Cuando al arzobispo lo elige el Rey

abril 2, 2021

El Gobierno y el Nuncio del Vaticano inician el proceso para nombrar al nuevo vicario castrense

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El nuncio del Vaticano en España, Bernardito Auza, con Felipe VI tras entregarle sus credenciales en enero de 2020.ZIPI / EFE

Miguel González, El País, 2 de abril de 2021

En julio de 1976, el marqués de Mondejar, jefe de la Casa del Rey, acudió al Vaticano con un mensaje personal para el Papa: Juan Carlos I renunciaba al derecho de presentación de obispos. El nuevo rey se desprendía voluntariamente de un privilegio histórico de los monarcas de la Casa de Austria que Franco recuperó y el Concordato de 1953 consagró, sellando el control de la dictadura sobre la jerarquía eclesiástica. En virtud de esa prerrogativa, Franco elegía a los nuevos obispos a partir de una terna cocinada entre el Ministerio de Exteriores y el Nuncio del Papa en España. Finalmente, el Pontífice se limitaba a ratificar el nombramiento.

Mientras se mantuvo la simbiosis entre el Estado nacional-católico y una jerarquía que había bendecido la Guerra Civil como cruzada no hubo problema pero, tras el Concilio Vaticano II (1962-65), la Iglesia marcó distancias con el régimen y el engranaje empezó a chirriar, hasta el punto de que muchos obispados quedaron sin cubrir y se multiplicaron los obispos auxiliares, nombrados directamente por el Vaticano.

La renuncia del Rey, en 1976, fue ratificada por el Concordato de 1979, que abolió el privilegio de presentación de obispos, y la Constitución de 1978, que consagró el carácter aconfesional del Estado. Sin embargo, aún se mantiene un vestigio del antiguo régimen en el sistema de nombramiento del arzobispo castrense, bajo cuya jurisdicción están los miembros católicos de las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y la Policía Nacional, así como sus familias. El único cuya diócesis no tiene límites territoriales, pues abarca toda España, e incluso los contingentes desplegados en misiones internacionales.

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Monarquía, Ejército e Iglesia, ¿por qué son las tres instituciones privilegiadas y blindadas en la Constitución de 1978?

agosto 30, 2020

Foto Nueva Tribuna

Cándido Marquesán Millán, Nueva Tribuna, 30 de agosto de 2020

Llama poderosamente la atención que en nuestra Carta Magna hubo tres instituciones  a las que se les concedieron grandes privilegios y que quedaron blindadas: Monarquía, Iglesia y Ejército.

Una fue la Monarquía –especialmente blindada frente a eventuales reformas por el artículo 168, que para su revisión o eliminación se requiere aprobación por 2/3 de ambas Cámaras y disolución de las Cortes; las nuevas Cámaras deberán ratificar y estudiar la revisión por 2/3, y posteriormente referéndum.

Y la segunda, la explícita atribución al Ejército de la tutela de la “integridad territorial” y del propio “orden constitucional” (artículo 8), con un doble objetivo. Por una parte, sancionar el olvido de los crímenes franquistas. Por otro, convertir a la jerarquía militar en guardiana de la “indisoluble unidad de la Nación española” y en factor disuasorio frente a las reivindicaciones de autonomía de las “nacionalidades y regiones”.

La tercera, la Iglesia Católica, a la que se le reconocieron sus intereses básicos en materia educativa (artículo 27) y  la renuncia al reconocimiento del carácter laico –y no simplemente aconfesional– del Estado (artículo 16.3), aunque la aconfesionalidad se incumple  ya que en dicho artículo “Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.  Un Estado aconfesional no debe hacer una cita expresa a una religión concreta, ya que esto significa privilegiarla sobre las demás e incumplir el artículo 14 “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda haber discriminación alguna ni por nacimiento, raza, sexo, religión, opinión…”

Tales privilegios a estas tres instituciones, quizá sea, por el peso de la historia, de la que hablaré luego. Han tenido un protagonismo clave. Las tres son instituciones conservadoras, mejor reaccionarias, jerárquicas, verticales, cuyo poder va de arriba hacia abajo, del centro a la periferia. Y lógicamente han contribuido en gran parte, no sé cuál es su alcance, a determinar y configurar nuestra visión política, social, religiosa, económica de acuerdo con determinados valores. Pero además entre ellas ha habido en general un perfecto ensamblaje, o lo que es lo mismo una Triple Alianza. Se han apoyado siempre. Los roces entre ellas  han sido escasos. Lee el resto de esta entrada »