La batalla entre secularización y democracia en Turquía

agosto 13, 2020

La reciente reconversión en mezquita de la iglesia de Santa Sofía, mal recibida en Occidente, representa un pequeño pero simbólico paso adelante en el proceso de islamización de Turquía. Otros países de Oriente Próximo también se juegan su futuro en una viva colisión entre los valores islámicos y seculares.

Santa Sofía en Estambul. / EFE

Santa Sofía en Estambul. / EFE

Eugenio García Tascón, Público, 13 de agosto de 2020

Las llamadas primaveras árabes de 2011 trajeron un repunte islamista de distintas categorías que fue aplastado sin contemplaciones en países como Egipto o Siria, o que está siendo aplastado en Libia estos días, sin tener en cuenta que algo parecido sucede en países que no participaron en las llamadas primaveras árabes, como Arabia Saudí, Bahrein o los Emiratos Árabes Unidos.

Tras la debacle general del islamismo de las primaveras, la Turquía de Recep Tayyip Erdogan se ha erigido como el último baluarte de la religión musulmana. Erdogan cuenta con el apoyo de Qatar, y los dos países se esfuerzan por salvar los muebles en Libia y plantan cara a los regímenes que aplastan al islam, lo que ha dado pie a una lucha abierta que en ocasiones trasciende a las meras declaraciones públicas.

En este contexto, Erdogan reconvirtió en mezquita la iglesia de Santa Sofía, que fue museo desde 1934, una decisión a la que se ha respondido con disgusto desde la comunidad occidental, sin tener en cuenta, como ha recordado cierta prensa turca, que más de 300 mezquitas otomanas fueron convertidas en iglesias en su momento sin provocar ninguna condena occidental.

La conversión de santuarios de una religión a otra viene de antiguo. En los albores del islam, los musulmanes convirtieron la que hoy se conoce como mezquita omeya de Damasco, que hasta entonces había sido una iglesia. Un camino inverso siguió la mezquita de Córdoba, y la lista sería muy larga de enumerar en las dos direcciones.

En el caso de Santa Sofía es difícil decir qué es lo que ha movido al presidente turco a dar ese paso, quizás puedan encontrarse varios motivos. Uno podría ser la voluntad de Erdogan de sacudir a sus propios votantes, otro podría ser dar muestras de poderío ante sus rivales, incluso en Europa, y otro podría ser una muestra de fervor religioso, o simplemente el deseo de corregir lo que hace muchos años hizo el secularismo de Mustafa Kemal Ataturk. Lee el resto de esta entrada »


Santa Sofía y la intolerancia religiosa

agosto 10, 2020

“Como ateo y librepensador, me parece que medidas como esa, no suponen un avance hacia una convivencia universal, libre de dogmatismos…Ahora bien, habrá que tener poca memoria o poco escrúpulo para afirmar, como hace la Conferencia Europea de Iglesias (CEI, un conglomerado cristiano de católicos, anglicanos, baptistas, luteranos, metodistas, ortodoxos, pentecostales, reformados,..), que ese paso supone “crear un terreno fértil para la violencia y la intolerancia religiosa”…

Marc Cabanilles

Marc Cabanilles, Levante, 10 de agosto de 2020

Que una persona como el presidente turco Erdogan, ejerciendo un nacionalismo chovinista, decida convertir la basílica de Santa Sofía (museo desde 1934), en una mezquita para rezo de los musulmanes, entra dentro de lo lógico atendiendo a la personalidad del gobernante, empeñado en la destrucción de la laicidad del estado turco, instaurada en el primer tercio del pasado siglo por Mustafa Kermal, Atartük, primer presidente y fundador de la Turquía moderna.

Como ateo y librepensador, me parece que medidas como esa, no suponen un avance hacia una convivencia universal, libre de dogmatismos, respetuosa con las creencias o no creencias de las personas y encaminada a promover reconciliaciones y diálogos.

Ahora bien, habrá que tener poca memoria o poco escrúpulo para afirmar, como hace la Conferencia Europea de Iglesias (CEI, un conglomerado cristiano de católicos, anglicanos, babtistas, luteranos, metodistas, ortodoxos, pentecostales,  reformados,..), que ese paso supone “crear un terreno fértil para la violencia y la intolerancia religiosa”.

A la CEI, a estos próceres de la libertad, que en el fondo piensan como el presidente turco, rezan al mismo dios y comparten el mismo profeta Abraham, habrá que recordarles que algunas de las grandes catedrales existentes en el estado español, o bien están construidas sobre las ruinas de la correspondiente mezquita (Sevilla) o simplemente han cambiado su uso a templo católico (Córdoba). O las numerosas sinagogas judías de Toledo, expropiadas y convertidas en iglesias tras la traumática e injusta expulsión de los judíos, bendecida y apoyada por la iglesia. Y no hace falta fijarse en grandes catedrales o sinagogas. Aquí en la Comunidad Valenciana tenemos algunos ejemplos de mezquitas musulmanas convertidas en ermitas católicas, como la ermita de Santa Ana, antigua mezquita de la Xara en Simat de La Valldigna. Lee el resto de esta entrada »


Llanto por la mezquita de Santa Sofía

julio 21, 2020

Fue basílica, templo islámico y, desde 1935, museo. Ahora vuelve a convertirse en un edificio religioso.

La virgen y las inscripciones islámicas. En Santa Sofia, Estambul. / dpa

Patricia Kolesnicov, Clarín, 21 de julio de 2020

De repente, nuestro guía lloraba. Nos había guiado por media Turquía, nos había mostrado su belleza y su gloria, había minimizado asuntos ríspidos, había gambeteado cualquier pregunta sobre el genocidio armenio. Habíamos visto el mar, la historia, las fábricas de alfombras. Habíamos desayunado con tomate, yogur y pepino, habíamos cenado delicias, habíamos temblado de emoción frente a la nada que quedaba de Troya. Y ahora, discretamente, se le caían las lágrimas. ¿Por qué? Por cierto resultado electoral, su país seguiría gobernado por un partido moderadamente islámico. Pero cada vez más islámico.

Ya habíamos visto, en las calles de Estambul, un trío de mujeres que se repetía: una iba con jeans, una con la cabeza cubierta por un pañuelo, la tercera toda cubierta por una especie de piloto largo. Eran abuela, madre, nieta. En ese orden: la abuela era la del jean.

Es que la historia no es una flecha que avanza hacia adelante -¿qué es adelante?- sino que va y viene. Después de la Primera Guerra Mundial y de la mano de Kemal Ataturk, Turquía -la tierra de mis bisabuelos- se fue convirtiendo en un país laico. Terminó con las escuelas teológicas, dejó atrás la ley islámica y la reemplazó por un código civil basado en el suizo. Las mujeres empezaron a votar en 1934. Y ningún clérigo tuvo poder sobre el Estado. Lee el resto de esta entrada »


Santa Sofía como símbolo

julio 16, 2020

La religión ha sido, históricamente, un factor de gran potencial para imponer intereses políticos…

Santa Sofía como símbolo

Santa Sofía

Juan Antonio Sacaluga, Nueva Tribuna, 16 de julio de 2020

La religión ha sido, históricamente, un factor de gran potencial para imponer intereses políticos. Sin embargo, sistemas políticos edificados sobre la hegemonía de los valores religiosos no desdeñan pactos o alianzas con agentes que se asientan sobre principios incompatibles con las creencias religiosas. Estos días hemos asistido a varios ejemplos.

En Turquíael presidente Erdogan ha anunciado la culminación de una vieja aspiración: convertir de nuevo el templo intercultural de Santa Sofía en una mezquita. En 1934, Atatürk, el hombre que trató de modernizar Turquía tras el hundimiento del Imperio Otomano, la convirtió en un museo, para proteger el legado de todas las civilizaciones que han enriquecido uno de los sitios más emblemáticos de la tierra.

Los islamistas turcos, repetidamente perseguidos y privados durante decenios de la notoriedad política que correspondería a su hegemonía social, albergaban la recuperación de Santa Sofía como lugar de culto musulmán, recuperando así la función que le fue asignada tras la conquista de Constantinopla en 1452 (1). Desde el siglo VI, Santa Sofía había sido el templo más emblemático del cristianismo ortodoxo, erigido por el emperador Justiniano sobre las ruinas de una vieja iglesia edificada por Constantino (2).

Erdogan acude a la simbología religiosa para imprimir una vuelta de tuerca más a su proyecto de nacional-autoritarismo, en un momento político delicado. A la crisis de su modelo de desarrollo se ha unido la depresión de la actividad económica provocada por el coronavirus. El presidente turco ha conservado el control político, pero su base electoral es más débil cada día y tiene precisamente en Estambul, la ciudad que lo encumbró, el mayor foco de protesta (3). La utilización de las creencias como elemento aglutinador es un recurso habitual del AKP, el Partido de la Justicia y el Desarrollo, pero Santa Sofía era la joya más preciada de ese botín político-religioso. Lee el resto de esta entrada »