La Fiscalía del país latinoamericano también señala a otros dos altos cargos de la orden, entre los que se encuentra un español, por ocultar las agresiones sexuales del arzobispo de La Paz, el español Alejandro Mestre, durante los años sesenta
Bernardo Mercado, provincial de la Compañía de Jesús de Bolivia y uno de los imputados, en mayo, en su domicilio en La Paz / Manuel Seoane ______________________
La Fiscalía General de Bolivia ha imputado formalmente a tres altos cargos de la Compañía de Jesús por encubrir los abusos a menores del arzobispo español de La Paz, Alejandro Mestre, fallecido en 1988 y que violó en dos ocasiones a un menor en 1961. Entre los imputados se encuentra Bernardo Mercado, de 43 años y actual provincial de la Compañía, el puesto de mayor responsabilidad de los jesuitas en el país latinoamericano. Los otros dos acusados de encubrimientos son el boliviano Osvaldo Chirveches, de 52 años, y el octogenario español Ignacio Suñol, que también desempeñaron el cargo de provincial entre 2014 y 2018 en el primer caso, y entre 2019 y 2022 en el segundo. La Compañía de Jesús es la orden religiosa a la que pertenece el Papa Francisco.
“De acuerdo a los elementos de convicción colectados por la Fiscalía, en noviembre de 2021, el entonces encargado de Ambientes Sanos de la curia provincial, Osvaldo Chirveches, habría tomado conocimiento del hecho y remitió el caso al jefe provincial de esa gestión, Ignacio Suñol, quién instruyó la apertura de una investigación en el marco del derecho canónico que rige a la Iglesia católica. La investigación fue dirigida por Chirveches, que determinó cerrar el caso y lo puso en conocimiento del actual provincial, Bernardo Mercado, quien luego de revisar los antecedentes, cierra el caso”, señaló este jueves el Ministerio Público en una nota de prensa para informar de las medidas.
El Ayuntamiento de Gijón no hará ningún movimiento para poner en marcha la maquinaria administrativa que pueda llevar a la retirada del monumento «Héroes del Simancas» –que se ubica en la fachada del colegio de La Inmaculada de la Compañía de Jesús–, como ayer pedían –en el último pleno del curso– Podemos e IU con el apoyo de varias entidades memorialistas y en base al cumplimiento de la ley para la recuperación de la memoria democrática en el Principado de Asturias
Con los votos de Foro, PP, Vox y el concejal no adscrito, el Pleno del Ayuntamiento de Gijón/Xixón ha rechazado eliminar o resignificar la fachada del Colegio de la Inmaculada, propiedad de la Compañía de Jesús, en la que se erige un monumento fascista levantado en 1958 en honor a los denominados por el franquismo como los ‘Héroes de Simancas’,
Fue precisamente ése el lugar elegido por un grupo de personas el pasado 28 de junio, para organizar una manifestación fascista, a plena luz del día, en la que se cantó el Cara al Sol, mientras levantaban el brazo y proferían ‘vivas’ al fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, ante la perplejidad de quienes pasaban en aquel momento por esa vía gijonesa.
Hacía muchos años que en Gijón no se producía semejante acto de exaltación del franquismo y, pese a que la fachada del citado colegio ya había sido motivo de consulta en otras ocasiones por posibles incumplimientos de las leyes de memoria democrática[1],fue precisamente este último acto el que desencadenó en primer lugar, la petición de la Federación Memoria y República, publicada el pasado 27 de julio por elDiario.es Asturias, y posteriormente, la iniciativa plenaria presentada conjuntamente por Izquierda Unida y Podemos[2]
La acción se lleva a Pleno con el aval de varias entidades y el argumento de cumplir con las leyes de memoria: «Gijón no puede ser una isla»
Por la izquierda, Xabel Menéndez (Logia Rosario Acuña), Olaya Suárez (Podemos), Javier Suárez Llana (IU), Rafael Velasco (Famyr), Faustino Zapico (Logia El Trabayu), Luis Fernández (Asturias Laica), Pedro Roldán (Sociedad Cultural Gijonesa) y Marcelino Alonso (Lázaro Cárdenas), este lunes, en la sala de prensa del Ayuntamiento. __________________________
R. Valle, La Nueva España / Asturias Laica, 30 de julio de 2024
Javier Suárez Llana (IU) y Olaya Suárez (Podemos) –los dos portavoces más jóvenes de los grupos municipales de la Corporación– firman la iniciativa que busca comprometer desde el Pleno de este jueves el inicio del procedimiento para que «se proceda a la retirada del monumento fascista a los denominados Héroes del Simancas». La petición se argumenta desde el cumplimiento de las leyes estatal y autonómica de memoria democrática y tiene el aval de entidades como la Federación Asturiana Memoria y República (Famyr), Asturias Laica, la Cultural Gijonesa, la Asociación Memorialista de Asturias, la Asociación Lázaro Cárdenas, el Ateneo Republicano de Asturias y las logias Rosario de Acuña y El Trabayu.
«Gijón no puede ser una isla en el cumplimiento de las leyes de memoria cuando en su momento fue vanguardia, por ejemplo, en la eliminación de nombres del callejero ya desde la primera corporación democrática y con consensos políticos con fuerzas de la derecha», indicó Rafael Velasco en nombre de las entidades.
La Curia General de la Compañía de Jesús envió un ‘mail’ en 2020 a los responsables en el país latinoamericano donde les ordenó reparar a los afectados y hacer público el nombre del agresor Lucho Roma, pero no revelar sus escritos ni la investigación interna
El jesuita pederasta Lucho Roma, junto con una de sus víctimas en Charagua, Bolivia, en los años noventa. _____________________
La Curia General de la Compañía de Jesús en Roma —máximo órgano de gobierno de la orden— recibió el informe sobre la investigación que los jesuitas bolivianos realizaron en 2019 sobre el caso del pederasta español Lucho Roma, el misionero que abusó entre 1983 y 2002 de más de un centenar de niñas indígenas, las fotografío, las grabó en vídeo y lo recogió todo por escrito en su diario. A Roma llegaron tanto los manuscritos del pederasta como las conclusiones de la investigación, que aconsejaban informar a las autoridades civiles bolivianas de los hechos. Con ese material en la mano, Claudio Paul, consejero del superior general de los jesuitas y asistente regional para América Latina del Sur, escribió en febrero de 2020 un mail al provincial Ignacio Suñol, máximo cargo de la congregación en el país latinoamericano, en el que le señalaba los siguientes pasos que tenía que dar tras haber finalizado la investigación contra Lucho Roma: reparar a las víctimas, hacer público el caso “explicitando el nombre de Luis Roma (no solo iniciales)” y ocultar su diario como “información clasificada”. La justicia boliviana también está investigando este caso desde hace un mes.
El sacerdote catalán Lucho Roma abusó durante décadas de cientos de niñas indígenas en Bolivia. Las fotografió, las grabó en vídeo y lo recogió todo por escrito, en el segundo diario de un cura pederasta al que ha tenido acceso EL PAÍS. En esta ocasión, la orden realizó una investigación interna que confirmó los crímenes y su encubrimiento. Los jesuitas, tras la muerte de Roma en 2019, guardaron los hallazgos en un cajón donde han permanecido inéditos, hasta hoy
Poco después de que los investigadores eclesiásticos bolivianos entrasen en la habitación del jesuita español Luis María Roma Pedrosa, las fotografías de decenas de niñas semidesnudas aparecieron por todos los rincones: entre las páginas de los libros, en su agenda personal, del interior de las carátulas de los discos, de los cajones del escritorio, del disco duro de su ordenador. Muchas de ellas estaban recortadas por su silueta, otras eran composiciones deformadas, a modo de collages, en las que se combinaban caras, piernas y brazos de diferentes niñas. Rodeados de todo aquello, los investigadores se percataron de que estaban en la guarida de un monstruo. Habían llegado hasta aquella residencia de los jesuitas en Cochabamba a comienzos de marzo de 2019, por encargo de la cúpula de la orden en Bolivia, por una denuncia reciente de pederastia contra Luis Roma, conocido como Lucho. Su misión consistía en reunir las pruebas, entrevistar a posibles testigos y elaborar un informe con los resultados.
—Fue horrible. Había decenas de fotografías. Se intentó identificar a las niñas copiando los nombres que estaban escritos en el reverso de las fotos y se revisó si también aparecían en el diario —explicó a EL PAÍS una fuente de la orden.
Exalumnos del colegio de Jesuitas Casp en Barcelona consideran «imprescindible» que los Mossos d’Esquadra, la Fiscalía y las consellerías de Educación y de Justicia actúen de oficio ante los abusos sexuales cometidos por parte de religiosos del centro hacia menores que estudiaban en él. Y urgen a la orden a entregarles toda la documentación que tienen sobre las agresiones sexuales.
En un comunicado hecho público este pasado viernes, que ve la luz un año después de que saltasen a la esfera pública los abusos sexuales cometidos por religiosos hacia alumnos y alumnas en el centro de Jesuitas Casp, el colectivo –muy crítico con la investigación y el proceso de reparación que están llevando a cabo los jesuitas– también considera «imprescindible» que la policía catalana, el ministerio público y el Govern «actúen de oficio» ante los abusos cometidos en el colegio religioso.
En mayo de 2023, varios exalumnos del colegio se movilizaron, crearon un grupo de apoyo a posibles víctimas y 234 antiguos estudiantes del centro firmaron una carta pidiendo acciones más contundentes a los responsables del colegio ante las denuncias de abusos, y que se abriese la vía de la justicia ordinaria contra el religioso Francesc Peris, acusado de abusos sexuales a menores y que en las últimas semanas ha acabado reconociendo los hechos.
Producido por la plataforma 3Cat, El Periódico y la productora Ottokar, la película trata unos abusos a menores en los jesuitas de Barcelona que siguieron produciéndose en país andino. Relata la impunidad de dos jesuitas de Barcelona a Bolivia y sigue el rastro de Lluís Tó y Francesc Peris.
Josep Morell y Marc M. Serrano, directoress, junto con Guillem Sánchez, del documental ‘La fugida’, en la presentación de este lunes. / Jordi Cotrina – El Periódico ___________________
¿Por qué Lluís Tó y Francesc Peris, que abusaban de menores en colegios de los jesuitas en Barcelona, fueron a parar a Bolivia cuando se les descubrió? ¿Por qué la Compañía de Jesús permitió que siguieran atacando a nuevas víctimas en su nuevo destino?
La fugida aborda el viaje de huida de los curas bajo sospecha de abusos sexuales desde los colegios jesuíticos de Barcelona al Colegio Juan XXIII de Cochabamba (Bolivia), donde estudiaban aprendices con altas capacidades e hijos de líderes mineros de la región. Los sacerdotes escapaban de las denuncias, de la presión de las familias de las víctimas y en un caso hasta de una condena en firme. Lo hacían encubiertos, para no tener que hacer frente a sus posibles responsabilidades morales y penales, y sobre todo para no tener que abandonar la orden, en la que siguen.
El documental, presentado esta semana en DocsBarcelona y que será emitido el próximo 18 de junio en el programa Sense Ficció de TV3, está basado en el trabajo del periodista de El Periódico, Guillem Sánchez, que ha dedicado ocho años a investigar los abusos sexuales a menores en colegios religiosos. Labor que le llevó a ganar el Ortega y Gasset de periodismo, junto con Jesús G. Albalat y María Jesús Ibáñez, por destapar los abusos en los Maristas, en el año 2016.
Las víctimas bolivianas de Alfonso Pedrajas, el cura español que dejó escrito en unas memorias que agredió sexualmente a 85 menores, arremeten contra la gestión de la orden ante el escándalo y denuncian una constante revictimización
Protesta en La Paz (Bolivia) en mayo de 2023, tras la publicación de varios casos de pederastia cometidos por miembros de la Compañía de Jesús / Juan Karita (AP) _________________________
Javier Alvarado se despertó aquel 30 de abril de 2023 con una fuerte ansiedad. Tomó su móvil y pinchó en la noticia con la que abría EL PAÍS ese día: El diario de un cura pederasta. Llevaba varios meses esperando a leer todo lo que aparecería en aquel reportaje y, a pesar de que conocía a grandes rasgos la historia, le dio un vuelco el corazón. Este boliviano de 54 años leyó cómo el que fuera su director en el internado Juan XXIII de Cochabamba, el jesuita español Alfonso Pedrajas, había escrito un diario secreto en el que admitió haber abusado de al menos 85 niños entre 1972 y comienzos de los años 2000 que vivían en el colegio y cómo sus superiores le protegieron y encubrieron durante décadas estos delitos.
“En ese momento estalló el volcán. Muchos llevábamos mucho tiempo esperando que la verdad saliera a la luz”, cuenta. Pedrajas falleció en 2009, pero varios de sus responsables aún siguen con vida y ocupando cargos de responsabilidad. Alvarado fue uno de los antiguos alumnos del Juan XXIII que conversó durante semanas con este periódico sobre las agresiones de Pedrajas en el centro y de cómo había denunciado los hechos por carta a la Compañía de Jesús a comienzos de 2023 y esta no había hecho nada: “Los jesuitas sabían de los delitos del padre Pica [mote con el que se le conocía al pederasta], pero no hicieron nada. La única salida era que un medio independiente lo investigase. Sabía que todo explotaría”.
La fiscalía acusa a los españoles Marcos Recolons y Ramón Alaix de proteger al sacerdote Alfonso Pedrajas, ya fallecido, quien admitió en sus memorias que abusó de al menos 85 menores con el amparo de sus superiores
Protestas en La Paz (Bolivia) tras estallar el escándalo de pederastia en la Compañía de Jesús, en mayo de 2023 / Juan Karita (AP) _______________
La Fiscalía Departamental de Cochabamba (Bolivia) ha imputado formalmente a los antiguos superiores de la Compañía de Jesús Marcos Recolons y Ramón Alaix, ambos españoles, por encubrir durante décadas al jesuita valenciano Alfonso Pedrajas, fallecido en 2009, que admitió en un diario secreto haber abusado sexualmente de decenas de niños en varios centros bolivianos de la orden, gracias a la protección de sus superiores, entre 1972 y comienzos de los años 2000.
Tanto Recolons (ahora con 81 años) como Alaix (de 83) aparecen citados por Pedrajas como dos de los siete altos cargos de la orden en Bolivia que le ayudaron a eludir las denuncias de sus víctimas. “Tenían la obligación de controlar el funcionamiento de cada una de las obras jesuitas, más aún en la que tenían bajo su cuidado y protección a niños y adolescentes en evidente estado de vulnerabilidad”, aparece en el documento de imputación del Ministerio Público Boliviano al que ha tenido acceso ese periódico. Recolons y Alaix deberán comparecer este jueves 28 en los tribunales de Cochabamba para una audiencia presencial.
La orden se niega a revelar el resultado de sus investigaciones en un centro donde han sido acusados 11 docentes desde los años cincuenta a los noventa
Un momento de la entrevista de Gonzo con Fernando, uno de los denunciantes de abusos de los jesuitas de Vigo _________________
El reportaje de Salvados(1) sobre los abusos de menores en los jesuitas de Vigo, emitido este domingo y que surgió a raíz de las investigaciones de EL PAÍS, incluía el testimonio en primera persona del propio presentador, Fernando González Gonzo, que conoció un episodio en su clase en 1987, en sexto de EGB, con 11 años. Un niño había ido a la enfermería(2) y al volver la profesora descubrió aterrada que tenía restos de semen en la mano. Luego contó a sus compañeros que, al entrar, el enfermero se estaba masturbando, le cogió la mano y siguió haciéndolo con ella. La profesora le acompañó a que se lavara y fue a avisar al director, cuya primera reacción fue entrar en el aula y decir: “Esto no puede salir de aquí”. La docente, que aparece en el reportaje recordando la escena, exigió que ese jesuita, cuyas acciones eran vox populi y al que todos llamaban El Pajillero, no volviera al colegio. Fue enviado a Gijón. En el programa, un responsable de los jesuitas asegura que luego dejó la orden: “En 1988 ya no figura, lo que quiere decir que se le expulsó”. Es el único caso sobre el que la Compañía de Jesús da alguna explicación en el reportaje, pero hay más, sobre los que guarda silencio.
(2) Sobre este episodio, en el reportaje emitido en Salvados, Jesuitas 87, Gonzo habla con la profesora que acompañó al niño para que se lavara. «El problema es que nuestro compañero de inmediato víctima ante 42 compañeros de clase. Todos supimos lo que había pasado y no se pudo sacar esa etiqueta nunca más en el colegio. Siempre fue el chaval de la paja del enfermero. No creo que pueda uno olvidarse de eso a lo largo de su vida», expresa el periodista».