La asociación de víctimas está decepcionada: “No existe fundamentación alguna para la inadmisión”
Varias personas participan de una protesta de 2023 que exigían al parlamento boliviano aprobar leyes en contra de delitos sexuales, en La Paz | Luis Gandarillas (EFE) ___________________
Julio Núñez-Caio Ruvenal, El País, 30 de septiembre de 2026
El Parlament de Cataluña ha archivado la petición formal que hace unos meses recibió de la Asamblea Legislativa de Bolivia para crear una comisión interparlamentaria para investigar conjuntamente los casos de pederastia clerical que afectan al país latinoamericano y a esta comunidad autónoma. Así figura en la respuesta por correo electrónico que recibieron los solicitantes y en la resolución publicada hace una semana en el SIAP (Sistema de Información de la Actividad Parlamentaria).
El archivo se realizó el 22 de septiembre, pero la notificación al diputado boliviano que registró la solicitud, Omar Antonio Muriel Vásquez, llegó ocho días después, el día 30. De hecho, Muriel volvió a enviar otro documento para que se incluyera en el marco de la investigación de dicha comisión “el encubrimiento de abusos sexuales por parte de la Compañía de Jesús, con especial atención a los traslados de sacerdotes catalanes a Bolivia”.
A partir de investigaciones de EL PAÍS, testimonios y documentos eclesiásticos, los autores de la publicación sostienen que los delitos fueron “perpetrados de manera sistemática, protegidos por una política institucional y contra una población vulnerable”
Erika Montano, víctima de abuso infantil, en Cochabamba, Bolivia, el 2 de septiembre de 2025 | Patricia Pinto (REUTERS) ________________
La revelación de los abusos sexuales cometidos por el jesuita español Alfonso Pedrajas por tres décadas contra un centenar de niños en situación vulnerable en Bolivia, revelados por EL PAÍS en 2023 y que causaron un revuelo mediático y social en el país sudamericano, fue solo la punta del iceberg. Aparecieron después denuncias contra al menos una veintena de abusadores, todos pertenecientes a la Compañía de Jesús, casi todos españoles. La fiscalía boliviana ha recibido una media docena de casos y dos altos cargos ya han sido sentenciados a un año de prisión. Las investigaciones de este medio calculan aproximadamente 500 víctimas desde la década de 1960; la Comunidad Boliviana de Sobrevivientes (CBS) las cifra en más de 1.000.
El libro Las puertas del infierno, publicado este pasado julio, organiza y sintetiza los hallazgos descubiertos hasta la fecha para sustentar una denuncia colectiva por crimen de lesa humanidad contra la Compañía de Jesús. Está escrito por tres miembros de la CBS, Edwin Alvarado, Wilder Flores y Pedro Lima, quienes han recopilado testimonios de los agredidos, pesquisas de EL PAÍS, auditorías forenses y documentos incautados de las sedes de la orden en Bolivia para concluir que los delitos fueron “perpetrados de manera sistemática, protegidos por una política institucional y contra una población vulnerable”.
Después de que EL PAÍS revelara las acusaciones de agresiones de Miguel Parrilla en las décadas de 1970 y 1980, cinco exinternos han presentado el caso ante la Fiscalía
Niños miembros de la Colonia Piraí en la década de 1973 en el albergue, en una foto tomada del libro ‘Colonia Piraí- Forja de Hombres’ | Llibro Colonia Piraí Forja de hombres __________________
Los exmiembros de Colonia Piraí, un albergue en Bolivia para niños en situación de calle, que denunciaron a este medio los abusos sexuales que sufrieron en ese lugar, presentaron el martes una denuncia penal ante la Fiscalía contra su presunto abusador, el fallecido cura español Miguel Parrilla, y otros religiosos. Las víctimas se querellan contra Parrilla y el exsecretario adjunto de la Conferencia Episcopal Boliviana, Fernando Rojas, por agresión sexual infantil que dicen haber sufrido en las décadas de 1970 y 1980, cuando tenían entre 7 y 13 años.
Además, han sido acusados de encubrimiento los que fundaron Piraí junto al sacerdote español: los jesuitas bolivianos Rafael y Álvaro Puente. Figuran también otros dos altos cargos eclesiásticos que supieron de las denuncias desde 2019 y no presentaron el caso al Ministerio Público.
Aunque la muerte extingue la acción penal, el abogado de los demandantes, Jhonny Arratia, incluyó en la imputación a Parrilla, fallecido en 2014, y a Rafael Puente, en 2025, para establecer conexiones que los vinculen al resto de los demandados vivos. “La Fiscalía desestimará a los fallecidos con el tiempo, pero a mí me sirve como antecedente en la investigación para revelar una red de encubrimiento”, explicó Arratia.
La Compañía ha divulgado gratuitamente en su web de América un tratado escrito por Alfonso Pedrajas, el cura que admitió en su diario que abusó de 85 niños en Bolivia. La orden lo ha eliminado después de que EL PAÍS contactase con ella para conocer su versión
Captura de la web de los jesuitas desde donde se puede descargar el manual vocacional escrito por el pederasta Alfonso Pedrajas. ____________
La Compañía de Jesús ha divulgado durante años en su web un manual para educar a sus novicios escrito por el misionero pederasta Alfonso Pedrajas, el cura que admitió en un diario que abusó durante décadas de al menos 85 niños en un colegio de la orden en Bolivia y cómo sus superiores encubrieron sus delitos. El tratado contiene, entre otras cuestiones, consejos sobre el acompañamiento a posibles víctimas de abusos y a los aspirantes que sufren “represiones” sexuales. “Todos llevamos algunas heridas y lagunas en el desarrollo psicosexual. Hay personas que llevan heridas que pueden abarcar desde la falta de educación sexual hasta el trauma del abuso sexual”, aparece en el libro.
El manual, bautizado como ¿Llamados y elegidos? La atenta tarea de la pastoral vocacional (Verbo Divino, 2008),estaba disponible hasta este jueves para descarga gratuita en el Centro Virtual de Pedagogía Ignaciana, una sección de la web de la Conferencia de Provinciales Jesuitas en América Latina y el Caribe. La orden lo eliminó después de que este periódico contactase con la institución para conocer su versión.
Los jueces, cuya decisión se apoya en la investigación de EL PAÍS, ratifican la cárcel para los dos cargos que protegieron a Pedrajas, el cura que admitió en su diario que abusó de 85 niños
El jesuita Alfonso Pedrajas juega con unos niños en el internado Juan XXIII en Cochabamba (Bolivia), en los años ochenta __________________
Las víctimas sabían que se enfrentaban a un gigante cuando interpusieron sus denuncias en los tribunales bolivianos de Cochabamba. La Compañía de Jesús es una de las instituciones más poderosas del país latinoamericano y con los suficientes recursos como para pagar los mejores abogados. La verdad, pensó Edwin Alvarado cuando pisó por primera vez los juzgados en mayo de 2023, estaba de su lado.
Pocas semanas antes, EL PAÍS había publicado un reportaje de investigación que revelaba que el ya fallecido misionero español Alfonso Pedrajas había dejado un diario donde admitía haber abusado de al menos 85 niños en Cochabamba y cómo sus superiores lo habían protegido. Pedrajas, conocido como Padre Pica, era el pederasta que agredió a Alvarado en 1984, cuando estudiaba en el internado Juan XXIII. Su denuncia se sumó a más de una decena de otros afectados y a varios legajos de pruebas que aportaron, entre ellas la investigación de este periódico. El procedimiento se alargó dos años, con altibajos por las dificultades de las víctimas para pagar un abogado, pero con un resultado feliz: la justicia condenó a un año de cárcel a dos de los altos cargos que protegieron a Pedrajas, los octogenarios Marcos Recolons y Ramón Alaix. El entusiasmo duró poco, pues la Compañía recurrió y los afectados temieron que una dilatación del procedimiento sería imposible de costear. Afortunadamente para ellos, el estudio del recurso ha durado siete meses y los jueces han ratificado la condena con contundencia: “Estos delitos son de lesa humanidad”.
El periodista relata en ‘Padre Pica’ (Penguin) el diario de Alfonso Pedrajas, misionero jesuita responsable del abuso de al menos 85 victimas en Bolivia
Julio Núñez | David Expósito (editorial Debate) _________________
Julio Núñez, periodista de El País, es uno de los responsables, junto a Íñigo Domínguez, de la investigación que el diario lanzó en 2018 para desentrañar la realidad de la pederastia clerical, de la mano de la recientemente fallecida Soledad Gallego Díaz. Entre los miles de casos analizados, Núñez tuvo la oportunidad de diseccionar el diario de un jesuita español, Alfonso Pedrajas, responsable de al menos 85 casos de abusos en Bolivia. Fruto de esa investigación nace Padre Pica (Penguin), un espléndido ensayo que supone “la ‘Piedra Rosetta’ de los abusos en la Iglesia, porque por primera vez nos permitía ver cómo la Iglesia gestionaba, desde dentro, los casos de abusos”.
El Papa viene a España. ¿Qué espera de este viaje? ¿Cuáles son las claves?
Claramente, este viaje tiene una clave política, más allá de la imagen pastoral que la Iglesia intenta difundir. La preocupación del Papa ante el auge de la ultraderecha o la regularización de inmigrantes son cuestiones que van a aparecer, no solo en sus discursos, sino especialmente en su visita al Congreso de los Diputados.
La fiscalía considera prescrita la denuncia más reciente y el juzgado da por hecho que otra anterior correrá la misma suerte. El sacerdote, defendido por un abogado contratado por la orden, ha admitido que abusó de niños desde 1972
Francesc Peris, con un alumno en Bolívia. | Jordi Otix – Fuente foto _________________
Guillem Sánchez, El Periódico, 30 de enero de 2026
El sacerdote jesuita Francesc Peris, un profesor que ha agredido sexualmente a menores en España y en Bolivia, finalmente no será juzgado por ninguno de los abusos que ha perpetrado a lo largo de casi 50 años. Según las fuentes consultadas por EL PERIÓDICO, una de las dos denuncias que mantenían abierta una causa en el juzgado de instrucción número 29 de Barcelona ha sido archivada porque la fiscalía considera que está prescrita. Se trata, además, de la denuncia que relataba hechos más recientes, y tras el informe de la fiscalía, fuentes de este juzgado apuntan a que la otra denuncia, al ser más antigua, correrá la misma suerte.
El titular de este juzgado, el magistrado Santiago García, había iniciado una instrucción contra Peris al interpretar que estas dos denuncias, presentadas por exalumnas del colegio Casp de Barcelona por abusos sexuales cometidos en 1999 y 2004, podían considerarse aún vigentes y permitir así un proceso contra el pederasta. Pero la fiscalía ya ha concluido que los delitos de 2004 deben considerarse prescritos, lo cual indica que con los de 1999, de una gravedad muy similar, llegará a la misma conclusión.
El reportero, del equipo de investigación de EL PAÍS sobre los abusos en la Iglesia, recoge en el libro ‘Padre Pica’ todo lo que rodeó al hallazgo del diario de un cura pederasta[1]
El periodista Julio Núñez, en la redacción de EL PAÍS, el viernes | Carlos Rosillo ___________________
Una mañana de octubre de 2022, con cara de emoción contenida, Julio Núñez (Casar de Cáceres, 1990) apareció en su sección de Sociedad de EL PAÍS con un montón de hojas en las manos. En la primera página había una sola palabra impresa: “Historia”. “Trabájatela bien, porque esta va a ser la historia de tu vida”, le dijo un compañero. “Piensa que todos estos años de investigación han sido tu preparación para contar esto”.
Aquellos folios contenían, en efecto, una historia alucinante. Los escritos personales del jesuita español Alfonso Pedrajas, el padre Pica, durante sus años en Bolivia. Era el diario de un cura pederasta. Pedrajas, consumido por la enfermedad, se lo confió a su novio en un viaje en coche por Bolivia, y el diario acabó en un trastero de Madrid, donde lo descubrió un sobrino del sacerdote, que decidió finalmente entregárselo al periodista. Núñez, junto con su compañero Íñigo Domínguez, llevaba años investigando en EL PAÍS la pederastia en la Iglesia española. Una de las investigaciones periodísticas más importantes de la historia reciente de la prensa española, premiada con el Ortega y Gasset y aún en marcha.
La documentación requisada por la policía incluye cartas y denuncias por agresión sexual contra al menos una docena de religiosos a los que los jesuitas encubrieron
El exprovincial de los jesuitas bolivianos Ramón Alaix sale de una audiencia el 17 de abril en Cochabamba, acusado de encubrir un caso de pederastia / Jorge Abrego (EFE) ___________________
La documentación incautada en abril de 2023 por la policía boliviana en los registros de las sedes de la Compañía en La Paz y Cochabamba contiene decenas de cartas e informes internos de la orden que prueban cómo la jerarquía de la orden ―entre los que se encuentran los dos superiores que se sientan en el banquillo, los españoles Ramon Alaix y Marcos Recolons― recibieron denuncias internas y decidieron taparlas, trasladar a los acusados o comprar el silencio de las víctimas.
Han pasado más de dos años desde que las principales instituciones de Bolivia se pusieron en pie y prometieron investigar los casos de pederastia cometidos por clérigos en las últimas décadas. Lo anunció el Ministerio de Educación, la Fiscalía y el procurador general. En el parlamento se registró un proyecto de ley para hacer estos delitos imprescriptibles y el senado dio luz verde a una comisión de la verdad. Incluso el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Luis Arce, prometió públicamente justicia a las víctimas[1]y exigió por carta al papa Francisco los archivos sobre los casos de los que tuviera conocimiento el Vaticano.
Pero poco se ha materializado. La iniciativa legislativa no salió adelante, la comisión del senado se paralizó tras meses de entrevistas, el presidente no ha vuelto a sacar el tema y las denuncias de las víctimas a las autoridades ―que contabilizan casi medio centenar― no han sido suficientes para que los tribunales atisben la posibilidad de una reparación integral para los afectados. “Se han olvidado de las víctimas de pederastia en la Iglesia boliviana”, dice Edwin Alvarado, portavoz de la Comunidad Boliviana de Sobrevivientes.