La lucha de tres pueblos navarros por recuperar bienes inmatriculados por la Iglesia “Hay que reclamar lo que es nuestro”

Las localidades de Ochagavía y Sangüesa llevan años peleando en los tribunales y fuera de ellos por recuperar la titularidad de inmuebles y fincas. Otros, como Estella, apenas han iniciado la lucha

La ermita de Muslila en Ochagavía (Navarra), uno de los bienes inmatriculados / ANGEL VILLALBA (GETTY IMAGES)

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Amaia Otazu, El País, 26 de enero de 2022

El Gobierno de Navarra entregó el pasado noviembre en el Parlamento autónomo un listado con 2.952 notas simples de bienes inmatriculados por la Iglesia en la comunidad foral desde 1900 hasta 2021, incluyendo también las operaciones de compraventa. Hay algunos detalles llamativos: solo hay cuatro municipios de los 272 de la comunidad sin propiedades inmatriculadas; y solo uno de cada tres de estos bienes está relacionado con el culto. El resto, en su mayoría, son fincas agrícolas. Hay ejemplos como el municipio de Sesma, donde en un solo día, el 2 de mayo de 1981, la diócesis navarra inmatriculó hasta 30 hectáreas de campos de cultivo.

Estos datos han llevado a Ayuntamientos de diverso signo político a bucear en sus registros para comprobar que los bienes y fincas que históricamente se han creído propiedad de las entidades públicas no hayan sido inmatriculados a lo largo de los años por la diócesis. Hay municipios que, de hecho, llevan años peleando en los tribunales y fuera de ellos por recuperar la titularidad de inmuebles y fincas que la Iglesia se atribuyó en su día sin necesidad de demostrar su propiedad sobre ellos.

Es el caso del Ayuntamiento de Ochagavía. Allí, la Iglesia llegó a inmatricular hasta 13 fincas o bienes. La más conocida es la Ermita de Muskilda y los edificios y terrenos anexos, inmatriculados en 1999. El proceso comenzó en 2014, cuando el Ayuntamiento reclamó ante los tribunales la titularidad de esos bienes. Tres años después, estos fallaron a su favor. No obstante, la diócesis recurrió la sentencia y en noviembre de 2021, la Audiencia de Navarra dio la razón a la Iglesia católica. El alcalde independiente de Ochagavía, Mikel Aoiz, ha confirmado que van a acudir al Tribunal Supremo y, de ahí, si es necesario, a Europa: “Tenemos muy claro que Muskilda es del pueblo. Hay que reclamar lo que es nuestro porque si no, estaríamos dejando que nos lo quiten. Hay que seguir adelante”. Aoiz detalla que la ermita está gestionada por el Patronato de Muskilda, formado por el Ayuntamiento, el mayordomo (persona voluntaria elegida cada año) y el párroco, que son quienes se encargan de arreglarla con los fondos que aportan los vecinos. Aoiz explica que la reciente sentencia de la Audiencia utiliza como argumento que “aunque existe un patronato que administra y gestiona, no significa que sea el dueño. Pero a ver, si yo compro una casa, la pago, hago los arreglos y tal, pues se considera que es mía. Como las actuales leyes no les valen, acuden a leyes medievales a argumentarlo”. De hecho, apunta como anécdota: “Hasta el actual cura está a favor del Ayuntamiento”.

En Ochagavía llegarán hasta el final, y también lo harán en la localidad de Sangüesa, cabecera de una de las merindades con más propiedades inmatriculadas por la diócesis navarra. La alcaldesa Lucía Echegoyen, también independiente, confirma que recurrirá al Supremo la sentencia de mayo de 2021 del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, que otorga a la diócesis la propiedad de cuatro ermitas: La Virgen de Nuestra Señora de la Nora, San Babil, Virgen del Camino y Virgen del Socorro. Las cuatro fueron registradas a nombre de la diócesis en agosto del 2000. Echegoyen reconoce que existen pocas probabilidades de que el Supremo admita a trámite su recurso, pero mantienen la esperanza. Cuentan además con el apoyo del Parlamento de Navarra, que incluyó una enmienda de 25.000 euros en los presupuestos de 2022 para cubrir los costes jurídicos en los que pueda incurrir el consistorio de Sangüesa durante este proceso.

La diócesis es la titular de estas cuatro ermitas, pero su estado no es el más recomendable. Echegoyen detalla que “las ermitas del Socorro y del Camino son las que peor están. Las otras dos están en mejores condiciones”. Al no ser propietarios, no pueden acometer las reformas necesarias para mantenerlas en buenas condiciones. Ese fue uno de los motivos que llevaron al inicio de las actuaciones administrativas, tras un acuerdo alcanzado en el pleno municipal en febrero de 2012.

Estos son los casos de Ochagavía y Sangüesa, que llevan años reclamando sus bienes, pero hay quienes acaban de empezar a andar el camino. El Ayuntamiento de Estella apenas acaba de dar los primeros pasos. Han comprobado que en su municipio existen 17 fincas inmatriculadas por la Iglesia, de la que solo cinco están destinadas al culto religioso. El alcalde, Koldo Leoz, ha subrayado que están pendientes de una reunión con la Plataforma en Defensa del Patrimonio Navarro para comprobar el estado de cada una de las fincas. No saben aún si acudirán a los tribunales, pero Leoz tiene una cosa clara: “Como mínimo, exigiremos que conserven los bienes en buen estado”. Además, solicitarán a la diócesis el pago del Impuesto sobre Bienes Inmuebles. Investigarán además qué motivos llevaron a la Iglesia a registrar a su nombre dos solares (de 900 metros cuadrados en total) que forman parte de las vías públicas de la ciudad.

La Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro es quien ha impulsado este proceso desde el principio. Su portavoz, Andrés Valentín, ha explicado que, por el momento, no han recibido peticiones de información por parte de más Ayuntamientos. En cualquier caso, no anima a nadie a acudir a los tribunales por lo costoso y largo de un proceso que en la inmensa mayoría de supuestos no termina en una reversión de la titularidad de los bienes inmatriculados a favor de la entidad pública demandante, ya que la norma vigente en aquel momento permitía a la Iglesia hacerse con los terrenos sin necesidad de demostrar la efectiva propiedad sobre ellos.

Por otro lado, desde el Departamento de Justicia, que ha sido el encargado de elaborar el listado de notas simples, avanzan que a lo largo de 2022 van a firmar un convenio con la Universidad Pública de Navarra para identificar qué porcentaje de terrenos inmatriculados por la diócesis son comunales. Existe la sospecha de que es una cantidad importante, pero no tienen todavía datos concretos que la confirmen. En caso de que se demuestre que son comunales, desde el departamento apuestan por acudir a la vía de la mediación antes que a la judicial para recuperar la titularidad pública de estos terrenos.

La diócesis navarra no devolverá nada

Entre 1998 y 2015, en virtud de la Ley Hipotecaria (Real Decreto 1867/1998), la Iglesia Católica inmatriculó a su nombre hasta 956 bienes ubicados en Navarra. Son los datos que aparecen en el listado ―de más de 34.000 bienes en toda España― que el Congreso de los Diputados le hizo llegar a la Conferencia Episcopal Española en febrero de 2021, junto con un informe en el que reconocía la legalidad de dichas inmatriculaciones.

Ahora, la Conferencia Episcopal ha revisado el listado para responder a posibles requerimientos de terceros ―el Gobierno español no planteó ninguna reclamación― y ha señalado 74 de los 956 bienes inmatriculados en Navarra, pero no porque vayan a devolverlos, sino porque existen errores en el listado.

Por un lado, el 65% de los bienes, un total de 48, han sido ya vendidos y, por lo tanto, la Iglesia no respondería ante requerimientos de terceros sobre su titularidad. Es el caso de los 29 terrenos de pastos, olivares, viñas y tierras de labor del municipio de Eslava, que la Iglesia inmatriculó a su nombre y que fueron vendidos hace quince años; o el supuesto de cuatro alamedas en el municipio de Aós, vendidas en 2009. Hay dos donaciones realizadas a los Ayuntamientos de la zona ―una ermita al de Galdeano en 2014 y una iglesia al de Urbicain 2018― y una expropiación sufrida en 2003 para la construcción del pantano de Arce.

Por otro lado, la Iglesia detalla que ha dado de baja dos fincas en el registro, una en Roncal y otra en Isaba, porque, explican en la tabla, se produjo un error al inscribirlas. Por último, la Diócesis navarra reconoce tener 16 bienes inmatriculados durante esta época, de los que dice no tener datos suficientes para su identificación. Son, por ejemplo, cinco helechales, dos prados y un castañal en Goizueta o dos terrenos con construcciones en el término municipal de Baztán. Como anécdota, la Diócesis de Pamplona figuraba en el listado como titular de la Ermita Santa Cruz, en el municipio de Oloriz, pero la Conferencia Episcopal argumenta que no existe tal edificio.

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