Obispos sátrapas y simoníacos, por Francisco Martin Angulo

mayo 25, 2021

Francisco Martín Angulo, Observatorio del laicismo, 25 de mayo de 2021

Desde la infancia, siendo monaguillos, sabemos que la Iglesia Católica fue “SIMONIACA”, al vender bienes espirituales por dinero (misas, sacramentos, novenas, triduos…etc. (Jesús los echó a latigazos del templo, dice el Evangelio). Nos metió el miedo en el cuerpo con su Dios bíblico castigador (infierno, purgatorio, limbo), y un cielo ignoto e inexistente del que ni el mismo Jesucristo regresó triunfante. De esta forma obtuvo legados y beneficios (pestes, virus, volcanes y catástrofes) que engordaron su  patrimonio. También sabemos, ya de mayores, que no hay ni una sola obra civil de la Iglesia española que no haya sido subvencionada y en gran parte financiada por el Estado y pueblo español, amén de la picaresca frailuna para engordar certificaciones de obras y obtener el total del costo gratis (incluidos templos).

Juan XXIII, negó la existencia de infiernos y dogmas irracionales y más de CIEN MIL curas abandonamos la Iglesia ante el fracaso del Concilio. Quedan simoníacos, pederastas y homosexuales por doquier, que quieren esquilmar al país mediante las inmatriculaciones de bienes que les son ajenos y el pueblo español tendrá que responder a tanta codicia con otra “desamortización” como la que hiciera en su día, el ministro Mendizábal .

Hoy es un fraile, Obispo de Oviedo, quien reclama bienes de una congragación de caridad, amenazándolas con la excomunión. No, Sr. Obispo, ya nos excomulgamos nosotros solos sin su ayuda y apostataremos en breve ante una banda de obispos que desconocen su origen divino y son jefecillos de una Iglesia cuya existencia se basa en una prueba semántica e interpretativa. Ni una sola prueba empírica (demostrable) pueden aportar a tanto cuento chino.

Francisco Martin Angulo: Fue Promotor de un Colegio Público que inmatriculó el Obispo de Burgos con el apoyo del Registrador, amigo de turno y que reclamó en su día por vía civil.


Un colegio perdido y hallado en el templo

julio 5, 2020

Escribe Francisco Martín Angulo, promotor del Centro Social de San Pedro y San Felices de Burgos y denunciante ante la Fiscalía Provincial de su inmatriculación a favor del Obispado.

Colegio San Pedro y San Felices. Colegio católico concertado de Infantil a Bachillerato

Francisco Martín Angulo, 5 de julio de 2020

El Centro social de San Pedro y San Felices inició su construcción en el año 1963, según proyecto del arquitecto don Luis Martínez Martínez y un presupuesto de 5 millones de pesetas constaba de semisótano, planta baja y dos plantas de aulas para 240 alumnos de E.G.B. y F.P. de 1er grado, que se inauguraron en el mes de junio de 1965. Una junta de vecinos se hizo cargo de las obras en las que colaboraron los vecinos, empresas e instituciones. No es un eufemismo hablar del barrio entero (los escolares aportaron los ladrillos del edificio, los jóvenes llenaron por tres veces de vidrio, papel y cartón el albero de la plaza de toros y las familias de hicieron diplomadas del mismo). El impulso social de las obras se debió a la muerte de escolares para acceder al colegio del centro de la ciudad. En menos de tres años se pudo financiar el edificio e iniciar el curso escolar.

Tres meses más tarde y de forma clandestina, un testaferro del arzobispo, Carlos Alonso Martínez, colombiano en tránsito, se hizo pasar por Presidente de la Junta “presidente en funciones” y solicitó del Ayuntamiento la ampliación de una planta más, que al crecer el negocio se convirtieron en dos. Es evidente que un purpurado debía convertir el hurto en estafa para pasar desapercibido ante el gran número de testigos que lo habían financiado, así que urdió la artimaña y argucia legal de cambiar la parte por el todo e inmatricular el edificio entero en lugar de las dos plantas de las que era propietario. Todo a la chita callando y sin alarma ni protesta social del barrio obrero.

Desde ese momento, el Primer Centro escolar del barrio desapareció de los archivos y registros públicos y pasó de “Colegio Público” a “Colegio diocesano concertado”. La Junta de vecinos desapareció totalmente el año 1967, al marchar por motivos laborales su Presidente y su Promotor, que se secularizó, momento que aprovechó el sagaz purpurado para matricularlo en el Registro de la Propiedad, como único propietario del complejo. Lee el resto de esta entrada »


Un excura denuncia la inmatriculación fraudulenta de un colegio y pide pase a manos de la ciudad

junio 11, 2020

El que fuera coadjutor de la parroquia cuando se inauguró el centro en 1965 presenta un escrito ante la Fiscalía Provincial que considera «fraudulenta» la inscripción y reclama que pase a manos de la ciudad.

Actualización   Archivan la inmatriculación de San Pedro y San Felices 30 /06/ 2020

Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Diario de Burgos, 11 de junio de 2020

Un exsacerdote que llegó a ser coadjutor de la parroquia ha presentado ante la Fiscalía Provincial de Burgos un escrito en el que denuncia la «inmatriculación fraudulenta» del colegio diocesano de San Pedro y San Felices. En ese mismo documento, fechado el 29 de mayo y al que ha tenido acceso este periódico, reclama que «se haga constar en el listado de propiedades inmatriculadas por la iglesia burgalesa de forma indebida», aunque añade ser consciente de que si en su momento existió delito habría prescrito pues dataría de 1965.

El denunciante es Francisco Martín Angulo, de 81 años de edad, residente en Oviedo desde hace años y que en los años 60 fue uno de los promotores del centro educativo «junto con los vecinos del barrio», relata.

En aquella época, «en un solar baldío de un antiguo cementerio monjil y de eminente dominio del Estado», se levantó un centro social de enseñanza, con semisótano, planta baja y dos alturas, concebido para 240 alumnos de Primaria y de Formación Profesional de primer grado, cuyo presupuesto de construcción era de cinco millones de pesetas.

La colaboración del barrio, a través de multitud de ciudadanos y de comerciantes constituidos en ‘Junta de Apostolado Social’ que aportaron lo poco que tenían en aquella época en una zona humilde de la ciudad, permitió hacer realidad aquel centro que fue inaugurado en junio de 1965 por el arzobispo de Burgos, Segundo García de la Sierra. Ese mismo año fue declarado de interés social. Lee el resto de esta entrada »