Intervención de Fernanda del Castillo, presidenta de DMD Asturias, en la Comisión Gestión crisis COVID19

julio 21, 2020

Vídeos  Intervención y turno de preguntas de los grupos parlamentarios

Junta General del Principado / Comisión Gestión crisis Covid19

21 de julio de 2020

A petición del grupo parlamentario de Izquierda Unida, esta mañana DMD Asturias participó en la Comisión Especial no Permanente de estudio de la gestión de la crisis sanitaria, social y económica provocada por la COVID-19.

La Comisión tiene como objetivo facilitar que los diferentes grupos parlamentarios de la Junta del Principado de Asturias recopilen información sobre lo ocurrido durante el periodo de alerta sanitaria en nuestra región para así poder, en primer lugar, ofrecer un diagnóstico de lo  ocurrido y, a partir de ahí, elaborar propuestas que permitan buscar soluciones a los problemas detectados.

En la reanudación de la sesión de esta mañan, Intervino la presidenta de DMD Asturias, Fernanda del Castillo, para plantear una serie de reflexiones y propuestas de actuación sobre la forma en que se ha gestionado  la aplicación de la Ley del Principado de Asturias sobre derechos y garantías de la dignidad de las personas en el proceso del final de vida en vigor desde octubre de 2018.

Cuatro son los aspectos en los que se centraría su intervención: Lee el resto de esta entrada »


Mito, magia, religión

julio 21, 2020

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Javier Sádaba, Público, 21 de julio de 2020

Habitualmente hablamos, con excesiva alegría, de los mitos, de la magia que nos puede envolver y de las religiones que componen una buena parte de las preocupaciones y acciones, algunas terribles, de los individuos. Y no son lo mismo. Un estimado antropólogo, aparte de su historia, distinguiría las reglas que determinan cada una de esas tres palabras. Por mi parte, me voy a referir al uso que actualmente se hace de mito,  algo diré también de magia, y cómo un pensamiento laico debería ser más cauto con estas expresiones. Y cómo se cuelan en el lenguaje introduciendo una dañada mercancía en el pensamiento laico. El mito suele tomarse habitualmente como un cuento, una leyenda, una falsa historia. No sería del todo cierto. Como dice un importante antropólogo, el mito es una verdad exagerada. Si eso es así, en él existe un núcleo de verdad al que se le añaden deseos e intereses que dependerán de la cultura en la que se inserten tales mitos. Un filósofo no menos importante escribió que en nuestro lenguaje habita toda una mitologia.

Si nos volvemos a nuestros días y desde una mirada laica, hay que reconocer que estamos rodeados de mitos por todas partes, que nos atacan sin descanso, que son utilizados a su antojo por el Poder. En este sentido sobresale el mito del dinero. No del simple dinero que es un intercambio simbólico que hemos inventado los humanos para relacionarnos con lo que nos pueda ser útil, sino como un Dios que todo lo bendice. La gloria se la lleva el dinero. Y el dinero hoy, en un capitalismo financiero que todo lo domina o diluye, es un mito  tóxico, alienante, opuesto a una vida libre y armónica. Ya se nos ha colado Dios de nuevo. Pero existen otros mitos que circulan casi sin que nos demos cuenta. Otro mito muy a la vista a pesar de la capacidad que posee para esconderse, es el de las iglesias. Porque no existe una sola iglesia en España. Coexisten católicos con cristianos no romanos, evangelistas sobre todo, y musulmanes, entre otros. Y todos ellos monoteistas o creyentes en un solo Dios Único, lo que les aleja de los cuerpos humanos y ensalza un Poder absoluto. Su alimento, o si se quiere, su pequeña verdad, se apoya en la necesidad que tenemos los humanos para superar el  sufrimiento y el deseo de  una vida posterior que ahogara las desdichas de las miserias de la tierra. Pero sobre todo ello se montan grandes y pequeños mitos que van desde grandiosos atributos divinos en los que la gente debería creer hasta ritos, ceremonias, procesiones y todo un conjunto de artilugios que caen sobre las personas a modo de maná del cielo. El mito, de una u otra forma, se mantiene, se impone y aliena. Y su forma, mas allá del cuento o la respetable leyenda, anida entre nosotros en forma de religión. De ahí, digámoslo de nuevo, el deber de desmitologizar si partimos de un pensamiento laico. Lee el resto de esta entrada »


Llanto por la mezquita de Santa Sofía

julio 21, 2020

Fue basílica, templo islámico y, desde 1935, museo. Ahora vuelve a convertirse en un edificio religioso.

La virgen y las inscripciones islámicas. En Santa Sofia, Estambul. / dpa

Patricia Kolesnicov, Clarín, 21 de julio de 2020

De repente, nuestro guía lloraba. Nos había guiado por media Turquía, nos había mostrado su belleza y su gloria, había minimizado asuntos ríspidos, había gambeteado cualquier pregunta sobre el genocidio armenio. Habíamos visto el mar, la historia, las fábricas de alfombras. Habíamos desayunado con tomate, yogur y pepino, habíamos cenado delicias, habíamos temblado de emoción frente a la nada que quedaba de Troya. Y ahora, discretamente, se le caían las lágrimas. ¿Por qué? Por cierto resultado electoral, su país seguiría gobernado por un partido moderadamente islámico. Pero cada vez más islámico.

Ya habíamos visto, en las calles de Estambul, un trío de mujeres que se repetía: una iba con jeans, una con la cabeza cubierta por un pañuelo, la tercera toda cubierta por una especie de piloto largo. Eran abuela, madre, nieta. En ese orden: la abuela era la del jean.

Es que la historia no es una flecha que avanza hacia adelante -¿qué es adelante?- sino que va y viene. Después de la Primera Guerra Mundial y de la mano de Kemal Ataturk, Turquía -la tierra de mis bisabuelos- se fue convirtiendo en un país laico. Terminó con las escuelas teológicas, dejó atrás la ley islámica y la reemplazó por un código civil basado en el suizo. Las mujeres empezaron a votar en 1934. Y ningún clérigo tuvo poder sobre el Estado. Lee el resto de esta entrada »