Vallejo Nájera: Retirar medallas no basta | Soledad Luque – Manuel Sánchez Moreno

julio 19, 2026

Retirar la Gran Cruz de Sanidad a Antonio Vallejo-Nájera es un acto justo. Pero si el Estado reconoce que sus teorías pseudocientíficas sirvieron para justificar el robo y la separación de niños y niñas, el siguiente paso debe ser la aprobación de la Ley de Bebés Robados

El psiquiatra franquista Antonio Vallejo-Nájera | Foto: Archivo Nacional de España
________________

Soledad Luque-Manuel Sánchez Moreno, Bebés Robados, 19 de julio de 2026

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado que el próximo Consejo de Ministros tramitará la retirada de la Gran Cruz de la Orden Civil de Sanidad a Vallejo-Nájera concedida durante la dictadura, invocando precisamente que sus teorías sirvieron para justificar odio, represión y desigualdad. Es sin duda una buena noticia. Lo es porque ninguna democracia debería mantener honores públicos a quien utilizó la medicina, la psiquiatría y el prestigio de la ciencia para legitimar la represión, la desigualdad y la deshumanización de una parte de la población. Precisamente por eso nos planteamos una pregunta incómoda, si el Estado reconoce hoy que Vallejo-Nájera fue una pieza fundamental de la pseudociencia represiva del franquismo, ¿cómo es posible que siga pendiente una ley de bebés robados? Nos explicamos.

Antonio Vallejo-Nájera no fue un médico cualquiera extraviado por los prejuicios de su tiempo.

Read the rest of this entry »

Lobotomías y torturas para curar la homosexualidad: cuando la psiquiatría estuvo al servicio de Franco

mayo 20, 2025

La Ley de Vagos y Maleantes abrió la veda para que pudiera internarse a hombres no heterosexuales en prisiones donde eran sometidos a todo tipo de torturas, vejaciones y prácticas médicas cuyos efectos fueron, en muchos casos, irreversibles.

Antonio Vallejo-Nájera, a la izquierda, y una calle con su nombre en Madrid
__________________

Alejandra Mateo Fano, Público, 20 de mayo de 2025

“La homosexualidad como un escape desesperado de una imaginación enferma, como un intento de comunicarse, eternamente condenado al fracaso, de un ser aterrado y solitario, que no sabe o no puede amar”. Así luce la introducción del libro Los homosexuales vistos por sí mismos y por sus médicos (1966), escrito por el doctor Lorenzo Frutos Carabias en pleno tardofranquismo. Un ejemplo paradigmático de la brutal maquinaria de propaganda homófoba que el fascismo puso en marcha durante años con la connivencia de médicos afines al régimen. Durante la dictadura, la sexualidad se encaminará exclusivamente a la reproducción social y a la perpetuación de la familia heteronormativa. De este modo, llegaron a proliferar gran cantidad de obras que aludían reiteradamente al carácter patológico de la homosexualidad. La construcción de una España “depurada” de desviaciones ideológicas, sexuales o identitarias contrarias a la estricta moral católica caminó necesariamente de la mano de la medicina psiquiátrica. 

La reforma de la Ley de Vagos y Maleantes en 1954 introduce por primera vez la consideración de las personas homosexuales como sujetos peligrosos. Más adelante, esta legislación se redondearía con la Ley de Peligrosidad Social, con el fin de “modificar estados como los referentes a quienes realicen actos de homosexualidad, la mendicidad habitual, gamberrismo, la migración clandestina y la reincidencia”.

Read the rest of this entry »