El trato escandalosamente favorable por parte del Estado a la Iglesia lleva camino de eternizarse

De aquí a la eternidad / GREGOR
Antonio Piazuelo, El Periódico de Aragón, 26 de noviembre de 2020
Tomo el título prestado de una famosa y oscarizada película de mediados de la centuria pasada porque viene al pelo con el tema de estas líneas: nuestra santa y costosísima madre Iglesia, que lleva veinte siglos empeñada en hacernos la eternidad más llevadera a los mortales (queramos o no) y cuyo trato escandalosamente favorable por parte del Estado, eso que llamamos concordato para entendernos, lleva camino también de eternizarse. Como llevo camino de eternizarme yo recordando una vez tras otra las promesas de los gobernantes que, cuando son de izquierdas y están en la oposición, se llenan la boca asegurando que denunciarán esos abusivos acuerdos con el Vaticano nada más llegar al poder y sufren una amnesia repentina cuando pisan los despachos de Moncloa y los ministerios.
Bueno, lo de la amnesia es una forma de hablar, porque me consta que a algunos no se nos han olvidado esas promesas, realizadas en el comité federal ¡hace 40 años!
Mientras, los purpurados monseñores no se están quietos, no. En lugar de agradecer esa votación, lanzan una feroz ofensiva desde los púlpitos, la prensa cavernaria y los escaños de la derecha extrema y la extrema derecha contra el tímido anuncio gubernamental de que la futura Ley de Educación establecerá la prioridad de la enseñanza pública frente a la concertada. Otro mecanismo, este de la enseñanza concertada, que proporciona a la Iglesia católica no solo el privilegio de adoctrinar a millones de ciudadan@s desde su más tierna infancia, sino también pingües beneficios económicos. Esto es lo que no quieren de la ley Celaá. O sea, lo que es de Dios y lo que es del César, que todo aprovecha para el convento.
Intolerables beneficios
Posted by asturiaslaica 
























