Granada ha conmemorado el pasado día 10 el 500º aniversario del traslado desde el antiguo convento de San Francisco, actual Parador Nacional, en el entorno de la Alhambra, de los restos mortales de los Reyes Católicos, con una serie de actos que se iniciaban con una misa en la Capilla Real, epicentro de la conmemoración.

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Europa Press / Tercera información, 12 de noviembre de 2021
El colectivo Granada Laica ha expresado su oposición a la conmemoración durante esta semana del quinto centenario del traslado de los restos mortales de los Reyes Católicos desde lo que fuera el convento de San Francisco –hoy Parador Nacional–, en la Alhambra, hasta la Capilla Real.
En una nota, expone que toda la conmemoración tuvo un carácter marcadamente confesional, “acorde con las costumbres del nacional-catolicismo franquista pero inaceptable en una democracia”. “Es inadmisible que el alcalde (en este caso, del PSOE) y otras autoridades civiles y militares participen en una misa de ‘acción de gracias’, en la Capilla Real, celebrada por el arzobispo de Granada, y que el mismo alcalde y el arzobispo coprotagonicen el resto de actos ‘cívico-religiosos’, acabando con un cántico en honor de la Virgen”, critica.
Comunicado de Granada Laica
Toda la conmemoración tuvo un carácter marcadamente confesional, acorde con las costumbres del nacional-catolicismo franquista, pero inaceptable en una democracia. Es inadmisible que el alcalde (en este caso, del PSOE) y otras autoridades civiles y militares participen en una misa (de “acción de gracias”, en la Capilla Real, celebrada por el arzobispo de Granada), y que el mismo alcalde y el arzobispo co-protagonicen el resto de actos “cívico-religiosos”, acabando con un cántico en honor de la Virgen.
Por otra parte, aquellos reyes serían, sí, muy ‘católicos’, pero no olvidemos que aquel catolicismo les llevó a actuaciones con las que violaron de manera atroz derechos humanos elementales de judíos, moriscos, gitanos e indígenas americanos.
Los creyentes católicos de hoy, y sus representantes, son muy libres de organizar, por supuesto, los actos que quieran, pero las autoridades públicas, civiles y militares, no deben participar en ellos, pues están, o deben estar, al servicio de toda la ciudadanía, por lo que se les exige tener un comportamiento aconfesional, lejos de rancias y antidemocráticas actuaciones como las que acabamos de contemplar.
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