Los acontecimientos en Gaza siguen sucediéndose y nada ni nadie parece querer poner fin a la violencia que Israel ha desencadenado de una forma intensa y cruel desde octubre de 2023. Pero con las siguientes líneas no quiero reincidir en los juicios de valor ni en el posicionamiento que ya he manifestado en otros artículos que he escrito para este mismo medio, tales como Hamas ¿terroristas?; o Memoria democrática, más allá del franquismo. Únicamente utilizaré esta tribuna para tratar de despertar la reflexión particular de cada lector a partir de un pasaje bíblico que considero fundamental conocer en este momento y que dice así:
Cuando el Señor tu Dios te haya introducido en la tierra donde vas a entrar para poseerla y haya echado de delante de ti a muchas naciones: los hititas, los gergeseos, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos, siete naciones más grandes y más poderosas que tú, y cuando el Señor tu Dios los haya entregado delante de ti, y los hayas derrotado, los destruirás por completo. No harás alianza con ellos ni te apiadarás de ellos. Y no contraerás matrimonio con ellos; no darás tus hijas a sus hijos, ni tomarás sus hijas para tus hijos. Porque ellos apartarán a tus hijos de seguirme para servir a otros dioses; entonces la ira del Señor se encenderá contra ti, y Él pronto te destruirá. Mas así haréis con ellos: derribaréis sus altares, destruiréis sus pilares sagrados, y cortaréis sus imágenes de Asera, y quemaréis a fuego sus imágenes talladas.
El 19 de enero comenzó una tregua del genocidio de Israel en la franja de Gaza. Se cortaba de momento el bombardeo masivo, indiscriminado y continuado durante 15 meses. Pero la situación de ocupación, agresiones continuadas y violación de los derechos humanos de Israel sobre Palestina se mantienen desde hace 80 años. Todo ello se justifica en parte en el entorno israelí por razones religiosas (“pueblo elegido, tierra prometida…”).
En el programa 110 de Domingos Laicos Ana Baragaña y José Antonio Naz quieren hoy abordar y reflexionar sobre este aspecto del genocidio vivido en directo de la población Palestina.
Para hablar de ello contaron con dos personas comprometidas y activistas contra esta barbarie. Waleed Saled[1], nacido en Irak, investigador y profesor en Irak, Marruecos y España, donde ha ejercido también de traductor. En la actualidad es profesor emérito en la Universidad Autónoma de Madrid. Y Laurent Cohen Medina, miembro de la Asociación Catalana de Jueus i Palestins Junts y de IJAN, red internacional judía anti sionista, nacido en Paris de padres de la comunidad judía en Egipto. El apellido de su madre es de origen sefardí. Laurent lleva 30 años en Cataluña donde ejerce de traductor e intérprete.
El hotel King David de Jerusalén seguirá funcionando hoy con delicadeza, mientras no muy lejos se está produciendo un genocidio y caen las bombas indiscriminadas sobre Líbano y Gaza
Edificios bombardeados por Israel en Beirut, el 9 de octubre de 2024 / Scott Peterson (Getty Images) ___________________
Antes de empezar con este oficio de escribir, durante mi adolescencia yo tenía a los escritores y a los artistas como seres de otra naturaleza, tocados por la divinidad. Pero con el tiempo supe que desde siempre hubo poetas, pintores y músicos que además de tener la capacidad de crear toda clase de belleza eran auténticos facinerosos en su vida privada, empezando por los seres que pueblan la Biblia, libro sagrado, que contiene los crímenes más terribles, las batallas más sangrientas rematadas con degüellos de mujeres y niños, todo lo más sórdido del espíritu humano entreverado con los versos inmarcesibles del Cantar de los cantares, que inspiraron el Cántico espiritual a San Juan de la Cruz. Los delitos más nefandos cometidos por reyes y jueces de Israel se alternan con los consejos del Eclesiastés, que constituyen una profunda enseñanza sobre la fugacidad de los placeres, sobre la recompensa del esfuerzo, sobre las injusticias y la caducidad de la vida.
Alguien muy sabio ha escrito: “Si un día sientes que tu agnosticismo flaquea, lee la Biblia y desaparecerán todas tus dudas”.
Conferencia del catedrático Álvarez-Ossorio en el Congreso de la Juan XXIII
Ignacio Álvarez -Osorio ______________________
Ignacio Álvarez-Osorio Alvariño, Religión Digital, 8 de septiembre de 2024
La creación de Israel: un proyecto colonial
Desde su creación a finales del s. XIX, la principal reivindicación del sionismo fue la colonización de Palestina. En su libro El Estado judío de 1896, Theodor Herzl señala: “Considero que la cuestión judía no es una cuestión social ni religiosa, aunque muestre esta y otras facetas. Es una cuestión nacional y, para resolverla, debemos hacer de ella un problema de política internacional”. Desde entonces, los líderes sionistas se esforzaron por recabar el apoyo de las principales potencias occidentales a la creación de un Estado judío sobre Palestina con la idea de que se convirtiera en un bastión de Europa en pleno corazón del mundo árabe.
Herzl, que era un ferviente admirador del colonialismo europeo e intercambió correspondencia con el magnate británico Cecil-Rhodes, creador de la Compañía Británica de Sudáfrica, afirmó con vehemencia: “Para Europa representaríamos un bastión contra Asia: seríamos un puesto avanzado de la civilización contra la barbarie”.
El sionismo, por lo tanto, guarda no pocos paralelismos con el proyecto colonizador europeo y con la necesidad de mantener el control de la tierra y apropiarse de los recursos de los pueblos colonizados; además de desplazar y reemplazar al pueblo autóctono por medio del colonialismo de asentamiento.
Cada día nos sobresaltan, al despertar, las noticias sobre los asesinatos del ejército israelí en Gaza. Un día es una escuela bombardeada con cien personas allí refugiadas, todas asesinadas. Otro es un lugar de culto donde se encuentran personas creyentes rezando por el final de la invasión israelí. Otro, la destrucción de un hospital donde los médicos atienden a personas heridas. Otro, un campo de refugiados atacado con decenas de bombas y de muertos. Otro, una casa bombardeada por la aviación con todos los miembros de la familia asesinados. Otro, dos bebés gemelos gazatíes de cuatro días asesinados por un bombardeo mientras su padre iba a registrarlos su nacimiento. Siempre la misma escena de destrucción, humillación, dolor, sufrimiento, desolación, impotencia, sin ni siquiera capacidad de indignación. Ningún lugar es seguro en la Franja de Gaza desde que comenzó la invasión de las fuerzas armadas israelíes.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Wolker Türk, ha declarado que, desde el 7 de octubre en que Hamás asesinó a cerca de 1.200 personas muertas y secuestró a 250 rehenes, el ejército israelí ha asesinado a más de 40.000 civiles en Gaza, la mayoría mujeres, niñas y niños, a razón de 130 personas por día. Dicha cifra supone la eliminación del 2% de la población gazatí. A estas cifras hay que sumar las decenas de miles de personas que yacen bajo los escombros y de las personas heridas. Un millón setecientas mil personas han sido desplazadas en un viaje a ninguna parte sin contar con recursos básicos como el agua y los alimentos. Numerosos centros de refugio como escuelas, centros de salud o mezquitas han sido destruidos.
Contando con la Charanga Ventolín, presente siempre en las causas justas, ayer la solidaridad asturiana con Gaza se trasladó a Cantabria, acudiendo a la convocatoria del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, uno de los colectivos de apoyo a la Plataforma Cántabra de Apoyo a la Flotilla de la Libertad.
Pancarta que encabezaba la manifestación que portaba la tripulación del Handala __________________
Asturias Laica, 24 de junio de 2024
El barco que llegó este fin de semana a Santander, (de donde partirá rumbo a la Coruña y a distintas ciudades españolas antes de navegar a mediados de agosto hacia Gaza), lleva por nombre Handala, un personaje creado por Naji Al-Ali en 1969, caricaturista político palestino y uno de los dibujantes más leídos del mundo árabe, que fue asesinado en Londres en 1987. Es el dibujo de un niño descalzo, con la ropa hecha jirones, pelo en punta y de espaldas, símbolo de cómo el mundo ha dado la espalda a Palestina y que siempre tendrá diez años, la edad en la que su creador se convirtió de la noche a la mañana en refugiado, uno de los 750.000 refugiados de la Nakba en 1948.
El Handala, que había zarpado el primero de mayo de Oslo, viene a representar los más de 16.000 niñas y niños asesinados en Gaza, busca concienciar sobre la difícil situación del pueblo palestino y recabar a lo largo del trayecto apoyos para presionar a los gobiernos a que se exijan un alto el fuego permanente y ayudar a garantizar la autodeterminación y el cumplimiento de todos los derechos humanos del pueblo palestino.
Nikki Haley, política estadounidense del Partido Republicano, firmando unos proyectiles israelís / X _________________
Enrique Javier Díez Gutiérrez, Público, 6 de junio de 2024
El genocidio en Gaza y Cisjordania no es solo producto de una política de los dirigentes neofascistas y ultrarreligiosos extremistas de Israel. En primer lugar, porque este gobierno ha sido elegido por la población israelí que ha mantenido en el poder al jefe del partido de derecha radical Likud, Netanyahu, con tres investigaciones por corrupción abiertas contra él, quien gobierna con otros partidos ultraderechistas (Poder Judío, Sionismo Religioso y Noam), fundamentalistas y radicales, cuyos líderes se enorgullecen públicamente de ser supremacistas y racistas.
En segundo lugar, porque solo una minoría insignificante de esa población israelí se ha mostrado abiertamente contraria al plan colonial de saqueo, expulsión y erradicación sistemática de la población palestina de sus territorios que ha practicado el régimen israelí, gobernara quien gobernase, en los últimos 75 años.
En tercer lugar, porque este era un plan que ya estaba diseñado desde hace años, como lo muestran las declaraciones del propio Netanyahu en entrevista off the record en 2001 en la que expresa sus planes respecto de Gaza: «Lo principal es, ante todo, golpearles, no una sino varias veces, tan dolorosamente que el precio que paguen sea insoportable. Hasta ahora, el precio no es insoportable. [Me refiero a] un ataque a gran escala contra la Autoridad Palestina, haciéndoles temer que todo esté a punto de colapsar».
Decenas de estudiantes durante una acampada para exigir «un alto al fuego inmediato en Gaza», en la Universidad de La Rioja, a 15 de mayo de 2024, en Logroño, La Rioja (España) / José Sánchez / Europa Press _________________
El uso partidista que hace el Estado sionista de Israel del término antisemitismo es una estrategia rentable para seguir utilizando el victimismo como arma que censura cualquier mínima crítica a la barbarie que comete desde hace más de setenta años contra los palestinos inocentes, así como para chantajear a los sistemas políticos occidentales subyugados a las órdenes del gobierno de Tel-Aviv. Es el refugio que garantiza la cobertura jurídica y política para liquidar cualquier argumento que cuestiona su narrativa referente a la historia del pueblo judío, al sionismo o al Estado de Israel. Y al amparo del dominio del lobby sionista en Occidente el término se usa para proteger a Israel de cualquier responsabilidad y esconder la cruel ocupación de los territorios de Palestina, así como para justificar el genocidio de Gaza que se está llevando a cabo desde el mes de octubre de 2023. En definitiva, el antisemitismo se ha convertido en una espada amenazante en el cuello de los intelectuales, la prensa y los gobiernos para someterlos a la voluntad del sionismo.
Curiosamente, el concepto de antisemitismo no se conocía hasta finales del siglo XVIII, cuando por primera vez lo usa el historiador alemán August Ludwing Achlözer en 1781 en un estudio sobre los caldeos. Llama semitas a los pueblos del suroeste de Asia: acadios, babilonios, asirios, amoritas, arameos, cananeos, árabes y hebreos. La idea se toma del Antiguo Testamento que dice «Esta es la descendencia de los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, a quienes les nacieron hijos después del diluvio» (Génesis, 10).
La idea mítica de un pueblo escogido por Dios hace milenios que, después de las innumerables penalidades de la diáspora, tiene derecho a ocupar la Tierra prometida de sus antepasados es la clave principal del sionismo
La ira de Dios __________________
En «Conversación sobre la historia» hemos publicado numerosos trabajos sobre la guerra de Gaza y el exterminio del pueblo palestino por parte de Israel. Aparte del punto de vista del derecho Internacional, de la geopolítica y de la historia reciente −predominante en esos escritos−, nos ha parecido interesante señalar el factor religioso dentro del movimiento sionista, pues añade una perspectiva iluminadora sobre esta tragedia. La idea mítica de un pueblo escogido por Dios hace milenios que, después de las innumerables penalidades de la diáspora, tiene derecho a ocupar la Tierra prometida de sus antepasados es la clave principal del sionismo. Ello nos lleva a buscar analogías entre las prácticas del antiguo pueblo de Yahvé, que conquistó Palestina a punta de espada y exterminó a sus pobladores, y la actual política genocida del gobierno de Netanyahu.
Netanyahu, la última maldición bíblica (El factor religioso en el sionismo actual)
Mis compañeros de armas pensaban que habían entrado en un lugar que siempre les había pertenecido. Yo, por el contrario, sentía que había dejado atrás mi verdadero lugar
Shlomo Sand durante la invasión de Cisjordania. Junio de 1967
1.- La diversidad cultural y política de los judíos
Israel e Irán no son vecinos, por lo que no tienen conflictos fronterizos; tampoco existen razones históricas detrás de un choque que ya es militar. Israel fue fundado en 1948 como una teocracia judía (siendo, junto con Pakistán, los dos únicos Estados nacidos en base a una religión que no a una etnia, y ambos casi el mismo año y por la iniciativa de Gran Bretaña), mientras Irán «Tierra de los Arios» (que albergaba durante el Imperio Persa a las tierras palestinas como parte de su dominio), ha experimentado diferentes sistemas políticos. En 1978, por primera vez, Irán es gobernada por una teocracia chiita (TCHI) de extrema derecha, también instalada por potencias extranjeras, concretamente EEUU y Francia, para abortar la última gran revolución democrática del final del siglo XX, que estremeció el mundo de la Guerra Fría, en la mismísima frontera de la Unión Soviética.
En este marco, las relaciones de Irán con Israel han pasado por varias etapas: