La proporción de contribuyentes que marcan la X se ha estancado en mínimos históricos. Pese a ello, como se declaran más ingresos, la Iglesia Católica cuenta con más recursos
Cientos de cofrades durante una procesión en Zamora, en 2023 / Emilio Fraile (Europa Press) _________________
Yolanda Clemente (Gráficos)-Pablo Sempere, El País, 16 de mayo de 2025
Cada año, al enfrentarse a la declaración de la renta, millones de contribuyentes se topan con una decisión tan breve como simbólica: marcar o no la casilla de la Iglesia católica. Marcar esa X no implica pagar más ni recibir menos, pero el gesto tiene algo de reflejo ideológico, tradición heredada, acto de fe o simple inercia. Desde hace casi cuatro décadas, esa casilla es una especie de termómetro de la relación entre religión y la sociedad española. Al principio, la marcaban el 22% de los declarantes. Hoy, apenas lo hace el 10%.
El Principado impulsa el proceso para la identificación de los restos de la fosa común de El Rellán, en Grado. La consejería de Ovidio Zapico, en la que se integra la dirección general de Memoria Democrática, ha licitado el contrato para adjudicar a una empresa la identificación genética, «a través de metodología específica acreditada, de 61 víctimas exhumadas» y su relación con las muestras de ADN de posibles familiares.
El consejero de Ordenación de Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos, Ovidio Zapico, ha anunciado hoy que el próximo verano comenzarán los trabajos de identificación mediante ADN de las más de 60 víctimas del franquismo cuyos restos han sido hallados en la fosa común de El Rellán, en Grado. El departamento que dirige destinará más de 100.000 euros a estas labores.
La institución considera “prácticas irregulares” el examen específico que el Cabildo exige a los profesionales para poder realizar visitas guiadas al monumento patrimonio de la humanidad
El Defensor del Pueblo Andaluz ha emitido una recomendación a la Junta de Andalucía para que permita a los guías profesionales de turismo, acreditados y habilitados por la comunidad, que puedan acceder a la mezquita catedral de Córdoba “sin condiciones ni requisitos ajenos” a la normativa que regula sus funciones. Se refiere esta institución andaluza al examen adicional que el Cabildo de la localidad exige -y realiza- a estos profesionales para poder hacer visitas guiadas a este monumento patrimonio de la humanidad, una prueba que el Defensor considera “una práctica irregular” por entender que limita su ejercicio profesional, que les permite desarrollar su actividad en todo el territorio andaluz sin ningún otro requisito.
Según la Ley 13/2011 del Turismo de Andalucía, los guías de turismo son profesionales que prestan “información turística de forma habitual y retribuida” a los visitantes de bienes integrantes del Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. Para ejercer esta actividad, deben estar habilitados por la Administración turística de Andalucía. Esta habilitación se obtiene mediante la acreditación de requisitos como cualificación profesional y competencias lingüísticas, el reconocimiento de cualificaciones de otros estados de la UE, o la superación de pruebas de aptitud convocadas por la Consejería competente. La normativa andaluza y la europea garantizan el “libre desarrollo de la actividad” en Andalucía para los guías habilitados, incluso aquellos procedentes de otras Comunidades Autónomas, “sin necesidad de someterse a requisitos adicionales.
Ni las toneladas de incienso quemadas estos días pueden disimular cierto hedor: la ocultación de los delincuentes con sotana, la falta de misericordia para los que piden la eutanasia, el desprecio hacia los homosexuales y el odio a las mujeres
Habemus papam (Moretti, 2011). / Vertigo Films _______________________
¿Qué hicieron por nosotros los romanos? Los Monty Phyton olvidaron que además del alcantarillado y otras muchas ventajas disfrutadas por los habitantes del imperio –siempre que no fueran mujeres, esclavos o metecos– los romanos nos dejaron la Iglesia Católica. Y desde mucho antes del cristiano Constantino, casi podemos remontarnos a los idus de marzo y al apuñalamiento de Julio César por sus nobles compis, hartos de sus pujos antirrepublicanos. Los cardenales, vestidos de púrpura a imitación de los emperadores –el color más caro de aquellos tiempos– heredaron Roma, o sea, también su caos, sus desmesuras y sus conspiraciones. Incluso se clavan puñales, ahora mediáticos, afilados a base de bulos y propaganda –expertos son en el tema– para hacerse con el poder terrenal de la institución religiosa más antigua de la Historia. ¿Mensaje cristiano? Ni por el forro del capelo cardenalicio, oigan.
Pero eso es lo de menos. Volquetes de medios empuñaron el botafumeiro para sahumar los intríngulis de los asuntos papables como nunca antes en la historia. ¿Cómo contar sobre una de las instituciones más opacas del mundo? Tras la muerte del preboste anterior, la noticia era que no había ninguna noticia, así que televisiones, radios y digitales decidieron convertir en espectáculo cuasi eurovisivo –solo faltaba el televoto– la contienda entre un montón de hombres ancianos disfrazados de forma aparatosa y sus crípticos rituales medievales.