La Cámara catalana se convierte en la primera institución en España que indagará en el papel de las congregaciones religiosas en el aparato de la represión de la dictadura a las mujeres jóvenes
Pleno del Parlament | Europa Press ___________________
Fuente Oriol Solé Altamira, El Diario, 24 de octubre de 2025
Este pasado miércoles, el Parlament ha dado luz verde a una propuesta de resolución impulsada por ERC, Comuns y CUP, que busca establecer una comisión de investigación sobre la “represión ejercida contra mujeres menores de edad” llevada a cabo por el Patronato de Protección a la Mujer durante el régimen franquista, específicamente entre 1941 y 1981.
El Parlament de Catalunya será la primera institución de España en investigar formalmente al Patronato de Protección a la Mujer, la institución franquista que durante décadas, gracias a la colaboración de congregaciones religiosas, intentó imponer la moral nacionalcatólica a adolescentes y mujeres jóvenes, recurriendo incluso a internamientos psiquiátricos.
El debate, marcado por la crispación que han traído al pleno las intervenciones negacionistas de la memoria histórica de Vox e islamófobas de Aliança Catalana, se ha sustanciado con 109 votos a favor (PSC, Junts, ERC, Comuns, Cup y Aliança) de la comisión de investigación reclamada por las supervivientes y 24 en contra (PP y Vox).
Hablamos con la superviviente más longeva (92 años) del sistema penitenciario oculto para mujeres, que entró en la institución franquista siendo una adolescente de 16 años
Paquita, en la celebración de su 92 cumpleaños en abril de este año / Ainoha J. Vilató ________________
A principios de junio, la televisión pública valenciana, À Punt emitió un documental sobre el Patronato de Protección a la Mujer. En él participaron profesionales de diversas disciplinas, también algunas de las supervivientes de esta institución franquista. Al otro lado de la pantalla estaba Paquita, quien escuchaba atentamente y asentía frente a los testimonios narrados en la pieza audiovisual. Lo hizo porque ella también sobrevivió a aquel sistema penitenciario oculto para mujeres, donde entró hace ahora 76 años.
“Lo que contaron en televisión es verdad”, afirma con contundencia. Con un lápiz de ojos y un pañuelo, Paquita anota uno a uno los nombres de las mujeres que aparecen en el documental. Esta también es su historia. A los 92 años recuerda con claridad aquel período de su vida, el de una “adolescencia robada”, como ella misma lo denomina. La pequeña de cinco hermanos nació en Castelló en 1933 en el seno de una familia “muy humilde”, explica. Una infancia marcada por la Guerra Civil, la hambruna y el extraperlo.
Entre 1955 y 1984, cientos de mujeres pasaron por este centro dependiente del franquista Patronato para la Protección de la Mujer. Bajo la excusa de proteger a madres jóvenes, esta institución las sometió a abusos que incluyeron adopciones ilegales e incluso denuncias de robos de bebés. Hoy, parte de las instalaciones están ocupadas por un instituto público, y solo en los últimos años ha salido a la luz esta historia.
El actual IES Isaac Newton ocupa parte de lo que fue la Maternidad de Peñagrande / SOMOS ___________________
Es la última semana del curso y unos pocos alumnos buscan la sombra en el patio del Instituto de secundaria y formación profesional Isaac Newton, en el barrio de Peñagrande. El complejo es lo más antiguo del entorno y enfrente, en el larguirucho parque del Arroyo de los Pinos, una placa da pista de las vidas pasadas del centro: “En recuerdo y homenaje a las mujeres que vieron privados sus derechos en la maternidad de Peñagrande. Para que su resistencia no caiga en el olvido”.
Fue colocada en diciembre de 2018 por el Ayuntamiento de Madrid en recuerdo a las mujeres internas entre las décadas de los cincuenta y ochenta en Nuestra Señora de la Almudena, un centro para jóvenes embarazadas dependiente del Patronato de la Mujer que se conocía popularmente como Maternidad de Peñagrande.
También ha recibido en los últimos años el sobrenombre de Maternidad de los Horrores, después de que salieran a la luz números testimonios que hablan de bebés robados, de malos tratos y de trata de mujeres.
El pasado 9 de junio, en la sede de la Fundación Pablo VI, religiosas de las Adoratrices, las Oblatas y de las Terciarias Capuchinas de Nazaret pidieron perdón por su implicación en el Patronato de Protección a la Mujer, una institución represora y censora contra las mujeres disidentes del franquismo. Sin embargo, estas órdenes siguen recibiendo dinero público para tratar a jóvenes vulnerables. EL TEMPS radiografía los negocios con las administraciones de estas entidades católicas.
Sólo tenía ocho años, pero su lengua durante muchos días terminaba áspera como un papel de lija. Las cruces dibujadas en el suelo con su saliva habían sido un viaje al infierno dentro de unas cuatro paredes rodeadas de crucifijos y rosarios . Las manos aún olían por los inodoros limpiados sin guantes y las noches estaban gobernadas por el temor a soltar una gota de pis. El miedo al castigo, a restregarte ortigas por tu vulva, se entremezclaba con una barriga hambrienta, cansada de una dieta cocinada por la representación de Satanás.
Las muñecas estaban cansadas de coser y la boca ansiaba quitarse aquel esparadrapo simbólico, aquella prohibición de habla con el resto de internas. Las directrices marcadas por las adoradoras del santísimo no admitían ninguna interpretación: callar, rezar y trabajar como si se trataran de esclavas era la rutina inalterable de las niñas y chavalas internadas en los centros del Patronato de Protección a la Mujer, una institución represora engordada durante el franquismo (véase el artículo «L’ull franquista contra les dones dissidents» en el nº 2060 de esta revista) y superviviente durante los primeros años de la reanudación democrática.
Pabellón de mujeres del hospital psiquiátrico de Ciempozuelos _______________________
Fuente: Mar Sifre Rigol, Orgull, 28 de junio de 2025
«Conductas irregulares especialmente por sus tendencias homosexuales». «La joven presenta graves trastornos de conducta con tendencias homosexuales». «Sostiene relaciones ‘demasiado afectivas’ con otras compañeras». «Considero necesario que la joven sea reconocida por un psiquiatra, por presentar síntomas de tipo homosexual». «Debido a la intensificación de estas tendencias, se aconseja el traslado a un centro psiquiátrico para su mejor estudio psicopatológico y tratamiento». «Opinamos que debe ser trasladada a un Centro Psiquiátrico para su estudio y rehabilitación». Todas las frases han sido extraídas de informes del Patronato de Protección a la Mujer de entre 1965 y 1973, aunque la institución también ejerció violencia contra las mujeres durante la transición y los primeros años de democracia. Consuelo García del Cid, ex interna de centros del Patronato, ha cedido la documentación[1] a Orgull para poder realizar este reportaje.
Ayer martes tuvo lugar el ‘Encuentro por la memoria de las supervivientes del Patronato de Protección a la Mujer’
Consuelo García del Cid, Carmen Guillén y Ana Martínez Pérez, Encuentro por la memoria de las supervivientes del Patronato de Protección a la Mujer / Foto Instituto de las Mujeres [Facebook] ______________________
Dentro de los actos «España en Libertad, 50 años», ayer en Salón de Actos del Instituto de las Mujeres tuvo lugar el «Encuentro por la memoria de las supervivientes del Patronato de Protección a la Mujer«. En el acto han participado Cristina Hernández, directora del Instituto de las Mujeres; Consuelo García del Cid, superviviente e investigadora; Ana Martínez Pérez, antropóloga y profesora de Sociología; Carmen Guillén, doctora en Historia contemporánea, y Carmina Gustrán, Comisionada España en Libertad. 50 años.
Abriría el acto la directora del Instituto de las Mujeres, Cristina Hernández, quien en su intervención anunciaría que para el próximo mes de septiembre el Gobierno de España, con implicación de distintos ministerios (Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, el Ministerio de Política territorial y Memoria Democrática, y el Ministerio de Igualdad) y organismos, está preparando un acto de reparación de las víctimas del Patronato de Protección a la Mujer
Intervención de Cristina Hernández Fuente Instituto de las Mujeres [Youtube]
Ni olvido ni perdón. Las voces de las víctimas del siniestro Patronato para la Mujer que secuestró a niñas y jóvenes desde el final de la Guerra civil hasta el año 1985 resuenan todavía en ese “NO” tras el “acto público de perdón” de las asociaciones religiosas. Muy compasivas, se perdonaron a sí mismas no los pecados cometidos sino también el rosario de delitos por los que nadie les ha pedido cuentas. “Pedimos perdón por aquello que en el pasado no hicimos bien. Expresamos nuestro profundo dolor a todas aquellas mujeres que en un tiempo de severas restricciones educativas, sociales, políticas y religiosas fueron sometidas a unas condiciones de vida injustas y dolorosas”.
La indecencia de la declaración clama al cielo, pero no pasa nada en un país en el que nunca se hace justicia a las víctimas, ya sean ancianos de residencias sin seguro privado, damnificados en una riada, asesinados en fosas o en el 11-M, torturados en la DGS o niñas encarceladas, vejadas, explotadas por la Iglesia católica en connivencia con una dictadura fascista y una democracia endeble.
El reconocimiento tardío de las víctimas del Patronato de Protección a la Mujer -al menos 25 años de retraso- evidencia un profundo déficit de cultura política democrática en España
Muy a principios de los años 70 algunas voces dentro de la dictadura, incluso dentro del propio Patronato, empezaron a reconocer que la institución estaba un “poco desfasada”, decían. La idea de que el “negocio” empezaba a estar en peligro lógicamente llegó rápidamente a conocimiento de las órdenes religiosas. Terminada la dictadura y comenzada la transición resultaba inevitable reconocer que el Patronato era un vestigio del régimen franquista que deslucía la nueva realidad democrática.
Todo el mundo sabe que en la democracia el Patronato tendrá que desaparecer, pero antes de que eso sucediera en 1977 las órdenes religiosas quieren y consiguen, que el propio Patronato les pague la transformación de sus centros de reclusión para seguir funcionando en la nueva etapa como residencias femeninas, ya absolutamente desligadas de su sombrío pasado. Para esta nueva fase había que borrar la apariencia de lúgubres espacio de pseudo reclusión, una apariencia ligada a las prácticas totalitarias de la peor etapa de la dictadura.
El 9 de junio la Conferencia Española de Religiosos pidió perdón a las mujeres que fueron encerradas en ‘correccionales’ durante el franquismo. Ella reclama verdad y reparación
El Patronato de Protección a la Mujer fue una institución dependiente del Ministerio de Justicia que durante el franquismo controló los centros de internamiento para la «regeneración» de miles de mujeres jóvenes «caídas» o «en riesgo de caer». Bastaba con que una celadora, un familiar o un vecino las denunciara. Funcionaron entre 1941 y 1985 y las víctimas quedaron sepultadas bajo una montaña de silencio. Una de ellas fue Mariona Roca (Barcelona, 1952), cuyo infortunio narra ‘Els buits’, un corto documental nominado al Goya y premiado en Málaga y Andorra.
¿Cómo era usted en 1969?
Era la mayor de nueve hermanos de una familia muy católica y marcada por la guerra. Tenía 17 años. Daba clases en una escuela de monjas y estudiaba bachillerato nocturno, donde había gente del mundo laboral. Acababa de pasar el Mayo francés y participaba en acciones del Sindicato de Estudiantes, nada más allá de manifestarme, tirar octavillas y correr delante de los grises.
Diluidas u olvidadas: las responsabilidades de las órdenes religiosas. Investigadoras feministas exigen arrojar luz sobre esta institución y reparar el daño de quienes pasaron por ella.
Entrada del COC de Sevilla / Junta de Andalucía ____________________
Fuente: María Palau, Marta García Carbonell, El Salto, 18 de junio de 2025
Las palabras que emplean para relatar cómo conocieron la existencia del Patronato de Protección a la Mujer son casi idénticas: “De pura casualidad”, asegura Andrea Momoitio. “Se dieron una cadena de casualidades”, reconoce Pilar Iglesias. Ninguna de las dos pudo contener el “interés” por descubrir qué se escondía detrás de la opacidad y el secretismo que rodearon a aquella institución. Pero, sobre todo, no pudieron refrenar el impulso —incluso la autoimpuesta obligación— de contarlo.
Andrea Momoitio, periodista y coordinadora de Pikara Magazine, se acercó al Patronato de Protección a la Mujer mientras escribía Lunática (Libros del K. O., 2022), “la investigación sobre María Isabel”. Admite que “no tenía ni idea” y que nunca había oído hablar del Patronato, pero como ella misma escribe, le fue imposible no obsesionarse. Comprender “qué significó en sí mismo” aquel organismo se convirtió en un cometido “muy personal”. Más todavía, al escucharla decir entre risas que está “absolutamente convencida” de que “era niña del Patronato”.