SENADO: Aprobada Moción sobre exhumación de Franco del Valle de los Caídos y la modificación y mejora de la Ley de la Memoria Histórica (Vídeos)

noviembre 21, 2018

PP, Ciudadanos, UPN y Foro Asturias no se han sumado a la condena del franquismo aprobada esta mañana en el Senado.

Presentación de la moción por Francesc Antich Oliver (GS) / Senado, 21 de noviembre de 2018

El pasado 13 de noviembre el Grupo Parlamentario Socialista en el Senado registró una moción sobre la exhumación de Francisco Franco Bahamonde del Valle de los Caídos y la modificación y mejora de la Ley de la Memoria Histórica.  En ella insta a las fuerzas políticas representadas en la Cámara Alta a que condenen “rotundamente el franquismo y cualquier acto de exaltación del mismo” a la vez que incluye el apoyo a la exhumación de los restos del dictador del Valle de los Caídos, “para acabar así con la anomalía histórica que supone mantener enterrado al dictador en un mausoleo público” y para poner fin a “aquellos elementos que suponen una apología” a la dictadura y cumplir así con la llamada Ley de  Memoria Histórica. Pide también apoyar la Resolución del Parlamento Europeo que insta a prohibir a “cualquier asociación o fundación” que exaltan el fascismo. (Moción en PDF)

Esta mañana en el Senado, con 97 votos a favor y 136 abstenciones, ha salido adelante.

De las enmiendas presentadas, (entre ellas la del PP que pedía incluir también la ilegalización de fundaciones o asociaciones que exaltaran el comunismo o la de Foro que pedía la condena de los crímenes de la II República y los episodios violentos de la revolución de octubre del 34), el Grupo Socialista ha aceptado dos del Grupo Parlamentario Vasco y una (la número 6) de las presentadas por Unidos Podemos. (Documento Enmiendas: Sesión Planaria número 48 / 21 de noviembre Punto 5.3)

PP, Ciudadanos, UPN y Foro Asturias se han abstenido y no se han sumado a la condena del franquismo; han votado a favor, además del grupo proponente, Unidos Podemos, ERC, PdeCat y del PNV.

Tras la presentación de la moción a cargo del senador socialista Francesc Antich Oliver, siguió el turno de defensa de las enmiendas presentadas, y al Turno de posicionamiento del Grupo Socialista siguió el de los representantes de los distintos Grupos, y la votación.

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La Iglesia de Franco

noviembre 21, 2018

Franco en la iglesia de Santa María. (Fondo Car-Kutxa Fototeka) / vía Público

Julián Casanova, InfoLibre, 21 de noviembre de 2018

El 17 de abril de 1946 Francisco Franco envió una carta a Rigoberto Doménech y Valls, arzobispo de Zaragoza. El español “es el único Estado verdaderamente católico que hoy existe”, le decía el Generalísimo, y por eso le “acechan” la masonería y el comunismo, “por su condición de católico y anticomunista”.

No se trataba de una declaración aislada. Franco pudo comprobar muchas veces a lo largo y ancho de su dictadura lo útil que resultaba ese recurso al catolicismo. Gustaba mucho a los obispos, satisfechos con que los grandes problemas históricos de España hubieran acabado así, con el sueño cumplido de un Estado “verdaderamente católico“, en pleno siglo XX y después de todas las guerras y revoluciones imaginables.

El nacionalcatolicismo, como antídoto perfecto frente a la República laica, el separatismo y las ideologías revolucionarias, tuvo un significado específico para burgueses y terratenientes, para los militares y para un amplio sector de pequeños propietarios rurales y clases medias urbanas. El nacionalcatolicismo resultó una ideología eficaz para la movilización de todos esos grupos que se propusieron desterrar los conflictos sociales y darles una solución quirúrgica. El nacionalcatolicismo, pensaban sus defensores, tenía raíces profundas y lejanas en la historia de España, en la época imperial de los Reyes Católicos, en la Edad de Oro y en la Contrarreforma. De la decadencia posterior eran causantes las diversas herejías extranjeras, el protestantismo, el liberalismo y el socialismo, a las que los malos españoles se habían agarrado. Desde Menéndez Pelayo a finales del siglo XIX hasta los apologetas católicos del orden y la autoridad de los años veinte, esa visión fue repetida en manuales escolares, publicaciones religiosas, cartas pastorales y sermones. Lee el resto de esta entrada »


Escuela pública y Religión

noviembre 21, 2018

Por la fuerza de un tratado internacional no puede imponerse una asignatura que no tiene acomodo en un Estado confesional

Profesor de Religión en el instituto Vega del Jarama, en San Fernando de Henares (Madrid) / Bernardo Pérez / El País

Cayetano López, El País, 21 de noviembre de 2018

Supongamos que un país extranjero opina que la presencia de una determinada asignatura en nuestro sistema de enseñanza es insuficiente y solicita que se firme un convenio internacional que nos obligue a incorporar esa asignatura en la modalidad que mejor convenga a ese determinado país. Imagino que nuestras autoridades rechazarían de plano semejante idea y reivindicarían, en uso de nuestra soberanía, su responsabilidad en el diseño del currículo que deben estudiar nuestros escolares. Nadie puede estar más interesado en la educación de los escolares de un país que sus propias autoridades. Pues bien, esa hipótesis inaceptable es precisamente lo que sucede con la enseñanza de la Religión Católica, y el convenio internacional existe. En efecto, dicha enseñanza está regulada por los convenios con el Vaticano firmados en 1979, y que nuestros Gobiernos deben cumplir escrupulosamente. La obligatoriedad de la oferta de dicha asignatura en nuestros centros públicos se deriva de dicho convenio, así como la consideración de docentes para quienes la imparten, designados por las autoridades eclesiásticas, por encima de cualquier procedimiento para la selección del profesorado fijado en nuestras leyes.

Pongo el énfasis en el aspecto del tratado internacional porque en todos los debates y discusiones en que he participado sobre este asunto, después de hablar de los aspectos pedagógicos y formativos, la última ratio, el argumento definitivo para defender la postura de que hay que incluir la Religión Católica en la escuela, es que, sean cuales sean los argumentos que puedan aducirse, el Estado español está obligado por ese tratado internacional. Y quienes así razonan pasan, de forma inadvertida, a actuar como representantes del otro Estado firmante en lugar de ciudadanos preocupados por la calidad de nuestro sistema escolar y de nuestra democracia. Por otra parte, cuando este asunto ha sido examinado en alguna de sus vertientes por los tribunales, el fallo se ha basado exclusivamente en la existencia de un tratado que nuestras autoridades deben cumplir.

Y cuando se menciona el dichoso tratado, parece que estuviera hablándose de algo inmutable, algo así como la ley de la gravitación universal, ineludible y sobre la que no tenemos control alguno. Aunque un convenio entre dos países es algo aceptado voluntariamente por las dos partes y puede modificarse según procedimientos normalmente contemplados en él. No se trata de una circunstancia impuesta por terceros ajenos a los firmantes. Por eso es urgente que el Gobierno español requiera la modificación de los acuerdos con el Vaticano, quizá también en otros aspectos, pero desde luego en el apartado que se refiere a la enseñanza de Religión en la escuela pública. Es un obstáculo prominente en la tarea de diseñar una escuela pública eficaz en un entorno institucional no confesional. Lee el resto de esta entrada »