España: Estado confesional

agosto 2, 2021

Con independencia del texto constitucional y de las interpretaciones que puedan darse al mismo teniendo en cuenta el contexto internacional, lo cierto es que hoy resulta imposible afirmar que España sea, en la realidad de hecho, un Estado aconfesional y, desde luego, menos aún, laico

Momento de recogimiento ante la estatua del Apóstol Santiago

“Momento de recogimiento ante la estatua del Apóstol Santiago” / Casa Real

Garbiñe Biurrum Mancisidor, El Diario, 2 de agosto de 2021

El artículo 16 de la Constitución, que garantiza la libertad religiosa y de culto, prevé también que ”ninguna confesión tendrá carácter estatal”, así como que ”los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.

Mucho se ha escrito y opinado sobre la calificación que corresponde a este Estado con base en dicha previsión constitucional, esto es, si se está dibujando un Estado aconfesional o un Estado laico. Diferencia que no es baladí, ya que, si bien ambos parten de la no adscripción del Estado a una confesión, del no reconocimiento de una Iglesia como oficial del Estado y de la existencia de espacios autónomos de actuación para el Estado y para las Iglesias, la laicidad se basa en la autonomía y separación plena entre Estado e Iglesias, en tanto que la aconfesionalidad también parte de esa autonomía, pero prevé relaciones de cooperación entre el Estado y las confesiones religiosas siguiendo diversos criterios distintos posibles.

Y luego está la imaginativa y, a mi juicio, excesivamente ”optimista” ”tercera vía” de la doctrina del Tribunal Constitucional que, en su Sentencia 46/2001, razonó en el sentido de considerar que la Constitución plasma la idea de aconfesionalidad o ”laicidad positiva”, en terminología también utilizada por, por ejemplo, el anterior Papa de la Iglesia Católica Benedicto XVI, que apeló a ella como desiderátum de regulación de un Estado ”sanamente laico”.

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El rey en Santiago: nacionalcatólico y borbón

julio 29, 2021

La familia real ante la estatua del Apóstol Santiago

Víctor Moreno, Nueva Tribuna, 29 de julio de 2021

Sigo reparando en el desprecio que la clase política muestra de forma ininterrumpida hacia la Constitución, esa carta magna que cada vez que la pronuncian se les hace la boca agua. Tanto constitucionalismo por aquí y tanta defensa de su marco constitucional por allá, ¿para qué? Para despreciarlo a la mínima ocasión disponible.

Y, si no, dígase ¿para qué sirve que la Constitución establezca que el Estado español es un Estado aconfesional si quienes deberían mostrarle más respeto que nadie lo único que hacen es ciscarse en él anteponiendo sus creencias religiosas a dicho marco constitucional?

Una y otra vez, se burlan de lo que ellos mismos han determinado que sea el cauce aconfesional por el que debe regirse el comportamiento público institucional de quienes son los representantes del Estado.

¿Cómo es posible que una ministra del Gobierno, un presidente de una comunidad autónoma y un alcalde de una ciudad, delegados eximios de un Estado aconfesional, se apresten a representar la ciudadanía, a todo el pueblo español, en materia religiosa? ¿Cabe mayor disparate? ¿Qué diríamos de un ateo asistiendo a un concilio vaticano representando las creencias de los católicos de una comunidad? Para colmo acompañados por el Jefe del Estado, como es el rey, aplaudiendo su ofrenda del pueblo español al apóstol Santiago. Quien mayor ejemplo tendría que mostrar como jefe de un Estado aconfesional es el primero en conculcar dicho principio constitucional. Alguien tendría que llamarle la atención por este mayúsculo desliz que, por cierto, se ha convertido en hábito detestable.

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El año santo compostelano y el rey

julio 19, 2021

Felipe Domingo Casas, Observatorio del Laicismo – Europa Laica, 19 de julio de 2021

Se acerca irremediablemente el domingo 25 de julio, día central de la celebración del año santo compostelano. Si es tradición prepararlo y celebrarlo siempre con solemnidad, a este año se añade la precaución debido a las circunstancias tan especiales que la pandemia ha impuesto. Las rutas xacobeas a Santiago tienen una larga, una de las más largas tradiciones europeas, para mover a sus ciudadanos de sus lugares de origen, por un doble motivo, el religioso, principal en tiempos pasados para mostrar sus creencias, y el turístico y andariego, más popularizado y masivo en épocas actuales.

Para impulsar el turismo a mayor escala del que hubo el año pasado, cien municipios, cinco autonomías y el Gobierno de España se han reunido para tomar medidas y hacer planes en beneficio de todos ellos, en muchos casos de la España despoblada a la que pertenecen, y que todo converja también en beneficio económico de Santiago y Galicia, final de todas las rutas o caminos. Todas las iniciativas que se pongan en marcha para incrementar los recursos económicos por la llegada de peregrinos y turistas son pocas, al mismo tiempo que se ponen los medios para hacer de las distintas rutas “un camino seguro” a Santiago a fin de ir alcanzando la normalidad.

Felipe VI acudió el año pasado a Santiago, aunque no le correspondía, aprovechando que habíamos salido del confinamiento, para hacer la ofrenda al Apóstol y darle gracias por haber superado la pandemia. En la visita, Felipe VI se citó a sí y allí mismo para este año. Lo hizo de una forma natural, como un acto propio de la agenda de la monarquía, sin tener que añadir nada más ni dar cuenta a nadie. Decidía cumplir con la “secular tradición” monárquica borbónica instaurada por Felipe IV.

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Cuando al arzobispo lo elige el Rey

abril 2, 2021

El Gobierno y el Nuncio del Vaticano inician el proceso para nombrar al nuevo vicario castrense

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El nuncio del Vaticano en España, Bernardito Auza, con Felipe VI tras entregarle sus credenciales en enero de 2020.ZIPI / EFE

Miguel González, El País, 2 de abril de 2021

En julio de 1976, el marqués de Mondejar, jefe de la Casa del Rey, acudió al Vaticano con un mensaje personal para el Papa: Juan Carlos I renunciaba al derecho de presentación de obispos. El nuevo rey se desprendía voluntariamente de un privilegio histórico de los monarcas de la Casa de Austria que Franco recuperó y el Concordato de 1953 consagró, sellando el control de la dictadura sobre la jerarquía eclesiástica. En virtud de esa prerrogativa, Franco elegía a los nuevos obispos a partir de una terna cocinada entre el Ministerio de Exteriores y el Nuncio del Papa en España. Finalmente, el Pontífice se limitaba a ratificar el nombramiento.

Mientras se mantuvo la simbiosis entre el Estado nacional-católico y una jerarquía que había bendecido la Guerra Civil como cruzada no hubo problema pero, tras el Concilio Vaticano II (1962-65), la Iglesia marcó distancias con el régimen y el engranaje empezó a chirriar, hasta el punto de que muchos obispados quedaron sin cubrir y se multiplicaron los obispos auxiliares, nombrados directamente por el Vaticano.

La renuncia del Rey, en 1976, fue ratificada por el Concordato de 1979, que abolió el privilegio de presentación de obispos, y la Constitución de 1978, que consagró el carácter aconfesional del Estado. Sin embargo, aún se mantiene un vestigio del antiguo régimen en el sistema de nombramiento del arzobispo castrense, bajo cuya jurisdicción están los miembros católicos de las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y la Policía Nacional, así como sus familias. El único cuya diócesis no tiene límites territoriales, pues abarca toda España, e incluso los contingentes desplegados en misiones internacionales.

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‘Gatopardismo’ eclesial: Tarancón y el apoyo de la Iglesia a la Transición (I)

agosto 20, 2020

“Desde ya antes de la muerte del dictador, la Iglesia concibió un Proyecto, que implicaba un verdadero proceso, para pasar de la dictadura a una monarquía parlamentaria y designó al hombre para llevarlo a cabo en la persona del cardenal Tarancón”

Tarancón y Juan Carlos I

Tarancón y Juan Carlos I

Gregorio Delgado del Río catedrático, Religión Digital, 20 de agosto de 2020

Nos cuenta César Vidal (1) que “la Iglesia católica tuvo un papel esencial -quizás el más relevante- para que todo cambiara de tal manera que todo, empezando por sus privilegios, quedara igual”. Vamos, que se rindió homenaje, una vez más, a Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

1. Todo cambiaría

Aunque muchos han alabado la misión, encomendada por Roma al cardenal Tarancón, entiendo que comprendía dimensiones susceptibles de valoración negativa. Cierto que. junto con el entonces Príncipe y futuro Rey, tuvo un protagonismo fundamental y que, al menos en apariencia, llevó el barco a buen puerto. Pero, desde una perspectiva eclesial, se trató de una estrategia hipócrita y contradictoria (Mt 6, 2-8), condenada por Jesús (‘ya recibieron su recompensa’), pues se buscaba ser “alabados de los hombres” y salvaguardar los propios y privilegiados intereses. ¡Contra testimonio y contrasentido manifiestos!

Estas conductas no casan con el espíritu evangélico. Espíritu que se espera que la Iglesia (sus más altos y significados líderes) testimonie. Se traducen, a la larga, en formas diversas de abandono de la propia institución, que las protagoniza. Cuando tantos, obispos y teólogos, responsabilizan de la situación actual del cristianismo en la sociedad española al laicismo y otras muchas vigencias fruto del espíritu de la secularización (modernidad), podrían preguntarse (reflexionar en serio) qué influencia pudo tener en el abandonismo de muchos los contra testimonios recibidos, como es el caso de la conservación de los privilegios disfrutados desde 1953, por gracia de la dictadura a la que apoyaron, hasta el momento presente. A partir de esta reflexión, es más que probable que ahora no volverían a intentar su mantenimiento. Al servicio, en la medida de lo posible, de su logro efectivo, se vienen dejando por el camino importantes girones de la tan coreada misión profética.

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Emociones sobre iglesia y monarquía

agosto 9, 2020

¡Grandes secretos son, Señor, los que vos hacéis y las gentes ignoran!
Lazarillo

Fragmento portada del libro de Miguel Herrero “El principio monárquico” (1972)

Ángel Aznárez, La Voz de Asturias, 9 de agosto de 2020

Escribí en Secularizaciones y patrimonios eclesiásticos lo siguiente: «Dos Instituciones esenciales, la monarquía y la Iglesia, con privilegios derivados de la misma persona de Franco, por su voluntad, carecieron de la sabiduría necesaria para administrarlos con prudencia y con cautela. Lo que hubiese supuesto una prueba de excelencia, ha resultado catastrófico, pues fueron a por todas, con resultado ya dramático por el Alea jacta est (muy interesante lo de la mañana de ayer, 25 de julio de 2020, en la iglesia de San Martiño Pinario en Santiago de Compostela». Aclaro que en esa Iglesia, estando en obras la Catedral compostelana, tuvo lugar el acto tan curioso y simbólico, que es  la Ofrenda al Apóstol Santiago realizada por el Rey y la contestación por el Arzobispo de la localidad.

Releído lo entrecomillado, resultan aspectos negativos ciertamente, como la carencia de sabiduría, prudencia, cautela, y con resultado de catástrofe por ambas Instituciones; mas no hay señales emitidas al lector que revelen el estado de ánimo o emociones del autor frente a las patologías institucionales, que pueden ser aquéllas de contento, como frotándose las manos, por ser antimonárquico o anticatólico, o que pueden ser de lamento, como pataleando al suelo, por ser monárquico o católico. Y el autor, que no quiere esconderse ante lo tan grave destacado, desea explicarse acudiendo a la biografía, tan cercana de la biología. Lee el resto de esta entrada »


Secularización y patrimonios eclesiásticos

julio 29, 2020

 

Ángel Aznárez, La Voz de Asturias, 29 de julio de 2020

«El drama está en nosotros, y nosotros somos el drama». Luigi Pirandello

Blumenberg, filósofo alemán, en La legitimación de la Edad Moderna, estudia el fenómeno de la secularización, que lo considera “como corroboración de un largo proceso en el que tiene lugar las paulatina desaparición de vínculos religiosos, de posturas trascendentes, de esperanzas en el más allá, de actos de culto y de una serie de giros lingüísticos fuertemente acuñados  tanto en la vida pública como privada”. La utilización de ese concepto, como escribiera S. Lefebvre, es dificultosa, pues tropezamos con los correlativos secularismo y secularidad, términos que aluden  a fenómenos socio-culturales de gran complejidad.

El jesuita nada sospechoso, José Gómez Caffarena, filósofo de la Religión, autor de El enigma y el Misterio (Trotta 2007), se interrogó sobre la secularización y escribe: «Secular, de saeculum, siglo, es una versión temporal en contraposición a “eterno”, que es una denominación de lo divino, Dios y lo directamente referido a él». Podemos añadir que en estos momentos España, por causas o raíces de diversa naturaleza, está viviendo una apoteosis de lo secular, con arrinconamiento de lo religioso, que deja a los llamados pastores de la grey católica (o Iglesia peregrina en España, tal como se dice a la moda), en un estado de perplejidad

El concepto de secularización, como todos los esenciales para comprender la realidad de lo específicamente humano, se fragmenta en una pluralidad de notas que representan aspectos parciales de un mismo objeto. Así, la secularización es interesante desde el punto de vista político, lo cual nos remite al pensamiento de Carl Schmitt, el cual fue considerado Kromjurist o el jurista oficial del Tercer Reich, y muy importante en la España del Estado Total. Sus planteamientos, sirviéndose también de los de Hobbes (El Léviathan), pudieron ser determinantes para los hipotecaristas españoles, autores de la reforma hipotecaria de los años cuarenta (Ley de 1944 y Decreto de 1946), base de las posteriores miles de inmatriculaciones a favor de la Iglesia Católica (la Diocesana). Respecto a Schmitt y España volvemos a remitirnos al libro de Miguel Saralegui Carl Schmitt pensador español. Añadimos lo no sabido: que era frecuente en los años setenta y siguientes, hasta su fallecimiento, encontrar a Schmitt, en paseo por las rúas compostelanas, pues su única hija, Ánima, estaba casada con un catedrático de la Facultad de Derecho de aquella Universidad. Lee el resto de esta entrada »


“Monarquía e Iglesia carecieron de la sabiduría necesaria para administrar sus privilegios con prudencia y cautela”

julio 28, 2020

Llama la atención, dadas las miles de inmatriculaciones practicadas, un afán eclesiástico por lo exclusivo, lo excluyente, la relación especial e “íntima” con las “cosas”, que es la propiedad, el más absoluto de los derechos patrimoniales y frente a todos o erga omnes”

Juan Carlos I y el cardenal Rouco

Juan Carlos I y el cardenal Rouco

Ángel Aznárez, Religión Digital, 28 de julio de 2020

“El drama está en nosotros, y nosotros pos somos el drama”. (Luigi Pirandello)

Hans Blumenberg, filósofo alemán, en La legitimación de la Edad Moderna, estudia el fenómeno de la secularización, que lo considera “como corroboración de un largo proceso en el que tiene lugar las paulatina desaparición de vínculos religiosos, de posturas trascendentes, de esperanzas en el más allá, de actos de culto y de una serie de giros lingüísticos fuertemente acuñados tanto en la vida pública como privada”. La utilización de ese concepto, como escribiera Lefebvre, es dificultosa, pues tropezamos con los correlativos secularismo y secularidad, términos que aluden a fenómenos socio-culturales de gran complejidad.

El jesuita nada sospechoso, José Gómez Caffarena, filósofo de la Religión, autor de El enigma y el Misterio (Trotta 2007), se interrogó sobre la secularización y escribe: “Secular, de saeculum, siglo, es una versión temporal en contraposición a “eterno”, que es una denominación de lo divino, Dios y lo directamente referido a él”. Podemos añadir que en estos momentos España, por causas o raíces de diversa naturaleza, está viviendo una apoteosis de lo secular, con arrinconamiento de lo religioso, que deja a los llamados pastores de la grey católica (o Iglesia peregrina en España, tal como se dice a la moda), en un estado de perplejidad

El concepto de secularización, como todos los esenciales para comprender la realidad de lo específicamente humano, se fragmenta en una pluralidad de notas que representan aspectos parciales de un mismo objeto. Así, la secularización es interesante desde el punto de vista político, lo cual nos remite al pensamiento de Carl Schmitt, el cual fue considerado Kromjurist o el “jurista oficial del Tercer Reich”, y muy importante en la España del Estado Total.

Sus planteamientos, sirviéndose también de los de Hobbes (El Léviathan), pudieron ser determinantes para los hipotecaristas españoles, autores de la reforma hipotecaria de los años cuarenta (Ley de 1944 y Decreto de 1946), base de las posteriores miles de inmatriculaciones a favor de la Iglesia Católica (la Diocesana). Lee el resto de esta entrada »