El Gobierno topa con la Iglesia

marzo 10, 2019

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, junto al secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, en su reunión de octubre /EFE

Ángel Munárriz, Infolibre, 10 de marzo e 2019

El Ejecutivo, tras centrar su pulso con la jerarquía en la exhumación de Franco, deja sin culminar sus objetivos sobre inmatriculaciones, fiscalidad, educación y eutanasia / Sánchez, que tomó posesión con un gesto laicista, aparca los compromisos más ambiciosos del programa del PSOE, como derogar los acuerdos con la Santa Sede

El listón lo puso alto el propio Pedro Sánchez. Pero su Gobierno no lo ha superado. No sólo ha ocurrido con la exhumación de los restos de Franco, que el Ejecutivo aún pretende culminar antes de las elecciones del 28 de abril. Son numerosos los propósitos incumplidos hasta la fecha en políticas que afectan a la Iglesia católica. El Ejecutivo, nacido con un ceremonial laico, ha topado con la Iglesia a la hora de los hechos. Las tareas pendientes incluyen inmatriculaciones, prevención y castigo de abusos sexuales, educación y fiscalidad, entre otras.

Sánchez, que antes de ser presidente se manifestó reiteradamente a favor de las políticas laicistas, incluyó en el programa electoral del PSOE de 2016 la “supresión de la referencia a la Iglesia” en la Constitución, que debía incluir el “principio de laicidad”. El programa también recogía la “denuncia de los acuerdos con la Santa Sede de 1976 y 1979” –que abarcan aspectos jurídicos, educativos, de asistencia religiosa en el Ejército y económicos–, el “establecimiento de la fiscalidad general para aquellos bienes de las confesiones religiosas que no estén afectos a uso de culto o social”, el avance hacia la “autofinanciación de las confesiones religiosas”, la “reclamación de la titularidad” de los bienes inmatriculados sin título, y la “transformación de los lugares de culto en los centros públicos en lugares de oración multiconfesionales”…

Las expectativas cuando Sánchez se instaló en La Moncloa eran altas cuando. El 2 de agosto, tras una fulgurante moción de censura, Sánchez tomó posesión sin símbolos religiosos en la ceremonia, gesto imitado por el resto de su “Consejo de Ministros y Ministras”. Sus compromisos no sólo estaban expresados en el programa. El documento de su candidatura en las primarias de 2017 sostenía que España debía”consolidar su condición de Estado laico”, para lo que “tendrá que ser denunciado y derogado” el conjunto de acuerdos de 1976-1979. “Ninguna religión confesional deberá formar parte del currículo y del horario escolar”, señalaba este documento, que insistía en la “autofinanciación de la Iglesia, la secularización de las ceremonias y signos y la neutralidad de todas las instituciones”, para lo que se promovería una Ley de Conciencia y Libertad Religiosa.

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