Sin bikini no hay democracia

agosto 30, 2021

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La actriz Faranak Mirghahari en la película iraní “La última barrera” (1962)

Mimunt Hamido, No nos taparán (Vía Observatorio del Laicismo)

Hace unos días una compañera de México me comentaba que el presidente del país se había pronunciado sobre los matrimonios de mujeres menores en las comunidades indígenas mexicanas. Interpelado por el movimiento feminista, su respuesta fue: Son sus costumbres, hay que respetarlas.

Para mí esto no es nada nuevo. Las mujeres que venimos de contextos musulmanes estamos acostumbradas no solo a que nos digan “Son vuestras costumbres y hay que respetarlas”, también nos hemos acostumbrado a que nos cuenten y expliquen cuáles son nuestra cultura y nuestras costumbres.

Estos días, y debido a la debacle producida por EEUU en Afganistán, no paramos de leer artículos, opiniones, análisis… Muchos llaman la atención, más que nada porque parece que la situación de las mujeres afganas es algo nuevo que pasa justo desde que EEUU decidió largarse con viento fresco.

Se dice: “Van a perder sus derechos”. ¿Qué derechos? ¿Los que nunca tuvieron? Las mujeres afganas han sufrido desde hace siglos un patriarcado feudal que es ni más ni menos que el patriarcado elevado a la enésima potencia.

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El gueto teocrático. Islamismo y laicismo en Europa, por Mimunt Hamido

mayo 27, 2021
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Fuente imagen original: RTVE

Mimunt Hamido, Observatorio del Laicismo / Cuaderno III de Formación de Europa Laica, 27 de mayo de 2021

Todas las religiones –al menos las monoteístas que tenemos el placer de conocer en el ámbito del Mediterráneo– imponen al creyente un conjunto de valores y actitudes justificados como voluntad divina y, por lo tanto, blindados contra todo debate. Pero mientras poco caso se hace desde los púlpitos a la vulneración de mandamientos del tipo No matarás hay un campo en el que los teólogos han perseguido siempre con dureza todo atisbo de insubordinación: el de las normas sexuales. Y en concreto, las impuestas a la mujer.

En el ámbito de la moral sexual, prácticamente no hay diferencias entre judaísmo, cristianismo e islam, si atendemos a las Escrituras. En lo que sí se diferencian mucho las tres religiones es en la cuota de poder de la que disponen hoy día para imponer sus normas a la población. Desde la Revolución Francesa de 1789, la Iglesia ha perdido su posición como autoridad legisladora. Y este proceso de secularización política es algo que queda pendiente en gran parte de los países de mayoría islámica –Turquía es una honrosa excepción– y especialmente en el llamado mundo árabe.

En este llamado mundo árabe, con la excepción de Líbano y Siria, todos los países proclaman el islam religión del Estado en su Constitución. Esto implica que el ciudadano es por definición musulmán, salvo si pertenece a una minoría religiosa conocida, como la judía en Marruecos, o la cristiana copta en Egipto. La noción de religión (islam) se confunde así con la de ciudadanía: se nace musulmán, se muere musulmánEl derecho a la apostasía no existe: incluso en los países que no la tipifican como delito, simplemente no se contempla que un ciudadano nacido musulmán pueda dejar de serlo. Puede pecar, puede incumplir los preceptos de la fe, pero no puede renunciar a la fe. Y siempre le serán aplicables las leyes dirigidas a la población musulmana.

Un ejemplo que lo ilustra: el artículo 222 del código penal marroquí castiga con seis meses de cárcel a cualquiera que «conocido notoriamente por su pertenencia a la religión musulmana» coma en público durante el ayuno de Ramadán (salvo si es exento según las normas). En la práctica significa que ningún marroquí, salvo si es judío, puede comer en público en su país en Ramadán: la pertenencia al islam es notoria por el hecho de ser ciudadano. Proclamarse ateo en público puede no perseguirse, según el clima político del momento, pero tampoco aceptarse. Y a menudo sí se persigue invocando el artículo que prohíbe «sacudir la fe de los musulmanes»: declararse ateo, se argumenta, es un atentado contra la fe de los demás. Porque demostrar que es posible –concluimos– socava el discurso oficial.

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Mimunt Hamido Yahia: “Nadie habla del derecho a no ponerse el velo”

mayo 18, 2021

Entrevista a la autora de “No nos taparán“, un grito por la igualdad de las españolas musulmanas

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Leonard Beard

Lara Vilallón, Religión Digital, 18 de mayo de 2021

 ‘Cuando te pones el hiyab todo son alabanzas. El problema viene cuando te lo quitas. El ostracismo del entorno, eso es lo que no se cuenta’, declara a Efe Mimunt Hamido Yahia, autora del ensayo ‘No nos taparán’, un alegato por la igualdad de las mujeres españolas de origen musulmán.

Natural de Melilla y afincada en Estambul, Hamido reflexiona en su libro, editado por Akal, sobre la presión de la ideología islamista en las familias de origen musulmán españolas, y en especial en las mujeres.

En sus páginas denuncia cómo las instituciones tratan en desigualdad a estas familias, con la excusa de ‘proteger sus costumbres’, en lugar de defender su dignidad y su derecho a la igualdad.

Hamido describe que las instituciones han dividido a la sociedad entre ‘ellos y nosotros. Occidentales y moros con sus costumbres, da igual que sean españoles’, al tiempo que lamenta que con esa división se olviden de los ‘derechos de muchas jóvenes españolas’.

Antirracismo mal entendido

‘En España si a una chica que se llama Mari Carmen su padre la casa con quince años, es inaceptable. Pero si la niña se llama Fátima y se casa con quince años, bueno, dicen que son sus costumbres y hay que respetarlas’, critica.

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