Política y espíritus

noviembre 3, 2018

Mezclar la fe y la creencia en espíritus con las actividades del gobierno local, además de anacrónicas y fuera de lugar, resultan lesivas para el mensaje de seriedad y rigor legal que los Ayuntamientos deben transmitir a todos sus conciudadanos.

Diario 16, 3 de noviembre de 2018

Según refieren las crónicas, en el siglo I de nuestra era, el emperador romano Calígula (12-41) nombró cónsul a su caballo Incitatus. Esta anécdota es interpretada por algunos como síntoma del deterioro de su salud mental y por otros como un hecho irónico con el que mostrar su desprecio a las instituciones públicas del Imperio, especialmente al Senado.

Veinte siglos después, en nuestro país, los regidores de decenas de Ayuntamientos democráticos han dado un paso más que el emperador Calígula, concediendo honores (medallas de oro de la ciudad) y nombrando como máxima autoridad del municipio (Alcaldesa) a imágenes representativas de entes sobrenaturales. Actualizando la tan criticada idolatría de los antiguos pueblos calificados como “paganos” por la propia Iglesia Católica.

No sabemos qué opinarán las generaciones futuras sobre estos hechos, si al igual que ocurrió con el emperador, las opiniones se dividirán entre los que cuestionen la salud mental de nuestros regidores municipales o los que, por el contrario, se decantarán por considerar que se trata de un acto que soslaya, vulnera e incumple el artículo 16 de la Constitución en su apartado 3. Hecho grave porque los Ayuntamientos son Estado y como tal lo encarnan y representan en su término municipal. El hecho de otorgar a una imagen religiosa o de cualquier otra índole, los honores municipales reservados a personajes ilustres o a instituciones de valor cultural, científico, artístico o social y benéfico, constituye, se quiera o no, un acto de consciente o inconsciente desprecio a las instituciones públicas y al trabajo que en ellas se realiza. Lee el resto de esta entrada »


La laicidad en la Unión Europea

junio 15, 2017
La UE, una cuestión nacional

José Antonio Naz Valverde, Diario Córdoba, 13 de junio de 2017

Hasta el proyecto de tratado de 2004, que sería rechazado por algunos países como Francia y Holanda, no se había vinculado la construcción europea a ninguna referencia religiosa, a pesar de que la mayoría de sus primeros promotores, como Schuman, De Gasperi o Adenauer, representaban a la Democracia Cristiana. En el preámbulo se parte de la idea que «los pueblos de Europa, al crear entre sí una unión más estrecha, han decidido compartir un porvenir pacífico basado en valores comunes». El conflicto surge en la definición de esos valores comunes, con dos concepciones opuestas: la anglosajona de la relación entre religión y estado («una fe, un rey, un reino»), así como la del multiculturalismo, y la universalista de la Ilustración francesa que impone el concepto de ciudadano europeo sobre el de judío, negro, africano, homosexual… Se impuso este segundo concepto y la redacción del artículo 2 concreta: «Consciente de su patrimonio espiritual y moral, la Unión está fundada sobre los valores indivisibles y universales de la dignidad humana, la libertad, la igualdad y la solidaridad, y se basa en los principios de la democracia y del Estado de Derecho», pero el artículo 10-1 afirma que «toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión» (separando incomprensiblemente el pensamiento y la conciencia religiosa).

No obstante, hubo que romper la resistencia de quienes querían relacionar esos valores con «las raíces cristianas» , con el irrefutable argumento histórico de que la Europa de las Luces y de los Derechos Humanos se consigue justamente luchando contra los siglos de civilización judeocristiana (con sus cruzadas e inquisiciones y los golpes y guerras fruto de la unión del poder político y las Iglesias); se trataba de prevenir los conflictos contra la convivencia que crean los fundamentalísimos religiosos. Lee el resto de esta entrada »


El colectivo Prometeo hace pública una relación de 180 bienes inmatriculados por la iglesia católica en Córdoba

mayo 9, 2017
Vídeo rueda de prensa Colectivo Prometeo

El Ayuntamiento de Córdoba había aprobado  investigar “los bienes inmatriculados por la Iglesia a su nombre en el Registro de la Propiedad por si alguno de ellos fueran en realidad públicos”… Seguir leyendo, El Diario, febrero 2017.

Este martes el colectivo Prometeo y Julio Anguita, miembro del colectivo, hacía público el listado de un total de 180 bienes (todas las iglesias y parroquias históricas, ermitas, 55 viviendas, 36 locales comerciales, 16 plazas de garaje, 16 solares, parcelas y manzanas y tres fincas) inmatriculados en Córdoba  y reclama la  acción de las administraciones sobre los bienes que son públicos. El colectivo trasladará este listado de bienes a la Plataforma Mezquita-Catedral Patrimonio de Todos y a la Plataforma Recuperando que actúa en todo el territorio español, para que puedan trabajar sobre ello.

Foto, eldiario.es

“Y aunque desde hace unos años ha encontrado eco nacional e internacional la inmatriculación de la Mezquita-Catedral –el emblemático monumento de la ciudad califal que la Iglesia inscribió a su nombre por tan solo los 30 euros del papeleo en el Registro de la Propiedad-, hasta ahora no se había dado a conocer un listado tan amplio de bienes autoadjudicados por la Iglesia a su nombre en Córdoba… Seguir leyendo, El Diario, 9 de mayo de 2017.

Localizan 180 bienes inmatriculados por la Iglesia en Córdoba

Cordópolis, 9 de mayo de 2017

….“El Colectivo Prometeo ha tenido conocimiento de un listado de bienes inmatriculados en esta ciudad y consideramos que se debe sacar a la luz pública”, ha explicado uno de sus integrantes, Antonio Pintor. “Estos documentos requieren un estudio riguroso, pero tenemos la certeza de que está incompleto aún”, apunta en alusión a otros bienes que han sido puestos a nombre de la Iglesia en el Registro de la Propiedad y que no aparecen en este listado. Ejemplo de ello es, el espacio público que se sitúa delante de la Ermita del cementerio de La Salud, que también aparece inmatriculado junto a la propia ermita que el Ayuntamiento cedió en su día a la Iglesia.

Reclaman que ahora hace falta estudiar uno por uno cada uno de los bienes inmatriculados para ver cuáles de ellos son de propiedad pública, como son los casos del Compás de San Francisco, El Pocito en la Plaza de la Fuensanta, la Plaza del Triunfo de San Rafael o la Ermita de los Santos Mártires, ya detectados. Lee el resto de esta entrada »