Juan Cofiño, preresidente de la Junta General del Principado de Asturias, tampoco acudirá a Covadonga el 8 de septiembre en el Día de Asturias a la misa en el Real Sito. Cofiño, exvicepresidente del Gobierno, ha trasladado su negativa en una carta abierta al arzobispo de Oviedo en la que recalca su «protesta en nombre de todos quienes se han visto señalados peyorativamente por sus intervenciones pretéritas en el Dia de Asturias». La baja de Cofiño se produce un día después de que Adrián Barbón, presidente del Principado, comunicase su decisión de no ir a Covadonga, rompiendo así una tradición de más de 40 años, a raíz del enfrentamiento con Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo, que acostumbra a hacer discursos con contenidos políticos que irritan a la izquierda.
Juan Cofiño comunicó al arzobispo su ausencia el próximo 8 de septiembre en Covadonga a través de una carta, también remitida a los medios de comunicación. En ella declina la invitación del Arzobispado a participar en los actos religiosos afirmando que «nada me desagrada más que las polémicas estériles» y mostrando su «enorme preocupación por la polarización extrema que se está adueñando del discurso público…y no seré yo quien contribuya a avivar la hoguera.». «No obstante, me veo obligado a argumentar mi ausencia en Covadonga en esta ocasión, dada la notoriedad que ha adquirido la hipotética presencia o, en su caso, ausencia, de los representantes públicos en los actos religiosos». Por todo ello, prosigue, «me veo obligado a argumentar mi ausencia en Covadonga».
Barbón anuncia que no acudirá a la misa el 8 de septiembre tras las sucesivas diatribas de Sanz Montes y el presidente del PP, Álvaro Queipo, remarca que sí acudirá
Un grupo de monjas del Santuario del Real Sitio de Covadonga / Alberto Morante ________________
El Día de Asturias[1]se celebra el 8 de septiembre, efeméride que antes de la democracia estaba dedicada a la Virgen de Covadonga, como un gesto de reconciliación del primer ‘presidente’ de la Asturias contemporánea, Rafael Fernández, último miembro del Consejo Soberano de Asturias y León, regresado del exilio, que ejerció como autoridad preautonómica en la Transición hasta los primeros comicios verdaderamente democráticos. Fue una decisión fruto de su tiempo en el que las generaciones que habían vivido y protagonizado la Guerra Civil quería dejar atrás a toda costa (a veces a costa de la memoria) el conflicto para iniciar una nueva etapa.
Y fue así durante mucho tiempo, con una amplia mayoría de presidentes socialistas -Asturias sólo ha tenido dos dirigentes que no militaran en el PSOE, Sergio Marqués y, brevemente Francisco Álvarez-Cascos– uno a uno todos ellos acudieron a la misa de la basílica en Covadonga, en paz y concordia hasta que algo cambió. Y no fue ningún presidente del Principado. Lo que cambió fue el arzobispo.
El presidente del Principado, Adrián Barbón, afirmó que no acudirá a los actos religiosos de la basílica de Covadonga el próximo 8 de septiembre. Hizo este anuncio en Martinporra, capital del concejo de Bimenes, donde esta mañana se ha celebrado la reunión del Consejo de Gobierno, en respuesta a las preguntas de los periodistas en la rueda de prensa ofrecida tras la reunión.
Una decisión, la de dar plantón a Sanz Montes el próximo 8 de septiembre, tomada tras meses «meditándolo» y como una forma de protesta a los mensajes políticos que lanza el arzobispo aprovechando la celebración del Día de Covadonga, que coincide con la fiesta de la comunidad autónoma. «Lo llevo reflexionando tiempo y ya dije el año pasado que si se pretende expulsarnos de allí…», recalcó Barbón, que en una intervención posterior destacó al Papa Francisco.
El presidente del Principado, católico, justificó la decisión de esta manera: «No quiero ser la excusa perfecta para generar crispación». En los últimos años, últimos años, desde la llegada al Arzobispado de Oviedo de Jesús Sanz Montes, el prelado aprovechó el altavoz de la conmemoración institucional para difundir varios mensajes ultras contra el feminismo o la «agenda 2030». Adriana Lastra, delegada del Gobierno, tuvo un fuerte enfrentamiento con el Arzobispo recién nombrada, tildándole de «ultraderechista», a la que respondería Jesús Sanz en X
A partir de una investigación de Data Clave pudo conocerse el plan ideado por trece diputados de La Libertad Avanza, el partido de Milei, y seis personajes de la Justicia en pos de lograr que los criminales condenados por delitos de lesa humanidad queden libres. La iglesia argentina se desvincula del plan de Javier Olivera.
Diputados de Libertad Avanza se reunieron con Alfredo Astiz y un grupo de genocidas en la cárcel de Ezeiza donde los militares cumplen condenas por delitos de lesa humanidad como torturas, desapariciones forzosas, robos de bebés y asesinatos.
Beltrán Benedit, Lourdes Arrieta, Alida Ferreyra, Guillermo Montenegro y María Fernanda Araujo visitaron a los represores entre los que estaban también Raúl Guglielminetti, Adolfo Donda, Antonio Pernías, Gerardo Arráez, Martínez Ruíz, Agustín Oyarzábal Navarro, entre otros. La reunión, celebrada el pasado 11 de julio, de este grupo de diputados de La Libertad Avanza con genocidas de la última dictadura cívico-militar tenía como objetivo avanzar en un proyecto de ley para que condenados por delitos de lesa humanidad sean liberados de la cárcel.
Pero esa no había sido la primera reunión de diputados del partido de Milei con legisladores, juristas y sacerdotes ultraconservadores para trabajar en ese proyecto de ley. La visita del 11 de julio pasado de los diputados de La Libertad Avanza a los represores detenidos puso al descubierto que desde marzo (y de acuerdo a lo que pudo averiguar en exclusiva Data Clave) venían celebrándose esas reuniones en la sede de la «Fundación San Elías», institución que dirige el sacerdote Javier Olivera Ravassi, que reza con un rosario hecho con balas y se fotografía con armas, de acuerdo a diversas investigaciones realizadas por Data Clave.
Las intervenciones públicas del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, en los últimos tiempos han provocado un serio malestar en el Gobierno del Principado, en gran parte de la sociedad asturiana e incluso en un grupo amplio de cristianos que no compartimos la deriva autoritaria, inadecuada, impropia y antidemocrática del arzobispo.
Más aún, su utilización abusiva de la coincidencia de la fiesta de Covadonga con el día de Asturias cada 8 de septiembre implica un gesto de agresión a la autoridad civil democrática, claramente hostil para unas relaciones saludables. Pero además es antipastoral, pues induce a los fieles a una confrontación política basada en una ideología concreta, nada respetuosa con la convivencia democrática ni tampoco con la voluntad pacífica de los cristianos de a pie ni con la postura dialogante de la Conferencia Episcopal, sin irnos más allá del ámbito español.
Nadie puede dudar de la libertad de la Iglesia para anunciar el mensaje cristiano en una sociedad democrática. Muchas veces ese ejercicio debe comportar críticas abiertas a los poderes públicos, especialmente cuando se conculcan los derechos humanos o la protección social de las personas más vulnerables, materias que nunca son el objeto de interés de monseñor Sanz Montes. Pero justamente esa labor profética es la que más sufre esa perversión del proceder episcopal.
Cuando Sanz Montes se dirige a Adriana Lastra como «La seño» está más cerca del patio de colegio que de la «alta dignidad» que dice representar. Cuando añade que ama la libertad que se deriva de la verdad, presume de lo que carece. Iglesia, verdad y libertad no caben en la misma frase sino es para negar las dos últimas. La verdad y la libertad de la iglesia, de cualquier iglesia, de cualquier religión, huelen a humo, a carne sabia abrasada, a libros ardiendo. La verdad de la iglesia, que comenzó contando la creación sin base alguna y siguió con historias increíbles hasta nuestros días, se opuso una y otra vez a cualquier avance de la ciencia y no dudó en acudir a la tortura, o a la muerte en la hoguera, para «demostrar» que su mentira era verdad y la verdad científica mentira.
Las iglesias de todas las religiones, han sido y son un freno para el progreso de la humanidad, y a sus representantes en la tierra, es más fácil encontrarles llevando a dictadores bajo palio, que defendiendo a quienes luchan por los derechos humanos. Hay, excepciones, curas y seglares creyentes que siempre estuvieron al lado de los obreros, de la gente necesitada, pero hay otros que los desprecian, desprecian hasta al Papa por decir cuatro obviedades.
…Habría que aclarar a la señora Lastra que no, que dicha misa no es un acto institucional. Solo lo es en la medida en que ella y su partido, el PSOE, lo provocan con su presencia…
Que dicho jerarca de la Iglesia católica es un personaje tremendamente conservador en lo político e ideológico (en cuestiones religiosas no entro, cada cual es libre de creer en la superstición que prefiera) es algo patente, vista su trayectoria continuada de declaraciones dentro y fuera del culto desde que ocupa el cargo. Pero sí me llaman profundamente la atención las recientes declaraciones de Adriana Lastra, flamante delegada del Gobierno en Asturias.
Decía esta hace pocos días, a modo de amenaza o advertencia, que, o el señor Montes, arzobispo de profesión, se cortaba en sus declaraciones/intromisiones en la política, de marcado carácter derechista, o ella dejaría de asistir a lo que considera, al parecer, un acto institucional, que es la misa en la basílica de Covadonga el día 8 de septiembre.
Aquí habría que aclarar a la señora Lastra que no, que dicha misa no es un acto institucional. Solo lo es en la medida en que ella y su partido, el PSOE, lo provocan con su presencia, especialmente relevante en la persona de Adrián Barbón, presidente del Gobierno del Principado.
«Una defensa de la libertad frente al integrismo confesional que pretende estar en posesión de la verdad y que hasta tiene la osadía de recomendar el voto en la mismísima jornada electoral. Es el integrismo que no respeta», Ricardo Fernández en X
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Ricardo Fernández. Publicado en la revista de julio de Tiempo de cerezas, (boletín sociocultural republicano de carácter trimestral publicado por Asturias Socialista), 24 de julio de 2024
El 9 de junio último, valiéndose de una agazapada premeditación, un arzobispo[1] publicaba en la prensa asturiana una de esas epístolas dominicales con las que algunos prelados acostumbran a difundir más ideología que fe. En esta ocasión, bordeando el tibio límite que la legalidad marca a las jornadas electorales, amén de decir sin decirlo a quién votar (y por ende a quién no hacerlo), el ordinario del lugar introducía un tema que creo es merecedor de una reflexión por lo que implica sobre cuestionar uno de esos cimientos asentados por la Ilustración hace doscientos años, en los que se basa la Europa democrática llamada a las urnas precisamente ese mismo día.
En distintos medios de comunicación, locales y de ámbito nacional, se publicaba ayer la postura de Adriana Lastra, nueva delegada del Gobierno en Asturias, ante las homilías de Sanz Montes en Covadonga el 8 de septiembre -“de confrontación y profundamente ultraderechista”- y ligaba a su presencia institucional en la misa en honor a la Virgen de Covadonga. Hoy, la noticia es la réplica, en X, del arzobispo de Oviedo.
Una innecesaria polémica si se respetara la neutralidad del Estado. Sin más comentarios, recogemos fragmentos de lo publicado en El Diario y añadimos enlaces a prensa local y regional.
Adriana Lastra pide al arzobispo de Oviedo que abandone su discurso ultraderechista el día de Asturias Pilar Campo, El Diario
La delegada del Gobierno anuncia que no irá a Covadonga, el 8 de septiembre, si Sanz Montes mantiene sus homilías “de confrontación” y le pide que “recapacite”
El arzobispo Sanz Montes azuza esa bicha escondiéndose en la obviedad: no caben todos los inmigrantes aquí. Quién va a negar esa evidencia… Se parapeta en lo obvio para decir barbaridades, para ayudar a la ultraderecha a cizañar grupos humanos y erizar odios, miedos y prejuicios contra los inmigrantes….
Algunas obviedades las carga el diablo. Las carga el diablo porque, siendo verdaderas (si son obviedades, no pueden ser falsas), muchas veces son el refugio desde el que se pueden predicar horrores sin dar la cara. En no sé qué canal británico le preguntaron a Aznar en su día si era partidario de bombardear otra vez Irak. Dijo que, si era necesario, sí. La condicional convierte la frase en una obviedad. Es raro decir que, si es necesario hacer tal cosa, entonces no hay que hacerla. Decir que haríamos algo si es necesario, es el tipo de obviedad con el que el Gato orientaba a Alicia: todos los caminos llevan a alguna parte si caminas lo suficiente. Desde una obviedad siempre puedes esconder la mano después de tirar la piedra. Arrecia el discurso del odio racial ante las elecciones europeas.
El arzobispo Sanz Montes azuza esa bicha escondiéndose en la obviedad: no caben todos los inmigrantes aquí. Quién va a negar esa evidencia. Pero no se habla para Infovaticana para decir lo obvio. Se parapeta en lo obvio para decir barbaridades, para ayudar a la ultraderecha a cizañar grupos humanos y erizar odios, miedos y prejuicios contra los inmigrantes. Barbaridades. Sanz Montes hace honor a dos rasgos del estilo eclesiástico: la hipocresía y la cobardía. Es muy de la Iglesia hacer una cosa fingiendo otra, encubrir sus miserias terrenales ofreciendo vida eterna. Y también es muy eclesial el frotamiento de manos, los circunloquios empalagosos para fingir que no se está diciendo lo que se está diciendo. El activismo ultra de Montes le añade a ese estilo un cinismo poco habitual en la Iglesia. El cinismo es la ostentación desvergonzada de la quiebra de normas ajenas, un hermano menor de la provocación. Montes hace flotar el cinismo en la hipocresía como el aceite en el agua, quiere más molestar que convencer, es más intenso su odio al pensamiento ajeno que su apego al propio. Junta lo peor de la Iglesia con lo único de los fachas.