La doble privatización del Patio de los Naranjos de Sevilla

julio 8, 2020

La clausura del Patio de los Naranjos solo se entiende como una privatización a favor de quién ostenta desde entonces su rumbo: la jerarquía católica sevillana.

Patio de los Naranjos / Jaime Jover

Jaime Jover, El Salto, 8 de julio de 2020

Todo esto va ligado a la historia personal de cada uno. La familia de mi madre vivía cerca de la Catedral. Yo, desde muy pequeño, jugaba en el Patio de los Naranjos, que me ha cabreado mucho que los curas lo hayan cerrado, porque los niños jugábamos allí, y había pocas plazas.” El testimonio es de una de las primeras personas que entrevisté hace unos años para mi tesis doctoral. No le preguntaba por el Patio de los Naranjos, sino qué significaba para él la ciudad histórica de Sevilla. En realidad, su respuesta es aplicable a todo tipo de barrios, tanto del centro como de las periferias. Lo que significa la ciudad es en gran medida lo que cada persona ha vivido; está determinado por los sitios donde habitamos y desarrollamos nuestra vida.

La identidad personal de cada uno se construye a través de los espacios donde nos relacionamos y, en ese proceso, nosotros también ayudamos a conformar la identidad de los espacios. Esa construcción, al mismo tiempo personal y social, es todavía más intensa durante la niñez, dejando una huella imborrable en nuestra memoria. En los espacios públicos sale particularmente a relucir: ¿quién no recuerda la plaza o la calle donde jugaba de pequeño? Como escribió el filósofo y teórico urbano Henri Lefebvre, “la calle y su espacio es donde un grupo (la propia ciudad) se manifiesta, se muestra, se apodera de los lugares”.

Como este entrevistado, hoy muchos sevillanos aún recuerdan pasear, jugar o simplemente estar en el Patio de los Naranjos. La gran parte de ellos ya tiene cierta edad, puesto que desde 1992, hace casi treinta años, esas actividades han desaparecido del lugar.

En el contexto de la Exposición Universal, el Cabildo catedralicio organizó la exhibición Magna Hispalensis y aprovechó para cerrar el Patio, controlando la entrada de los visitantes. Aquella exhibición, como la Expo, terminó; en cambio, el acceso al Patio continuó bajo control por primera vez desde su construcción hacía ocho siglos. Este espacio y el cuerpo principal de la Giralda, la torre alminar de la Mezquita Mayor, son los testigos más importantes de la Sevilla capital de al-Ándalus. Como parte del templo religioso musulmán, el Patio de los Naranjos funcionaba como patio de las abluciones. Ni la conquista castellana, ni la construcción de la Catedral que respetó la estructura del espacio en su mayor parte, ni las alteraciones posteriores del propio Patio modificaron su condición de plaza abierta para todos los sevillanos. Hasta 1992. Lee el resto de esta entrada »