El mapa de las inmatriculaciones: la Iglesia católica se apropia de templos, ermitas, fortalezas, murallas, frontones y quioscos

noviembre 10, 2018

Las instituciones eclesiásticas han desatado durante décadas una voracidad inmobiliaria que ha acabado por colmar la paciencia del Gobierno, que ha ordenado el rastreo de su actividad inmobiliaria.

Imágenes de la Seo de Zaragoza, de la iglesia de San Juan de los Panetes, de la Mezquita de Córdoba, y de la Giralda de Sevilla / Público

Eduardo Bayona, Público, 10 de noviembre de 2018

¿Cuántos bienes ha inmatriculado la iglesia española a su nombre en las últimas décadas? El diputado socialista Antonio Hurtado estima que han podido ser en torno a 40.000, aunque investigaciones como las de los ayuntamientos de Zaragoza, que detectó 49 en la ciudad, y de Córdoba (401), o las de los gobiernos de Aragón (2.023 entre 1998 y 2015) y Navarra (1.086), apuntan que cualquier estimación puede resultar errónea.

La inmatriculación es una figura jurídica que permite a las personas físicas y jurídicas anotar a su nombre en el registro, en un trámite que cuesta en torno a treinta euros, la posesión de fincas tanto urbanas como rústicas (solares, edificios, viviendas, locales, campos) cuya propiedad pasa a adquirir si en un máximo de treinta años nadie documenta que es otro el propietario. Eso ha sido y sigue siendo posible, siempre que se demuestre documentalmente la posesión.

Sin embargo, una reforma de la Ley Hipotecaria en 1998, bajo el Gobierno de José María Aznar, permitió que hasta 2015 las instituciones eclesiásticas pudieran autocertificarse esa posesión, lo que dio lugar a una inaudita actividad registral por parte de la iglesia, que anotó a su nombre en ese periodo miles de fincas urbanas y rústicas de todo tipo.

Aunque la cosa había comenzado antes. En los años 80 y 90, los registradores comenzaron a aceptar esos autocertificados como prueba suficiente pese a que la legislación vigente, datada en 1946, prohibía expresamente inmatricular edificios dedicados al culto. Eso dio lugar a una primera oleada de inscripciones que incluyó monumentos emblemáticos en muchas ciudades. Lee el resto de esta entrada »