De Diócesis a parroquias: Montero pone bajo el radar a las entidades de la Iglesia

julio 3, 2020

Hacienda dispone una nueva casilla informativa en el Impuesto para identificar a las entidades eclesiásticas tras detectar errores en sus declaraciones.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero / EFE

Bruno Pérez, La Información, 3 de julio de 2020

El Ministerio de Hacienda ha dado un paso adelante para identificar a todas las entidades dependientes de la Iglesia que perciben rentas y como tales tienen la condición de declarantes del Impuesto de Sociedades. El departamento que dirige María Jesús Montero ha decidido introducir en el formulario para la Declaración de Sociedades – el conocido como ‘modelo 200’ – de este año una casilla específica a cumplimentar por diócesis, provincias religiosas o entidades eclesiásticas de menor nivel que le permitirá por primera vez disponer de un censo actualizado año tras año de las entidades vinculadas a la Iglesia que declaran por el impuesto.

El cambio regulatorio introducido por Hacienda tiene como objetivo declarado “mejorar la identificación de los contribuyentes y la caracterización de la declaración para poder prestar asistencia de una forma más personalizada en la cumplimentación del modelo”, es decir, que se enmarca en el programa de asistencia iniciado este año bajo el nombre de ‘Sociedades Web’, que permite a las empresas confeccionar de forma sencilla y rápida su declaración a partir de los datos fiscales disponibles en la base de datos de la Agencia Tributaria, al estilo del ‘Borrador de la Declaración de la Renta’ que revolucionó y simplificó el trámite fiscal de los contribuyentes particulares hace ya unos cuantos años.

Hacienda ha apuntado básicamente a tres colectivos en esta estrategia de ‘personalización’ de la asistencia para hacer la declaración de Sociedades: las entidades dadas de alta en la Zona Especial Canaria en régimen de consolidación fiscal;  las uniones, federaciones y confederaciones de cooperativas; y las ya mencionadas entidades vinculadas a la Iglesia. ¿Por qué se ha centrado en estos colectivos, precisamente? “Porque son sectores en los que se han detectado errores habituales a la hora de hacer la declaración de Sociedades, que han dado lugar a numerosos requerimientos. Se quieren evitar esos errores en la cumplimentación de la declaración y también facilitarles a partir del año que viene datos fiscales más completos para cumplir con Hacienda”. Lee el resto de esta entrada »


Acabemos con los privilegios de la iglesia en España

julio 3, 2020

La Iglesia católica tiene ventajas fiscales, patrimoniales y educativas en el país. En una España moderna, esa institución debe estar sometida a las mismas normas de transparencia, responsabilidad y respeto a la tolerancia que cualquier otra organización.

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David Jiménez, The New York Times, 3 de julio de 2020

 ¿Sigue España siendo un país católico? La pregunta, en uno de los bastiones centenarios de la Iglesia católica, habría resultado absurda hace tan solo unos años. Y, sin embargo, la respuesta hoy es que sí y no. O, dicho de otro modo: si los españoles seguimos siendo católicos, lo disimulamos muy bien. Según un estudio del año pasado del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), dos tercios de los ciudadanos declaran serlo, pero solo dos de cada diez van a misa. Las celebraciones religiosas de bautizos, comuniones y bodas se han desplomado. “Si no cambia la cosa, dentro de poco solo celebraremos funerales”, admite un obispo.

Las razones del declive son diversas, pero todas llevan al mismo punto: la Iglesia y el público al que se dirige viven en siglos diferentes y aspiran a modelos de sociedad cada vez más incompatibles. El papa Francisco lo explica mejor en una de las citas que le atribuye la película Los dos papas: “Hemos pasado estos últimos años censurando a cualquiera que no estaba de acuerdo con nosotros sobre el divorcio, el control de la natalidad y la homosexualidad. Mientras nuestro planeta estaba siendo destruido y la desigualdad creció como un cáncer. […] Todo el tiempo, el peligro real estaba dentro”.

Solo una reforma que haga a la Iglesia más inclusiva, incorpore a la mujer, se distancie de la política, acompañe su discurso moral del ejemplo y abrace la tolerancia, especialmente hacia quienes no comparten sus códigos morales, evitará que su irrelevancia vaya a más. Pero nada indica que ese sea el camino escogido por los dirigentes eclesiásticos. Al contrario: persiste el propósito de entrometerse en las políticas de Estados aconfesionales, empujar conceptos retrógrados sobre la sexualidad, negar el papel de la ciencia como motor del progreso y aferrarse a privilegios de otras épocas.

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