En las instituciones públicas y a la hora de conformar el entramado legal que rige un Estado democrático solo vale la argumentación que se construye echando mano de términos razonables comunes, sin privilegiar como verdades incuestionables las creencias de un determinado colectivo religioso
Han querido las circunstancias que el enésimo «escándalo» de afrenta a los «sentimientos religiosos» en España haya coincidido con la conmemoración de los atentados sufridos por los trabajadores de Charlie Hebdo. Este pasado 7 de enero hizo diez años del terrible atentado contra la revista satírica francesa. Pocos días antes, en los minutos inmediatamente previos a las campanadas de medianoche, la cómica conocida como Lalachus mostró una estampita que ha levantado en pie de guerra jurídica por enésima vez al grupo de presión ultra católico de nuestro país. El mismo que lleva años acosando a una publicación española equivalente a la mencionada que atacaron los islamistas radicales en París. En España la revista Mongolia ha sido objeto de varias denuncias por parte de la fundación Abogados Cristianos que han tratado de coartar su libertad de expresión.
Esta vez les ha tocado a Lalachus, David Broncano y José Pablo López como presidente de RTVE ser denunciados por la asociación ultra conservadora Hazte Oír.
La disputa sobre la eliminación del Código Penal del delito contra los sentimientos religiosos y la polémica en torno a la estampa mostrada por Lalachus en fin de año reactivan la discusión sobre los límites del humor aplicado a estas creencias
Lalachus enseñando su estampa de la vaquilla del Grand Prix durante las campanadas de Nochevieja / Imagen base RTVE ______________
Fuente: Edu Galán, Juan José Tamayo, El País, 22 de enero de 2025
Es una discusión recurrente a lo largo de los años, pero la polémica por la exhibición de una imagen durante la retransmisión de las campanadas de Nochevieja en Televisión Española ha vuelto a poner en el foco la cuestión del tratamiento de la religión en el humor y la conveniencia de retirar del Código Penal el delito de ofensas a los sentimientos religiosos.
Edu Galán y Juan José Tamayo ofrecen sus puntos de vista.
Tómese una blasfemia a diario · Edu Galán
Más vale tarde, programa de La Sexta. Hace unos años. Nos convocaron de improviso a Polonia Castellanos, presidenta de Abogados Cristianos, y a mí. La cuestión a debate: una de las múltiples polémicas excretadas por su propia congregación. Recoloqué mi día con dificultad. Me recogieron una hora antes de la tertulia. En la sala de invitados, corría el tiempo y no nos llamaban. Carajo. De pronto, a diez minutos del final, una regidora nos grapó y con rapidez nos arrastraron dentro. Entonces, justo al borde del plató, nos comunicaron que había estallado una guerra en Laponia —¿o en Ruritania?— y, desgraciadamente, no saldríamos al directo. A nuestra puñetera casa, vamos. Tome aire, el tilín de mis vértebras rumbeando, y exclamé la ya tradicional imprecación asturiana: “¡Me cago en dios!”. Un “¡me cago en dios!” deleitoso, apoyado el “en dios” sobre el “me cago”. Cual brizna, la “o” de “dios” hizo eco y sus átomos se encalomaron en el tímpano de Polonia.
Entre la “herencia” que arrastramos y los vientos negros que soplan o nos ponemos a la tarea subiendo nuestro nivel de exigencia con relación al cumplimiento de nuestra Constitución o terminaremos viendo de nuevo a nuestros/as niños/as cantando el “cara al sol” con el brazo en alto minutos antes de entrar a la capilla a la misa.
Presencia institucional en Semana Santa. Foto de Archivo: En la foto, última procesión del Domingo de Ramos en Torrejón de Ardoz (Madrid), 2022 / Europa Press – Fuente ________________
El “525” podría ser un número de una rifa, lo que supondría que el que llevase la papeleta le podría tocar. Son conocidas las escasas posibilidades que hay de que toque el premio en una rifa, pero como el número está en el bombo, aunque escasísimas, siempre hay posibilidades de que te toque. Pues algo parecido ocurre con el artículo 525 del Código Penal, artículo dedicado a castigar a quienes, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.
Y digo “algo parecido a una rifa” por lo que supone que un posible ofendido, generalmente asociaciones ultraconservadoras católicas como Hazte Oír, Abogados Cristianos o similares, ante una actuación artística (exposición fotográfica de una “performance” en la que el autor conforma la palabra pederastia con hostias o cuadro donde el autor representa a Jesucristo con clara apariencia homosexual), actuaciones de protesta (trabajadoras que se manifiestan a modo de procesión con una imagen de órganos sexuales femeninos) o actuaciones humorísticas (la más reciente la de TVE en la despedida de fin de año), se lancen de inmediato a interponer querellas contra los autores de tales actos y contra aquéllos que han permitido la actuación.
El texto prohíbe a los partidos políticos y a organizaciones ligadas a ellos ejercer acusación popular y también plantea la eliminación del delito de ofensas religiosas
Presentación en el Congreso de la Proposición de Ley /EFE Fuente foto __________________
El ministro de Justicia, Félix Bolaños, venía avisándolo desde hacía semanas: había que poner coto a las organizaciones ultraderechistas que, según decía el ministro de la Presidencia, se encargan de “pervertir la figura de la acusación popular porque están persiguiendo, no delitos, sino personas, a políticos progresistas honrados y a sus familias”. Y esta mañana, el PSOE dará el primer paso para limitar el papel de este tipo de entidades.
Para ello, el Grupo Parlamentario Socialista, según ha avanzado la Cadena SER, registrará en el Congreso de los Diputados una reforma legal con la intención de acotar el papel de las acusaciones populares, que quedará adscrita a la fase de juicio oral y la formulación inicial de la querella. Con esto, el PSOE pretende acabar con la instrumentalización de la figura de la acusación popular, utilizada por parte de este tipo de organizaciones ultras para tener acceso a información privilegiada que, posteriormente, acaba siendo filtrada a medios de comunicación y tabloides afines.
Asociaciones como Hazte Oír y Abogados Cristianos defienden el poder del lobby católico conservador para condicionar la vida cultural y política de nuestro país.
Toro representando a San Lucas –fuente– / Toro de Gran Prix presentado por LalaChus ________________________________
«Entonces el sumo sacerdote [respondiendo a lo declarado por Jesús] rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Ellos respondieron y dijeron: ¡Es reo de muerte!….» (Evangelio de Mateo, 26:65-66)
Desde que lo vi en el mismo momento de su emisión en Televisión Española supe que las sectas ultracatólicas de este país se levantarían en pie de guerra jurídica. Hoy por hoy, afortunadamente, no pueden levantarse en armas como lo hicieran en el 36 con la bendición de su Iglesia (recuérdese el papel protagonista desempeñado por el cardenal primado de España Monseñor Isidro Gomá y Tomás en la Guerra Civil).
No hace falta ser un genio. Por sus hechos los conoceréis. Tenemos antecedentes de sobra para, haciendo un simple ejercicio de inducción, prever que iban a invocar una vez más su derecho constitucional al amparo jurídico para tratar de amordazar a quienes hacen uso del suyo para ejercer su oficio con libertad; tienen el dinero más que necesario para ello y cuentan con el conservadurismo idiosincrásico del gremio de los jueces españoles. En el caso de un artista cómico la plena efectividad de su derecho a la libertad de expresión es esencial a la hora de poder trabajar.
El Estado laico retrocede cuando la religión dicta qué se puede decir y qué no
Fuente: Vídeo en X († Andrés †) de la oración en Ferraz como reparación a las blasfemias vertidas en las Campanadas de TVE por LalaChus ____________________
La estampita del Sagrado Corazón con la vaquilla del Gran Prix, emitida durante las campanadas de TVE, ha sido suficiente para que las habituales asociaciones guardianas de la fe —Abogados Cristianos y HazteOír— activen su maquinaria judicial. Otra vez el artículo 525 del Código Penal se convierte en el protagonista de una polémica que no debería existir en una democracia madura.
¿Qué es lo que realmente protege este delito? No es la libertad de culto, es el poder de quienes convierten la religión en una herramienta de control ideológico. La norma permite que un sector minoritario decida qué es ofensivo y, con ello, qué puede o no decirse en el espacio público. Es un anacronismo que no solo perpetúa privilegios, sino que también pone en jaque principios fundamentales como la libertad de expresión y la creación artística.
Daniel Valero / Fuente foto _______________________
Daniel Valero «Tigrillo», InfoLibre, 5 de diciembre de 2025
Vaya por delante que doy por hecho que todos entendemos que lo de la estampita de la vaquilla del Grand Prix de Lalachus en las campanadas de Televisión Española es una polémica inexistente. Falsa. Fabricada. Ideada desde sectores ultraconservadores con el suficiente poder, dinero y, sobre todo, tiempo libre para, en palabras del sociólogo Iago Moreno, realizar “campañas para crear bases de datos”, “lawfare a discreción para cultivar autocensura y disciplinar” y “ensayar nuevas formas de activar campañas de acoso digital”.
La gente no es tonta. La gente en sus casas no está indignada ni cabreadísima por esta tontería, y son perfectamente conscientes del ridículo que están haciendo los sectores ultraderechistas que enarbolan la bandera de su santo favorito (“San Enfadao”. Perdón por el chiste) para asegurar que la foto de una vaca de peluche es la prueba definitiva de que “volverán a matar. Lo necesitan”, como ha asegurado desde Vox Herman Tertsch (que siempre se empeña en demostrar que puede hacer el ridículo un poco más). Supongo que cuando ha sido Isabel Díaz Ayuso quien ha acabado con su cara encajada en una imagen de la virgen (con lo que se ha hecho hasta merchandising) o posando en fotos emulando a la Virgen de los Dolores como hizo en esa famosa sesión para El Mundo, ya no es una burla al cristianismo ni quiere decir que se vaya a matar a nadie. Irónico cuanto menos en este caso particular.
En una democracia occidental cada vez más secularizada, las redes sociales y los anacronismos de nuestro Código Penal -verbigracia: el artículo 525- son, para ellos, un modo de vida, la forma de promocionarse para seguir existiendo. Nadie le debe tanto a la blasfemia como ellos
Ahora que los cruzados de las Santas Órdenes de los Abogados Sectarios y de HazteloMirar han subido a sus corceles imaginarios y desenvainado por enésima vez su santa espada virtual contra esta nueva blasfemia que amenaza con destruir a la religión más grande y poderosa del planeta, hablo de la estampita de la vaquita del Gran Prix que Lalachus osó mostrar en la televisión pública, recordé un chiste popular de mi infancia que decía así:
Está Jesús en la cruz y a sus costados están crucificados los dos ladrones. Jesús se gira hacia el ladrón de la derecha y le dice: -¡Psst! ¡Ey, tú! Sí, sí, tú… Ven para aquí, anda, acércate un momento.
El ladrón de la derecha, sorprendido, le responde: -imposible… ¡¿No ves que no puedo moverme?!
Enfadado, Jesús se gira hacia el otro lado y le dice al ladrón de la izquierda: -¡Psst! ¡Oye, tú! ¡Sí, tú! ¡Acércate! Ven para aquí un momento que no te arrepentirás.
El ladrón de la izquierda, tras hacer un gesto con la cabeza en dirección a sus manos clavadas en los maderos, le responde: -Ya me gustaría a mí, pero no puedo, me es imposible, ya lo siento…
Entonces Jesús, visiblemente cabreado, mira al frente y les dice con desdén: -Vale, vale… pero luego no os quejéis si no salís en la estampita.
Europa Laica reclama la supresión inmediata del delito de blasfemia, tipificado como «ofensas a los sentimientos religiosos», medida prometida en su día por PSOE y Sumar
Captura de pantalla de Lalachús enseñando el toro de Grand Prix con el Sagrado Corazón de Jesús / Fuente: Wikimedia Commons __________________
Europa Laica, 3 de diciembre de 2025
Europa Laica denuncia que organizaciones religiosas pretenden limitar la libertad de expresión y el ejercicio del humor invocando el delito de ofensas a los sentimientos religiosos. En esta ocasión el pretexto es el especial de fin de año de TVE, presentado por David Broncano y Lalachús, durante el cual se mostró una imagen de la vaquilla del Grand Prix en un conocido meme que consiste en añadirle un «corazón de Jesús» cuando quieres reverenciar un símbolo cultural.
Las organización «Hazte Oír» ya ha denunciado judicialmente a los presentadores de TV y «Abogados Cristianos» ha manifestado su intención de hacerlo. A ambas organizaciones, muy conocidas por denuncias del mismo tipo contra muchos artistas y revistas, se las califica con frecuencia de «ultracatólicas», para señalar su proximidad a la extrema derecha política. La Conferencia Episcopal ha manifestado la misma opinión que ambas organizaciones acerca del programa.
Velas de “San Ayuso” o cánticos pedófilos, no hay problema. Pero una broma con la vaquilla del Grand Prix, eso sí que les quita el sueño. No es más que un intento desesperado por censurar y volver al pasado.
La realidad es que el artículo 525 del Código Penal, que penaliza las «ofensas a los sentimientos religiosos», protege privilegios, no creencias. En una democracia, no podemos permitir que las ideologías se usen para censurar la libertad de expresión.