El ascenso en el círculo del presidente de la telepredicadora Paula White encumbra una corriente religiosa que vincula la fe con el éxito económico
La pastora Paula White es desde febrero directora de la Oficina de la Fe de la Casa Blanca. La foto es durante un acto, Evangélicos por Trump, en Raleigh, Carolina del Norte, en octubre de 2020 / Bob Karp (ZUMA Wire / Alamy / Cordon Press) ____________________
La escena fue estrafalaria incluso para los estándares del excéntrico universo trumpista. Acababan de celebrarse las presidenciales de 2020. El recuento ya apuntaba al triunfo de Joe Biden y Donald Trump empezaba a denunciar fraude. En Florida, un grupo de fieles republicanos se reunieron para rezar por su líder. Por el ambiente, más parecía que lo hacían por su mesías. Tomó la palabra una mujer de cabello rubio y gafas caídas casi hasta la punta de la nariz. Mejillas arreboladas, al borde del trance, se enzarzó en unas letanías sobre “el Señor”, “los rincones del cielo” y la “confederación demoniaca” que quería robar las elecciones. Luego empezó a hablar en un idioma ignoto, como si la divinidad la hubiese dotado de don de lenguas. Parecía poseída. Lanzó una advertencia: una legión de “ángeles” viene de camino para ofrecer refuerzo celestial a Trump.
El vídeo se viralizó, claro. Y a los pocos días se olvidó. Así es el trumpismo: un histrión pronto es eclipsado por el siguiente. ¿Quién podía pensar que aquella exaltada merecía mayor atención? Pero la merecía.
Hace una semana, el gobernador de Texas, Greg Abbott, firmó la SB-10, una ley que ordena exhibir los Diez Mandamientos cristianos en cada aula pública del Estado. Esto significa que estarán repetidos más de 9.000 veces, frente a los 5,5 millones de estudiantes que entrarán a esas aulas en septiembre próximo. Texas se une así a una creciente lista de Estados gobernados por republicanos que, junto a Donald Trump, están impulsando la educación religiosa en las escuelas públicas del país.
“Yo soy el Señor tu Dios. No tendrás dioses ajenos delante de mí…”, así comienza el texto, que viene íntegro en el documento de la ley texana y debe ser reproducido en inglés, sin versiones, con un tamaño mínimo de 40 x 50 centímetros, más o menos lo que mide el respaldo de una silla escolar. La norma, que entrará en vigor el 1 de septiembre, con el inicio del curso escolar, también permite que los estudiantes y profesores puedan dedicar un rato cada día a leer la Biblia o a rezar voluntariamente, siempre que los menores cuenten con el consentimiento de sus padres.
Hace una semana se presentó en Roma con la intención de apoderarse de los funerales de Francisco. En parte lo consiguió. La escena con Volodímir Zelenski en el interior de la basílica de San Pedro, a pocos metros del féretro, rivalizó con las imágenes del gentío congregado en la plaza. Le dijo a Emmanuel Macron que no se sentase con ellos, confesó a Zelenski, se adormeció un poco durante la ceremonia y se fue.
Una semana después, Donald Trump ha regresado virtualmente a Roma. Durante la madrugada del sábado colgó en su red social (Truth Social) una imagen generada por IA en la que aparece vestido de Papa, levantando un dedo a modo de admonición. La imagen fue difundida por la cuenta oficial de la Casa Blanca en X y esta mañana (domingo, 4 de mayo) ya sumaba 74 millones de visualizaciones.
La pantomima no bendice, advierte. ¿A quién? A los 133 cardenales que el próximo miércoles se encerraran en la Capilla Sixtina para elegir al sucesor de Francisco. Es una broma, pero va más allá de la parodia. Es una befa con mensaje político.
La primera potencia del mundo se interesa por la elección del nuevo Papa
El vicepresidente de los Estados Unidos, J.D. Vance, saluda el pasado sábado al secretario de Estado de la Santa Sede, Pietro Parolin, hoy candidato a la sucesión del papa Francisco/ Medios del Vaticano / Reuters _______________________
El nuevo Gobierno de los Estados Unidos está dejando muy claro que le interesa Italia y tiene el foco puesto en Roma. Italia, ese país que se extiende desde los Alpes hasta las costas de Libia, siempre ha sido fundamental para el control del Mediterráneo. Gibraltar y Sicilia. Roma es la cabecera de un milenario ente religioso capaz de dirigirse al conjunto de la humanidad. Geografía y alma.
Sin el Vaticano, Roma sería una decadente ciudad repleta de ruinas. Sin Italia, la Iglesia católica sería menos inteligente. Italia sigue siendo laboratorio: ahí nació el fascismo, ahí se ensayó el acercamiento entre católicos y comunistas, ahí surgió la premonitoria figura de Silvio Berlusconi, por ahí asomó el secesionismo fiscal del norte, ahí ha renacido ahora un fascismo posmoderno y camaleónico, aparentemente bajo en calorías; desde ahí ha brillado el popular Francisco, en ocasiones populista. Italia es laboratorio y en Roma se sigue pensando la universalidad católica mientras la globalización se segmenta. Urbi et orbe.
-EL NUEVO. El vicepresidente de EEUU, J.D. Vance, fue el último líder internacional en reunirse con el papa Francisco. El encuentro fue breve. En total, entre pitos y flautas –gregorianas–, Vance estuvo solo 17 minutos en el Estado Vaticano. Hay calippos que han durado más. En el encuentro, el Papa hizo entrega a Vance de tres huevos Kinder, una corbata y un rosario reglamentario homologado. Es decir, lo que uno pilla en un kiosko –vaticano– cuando se le olvida un cumple. Lo que es un indicio de que el encuentro fue puro trámite papal. Un trámite tranquilo y desapasionado. Lo contrario que el anterior encuentro –bueno, no fue un encuentro, fue un encontronazo– entre el Papa y Vance, el pasado febrero, cuando Francisco calificó como “atentado contra la dignidad humana” los planes del Gobierno Trump para la deportación masiva de inmigrantes y Vance le contestó con una feroz crítica, a través de una carta a los obispos USA. Unos días después, Vance reculaba, no en sus opiniones, pero sí en su tratamiento al Papa. Para ello se definió como “un católico en formación”, por lo que “hay muchas cosas de la fe que no conozco”.
Y, en efecto, Vance es nuevo en el catolicismo. Se convirtió en agosto de 2019. Su conversión no es, por cierto, un exotismo. Se engloba dentro de una tendencia conservadora al respecto en EEUU, llamativa. La razón: esta mañana a primera hora existe un proyecto católico en EEUU –“iliberal”, “postliberal”, lo llaman sus ideólogos; en breve se los presento–, alentado por una gran oleada de conversiones al catolicismo de élites conservadoras y adineradas.
La administración Trump ha ordenado a los empleados del Departamento de Estado que informen sobre cualquier caso en que sus compañeros de trabajo muestren “sesgo anticristiano”
El Secretario de Estado, Marco Rubio / Jacquelyn Martin/AP ___________________
Fuentes: Politico ( Robbie Gramer y Nahal Toosi) / Religión Digital (José Lorenzo)/ 12 de abril de 2025
Comienza la particular caza de brujas de la Administración de Donald Trump. Los funcionarios del Departamento de Estado, que dirige el católico Marco Rubio, de orígenes cubanos, podrán ser denunciados si son encontrados responsables de actitudes anticristianas.
El departamento, según una copia de un cable interno obtenido por POLITICO, creó un grupo de trabajo de toda la administración para recopilar información “que involucre sesgo antirreligioso durante la última administración presidencial” y recopilará ejemplos de sesgo anticristiano a través de formularios de informes anónimos de empleados.
El cable se envió a embajadas de todo el mundo bajo el nombre del secretario de Estado Marco Rubio. Las instrucciones también se publicaron en un comunicado a todo el departamento. En él se anima a los empleados del Departamento de Estado a denunciarse entre sí mediante un formulario de denuncia que puede ser anónimo. «Los informes deben ser lo más detallados posible, incluyendo nombres, fechas y lugares (por ejemplo, la oficina de correos o la oficina nacional donde ocurrió el incidente)»
«Bienvenido Trump para poner la cultura woke en su sitio», dijo el arzobispo Montes, en calidad de católico y arzobispo. A mí me parece un escarnio a los sentimientos religiosos. «Rojo, amarillo, colores que brillan en mi corazón / y no pido perdón. / Grande España, a Dios le doy gracias por nacer aquí», cantaba transida de fe Marta Sánchez. A mí me parece una injuria a la bandera y los símbolos nacionales. Es cuestión de sensibilidades.
Trump es la brutalidad, la violencia y la injusticia. Se rodeó de ricos, quitó protección a los débiles, amenazó con su fuerza militar y mostró que los fuertes no tienen amigos, sino criados. Y también mostró con jactancia fotografías de la infamia de los presos enviados a El Salvador, cuyo delito en EEUU fue … ¿cómo lo diría Marta Sánchez? …, «no haber nacido aquí». Para respaldar lo repugnante, se finge que no se respalda la parte infame, sino esta otra parte en la que el infame sí tiene razón.
Europa se va a rearmar gastando mucho dinero. El Papa Francisco puede morir pronto y habrá un cónclave de cardenales para elegir un nuevo Papa. Rusia y EEUU no quieren que haya UE. Quieren tratar con estados sueltos y débiles de uno en uno, no con toda Europa hecha un enjambre unitario. Estas son las piezas. La razón de la unión de países en la UE es la necesidad, pero EEUU sabe que la argamasa, el pegamento que la mantiene unida, es la creencia, la identificación emocional simbólica. Trump no humilla a la UE solo por matonismo. La golpea como se varean los olivos para que caiga la aceituna, la golpea para que el zarandeo haga caer a cachos el relato mental y emocional que la mantiene unida. De eso va el rearme de Ursula von der Leyen y de eso irá el próximo cónclave.
«La movilización eficaz de toda acción humana colectiva depende de la aceptación de credos y doctrinas psicológicamente compulsivas», había dicho como de pasada Marvin Harris. El individuo piensa, pero la masa no. Todos somos una cosa y la otra y el equilibrio entre las dos es resbaladizo. Si tomamos decisiones como masa, en ese estado en que estamos en un concierto de rock, en un estadio de fútbol o en un incendio, tenderemos a la brutalidad. Las redes sociales nos quieren en ese estado, porque en ese estado estamos más tiempo en ellas, que es lo que da beneficio. Los ultras nos quieren también masificados porque en ese estado se propagan fácil odios y prejuicios por la reverberación emocional.
Con el nuevo desembarco de Donald Trump en la casa Blanca, los nacionalistas cristianos creen que llegó el momento de «purificar» a Estados Unidos -extirpando, por ejemplo, la «ideología woke»- e implementar el «plan de dios» instaurando la prioridad de los valores cristianos -tal como ellos los conciben- en la política y el derecho. Un proyecto que encarna una fuerte amenaza para la democracia
Desde su vuelta a la Casa Blanca, Donald Trump ha reafirmado su alianza con el nacionalismo cristiano blanco, otorgándole un acceso sin precedentes al poder del gobierno federal. Recientemente, nombró a la telepredicadora evangélica y exponente de la teología de la prosperidad estadounidense, Paula White, al frente de la recién creada White House Faith Office (Oficina de la Casa Blanca para la Fe), una agencia creada con el argumento de «fortalecer a las familias estadounidenses». En línea con esta agenda, anunció también la emisión de una orden ejecutiva para establecer un grupo de trabajo contra el «sesgo anticristiano», con el objetivo de perseguir una supuesta «violencia contra la comunidad cristiana».
Con un Partido Republicano bajo su control y una Corte Suprema de mayoría conservadora, Trump intensifica su retórica religiosa, con campañas en las que se lo ha visto rodeado de políticos y pastores que bajan la cabeza, colocan sus manos sobre él, cierran los ojos y le rezan cual mesías en un éxtasis narcisista, al tiempo que los llama «mis hermosos cristianos». En julio de 2024, Trump se dirigió a los cristianos a quienes les pidió el voto y les dijo: «En cuatro años no tendrán que votar de nuevo. Lo habremos solucionado tan bien que no tendrán que votar, mis hermosos cristianos».
Ordo amoris. El orden del amor. Si el Papa no se hubiese puesto gravemente enfermo, la discusión abierta con JD. Vance sobre la jerarquía del amor habría traspasado los límites de las publicaciones religiosas. ¿El amor al prójimo se organiza en círculos concéntricos, perfectamente jerarquizados, primero los más próximos y después ya veremos? ¿Hemos de dejarnos conmover por la desgracia o la injusticia que padecen personas que nos son lejanas? Universalismo o un orden moral ceñido a lo más próximo. Es la discusión. Es la gran discusión.
Lo que faltaba: la religión. Sin la religión quizás no podamos entender la vertiginosa curva del siglo XXI. Los mapas no lo explican todo aunque sean imprescindibles. No todo obedece a la tremenda aceleración de la tecnología. Mejor dicho, la aceleración tecnológica invita a la religión a volver a actuar de calmante. La religión reaparece como guía y refugio en medio del caos. “Religare”. Reunir. Agrupar.