La hermandad retiró este pasado jueves el último recuerdo en la Basílica del general Gonzalo Queipo de Llano, en cumplimiento de la nueva Ley de Memoria Democrática
La placa conmemorativa del centenario del nacimiento de Queipo de Llano estaba junto al busto de San Juan Pablo II / EFE Raúl Claro
Era la última reminiscencia de Gonzalo Queipo de Llano en la Basílica de la Macarena. Tras su exhumación en la noche del pasado miércoles, sólo se conservaba una placa conmemorativa del centenario de su nacimiento junto a las tumbas del general y de su esposa, Genoveva Martí. Un recuerdo que, en cumplimiento de la nueva Ley de Memoria Democrática, también debía desaparecer del templo macareno .
Paqui Maqueda, la única representante del movimiento memorialista presente en los alrededores de la Plaza de la Esperanza Macarena durante la noche de la exhumación fue la encargada de advertir que la Asociación Nuestra Memoria avisaría a la Secretaría de Estado de Memoria Democrática de la presencia de esta placa en la capilla de San José de la Basílica de la Macarena.
Las parroquias de San Gonzalo y Santa Genoveva toman sus nombres de Gonzalo Queipo de Llano y su esposa, Genoveva Martí: estos templos dan además sus denominaciones populares a sendas hermandades
Una alfombra cubre las zonas donde estaban las sepulturas de Queipo de Llano y su esposa en la basílica de La Macarena / Europa Press
En Sevilla es posible pasear por la barriada de San Gonzalo y rezar en la parroquia de San Gonzalo, que deben su nombre a Gonzalo Queipo de Llano. Al mismo tiempo, es probable que la mayoría de paseantes e incluso de orantes ignoren este dato. También hay una parroquia de Santa Genoveva, así llamada por la esposa de Queipo, Genoveva Martí. De hecho, los nombres de estas parroquias están en el origen de los nombre populares de las hermandades de San Gonzalo y Santa Genoveva. Hay una Fundación Queipo de Llano de ayuda a la «infancia desvalida» con sede en el barrio de Los Remedios.
No, la exhumación de los restos de Queipo de la basílica de La Macarena, donde reposaban con honores desde 1951, no ha borrado su huella de Sevilla. La más profunda reside en el daño infligido por el principal responsable militar de la represión en el sur de España. Pero hay otra huella, la que imprimen su nombre y el de su esposa, repartida por varios puntos de la ciudad, dejando constancia de que aún hay un tributo vigente al general golpista.
El quid de la cuestión es que ese homenaje aparece difuminado tras el santoral y la tradición.
La Plataforma por la Defensa del Patrimonio de Sevilla, que trabaja por la reversión de las inmatriculaciones realizadas por la jerarquía de la Iglesia Católica, rechaza plenamente el homenaje proyectado por el Ayuntamiento de Marchena a José Asenjo, ex obispo de la Diócesis de Córdoba y ex-arzobispo de la archidiócesis de Sevilla por cuanto suponen una violación del Derecho, al apropiarse de varias propiedades del común.
Monseñor José Asenjo, como vicario apostólico de la Diócesis cordobesa, inmatriculó —de hecho se apropió— de una serie de lugares de interés histórico y cultural, empezando por la propia Mezquita, cedida al culto como Catedral y un número indeterminado de propiedades del común, tanto edificios de culto como de uso residencial, que lo han convertido en el primer inmatriculador del Estado porque, una vez elevado a Arzobispo de la Archidiócesis de Sevilla, continuó esa tarea, principalmente, en la Diócesis hispalense.
Hay más ejemplos de esta ignominia registral en el entorno geográfico de Marchena. Además del escándalo de las 22 fincas rústicas y los cinco templos de culto inmatriculados en Arahal por el método trilero del artículo 206 de la ley hipotecaria, al señor Asenjo no le tembló la mano a la hora de apropiarse, sin más prueba de propiedad que su palabra, de la Iglesia de San Pedro Martir, el Convento de la Purísima Concepción, la Iglesia Santa María de la Mota, la Parroquia de San Sebastián, la Capilla de San Lorenzo, la Parroquia de San Juan Bautista, la Parroquia de San Miguel y el Convento de la Iglesia de San Agustín, por poner algunos ejemplos de la localidad, aunque hay más en otras, como en El Coronil.
La Hermandad de la Macarena, la más numerosa de España con unos 16.500 miembros, no sólo trasladó su sede a la basílica que promovió el general franquista, y de la que tiene que salir por la Ley de Memoria, sino que también cambió su estilo y espíritu “popular”
Queipo de Llano, a la izquierda de la imagen de la virgen, restituyó la corona de oro de la Macarena el 27 de febrero de 1937, siendo recibido en el mismo acto como Hermano Mayor Honorario / Revista Calvario
“¡Viva la Virgen de la Esperanza!”, logró decir “en un grito” Gonzalo Queipo de Llano “con lágrimas en los ojos y todo emocionado” el 18 de octubre de 1936 cuando le fue entregada la corona de la virgen, refrendado por los 1.200 hermanos, con un solo voto en contra, que integraban entonces la corporación macarena. Así consta en el libro editado por la Editorial Guadalquivir, monográfico acerca de la Hermandad de la Macarena, con motivo del XXV Aniversario de su Coronación Canónica, editado en 1989. Hermano Mayor Honorario, como Franco, es conocido que el general golpista ordenó construir la basílica donde, por ahora, reposan sus restos mortales. Queipo de Llano, cuenta aquella publicación, no quiso disponer de la corona y “en un acto íntimo, pero solemne, el 27 de febrero de 1937, efectuó la devolución de la preciada joya”, que volvió a ser colocada en la imagen de la virgen.
Aquella entrega de la corona de oro se produjo apenas unos meses después del golpe de Estado “para que se utilizara como fondo y fuera provechoso para la causa”, apunta el historiador Francisco Espinosa, autor de ‘La justicia de Queipo’, entre otras muchas publicaciones, quien alude a un posible “trasfondo económico” en aquella operación. Pero más allá de la corona de ida y vuelta, y de las cuentas pendientes del último responsable de más de 45.000 muertes en Andalucía, ¿qué relación hubo entre lo que era “una hermandad de barrio”, como apunta el historiador José Villa, y uno de los principales cabecillas del golpe de estado del 36 cuya tumba tiene las horas contadas en la capilla del Santo Cristo de la Salvación de ‘su’ basílica?
Escribí este artículo el 22 de agosto de 2012. Diez años y 2 papas después la corporación católica no ha cambiado, por lo que lo considero de plena actualidad.
El 14 de agosto de 2012 fue inaugurada por el entonces alcalde, Juan Ignacio Zoido, y el arzobispo, Juan José Asenjo, la estatua a Karol Wojtila, para los católicos papa peregrino Juan Pablo II. Veinte metros cuadrados del espacio público y cuatro metros de altura, o sea, ochenta metros cúbicos, albergan el ya cotidiano homenaje en bronce a este personaje. La iniciativa había sido promovida por la asociación Pro Monumento a Juan Pablo II en Sevilla, que curiosamente se autodefine “apolítica y aconfesional”. En la placa reza “Sevilla a Juan Pablo II”, como si toda la ciudadanía sevillana perteneciera a esa asociación.
“El gobierno municipal ha estado recurriendo esta cuestión para no hacer público los datos, hasta que el Supremo le ha enmendado la plana” ha afirmado Rojas, portavoz del grupo municipal Adelante Sevilla (IU-Podemos)
El portavoz del grupo municipal Adelante Sevilla (IU-Podemos), Daniel González Rojas, ha anunciado este miércoles que su formación política «volverá a pedir» al Ayuntamiento de Sevilla que publique, a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo que le ordenaba a ello, la información de los bienes inmuebles de propiedad pública que están exentos de pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI).
González ha recordado la sentencia del Supremo, del pasado agosto, en la que se ordenaba al Consistorio a que, «a la mayor brevedad», facilitase estos datos al Consejo de Transparencia y Protección de Datos de Andalucía, ya que «nada obsta» a que se facilite la información sobre los inmuebles del Estado, las comunidades, los consistorios locales o de países extranjeros ubicados en Sevilla que «gozan» de ese privilegio y «la causa de dicho beneficio, así como el importe de la exención, en la medida que no constituyen datos protegidos».
Esta sentencia parte de un requerimiento que realizó la asociación Andalucía Laica al Consejo de Transparencia y Protección de Datos y que emplazaba al consistorio sevillano a detallar los «bienes inmuebles que estén exentos del pago del IBI» y «de sus domicilios, cuantía y causa legal de esa exención, así como la titularidad de los mismos en el caso de que esta recaiga en el Estado, las comunidades autónomas y las entidades locales».
La ‘Plataforma en defensa del patrimonio de Sevilla’ ha tenido acceso a las notas registrales de hasta 27 inmuebles inmatriculados por la Archidiócesis en el municipio sevillano de Arahal
La ‘Plataforma en defensa del patrimonio de Sevilla’ ha calificado de “auténtico negocio” la inmatriculación de hasta 27 inmuebles realizada por la Archidiócesis de Sevilla, de los cuales 22 son fincas rústicas, en el término municipal de Arahal.
Tras solicitar la información correspondiente al Registro de la Propiedad, la plataforma denuncia que cuatro de esas fincan han sido vendidas tras su inmatriculación y que “la Archidiócesis se ha lucrado en más de 100.000 euros con estas ventas”. A todo esto, según denuncian desde la plataforma, habría que sumar “el rendimiento económico de más de 22 hectáreas de olivar durante todo este tiempo”.
Además, desde la plataforma temen que el listado de bienes inmatriculados por la jerarquía eclesiástica sea mayor, dado que los 27 inmuebles mencionados son los mismos del listado presentado en 2021 por el Gobierno Central, un listado que “tiene importantes límites al no incluir el patrimonio inmatriculado antes de 1998 y al no permitir identificar los bienes inmatriculados de forma correcta”.
Los fenómenos de la religiosidad popular sevillana no son neutros. Aunque se los quiera contemplar como expresiones transversales amparan poderes particulares. Con sutileza o suficiencia, sus omnipresentes gestores pueden torcer la vida urbana a favor de sus gustos y definir qué es sevillano y qué no. Emplazar una “Santa Misión Evangelizadora” destinada a algunos barrios periféricos ha sido el último de sus hitos.
Manuel Losada
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Manuel Losada Gómez, El Salto, 8 de noviembre de 2021
A finales de este último mes de septiembre, la Hermandad del Gran Poder anunció una salida extraordinaria de su imagen más conocida. Después de dos años de ausencia, Sevilla tiene hambre atrasada de procesiones. Y más aún dado que durante las dos últimas décadas la Semana Santa se ha comido el calendario con eventos cofrades fuera de fecha. Nada anormal pues. Salvo que la procesión se convocaba como una “Santa Misión Evangelizadora” para los barrios objeto de su visita. Redacciones y emisoras de radio se encargaron de resaltar con denuedo uno de ellos: Los Pajaritos, que comparte el podio de la pobreza en Sevilla con Torreblanca y el Polígono Sur.
Quizás debido al temor reverencial que infunde el colectivo cofrade, pocos se han atrevido a reparar en el agravio que supone tal despliegue de paternalismo, reminiscencia de las estampas de la España más berlanguiana. No deja de ser significativo que, a poco más de una semana del 12 de octubre, “Fiesta de la Hispanidad”, el icono y su cortejo de administradores y acólitos desciendan a visitar otros mundos en “misión evangelizadora”. El esquema mental implícito tiene, en efecto, mucho de pensamiento colonial. La marginalidad que define a ciertos barrios viene a ser un exotismo interno, campo de experimentación, sujeto de beneficencia, escenario de noticias luctuosas, películas y documentales e incluso fuente de folclore. Son lugares de los que se habla en términos bélicos (intervención), carcelarios (rehabilitación), morales (regeneración) y ahora también espirituales (santa misión.) Sitios que van de solución en solución hasta la “solución final”, que consiste básicamente en colonizarlos llegado el caso con poblaciones menos problemáticas y más acreditadas económicamente. Algo harto improbable dado el problema que supondría dispersar por la ciudad a tantos sevillanos periféricos.
El Ayuntamiento de Albaida del Aljarafe ha cerrado un acuerdo con la Archidiócesis de Sevilla que, de cumplirse, permitirá recuperar el uso municipal de parte de los terrenos del antiguo cementerio, en pleno centro urbano y que quedaron sin uso desde los años 90, cuando se inauguró el nuevo camposanto (1994) y se completó el traslado de restos.
Se da la circunstancia de que el espacio que quedó libre detrás de la parroquia -1.947 metros cuadrados, calificados en las Normas Subsidiarias como zona verde y área libre- fue inmatriculado (registrado por primera vez) por la Iglesia de Sevilla mucho después de que dejara de ser lugar de enterramiento, en 2015, el año en el que la Ley Hipotecaria que lo permitía sólo con la firma del Obispo fue derogada.
Ello provocó un conflicto con este Ayuntamiento de 3.200 habitantes, ya que el antiguo cementerio fue de gestión municipal y está incluido en el Inventario Municipal de Bienes desde hace al menos un siglo, aunque no estuviera registrado. El Consistorio fue el que adquirió terrenos que permitieron una ampliación, aunque no se inscribieron, lo que posibilitó después la inmatriculación a favor de la Iglesia, según el alcalde, José Antonio Gelo (PSOE). El solar, en un municipio con un término municipal muy pequeño, está valorado en casi 220.000 euros, según se recoge en el acuerdo.
Una asociación presenta al Ayuntamiento un escrito previo a una moción para que se muestren, si existen, las notas simples que avalen la propiedad de varias bienes inmatriculados por la iglesia mediante el procedimiento que el Gobierno de Aznar facilitó en 1998 resucitando una antigua ley franquista.
Sin ningún documento que avale su titularidad, y en muchos casos sin uso alguno, la Iglesia Católica tiene a su nombre en Arahal 27 bienes inmatricucados, que ahora, la Asociación para Recuperar el Arramblado Patrimonio Común Inmatriculado (ARAPACI), quiere que vuelvan a manos del pueblo. Al final, el pueblo es el que sostiene con sus impuestos estas posesiones, y se quiere, al menos, enmendar una situación que viene de años atrás.
En Derecho hipotecario, las inmatriculaciones hacen referencia a la primera inscripción de una finca en el Registro de la Propiedad. Pero en estos casos se trata de las fincas o edificios que la Iglesia registró como propios sin tener que demostrar los derechos de propiedad sobre esos bienes. Simplemente, dijo que eran suyos y nadie protestó.
Casi 35.000 posesiones en toda España
Es decir, que simplemente dijo que lo que registraba era suyo sin tener que aportar prueba alguna. De esta manera, entre 1998 y 2015 la Iglesia inmatriculó un “total de 34.984 fincas”. De ellas, 18.535 se refieren a templos de la Iglesia o dependencias complementarias a los mismos y 15.171 a fincas con otros destinos.
La situación es tan “extraña” que en la provincia de Huelva tiene a su nombre hasta plazas de garaje, que, por esta inmatriculación, no pagan impuestos al ser consideradas lugar de culto.
En Arahal, se da un caso parecido, como recopila La Voz de Morón. A la Diócesis de Sevilla solo le valió una simple certificación eclesiástica para poner a su nombre 22 fincas rústicas repartidas en los parajes de la Molinilla (1), Pago Redondo (5), La Rodela (5), Arenal Gordo (1), Barros (2), Las Mesas (2), Bacioaljofar (1), La Mata (1), Corchuelo (1), Peralta (2) y La Banda (1). Por el mismo método se atribuyó cinco templos (Monasterio de Nuestra Señora del Rosario, Iglesia de San Roque, Parroquia de Nuestra Señora de la Victoria, Parroquia de Santa María Magdalena y la Capilla de la Veracruz).