba de elegir a su nuevo papa, León XIV.
En los últimos años, el CIS ha precisado más la pregunta sobre creencias religiosas en su barómetro mensual, de forma que cuestiona a los encuestados si son católicos practicantes o no practicantes. La última encuesta -cuyo trabajo de campo se realizó entre el 8 al 15 de abril- pone de manifiesto la brecha entre ambos segmentos. Además, cifraba en el 4,7% los encuestados que se declaraban creyentes de otras religiones.
Detalle de la imposición de la ceniza en el inicio de la Cuaresma en la iglesia de San Jacinto, a 14 de febrero de 2024 en Sevilla (Andalucía, España). (Foto de archivo). | Joaquin Corchero – Europa Press – Archivo ____________________
El porcentaje de andaluces que se considera «muy religioso» ha aumentado en más de tres puntos en el último lustro hasta acercarse al 11% de la población total, que es más del doble del 4,6% de ciudadanos que se clasifica como «ateo», según se desprende de la última edición trimestral del ‘Barómetro Andaluz’ elaborado por la Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios Andaluces (Centra), dependiente de la Consejería de la Presidencia, Interior, Diálogo Social y Simplificación Administrativa de la Junta de Andalucía.
Dicha edición del Barómetro Andaluz, consultada por Europa Press, se dio a conocer el pasado 23 de abril, y fue elaborado a partir de un trabajo de campo desarrollado entre los días 17 de marzo y 3 de abril con una muestra de 3.600 personas residentes en Andalucía mayores de edad.
Como viene siendo habitual desde que comenzó a elaborarse este barómetro, en el año 2019, entre las preguntas que se formulan a los encuestados figura una sobre su religiosidad, de forma que se le pide al ciudadano que, «con independencia de que profese o no alguna religión», señale si diría que «es una persona nada religiosa, poco religiosa, algo religiosa o muy religiosa».
Tiene sentido preguntarse en el contexto del reciente fallecimiento del Papa Francisco cuál es el seguimiento del que goza actualmente la Iglesia católica en España, es decir, si el número de fieles ha fluctuado en los últimos años y, de haberlo hecho, en qué dirección.
Según datos del último barómetro del CIS, publicado este mes de abril, los creyentes siguen siendo mayoría: un 55,4% entre practicantes y no practicantes. Un porcentaje que, exceptuando el 2021, en el que se alcanzó el 60,1%, se ha mantenido en gran medida durante el último lustro: 58,4% en el 2024; 53,8% (2023); y 56,6% (2022). No obstante, la cifra ha ido cayendo si se va más allá en el tiempo. En abril del 2005, por ejemplo, el porcentaje ascendía al 79,4%, mientras que diez años más tarde (2015) era del 68,8%. ¿La razón? En gran medida, el menor sentimiento religioso que profesan las nuevas generaciones.
España es católica por los pelos. Los católicos practicantes representan un 19% de la población, según los datos del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), correspondiente a abril de 2025 y publicado este martes. Es un porcentaje exiguo que ha ido cayendo año tras año desde la Transición. Si sumamos el conjunto de católicos (practicantes y no practicantes), son un 55%, una proporción aún mayoritaria pero muy por debajo de los de otros países católicos europeos como Italia (75% – 79% en base a estudios recientes) o Irlanda (69%, según datos del censo). Y eso teniendo en cuenta el efecto Semana Santa, que eleva algo las actitudes religiosas en este último barómetro.
Si miramos los datos de hace solo un mes (barómetro de marzo) los resultados de sentimiento católico son más bajos, sobre todo se reducen sustancialmente en relación a los votantes de Vox, lo que da que pensar sobre el catolicismo en este electorado, más arraigado a la costumbre que a la religiosidad propiamente dicha.
En España, un 40% de la población se identifica como atea, agnóstica o no creyente, mientras un 4% se declara creyente de otras religiones distintas al catolicismo.