Acompañados por distintas autoridades, entre ellas la ministra Nadia Calviño, los Reyes han presidido la ofrenda al Apóstol Santiago

julio 25, 2020

Un año más, la celebración ha tenido lugar en la Iglesia de San Martiño Pinario a causa de las obras en la Catedral, y, en esta ocasión, no ha contado con el tradicional saludo a las autoridades ni pase de revista a las tropas en el Obradoiro.

Los reyes presiden hoy la ofrenda al Apóstol en Santiago

Reyes presiden la ofrenda al Apóstol Santiago en  la iglesia de San Martiño Pinario

La Nueva España, 25 de julio de 2020

La emergencia sanitaria de la COVID-19 ha centrado la tradicional Ofrenda al Apóstol Santiago, en la que el rey Felipe VI ha recordado a las “miles de víctimas” de la pandemia y ha elogiado el “impagable sacrificio de los ciudadanos” que, ha añadido, deben mantener la “unidad” para “afrontar las consecuencias sociales y económicas” que todavía restan del coronavirus.

Un año más, la celebración ha tenido lugar en la Iglesia de San Martiño Pinario a causa de las obras en la Catedral, y, en esta ocasión, no ha contado con el tradicional saludo a las autoridades ni pase de revista a las tropas en el Obradoiro.

VI ha admitido que las problemáticas a las que se enfrenta ahora España “son enormes” y “no solo afectan a la salud o a la economía”, si no “también a la confianza de las personas en el futuro que, para muchos, puede dejar de ser un hogar acogedor para convertirse en un horizonte incierto”.

“La crisis sanitaria provocada por la COVID-19 deja miles de víctimas cuyo recuerdo debe acompañarnos por siempre, y también situaciones angustiosas por el confinamiento”, ha dicho el Rey, que ha tenido también palabras para “el impagable sacrificio de los ciudadanos en todas las esferas de actividad”, que han “combinado la entrega sin límites con una profesionalidad extraordinaria”.

Los Reyes han sido recibidos este sábado en Santiago de Compostela entre aplausos y gritos de “¡Viva España!” ante la iglesia de San Martiño Pinario, donde tiene lugar la tradicional ofrenda al Apóstol en el Día de Galicia, que no se celebra en la catedral debido a las obras. Lee el resto de esta entrada »


“¡Santiago y cierra España!”

julio 24, 2020

La ofrenda a Santiago sigue siendo una tradición religiosa establecida manu militari por el fascismo.

Ofrenda Apostol Santiago. (Imagen de archivo)

Ofrenda Apóstol Santiago. (Imagen de archivo)

Víctor Moreno, Nueva Tribuna, 24 de julio de 2020

La II República acabó con la Ofrenda

La Constitución de la II República, aprobada el 9 de diciembre de 1931, en su artículo 3º establecía que “el Estado español no tiene religión oficial”. El laicismo había venido por vías democráticas y las derechas se volvieron epilépticas perdidas. Mucho más, cuando a los meses de aprobarse la Constitución, el gobierno comenzó a publicar una serie de leyes, órdenes, y decretos aplicando el alcance práctico que tal declaración constitucional suponía para las instituciones públicas dependientes de dicho Estado.

Rescato algunas de estas disposiciones:

– Decreto que somete al Cuerpo Eclesiástico del Ejército a las normas generales para la jubilación.
– Exclusiva competencia civil sobre cementerios municipales.
– Derogando subvenciones a la enseñanza impartida por religiosos
– Declarando a extinguir el cuerpo eclesiástico de la Armada
– Disuelve el Cuerpo de capellanes de Prisiones
– Se declaran hábiles las fiestas eclesiástica
– Se suprimen las fiestas religiosas del calendario escolar
– Excedencia forzosa de profesores de religión
– Disuelve el cuerpo eclesiástico del Ejército
– Suprime la asignatura de religión
– Suspensión de las celebraciones del culto en las dependencias del Ministerio de Marina
– El cura párroco deja de formar parte de la Junta de Sanidad de los municipios.
-Se vuelve a establecer la coeducación (Orden, 2.4.1936) suprimida el 1 de agosto de 1934”. Etcétera.

El laicismo iba, pues, en serio.

La religión no fue expulsada de la sociedad, como una y otra vez dijeron las derechas, sino que por exigencias legales de la Constitución se prohibió la presencia de cualquier símbolo religioso en las instituciones públicas. Las prácticas religiosas siguieron celebrándose en la parroquia y las procesiones en la vía pública, también; bastaba con solicitar permiso al gobernador civil que, rara vez, las prohibía. Al fin y al cabo, la religión, como dijo Azaña, pertenecía “a la esfera de la conciencia personal”.

Durante la II República, gobernase la izquierda azañista, el bienio negro de Lerroux/CEDA o el Frente Popular, la “Ofrenda de España al Apóstol Santiago” nunca tuvo lugar. Caso de celebrarse, hubiese puesto en solfa contradictoria la Constitución y al Estado. Congruencia política que, actualmente, los políticos entienden, pero no cumplen, pues anteponen sus creencias religiosas al marco legal.

En 1931-1936, no era congruente que unos representantes de un Estado Laico participasen en un Acto Religioso en nombre de dicho Estado, donde se exaltaba una entidad, Dios, a la que, quienes detentaban el poder religioso, consideraban por encima del Estado.

De leyenda en leyenda

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