Una doble parafernalia de exhibición de la Monarquía y desidia de los obispos ante los casos de pederastia coincidieron el mismo día en ocupar la escena pública con acordes que suenan muy lejanos de la situación actual
La princesa Leonor saluda al nuncio apostólico en España, Bernardito Auza, en el Palacio Real tras el acto de la jura de la Constitución / Daniel González (EFE) ______________
1. Parafernalia monárquica e hipocresía católica ocuparon el martes la escena pública española, como si de pronto una nube de realidad paralela se desplazara por encima de la piel de toro. Dos de las instituciones más atávicas de este país, la Monarquía y la Iglesia, dos de los poderes que más han marcado las aventuras y desventuras de los españoles, ocuparon redes y pantallas en un ejercicio de despiste, de negación de las cosas que pasan.
2. De pronto, un trámite en el ritual de una institución —la Monarquía— se ha convertido en un ruidoso espectáculo que cae del cielo en medio de tensiones y ruidos. En momentos de zozobra se escenifica que el relevo de la Corona está a punto. Y que la continuidad de la Monarquía está asegurada porque ya está lista quien reúne la condición de heredera para sustituir al Rey si se diera una emergencia. ¿Realmente creen que la Monarquía está en peligro?
Aquí en la tierra no esperamos a la otra vida para condenar y castigar a quienes cometen delitos. Por esto la Iglesia debería ser encausada, debería ser llevada a los tribunales como organización implicada en los crímenes
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Juan José Omella, ofrece una rueda de prensa, este martes en Madrid / J. P. Gandul (EFE) _________________
Me cuesta entender que a estas alturas el Gobierno de España siga sosteniendo la infame anomalía que es el Concordato con la Iglesia Católica. Como ciudadana me resulta humillante, más si se tienen en cuenta las cifras de secularización de esta sociedad. Hay menos creyentes que nunca pero la Iglesia sigue con los vergonzosos privilegios de siempre. ¿Para qué incluir la aconfesionalidad del Estado en la Constitución si en la práctica se le otorga a una organización privada beneficios sin que sea de ninguna utilidad pública?
No solo eso sino que además, tal como recoge el informe del Defensor del Pueblo sobre pederastia en la Iglesia, ha permitido que en su seno se dé uno de los peores crímenes que se pueden perpetrar contra la infancia. No les bastan el dolor y el sufrimiento de unas víctimas largamente silenciadas y ninguneadas por quienes tuvieron el poder mientras se cometían esas atrocidades, encima tiene el señor Omella la miserable respuesta de dar por exageradas las cifras. En algo ha cambiado la Iglesia, claro, han pasado, como decía en una entrevista el psiquiatra Miguel Hurtado, de negacionistas a terraplanistas. Dado que denunciar es tan difícil no resulta descabellado imaginar que las cifras del Defensor sean más bien bajas.
La ejecutoria de la Iglesia Española en lo que a la pederastia se refiere supone un caso extremo de deslealtad a una sociedad y a un Estado que la han tratado con una generosidad excepcional
El defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, entrega en el Congreso el informe sobre denuncias por abusos sexuales en la Iglesia / Mariscal / EFE ______________
Javier Pérez Royo, El Diario, 3 de noviembre de 2023
La pederastia no es un fenómeno que se produzca exclusivamente en el seno de la Iglesia Católica, pero la Iglesia Católica sí es la única confesión religiosa en cuyo seno se produce. No solamente en España, sino en todos los países en que la Iglesia Católica está presente. Aunque no ha sido fácil en ningún país que se reconociera la dimensión del problema y que se abriera una investigación sobre el mismo, en todos ha acabado siendo reconocida la existencia del problema y en todos ha acabado siendo investigado.
España ha sido el país en el que la Conferencia Episcopal se ha resistido más que en ningún otro al reconocimiento de la existencia del problema. De ahí que haya sido el último en el que se ha abierto una investigación, que ha tenido que hacerse por el Defensor del Pueblo por encargo de las Cortes Generales. Aunque a la Conferencia Episcopal se le ofreció que se integrara en la Comisión investigadora, decidió no hacerlo. En un número muy elevado de las diócesis, o se ha rechazado cualquier tipo de colaboración en la investigación o se ha prestado una colaboración muy limitada. En algunas, por el contrario, sí se ha producido la colaboración que se les solicitó.
El desplante de los obispos ante el informe del Defensor sobre la pederastia ofrece una oportunidad histórica a la derecha católica española para mostrar su indignación de creyentes por la resistencia a la contrición de sus autoridades espirituales
En el centro, el cardenal Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española, este lunes durante una rueda de prensa tras la asamblea de urgencia de los obispos españoles para valorar el informe del Defensor del Pueblo / Foto: Andrea Comas | Fuente _________________
La ejemplaridad de la jerarquía católica española ha vuelto a resplandecer en el cielo de la piedad y la misericordia cuando ha visto las orejas al lobo feroz, el de verdad. Tiene toda la razón del mundo al juzgar inverosímil, inaceptable e incluso impía la cifra que ha ofrecido el Defensor del Pueblo sobre las posibles víctimas de los abusos de eclesiásticos sobre aquellos sujetos —niños y niñas, adolescentes y adolescentas— que estuvieron a su cargo para ser sus guías espirituales, las personas con las que se confesaban, aquellos a quienes los padres asignaban con plena confianza un papel de protección y orientación en la vida futura.
Durante la XIV legislatura no se dio ningún avance a favor de la laicidad de las instituciones del Estado, es decir de construir el Estado laico. Y eso que en el Congreso había una mayoría de escaños de centro izquierda. Evidentemente, a la vista del indecente (en materia de laicidad) acuerdo entre PSOE y Sumar, si llegan a constituir un nuevo gobierno, en esta XV legislatura que comienza a caminar, la situación será idéntica.
Recuerdo, que entre los muchos artículos que he escrito sobre esta materia, hace unos meses publiqué uno con el siguiente título: “Hasta que las ranas críen pelo”, haciendo hincapié en que la derecha política (incluida la nacionalista) lo tiene muy claro: –De laicidad, nada de nada. Y la (supuesta) “progresía” política, aunque no lo diga, lo hace: –Nada de nada sobre laicidad. Lo acaba de demostrar este acuerdo PSOE-Sumar recién firmado. En las 230 medidas y 48 páginas del documento dado a conocer NO aparece nada. Salvo la palabra “laicismo” una sola vez y vergonzosamente para ratificar lo que ya dice la confesional y privatizadora LOMLOE, “que la nota de religión no contará para la evaluación final del alumnado que de religión”. Tema ya establecido.
El secretario General de la Conferencia Episcopal de España (en el centro) durante la celebración del encuentro final de preparación de los trabajos para la Asamblea continental del Sínodo (Foto de Archivo) / Alejandro Martínez – Europa Press ______________
Antonio Gómez Movellán, Público, 12 de octubre de 2023
Existe un relato blanco sobre la Iglesia católica y la transición donde se presenta a ésta como una institución que estaba abierta al cambio y a la reforma política. Es una visión que no se atiene a la realidad; ciertamente existió una iglesia popular que participó en la oposición clandestina contra el franquismo, pero fue un fenómeno minoritario. La realidad es que la iglesia católica fue la institución que sostuvo ideológicamente al régimen franquista hasta su último suspiro y en la transición actuó como un poder fáctico para conservar y mantener sus privilegios económicos e ideológicos en la democracia: ¡y vaya que lo consiguió!
Incluso en leyes de memoria histórica promulgadas en los últimos años, la iglesia católica ha tenido la habilidad de salir indemne de toda responsabilidad cuando fue la institución que más daño moral hizo a la sociedad siendo la base ideológica fundamental del fascismo español y del que todavía es testimonio, para vergüenza de todo el país, la horrorosa cruz de Cuelgamuros. Ese relato blanco ha fabricado mitos como el del presidente de la Conferencia Episcopal en el periodo de la transición, Monseñor Tarancón, presentándolo como un adalid de la democracia; una visión totalmente falsa ya que éste llevó bajo palio a Franco hasta el último minuto de su existencia.
Verónica Barcina, InfoLibre (Librepensadores, 5 de octubre de 2023
Ignoro qué sucedía en la prehistoria, el arte rupestre no aborda el tema, pero desde la aparición del Papiro erótico de Turín, hace 3.500 años, el sexo ha dejado su impronta en un vasto legado de piezas pictóricas, escultóricas y literarias en todo tipo de culturas. La sexualidad es algo genético, pero también se trata, sin duda, de un constructo cultural que opera excitando la pulsión sexual del individuo a la vez que la inhibe socialmente. Una contradicción que configura la experiencia del sexo, asunto al que no son ajenas las élites dominantes.
La Iglesia Católica ha adulterado la vivencia sexual condenando toda práctica desligada de la procreación y culpando a las mujeres de ser el origen de algo llamado pecado. No contenta, obliga a sus ministros a la anomalía antinatura del celibato y pide la observación de la abstinencia a los legos como forma de acceso directo a dios. Entre otras incongruencias sexuales que impone a creyentes y ateos, destaca el oxímoron de la virgen madre. Digamos que la religión actúa como bromuro espiritual para contener a los hombres y maniatar a las mujeres.
José Antonio Martín Pallín, Público, 3 de octubre de 2023
En plena sesión de investidura y con un debate encendido en el terreno político y jurídico sobre la posibilidad de otorgar amnistías en el marco de la Constitución ha irrumpido de forma absolutamente innecesaria e impertinente, el Secretario General de la Conferencia Episcopal, Francisco César García Magán, sin que la cúpula de la Iglesia católica española se haya pronunciado, de una forma expresa y formal, sobre su posición en relación con una posible amnistía para todos los hechos considerados delictivos que se sucedieron durante los procesos hacia la independencia en Cataluña. A estas alturas el silencio me parece clamoroso.
Ante la sorpresa generada por sus palabras el colegio episcopal ha realizado un habilidoso regate, en la más pura línea de la doctrina escolástica, puntualizando que no son declaraciones sino una «respuesta del secretario general a preguntas de los periodistas» y que no tiene el mismo peso que una nota o comunicado escrito de la Conferencia. De acuerdo, pero a la vista de la incuestionable trascendencia de esa respuesta y toma de postura por su portavoz debían ser conscientes de que ocasiona un perturbador efecto político y debían cuanto antes en esa nota comunicado al que ustedes aluden, aclarar cuál es la postura de la Conferencia Episcopal sobre una medida de gracia y clemencia como es la amnistía que la Iglesia católica de España ha tolerado y compartido a lo largo de los siglos sin caer en la tentación de inmiscuirse en una cuestión que va a ser unos de los temas estrella del debate de investidura de Pedro Sánchez.
A los pederastas y violadores se les trasladaba y se les sigue trasladando de parroquia cuando hay denuncias, para que puedan seguir con su actividad depredadora entre otra felicidad desprevenida mientras se silencia, se humilla, se aísla, se desprestigia o se intenta comprar a las víctimas. que van dejando a su paso, encubiertos por la curia y su poder.
La condena de la Conferencia Episcopal al perdón a los independentistas puede ser el mejor anuncio a favor de las medidas de gracia
El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Francisco Cesar García Magán _________________
Berna González Harbour, El País, 1 de octubre de 2023
Aún no nos hemos repuesto del último escándalo que afecta a la Iglesia, el de un sacerdote que supuestamente drogaba, violaba y grababa a sus víctimas, cuando nos llega la condena de los obispos a la amnistía. ¡Vaya! ¡Qué prisa se han dado para posicionarse en el gran pulso político nacional! Inmediatamente nos ilusionamos: ¿estará la Conferencia Episcopal inaugurando una nueva etapa de agilidad para reaccionar ante las cosas que nos preocupan? Sería tal el avance que, por un momento, celebramos todas las posibilidades que se abren: eso les permitiría denunciar rápidamente a los abusadores que van apareciendo en sus filas y evitar así que sigan sumando víctimas en sus siguientes parroquias; también, investigar con eficacia la pederastia a través de comisiones diligentes, como han hecho las iglesias de Alemania, Irlanda, Francia, Bélgica, EE UU, Australia o Portugal, porque de la suya, la española, aún estamos esperando conclusiones. Se abre ante nosotros un sinfín de posibilidades tan ilusionantes que merecen que husmeemos un poco más. Veamos.
La diócesis de Málaga trasladó en enero a un sacerdote desde Melilla después de que su novia (¡!) les comunicara que había hallado vídeos de violaciones en su casa. Su destino fue El Burgo y Yunquera, dos pueblos de la sierra de las Nieves que algo habrían hecho para merecer el castigo eclesial, es evidente. Se alegaron razones de salud y ni siquiera se abrió un proceso canónico, que es la excusa que ha usado históricamente la Iglesia para evitar el Código Penal.