Europa Laica se suma a las acciones para impedir el asesinato de Varisheh, Pakhshan y Sharifeh
Varisheh Moradi, Pakhshan Azizi y Sharifeh Mohammadi / La Teocracia Islámica ha ratificado la pena de muerte por ahorcamiento contra las activistas de Derechos Humanos iraníes. ¿Su delito? Enemistad con Dios_ Fuente ___________________
Desde su arresto en 2023 han sido sometidas a brutales palizas y torturas. El totalitarismo teocrático es el régimen que más mujeres ejecuta en el mundo: 31 en 2024.
Ellas forman parte de alrededor de un millar de pres@s encerrados en el corredor de la muerte. Sólo la semana pasada el régimen ejecutó a 52 iraníes. En 2024 fueron ahorcados al menos 901 personas.
Esta campaña política, mediática, diplomática y a pie de calle contra el uso de la pena de muerte por el régimen clerical-militar, centrada en estas tres compañeras, es una campaña ciudadana y abierta a adhesiones. Esperamos vuestra solidaridad,compromiso, colaboración y adhesión,para junt@s conseguir poner fin a la pena de muerte…
Un joven profesor de biología fue encausado en 1925 por enseñar las teorías de Darwin en EE UU, un conflicto que sigue coleando un siglo después. El juicio fue tan popular que fue el primero retransmitido en directo por la radio
El abogado y político estadounidense William Jennings Bryan defiende a la fiscalía durante el «juicio del mono» de Scopes, en Dayton, Tennessee, en 1925 / Archivo Hulton/Getty Images _______________________
Hace 100 años, en la Norteamérica rural se celebró un juicio del que podría decirse que merece una película, si no fuera porque ya se hizo: en 1960, Stanley Kramer dirigióInherit the Wind (La herencia del viento), basada en la obra de teatro homónima de Jerome Lawrence y Robert Edwin Lee, y que ficcionaba el famoso litigio en el que John Scopes, un joven profesor de biología de instituto, fue encausado por enseñar la evolución darwinista. El “juicio del mono de Scopes”, como se conoció entonces, fue un hito en la eterna batalla del pensamiento científico racional contra el negacionismo basado en creencias, un conflicto que sigue coleando un siglo después.
La historia comienza un domingo de 1921 con un sermón en la iglesia baptista de Dayton, Tennessee. Un predicador relata cómo una mujer perdió la fe después de asistir a un curso sobre evolución en la universidad. Entre los feligreses se encuentra un rudo granjero llamado John Washington Butler, que no se limita a escandalizarse como los demás; aterrado por la posibilidad de que alguno de sus hijos siga el camino de aquella mujer, al año siguiente se presenta a las elecciones de la Cámara de Representantes de Tennessee con una promesa electoral: en ningún centro educativo público se enseñará la teoría de Darwin.
Ahora que se están realizando muchos actos institucionales con motivo de los 50 años de la muerte del dictador, Domingos Laicos quiere aportar desde este programa un granito de arena a recordar cosas que pasaron en aquella época, que han permanecido poco visibles y no han sido muy recordadas desde las instituciones.
Para ello, José Antonio Naz y Ana Baragaña, que dirigen, y presentan Domingos Laicos, van a hablar del llamado Patronato de Protección a la Mujer, que estuvo funcionando en nuestro país desde 1941 hasta 1985, aunque siguen quedando residuos de sus actores. Y Para contarnos bien todo esto contaron con dos jóvenes periodistas investigadoras, que han dedicado varios años de su vida a escrutar documentos, entrevistar víctimas y personas estudiosas del tema, visitar centros, indagar en las instituciones, recabar todo tipo de datos…Se trata de Marta García Carbonell y María Palau Galdón, que han presentado las conclusiones de ese ingente trabajo en un libro, muy recomendable, con el título de “Indignas Hijas de la Patria”.
El Gobierno foral logra identificar documentalmente casi 300 bienes comunales inmatriculados por el Arzobispado de Pamplona y calcula que la cifra final podría ser de más de 1.700.
Un grupo de personas participa en una concentración contra las inmatriculaciones de la Iglesia en Pamplona / Foto de archivo Eduardo Sanz / Europa Press ____________________
Navarra es la única comunidad de España que se ha tomado en serio la recuperación de bienes inmatriculados por la Iglesia católica. Tiene una ventaja respecto al resto del país: cuenta con un inventario pormenorizado de bienes comunales pertenecientes a los municipios. Y además dispone de una ley específica que los protege como terrenos de dominio público. Tras 14 meses de trabajo, la Consejería de Desarrollo Rural ha logrado identificar documentalmente casi 300 bienes comunales inmatriculados por el Arzobispado de Pamplona. Y este tipo de fincas, al igual que las de dominio público, son inalienables, inembargables e imprescriptibles. Es decir: si se demuestra fehacientemente su naturaleza comunal, la Iglesia se habría apropiado de parcelas públicas y estaría obligada a devolverlas.
Pero hay más. En un primer rastreo, la Consejería navarra calcula que la cifra final de bienes comunales inscritos por el Arzobispado puede superar los 1.700. Si se confirma el dato, estaríamos hablando del mayor volumen de fincas públicas registradas por la Iglesia desde que estalló el escándalo de las inmatriculaciones hace ya casi veinte años. El hecho confirmaría los peores presagios de las organizaciones patrimonialistas que denuncian la «apropiación masiva» por parte de la jerarquía católica de terrenos y edificios en toda España.
La exministra socialista de Sanidad, que también fue ponente de la norma, considera que esta no permite paralizar las solicitudes por recursos presentados por familiares
María Luisa Carcedo, fotografiada en su casa en Gijón este pasado viernes / Manu Brabo _______________________
María Luisa Carcedo Roces (San Martín del Rey Aurelio, Asturias, 71 años) ha sido una de las protagonistas de la regulación de la eutanasia en España. Primero como ministra de Sanidad, entre septiembre de 2018 y enero de 2020, y luego como ponente por el PSOE de la ley orgánica que acabó reconociendo la práctica como un derecho de la ciudadanía —en vigor desde junio de 2021—. Esta licenciada en Medicina nacida en la cuenca minera asturiana ha sido parte del desarrollo de una norma que hoy se sigue topando con obstáculos en su aplicación.