Los abusos sexuales, el Opus Dei y el ominoso silencio de los medios

julio 5, 2020

El silencio de los medios ante los abusos en el Opus Dei clama al cielo, nos devuelve a realidades que parecían olvidadas en este país, cuando la Obra manejaba los hilos de la economía, la sociedad y el periodismo. Tiempos que, como vemos, no están tan lejos

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El padre Manuel Cociña y Abella, como miembro de la Orden del Santo Sepulcro / Lo Santo y lo profano

Jesús Bastante, Religión Digital, 5 de julio de 2020

Es la primera condena en firme del Vaticano a un clérigo del Opus Dei por abusos sexuales. Y no un cura menor: el primer numerario de la historia, un religioso que convivió con el mismísimo Escrivá de Balaguer. Manuel Cociña y Abella fue condenado por un delito continuado de ‘Solicitación’ y varias ‘imprudencias’. Una condena histórica, aunque ínfima para un hombre que abusó de chicos a su cargo, y que utilizó para ello el sacramento de la confesión.

La noticia ha sido la más leída de las últimas semanas en RD, y ha desatado la polémica en las redes sociales. Sin embargo, tanto la Prelatura del Opus Dei como la práctica totalidad de medios de comunicación (con la salvedad de los diarios de Granada -donde reside Cociña, que NO ha sido expulsado de la Obra- y medios chilenos -donde vive el principal denunciante-) han silenciado la noticia.

Y porque no se queda sólo en eso. Y es que, cuando se trata del Opus Dei, algunos adalides de la defensa de las víctimas de abusos se esconden debajo de las piedras. ¿Por qué? ¿Es tanto el poder que el Opus Dei sigue teniendo en la sociedad española para que medios tan poco sospechosos de cercanía a la Iglesia como El País o la Ser -que sí siguieron la noticia cuando salió a la luz, gracias a RD, en abril de 2019- han callado la sentencia? Recordemos, un fallo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que ya se está cumpliendo. Lee el resto de esta entrada »


Un colegio perdido y hallado en el templo

julio 5, 2020

Escribe Francisco Martín Angulo, promotor del Centro Social de San Pedro y San Felices de Burgos y denunciante ante la Fiscalía Provincial de su inmatriculación a favor del Obispado.

Colegio San Pedro y San Felices. Colegio católico concertado de Infantil a Bachillerato

Francisco Martín Angulo, 5 de julio de 2020

El Centro social de San Pedro y San Felices inició su construcción en el año 1963, según proyecto del arquitecto don Luis Martínez Martínez y un presupuesto de 5 millones de pesetas constaba de semisótano, planta baja y dos plantas de aulas para 240 alumnos de E.G.B. y F.P. de 1er grado, que se inauguraron en el mes de junio de 1965. Una junta de vecinos se hizo cargo de las obras en las que colaboraron los vecinos, empresas e instituciones. No es un eufemismo hablar del barrio entero (los escolares aportaron los ladrillos del edificio, los jóvenes llenaron por tres veces de vidrio, papel y cartón el albero de la plaza de toros y las familias de hicieron diplomadas del mismo). El impulso social de las obras se debió a la muerte de escolares para acceder al colegio del centro de la ciudad. En menos de tres años se pudo financiar el edificio e iniciar el curso escolar.

Tres meses más tarde y de forma clandestina, un testaferro del arzobispo, Carlos Alonso Martínez, colombiano en tránsito, se hizo pasar por Presidente de la Junta “presidente en funciones” y solicitó del Ayuntamiento la ampliación de una planta más, que al crecer el negocio se convirtieron en dos. Es evidente que un purpurado debía convertir el hurto en estafa para pasar desapercibido ante el gran número de testigos que lo habían financiado, así que urdió la artimaña y argucia legal de cambiar la parte por el todo e inmatricular el edificio entero en lugar de las dos plantas de las que era propietario. Todo a la chita callando y sin alarma ni protesta social del barrio obrero.

Desde ese momento, el Primer Centro escolar del barrio desapareció de los archivos y registros públicos y pasó de “Colegio Público” a “Colegio diocesano concertado”. La Junta de vecinos desapareció totalmente el año 1967, al marchar por motivos laborales su Presidente y su Promotor, que se secularizó, momento que aprovechó el sagaz purpurado para matricularlo en el Registro de la Propiedad, como único propietario del complejo. Lee el resto de esta entrada »


“Exigimos que se excluya expresamente su nombre”, escribe la familia de Julio López, víctima del COVID19, ante la celebración del funeral por los fallecido que tendrá lugar en La Almudena

julio 5, 2020

Actualización:  Celebrado el funeral sin haber recibido respuesta ni de la CEE ni del obispo de Madrid, la familia remite ahora una carta al Defensor del Pueblo al ver conculcados “sus derechos más fundamentales”: Familia de un fallecido por Covid solicita que se pida perdón a las familias de los ateos y de los de otras religiones, R.D. 7 de julio

Osoro saluda al Rey, a la entrada de La Almudena

Osoro saluda al Rey, a la entrada de La Almudena

La familia de Julio López, fallecido por COVID, ha remitido una carta a la Conferencia Episcopal Española y al obispo de Madrid por considerar que “Celebrar un funeral en su honor es un atentado a su libertad religiosa recogida constitucionalmente”

José López, Religión Digital, 5 de julio de 2020

Estimados señores: Enterados por la prensa de la intención de celebrar un funeral por todas las víctimas de la COVID-19 en la catedral de la almudena por parte de la conferencia episcopal, manifestamos:

Como hijo y en nombre de toda la familia de Julio López, fallecido desgraciadamente por Covid-19, exigimos que se excluya expresamente su nombre al mencionar a todos los fallecidos.

Mi padre tuvo intención de apostatar cuando mi hermano sufrió abusos sexuales por parte de un sacerdote y el obispo ni tan siquiera le recibió. Cuando quiso apostatar fueron tantas las trabas desde el obispado que desistió, pero nunca más quiso saber nada de la iglesia católica.

Consideremos que celebrar un funeral en su honor es un atentado a su libertad religiosa recogida constitucionalmente.

Nos reservamos el derecho de denunciar a la conferencia episcopal, al arzobispo de Madrid, a la Casa Real y a cuantas autoridades participen de este funeral si se aplica por todos los fallecidos sin excluir expresamente el nombre de mi padre.

Apoyamos a todos los creyentes de otras religiones y a las personas ateas que ven vulnerados sus derechos con este tipo de funerales propios de una época de nacionalcatolicismo.

Esperamos ver atendida nuestra petición para no añadir un dolor añadido al ya grande de la pérdida que hemos sufrido en nuestra familia.

En nombre de toda la familia de Julio López,

José López, hijo

 


La Iglesia católica siempre vuelve a las andadas

julio 5, 2020

En un momento de desconcierto, por decirlo de manera suave, de la representación política de la derecha española, la Iglesia Católica vuelve a acudir en su auxilio

Javier Pérez Royo, El Diario, 5 de julio de 2020

Casi inmediatamente después de la llegada del Partido Socialista al poder en octubre de 1982, la Iglesia Española en conexión con la Santa Sede ocupada a la sazón por Juan Pablo II, inició el proceso de beatificación de sacerdotes y monjas víctimas de la Guerra Civil. La mayor parte de los lectores no habrían nacido o serían niños o adolescentes y no tendrían ningún recuerdo, pero fue una operación orquestada con mucho boato y prolongada durante bastantes años.

Durante el periodo en que Unión de Centro Democrático, con Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo, había ocupado la presidencia del Gobierno, la Iglesia Católica no había sentido la necesidad de volver la mirada a los años de la Guerra Civil y de recordar a los “mártires” de aquellos años. Con la llegada de los socialistas al Gobierno se puso en marcha la primera operación de “memoria histórica” tras la muerte del general Franco, exclusivamente dirigida a recordar a los religiosos y religiosas asesinados en esos años.

Mientras la derecha se mantenía en el poder, no había que hacer ningún ejercicio de memoria histórica. Las cosas estaban bien como estaban y no había por qué echar la vista atrás. Más bien lo contrario. En cuanto llegó la izquierda, tal ejercicio resultó imprescindible. La Iglesia puso en marcha una particular operación de lectura de lo que habían sido los años de la Guerra Civil, en los que su participación activa en “La Cruzada” desaparecía por completo, en tanto que se ponía el foco en la violencia ejercida contra ella y padecida especialmente por sacerdotes y monjas. Violencia, solo de una parte. Martirio, únicamente de la otra. Ese es el mensaje que la Conferencia Episcopal conjuntamente con la Santa Sede transmitía al Gobierno socialista recién llegado. Lee el resto de esta entrada »