Una ermita en el cráter del volcán público de Santa Margarida, en la Garrotxa, propiedad del obispado

agosto 20, 2020

El volcán de Santa Margarida, en el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, (Girona),un cono perfecto con una ermita en el centro de su cráter

Cráter y ermita de Santa Margarida

Cráter y ermita de Santa Margarida

El Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa es un curioso entorno que domina parte de la provincia de Girona.  El espacio permite contemplar y recorrer decenas de volcanes fruto de erupciones que empezaron hace 700.000 años y terminaron hace apenas 8.000. Entre ellos hay conos espectaculares, que al pasar el tiempo acabaron cubiertos por un manto verde. Así, tapizado, aparece uno de los más espectaculares y perfectos, el de Santa Margarida, en el municipio de Santa Pau (Olot).

Este antiguo volcán, uno de los más importantes del sector, entró en erupción hace unos 11.500 años y vertió millones de toneladas de magma que se acumularon en la colina que, hoy en día, está cubierta de encinas y tiene una altura de 682 metros.  Del volcán, de tipo freatomagmático, destaca la morfología circular del cráter, muy poco habitual en el volcanes de la zona, con unos 350 metros de diámetro y unos 70 metros de profundidad. Pero no es solo tu silueta lo que destaca. En medio de su amplio cráter se encuentra la ermita, incluida dentro del Patrimonio Arquitectónico de Catalunya, cuya advocación le da nombre. 

La ermita de Santa Margarida que hoy puede verse es un templo de factura sencilla, de origen románico (se cree que del siglo XII), destruida por los movimientos sísmicos de los años 1427-1428 y reedificada en 1865 –con el dinero de América– recordando al original románico.  La última restauración, realizada en el siglo XX, sirvió para reparar el abandono en el que se encontraba. Lee el resto de esta entrada »


‘Gatopardismo’ eclesial: Tarancón y el apoyo de la Iglesia a la Transición (I)

agosto 20, 2020

“Desde ya antes de la muerte del dictador, la Iglesia concibió un Proyecto, que implicaba un verdadero proceso, para pasar de la dictadura a una monarquía parlamentaria y designó al hombre para llevarlo a cabo en la persona del cardenal Tarancón”

Tarancón y Juan Carlos I

Tarancón y Juan Carlos I

Gregorio Delgado del Río catedrático, Religión Digital, 20 de agosto de 2020

Nos cuenta César Vidal (1) que “la Iglesia católica tuvo un papel esencial -quizás el más relevante- para que todo cambiara de tal manera que todo, empezando por sus privilegios, quedara igual”. Vamos, que se rindió homenaje, una vez más, a Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

1. Todo cambiaría

Aunque muchos han alabado la misión, encomendada por Roma al cardenal Tarancón, entiendo que comprendía dimensiones susceptibles de valoración negativa. Cierto que. junto con el entonces Príncipe y futuro Rey, tuvo un protagonismo fundamental y que, al menos en apariencia, llevó el barco a buen puerto. Pero, desde una perspectiva eclesial, se trató de una estrategia hipócrita y contradictoria (Mt 6, 2-8), condenada por Jesús (‘ya recibieron su recompensa’), pues se buscaba ser “alabados de los hombres” y salvaguardar los propios y privilegiados intereses. ¡Contra testimonio y contrasentido manifiestos!

Estas conductas no casan con el espíritu evangélico. Espíritu que se espera que la Iglesia (sus más altos y significados líderes) testimonie. Se traducen, a la larga, en formas diversas de abandono de la propia institución, que las protagoniza. Cuando tantos, obispos y teólogos, responsabilizan de la situación actual del cristianismo en la sociedad española al laicismo y otras muchas vigencias fruto del espíritu de la secularización (modernidad), podrían preguntarse (reflexionar en serio) qué influencia pudo tener en el abandonismo de muchos los contra testimonios recibidos, como es el caso de la conservación de los privilegios disfrutados desde 1953, por gracia de la dictadura a la que apoyaron, hasta el momento presente. A partir de esta reflexión, es más que probable que ahora no volverían a intentar su mantenimiento. Al servicio, en la medida de lo posible, de su logro efectivo, se vienen dejando por el camino importantes girones de la tan coreada misión profética.

Lee el resto de esta entrada »


Los primeros asturianos de Mauthausen: un 20 de agosto de 1940 partirían en el primer convoy civil hacia los campos de concentración nazis

agosto 20, 2020

Aniversario: Un grupo de 28 republicanos de la región formó parte hace 80 años del primer convoy con población civil de Europa Occidental con rumbo a los campos de exterminio nazis

Prisioneros, en el campo de Mauthausen. En el círculo inferior: imagen de Manuel Ángel Ramos, uno de los asturianos que sobrevivió a Mauthausen./ E. C.

Prisioneros, en el campo de Mauthausen. En el círculo inferior: imagen de Manuel Ángel Ramos, uno de los asturianos que sobrevivió a Mauthausen./ E. C.

José L. González, El Comercio, 20 de agosto de 2020

Eran «apátridas», «gentuza antialemana infestada de comunismo», refugiados republicanos españoles que malvivían en campos de concentración del sur de Francia, perdedores de una guerra que les llevó a experimentar en sus propias carnes uno de los mayores genocidios del siglo XX. El 20 de agosto de 1940, después de que Alemania ocupase Francia y de que Franco se desentendiese de los españoles refugiados en el país vecino, partía de la estación francesa de Angulema el que se denominó convoy 927, el primer tren del horror en el que viajaron civiles de la Europa Occidental con rumbo a los campos de exterminio nazi, en este caso al de Mauthausen. Dentro, recuerda Begoña Álvarez Cienfuegos, del grupo de trabajo Deportados Asturias, dedicado a recuperar la historia de estas personas, viajaba un grupo de asturianos de los que 28 cruzaron las puertas de un campo donde en siete años perecieron más de 90.000 víctimas. Solo tres escaparon del horror. «Morían de hambre, por el trabajo extenuante, las enfermedades o las condiciones sanitarias», señala Begoña Álvarez Cienfuegos.

La historia de estos asturianos comienza varios años antes. En 1937, tras la caída del frente norte, muchas familias escaparon a Francia embarcados. Algunos decidieron cruzar los Pirineos para seguir peleando por la república, mientras otros fueron internados en campos de concentración al sur del país. Cuando cae Cataluña, todos vuelven a reunirse en Francia. «Este grupo estaba en el campo de Les Alliers, que no tenía unas condiciones tan malas como otros. Era gente normal, partidaria del Gobierno legítimo. Salían a trabajar a las casas y granjas de la zona, no sabían qué iba a ser de ellos». Lee el resto de esta entrada »