Quiénes libran la cruzada contra la nueva ley del aborto: grupos, redes y dinero de un lobby radical metido en Vox y en el PP

Tras una década creciendo, el bloque antiabortista presume de miles de grupos coordinados en espacios como Sí a la Vida, Provida y Foro de la Familia

Manifestación de antiabortistas ante la sede del PSOE, en junio de este año / Europa Press

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Ángel Munárriz, InfoLibre, 2 de octubre de 2021

Ha salido a la palestra la palabra “aborto” y tiembla ya la tapa de la caja de los truenos. Zumba a todo volumen el avispero antiabortista, un enjambre hipermovilizado, que presume de miles –¡miles!– de organizaciones, entretejidas en espacios de colaboración en permanente campaña y con tentáculos internacionales. Un lobby permeado por cuadros de la derecha institucional, en la que a su vez ejerce una significativa influencia.

Ángel Munárriz en infoLibre examina las redes y las conexiones del espectro autodenominado provida, que espera con el hacha de guerra a Irene Montero y su ley del aborto.

Más de una década acumulando fuerza

La consulta pública para la reforma legal ya está abierta. El objetivo del departamento de Montero es que el primer texto esté listo en diciembre. Por el tema al que afecta, no será una reforma más. Tampoco se enfrentará a una oposición cualquiera. Hay un sólido bloque enfrente, que va mucho más allá de Vox, el PP y la Iglesia diocesana. El movimiento antiabortista, de matriz católica radical, es un lobby creciente que jura dar la batalla hasta el final. No muestra dudas ni vacilaciones. Su enfoque del aborto es sencillo: crimen, asesinato. En Europa, el movimiento mira a Hungría. Al otro lado del charco, se fija en el cristianismo radical estadounidense, que ya inspira reformas de corte talibán. En el plano partidista, sobresale Vox, pero el ala dura del PP también forma parte, si bien en el partido de la gaviota la cuestión genera contradicciones.

La agitación de las huestes provida, aunque ahora agudizada, no es nueva. Llevan en pie de guerra desde antes de 2010, año de la anterior reforma legal. En su antesala, el genetista Nicolás Jouve, hoy miembro del Comité de Bioética, impulsó el conocido como Manifiesto de Madrid, que cosechó múltiples adhesiones y cimentó la idea-base que sostiene todo el edificio: existe persona desde la fecundación. ¿De ahí qué se infiere? Que desde el cigoto hay ser humano con derecho a la vida, de la que sólo Dios dispone. No su madre. Punto. Hay grados en el enfoque. Pero el marco es ese.

Jouve recibió por aquel manifiesto el premio de Hazte Oír, una organización que destacó por su beligerancia durante la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011). La asociación liderada por Ignacio Arsuaga, con vínculos con Vox desde su fundación, y Profesionales por la Ética han sido y son puntales, tanto a nivel doméstico como por su conexión mundial, del movimiento ultracatólico, que se alejó del PP por las promesas incumplidas de Mariano Rajoy (2011-2018) y ha alcanzado su cénit de influencia raíz de la irrupción de Santiago Abascal y los suyos en 2018-2019.

Descontento con la etapa de Rajoy, agitado por la llegada de PSOE y Unidas Podemos en 2018, el movimiento se recalentó durante la pandemia y explotó con un doble motivo: la ley Celaáy la ley de Eutanasia. Pero incluso estos dos temas de grueso calibre quedan lejos de la reacción que provoca el aborto. Ahora está en ebullición.

Hostigamiento ante las clínicas

La indignación del movimiento está hoy por las nubes, detonada tanto por la anunciada reforma legal como por la iniciativa del PSOE para penalizar el acoso a mujeres por parte de los grupos provida ante las clínicas de aborto. ¿En qué consiste este acoso? Hay activistas que intentan disuadir a las mujeres de abortar usando fotos, fetos de juguete o folletos. Se trata de sembrar la duda y la culpa. A veces rezan, o realizan vigilias, o lanzan proclamas. Otras van más lejos. Se ha dado el caso de acusar a embarazadas de “matar a su hijo“. La diputada de Vox en la Asamblea de Madrid Gádor Joya ha practicado ecografías ante las clínicas para que las mujeres escuchen el latido de los embriones. Joya es uno de los puntales de Vox en este ámbito, junto a sus compañeras en la Asamblea Rocío Monasterio y Alicia Rubio y los diputados Lourdes Méndez Monasterio y Francisco Contreras. Vox combina esta causa con el combate contra la “ideología de género” y el “lobby Lgtbi”. Es un pack.

La iniciativa para perseguir este hostigamiento ha prendido la llama del victimismo en este movimiento, que se ve criminalizado y ahora encuentra una percha para colgar su malestar en los conocidos como 40 Días por la Vida, iniciativa de rechazo al aborto frente a las clínicas que cuenta con el respaldo de Hazte Oír, Derecho a Vivir, Abogados Cristianos o Enraizados, por citar cuatro clásicos. 40 Días, que disfruta del apoyo del episcopado y los medios de la Iglesia (Cope), convoca rezos y vigilias en diversas ciudades entre el 22 de septiembre y el 31 de octubre. El movimiento, engarzado en el influyente 40 Days for Life de EEUU, persigue “salvar bebés”, “convertir trabajadores” y hasta conseguir el cierre de lo que llaman “abortorios”.

Manifestantes provida frente a la clínica Dator

Sí a la Vida: radicales, concertada, Iglesia, bioética

Mayor Oreja (Valores y Sociedad), Ignacio Arsuaga (Hazte Oír) o Leonor Tamayo (Profesionales por la Ética) se colocan en posiciones prominentes en redes de alcance internacional como One of Us o Political Network of Values

40 Días ofrece un hilo del que tirar para ver toda la dimensión del lobby. La iniciativa es parte de la Plataforma Sí a la Vida, uno de los árboles del movimiento. A partir de su tronco se ramifican miles de organizaciones. Sólo Sí a la Vida presume de más de 500. Pero en realidad es una red de redes. Uno de sus miembros, el Foro Español de la Familia, asegura que suma más de 5.000, aunque no las pormenoriza. En suma, la Plataforma Sí a la Vida es un aglutinante de organizaciones que en ocasiones son contenedores de otras, como el propio Foro, la red europea One of Us de Jaime Mayor Oreja o la Federación de Asociaciones Provida, cuya presidenta, Alicia Latorre, figura a su vez como coordinadora de toda la plataforma.

En Sí a la Vida se observan todas las corrientes que se entremezclan en el movimiento ultracatólico. Veamos.

1) Hazte Oír, Derecho a Vivir, E-Cristians, Centro Jurídico Tomás Moro, Profesionales por la Ética o Cristianos en Democracia son ejemplos de grupos radicales, siempre inmersos en campañas de agitación política y en busca de protagonismo mediático.

2) Más institucionales y visibilemente conectados a los partidos –a Vox y al ala más dura y aguirrista, ahora ayusista, del PP– son Valores y Sociedad y Villacisneros, dos fundaciones conservadoras en lo moral, neoliberales en lo económico, que tienen en común a Mayor Oreja. El exministro coincide en Villacisneros con María San Gil, Esperanza Aguirre y los eurodiputados Isabel Benjumea (PP) y Hermann Tertsch (Vox). En Valores y Sociedad, que él mismo preside, también están representados Vox y exparlamentarios del ala dura del PP, a su vez incrustados en distintas organizaciones provida. Estrecha colaboración con estos grupos tiene la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), también en Sí a la Vida. Se trata de uno de los principales focos de elaboración discursiva de este espectro. Destaca la figura de su presidente, Alfonso Bullón de Mendoza, alentador de la batalla cultural contra unos valores de la izquierda supuestamente dominantes que conducen a España a la decadencia.

3) La educación católica privada pero financiada con fondos públicos también está representada en Sí a la Vida, a través de federaciones de asociaciones de padres como Concapa, a su vez parte de la plataforma contra la Ley Celaá Más Plurales. Figuran también en Sí a la Vida la propia ACdP, desplegada en los colegios CEU, y Educatio Servanda, que forma a niños y niñas por separado en colegios concertados, al estilo del Opus Dei.

4) Organizaciones como Cívica –liderada por el bioético Nicolás Jouve, que usa un contador de bebés “muertos por aborto”–, la Fundación Jérôme Lejeune y la Asociación Bioética de Madrid se centran más en los aspectos científicos y morales del discurso provida.

A todo ello se suma una miscelánea de grupos de escaso renombre, donde caben desde Más Vida –de Duarte Falcó, hijo del marqués de Griñón– a Familias para la Acogida, Médicos por la Vida y Rescatadores Juan Pablo II, pasando por Evangelium Vitae o Proyecto Mater, una iniciativa de la Diócesis de Toledo.

Diversas organizaciones ya citadas –Valores y Sociedad, Villacisneros, Tomás Moro, E-Cristians, Profesionales– forman parte de la treintena de grupos que han protagonizado otra llamativa iniciativa: el envío de una carta al papa, en octubre de 2020, alertándole contra Pedro Sánchez, entre otros motivos por una posible ley del aborto. Entre los promotores están Mayor Oreja y María San Gil. Que nadie lo dude: si viene un curso caliente con el aborto, los dos políticos vascos van a estar en primera línea. Otros nombres de referencia serán Alicia Latorre (Federación Provida), Leonor Tamayo (Profesionales por la Ética), Polonia Castellanos (Abogados Cristianos) o Ignacio Arsuaga (Hazte Oír). Hay que sumar a los referentes provida de Vox, al ala dura del PP y al grueso del episcopado y los medios conservadores, no sólo los abiertamente católico

Foro de la Familia y Red Madre: la cara ‘blanca’ del lobby

En Sí a al Vida sobresale el Foro Español de la Familia, integrado a su vez en One of Us y en la Asamblea por la Vida, otra marca abanderada por Mayor Oreja y utilizada como ariete para arrastrar al PP hacia las posturas de Vox. Bajo la presidencia de Ignacio García Juliá –un católico tradicionalista que se muestra preocupado por el “suicidio demográfico”, la decadencia moral y el voto “cautivo” a causa del ingreso mínimo vital–, el Foro es un histórico del movimiento: un transatlántico que aglutina en su cúpula a representantes de Concapa (padres de alumnos), Unión Familiar Española, Centro Jurídico Tomás Moro, Federación Española de Familias Numerosas y Red Madre.

Red Madre es la cara más blanca del movimiento. Se trata de una organización que evita la retórica exaltada y se vuelca en el apoyo a la mujer embarazada. Es el envés de la moneda de Hazte Oír, Abogados Cristianos o el Instituto de Política Social, presidido por Pablo Hertfelder, un pujante grupo ultra que un día muestra su apoyo a Viktor Orbán, otro a la Fundación Francisco Franco, otro alimenta la paranoia antivacunas y siempre alienta las acciones a las puertas de las clínicas. Red Madre mantiene un enfoque asistencialista le permite permite recibir subvenciones –como de la Junta de Andalucía– y contar con la colaboración de Bankia, El Corte Inglés, Fundación Botín, Quirón, Imaginarium, Caixabank, Telefónica, Securitas… En su patronato está Alberto Ruiz Gallardón, el ministro que no logró sacar adelante la ley del aborto del PP, suceso clave en su escisión por la derecha.

Familia y Dignidad Humana: donde confluyen PP y Vox

Su empuje desdibuja límites entre PP y Vox: una fundación integra a diputados de ambos partidos con los exministros Jorge Fernández Díaz y Federico Trillo y los impulsores de una demanda en Estrasburgo contra el Constitucional

También forma parte del patronato de Red Madre Benigno Blanco, expresidente del Foro de la Familia, una de las figuras en las que se apoyó Rajoy para armar su recurso en el Tribunal Constitucional contra la Ley del Aborto de 2010, trabajo coordinado por Federico Trillo. Más de 11 años después, el Constitucional no ha dictado sentencia. Y el aborto se ha convertido en un bumerán para el PP. ¿Por qué? Al no satisfacer Rajoy las expectativas, en la legislatura 2011-2015 germinó un frente de al menos nueve parlamentarios díscolos, entre ellos Lourdes Méndez Monasterio, hoy en Vox, que creían traicionado el compromiso provida del PP. Aquella ruptura abrió un maná para Santiago Abascal. Ahora, además, ese frente de orillados por Rajoy se ha ha convertido ahora en un puntal del movimiento antiaborto.

22 de los 71 diputados que firmaron el recurso de 2010 han continuado la batalla por su cuenta presentando ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) una demanda contra el Constitucional por su demora. El representante de los demandantes es Grégor Puppinck, director del lobby provida European Centre for Law & Justice, a su vez coaligado con el American Centre for Law & Justice, fundado por el telepredicador evangélico Pat Robertson. Ni uno solo de los 22 exdiputados firmantes sigue siendo hoy diputado… del PP. Porque sí hay dos en Vox: Lourdes Méndez Monasterio e Ignacio Gil Lázaro.

De los parlamentarios díscolos de la legislatura 2011-2015, firman el recurso al menos la propia Méndez Monasterio, José Eugenio Azpiroz, Ángel Pintado, Antonio Gutiérrez y Eva Durán. En declaraciones a infoLibre, Durán explica que los promotores de la iniciativa se pusieron en contacto con el resto de los diputados firmantes del recurso del PP de 2010, si bien ninguno de los que conserva escaño se adhirió. Durán asegura que la iniciativa no ha contado con el apoyo de la dirección de Pablo Casado, presidente del PP, ni de Rajoy, que sí firmó el recurso de 2010. Entre los 22 exdiputados que sí han suscrito la demanda ante Estrasburgo figuran dos exministros, Federico Trillo y Jorge Fernández Díaz, ambos vinculados al Opus Dei.

Activistas de Derecho a Vivir dejan muñecos de bebés ensangrentados, representando bebés abortados, a las puertas del Tribunal Constitucional, en protesta el retraso de su sentencia sobre la ley de 2010.

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Durán destaca el impulso que dieron a la iniciativa dos exdiputados en concreto: José Eugenio Azpiroz, que tuvo escaño por Gipuzkoa seis legislaturas (de 1993 a 2016), y Ángel Pintado, que lo tuvo cuatro por Huesca (entre 2000 y 2011) antes de pasar una legislatura por el Senado. Además, Pintado forma parte de Valores y Sociedad (Mayor Oreja) y preside la Acción Mundial de Parlamentarios y Gobernantes por la Vida. Ambos, Azpiroz y Pintado, se integran en una organización clave por su peso político, Familia y Dignidad Humana, un retablo de intersecciones entre Vox y el PP.

Forman parte de dicha asociación hasta seis exdiputados del PP firmantes de la demanda en el TEDH contra el TC: Azpiroz, Pintado, Méndez Monasterio, Antonio Gutiérrez, Eva Durán y Fernández Díaz. A ellos se suma José Ignacio Echániz, que sigue siendo diputado del PP. También del PP son Alejandro Fernández, presidente en Cataluña, el senador Rodrigo Mediavilla y la exsenadora Beatriz Elorriaga. Familia y Dignidad Humana está presidida por el diputado cántabro Javier Puente, del ala más antiabortista del PP. Junto a todos estos populares, son vocales de Familia y Dignidad Humana los voxeros Rocío Monasterio y Lourdes Méndez Monasterio, el alma máter del grupo y su expresidenta.

Así es este frenético espacio: miembros de PP y Vox se integran en uno de sus grupos, con un nivel de colaboración que excede las propias estrategias de sus partidos. Y ejercen una presión, que, en el caso de Vox, no es tan relevante, porque el radicalismo provida está instalado en el hardware del partido, pero que sí somete a tensiones al PP. ¿Está afectando ya a su enfoque de la cuestión? En junio, el Parlamento europeo reclamó a los gobiernos que garantizasen el aborto, con el rechazo de PP y Vox.

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Ahora ambos partidos se han opuesto a la propuesta del PSOE de penalizar el hostigamiento ante las clínicas. Caso aparte es Madrid, kilómetro cero del lobby ultracatólico. Si Casado trata de esquivar el tema, Díaz Ayuso se refiere al aborto en términos difícilmente distinguibles de los de Vox. No entiende por qué “tanto empeño” en el aborto, como si fuera “un supuesto derecho universal”. “Mi obligación es defender la vida”, ha declarado Ayuso, que pone el énfasis en la objeción de conciencia.

Ramificaciones internacionales

La tupida red se expande internacionalmente. Por ejemplo, One of Us, la trama europea liderada por Mayor Oreja, integra a 49 organizaciones de 19 países europeos. 17 grupos son españoles, entre ellos Hazte Oír, con su rama internacional CitizenGo, y Profesionales por la Ética, fundadora de la red Women of the World (WoW), dedicada al combate contra el “feminismo radical” y a la defensa del rol maternal. Su coordinadora general es la española Leonor Tamayo, conocida por su activismo “provida” y antiizquierdista. WoW cuenta con asociaciones en una quincena de países de Europa, América, África y Asia.

Hazte Oír y Profesionales son sólo dos ejemplos de integración internacional. Hay más. El informe La punta del iceberg, del Foro Parlamentario Europeo sobre Derechos Sexuales y Reproductivos (EPF), acaba de cifrar en casi 610 millones de euros la financiación del movimiento ultracatólico europeo en diez años. El grupo español HazteOír/CitizenGo se sitúa en la sexta posición del ranking con un gasto de más de 28 millones de euros de 2009 a 2018, según el informe. “La imagen que surge es la de una comunidad transnacional de extremistas religiosos con ideas afines y actores relacionados de extrema derecha y que toman decisiones estratégicas de financiación a través de las fronteras internacionales”, señala el informe.

El rastro de la proyección mundial del movimiento católico radical español también se observa con la pertenencia a Political Network for Values de Mayor Oreja, en calidad de presidente de honor, Ignacio Arsuaga (Hazte Oír) y Luis Peral (exconsejero de Aguirre, hoy en Familia y Dignidad Humana). La directora ejecutiva de Political Network for Values es Lola Velarde, ex alto cargo en la Comunidad de Madrid (2001-2003) e integrante del patronato de Valores y Sociedad. Al frente de esta red internacional está Katalin Novák, ministra de Viktor Orbán. Hungría, ese referente.

La escala internacional del movimiento fue puesta ya de relieve en 2019 por una serie de artículos del European Investigative Collaborations (EIC), proyecto del que forma parte infoLibre y que desveló la existencia de una red mundial con una veintena de organizaciones dedicadas al lobismo ultracatólico en la UE, entre ellas Profesionales por la Ética, Abogados Cristianos y Enraizados. El trabajó detectó además el envío de 17,2 millones de euros entre 2012 y 2017 desde grupos estadounidenses. Las vinculaciones abarcaban a fortunas próximas a Trump y contratistas militares. El apoyo del conservadurismo religioso de EEUU no es baladí. Allí el antiabortismo beligerante tiene en su mano al Partido Republicano y sus logros alcanzan ya el papel oficial. ¿Un ejemplo? La nueva restricción al aborto en Texas se aplica incluso en casos de violación. Se recompensa la delación.

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